El Santo Padre inaugura el Encuentro mundial sobre deporte y fe,
“Deporte al servicio de la humanidad”, y que se celebra este semana en
el Vaticano
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| El Papa inauguración del congreso Deporte y fe - CTV |
(ZENIT – Ciudad del Vaticano).- El
deporte es una actividad humana de gran valor, capaz de enriquecer la
vida de las personas, de la que pueden disfrutar hombres y mujeres de
todas las naciones, etnias y pertenencia religiosa.
Lo ha indicado el papa Francisco, en
su discurso a los participantes del primer Encuentro mundial sobre
deporte y fe, cuyo tema es “Deporte al servicio de la humanidad”, y que
se celebra este semana en el Vaticano. El encuentro ha sido promovido
por el Pontificio Consejo de Cultura y las Naciones Unidas y el Comité
Olímpico Internacional apoyan el evento. La ceremonia de apertura ha
sido presidida por el papa Francisco, junto con el secretario general de
las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, y el presidente del Comité Olímpico
Internacional, Thomas Bach. Antes de la llegada del Papa al Aula Pablo
VI, se ha celebrado un tiempo de exhibiciones y testimonios. Entre
ellos, una deportista paraolímpica que descubrió al perder las piernas
que “la vida es un don tan grande que supera todo” y uno de los
integrantes del equipo olímpico de refugiados. También han participado
el futbolista Alessandro del Piero, 22 atletas de Taekwondo, y el equipo
nacional italiano de gimnasia rítmica.
El Santo Padre, en su discurso, ha señalado a los presentes un
desafío: “mantener lo genuino del deporte, de protegerlo de la
manipulación y de la explotación comercial”. Sería triste –ha advertido–
si le gente ya no confiara en la verdad de los resultados deportivos, o
si el cinismo o el desencanto tomaran ventaja al entusiasmo y a la
participación alegre y desinteresada. En el deporte, como en la vida,
“es importante luchar por el resultado, pero jugar bien y con lealtad es
aún más importante”.
En esta línea, el Pontífice ha dado las gracias a los presentes por
sus esfuerzos de erradicar todo tipo de “corrupción y manipulación”. Por
eso, el Santo Padre ha asegurado que la Iglesia católica “está
comprometida en el mundo del deporte para llevar la alegría del
Evangelio, el amor inclusivo e incondicional de Dios por todos los seres
humanos”.
Asimismo, el Santo Padre ha recordado
que en los últimos meses hemos visto cómo los Juegos Olímpicos y
Paraolímpicos han estado en el centro de la atención de todo el mundo.
Por eso, ha precisado que el lema olímpico “altius, citius, fortius” es una “invitación a desarrollar los talentos que Dios nos ha dado”.
De este modo, el Pontífice ha
indicado que cuando vemos a los atletas tener al máximo de las propias
capacidades, “el deporte nos entusiasma, nos maravilla, nos hace sentir
casi orgullosos”. Reconociendo la gran belleza que existe en la armonía
de ciertos movimientos, como también en la fuerza o en el juego de
equipo, ha asegurado que cuando es así, “el deporte trasciende el nivel
de lo físico y nos lleva a la arena del espíritu e incluso del
misterio”. Y estos momentos son acompañados de “gran alegría y
satisfacción” que todos podemos compartir “aún sin haber competido”.
Francisco también ha hablado del
deporte entendido no como competición, sino como actividad de
entretenimiento. Por eso es importante –ha asegurado– que todos puedan
participar en las actividades deportivas. El Santo Padre se ha
reconocido contento porque estos días pondrán en el centro de la
atención “el compromiso para asegurar que el deporte sea cada vez más
inclusivo” y que sus beneficios sean realmente accesibles a todos.
Por otro lado, ha reconocido que
“nuestras tradiciones religiosas” comparten el compromiso por asegurar
“el respeto de la dignidad de cada ser humano”. Así, ha valorado el
hecho de que las instituciones deportivas mundial “han afrontado con
valentía el valor de la inclusión”.
No ha querido olvidar el entusiasmo
de los niños que juegan con un balón desinflado o hecho de trapos en los
suburbios de grandes ciudades o en las calles de pequeños pueblos. Por
ello, el Papa ha animado a todos -instituciones, sociedades deportivas,
realidades educativas y sociales, comunidades religiosas- a trabajar
juntos para que estos niños puedan acceder al deporte en condiciones
dignas, especialmente los que están excluidos por la pobreza.
in

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