Después de rezar las vísperas en la iglesia de San Gregorio al Celio
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| El Papa y el arzobispo Justin Welby - CTV |
(ZENIT – Roma).- El papa Francisco ha
celebrado esta tarde la oración de las vísperas en la iglesia de santos
Andrés y Gregorio al Monte Celio en Roma, junto con el arzobispo de
Canterbury, Justin Welby. El motivo de la oración ha sido la
conmemoración del 50º aniversario del encuentro entre el beato Pablo VI y
el arzobispo de Canterbury Michael Ramsey y de la institución del
Centro Anglicano de Roma. Durante la celebración, el Papa y Welby han
firmado una declaración conjunta.
El Santo Padre, durante su discurso,
ha recordado que Dios es un pastor incansable que continúa actuando y
exhortando a caminar hacia una mayor unidad, “que puede ser alcanzada
solamente con la ayuda de su gracia”. Él –ha asegurado Francisco– está
convencido de que podemos pasar de la oscuridad a la luz, de la
dispersión a la unidad, de la falta a la plenitud”.
Por otro lado, ha subrayado que la
misión de los pastores es la de ayudar al rebaño “a que esté en salida,
en movimiento en el anuncio de la alegría del Evangelio”. Y no en
“círculos cerrados”, en “microclimas” eclesiales que traen nubes y
niebla.
Asimismo ha asegurado que cuando
“ofrecemos nuestro servicio de forma conjunta” y “promovemos la apertura
y el encuentro, venciendo la tentación de las clausuras y los
aislamientos” se trabaja “contemporáneamente a favor de la unidad de los
cristianos y de la familia humana”.
De este modo, el Santo Padre ha
pedido que “Dios nos conceda ser promotores de un ecumenismo audaz y
real”, siempre en camino y buscando de abrir “nuevos senderos”.
Por otro lado, ha recordado que el
amor del “cordero victorioso” sobre el pecado y sobre la muerte “es el
verdadero mensaje innovador para llevar juntos a los perdidos de hoy y a
los que todavía no tienen la alegría de conocer el rostro compasivo y
el abrazo misericordioso del Buen Pastor”. Nuestro ministerio –ha
explicado Francisco– consiste en el iluminar las tinieblas con esta luz
gentil, con la fuerza inerme del amor que vence el pecado y supera la
muerte.
El Papa ha asegurado que “tenemos la
alegría de reconocer y celebrar juntos el corazón de la fe”, por eso ha
invitado a centrarse en eso, “sin distraernos con lo que, tentándonos
para seguir el espíritu del mundo, quisiera distraernos de la frescura
originaria del Evangelio”.
El Pontífice ha invitado a pedir a Dios la gracia de imitar “el
espíritu y el ejemplo” de los grandes misioneros, a través de los cuales
“el Espíritu Santo ha revitalizado la Iglesia”, que se reanima cuando
sale de sí para vivir y anunciar el Evangelio en los caminos del mundo.
Finalmente ha exhortado a rezar
juntos para que “el Señor nos conceda que de aquí surja un impulso
renovado de comunión y de misión”.
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