‘En la debilidad en la tentación pedir que nos dé el coraje de levantarnos e ir adelante’
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| Detalle del Juicio final representado en la Capilla Sixtina - Michelangelo (Wikicommons) |
(ZENIT – Ciudad del Vaticano).- En la debilidad de las tentaciones
que todos tenemos, la gracia de Jesús nos ayuda a no escondernos del
Señor, sino a pedir perdón, a levantarnos e ir hacia adelante. Lo indicó
el papa Francisco en la misa matutina que ha celebrado este viernes en
la Casa Santa Marta en el Vaticano, al reflexionar sobre el diablo que
tentó ha Adán y Eva, y también a Jesús.
“Con Satanás –aseguró Francisco– no se dialoga, porque se acaba en el
pecado y en la corrupción”. El Pontífice parte de la primera lectura
del Génesis y explica que el diablo “se hace ver con la forma de una
serpiente”: con su astucia trata de engañar y es especialista en ésto
porque “es el padre de la mentira”. Sabe por lo tanto “como estafar a la
gente”.
Lo hace con Eva: la hace sentir bien y ‘dialogando’ paso a paso
Satanás la lleva donde él quiere. Con Jesús en cambio el diablo “termina
mal”, ya que Jesús responde con la Palabra de Dios, “porque con el
diablo no se puede dialogar”, sino se acaba como Adán y Eva: desnudos.
“El diablo paga mal” porque “promete todo y nos deja desnudos”,
porque son “tentaciones de vanidad, soberbia, avidez, avaricia…,
tantas…”.
Y abordando el tema de la corrupción el Pontífice añade: en esto hay
que pedir ayuda al Señor: “Muchos ‘peces gordos’ corruptos que hay en el
mundo y de los cuales conocemos su vida a través de los diarios, quizás
comenzaron con una pequeña cosa, como no ajustar bien la balanza: son
900 gramos pero parecen un kilo…”.
Por ello la Iglesia nos enseña a “no ser ingenuos”, a tener los “ojos
abiertos”, a pedir ayuda al Señor, “porque por nosotros mismos no
podemos”. Adan y Eva cuando caen se “esconden” del Señor, en cambio es
necesaria la gracia de Jesús para “volver y pedir perdón”.
“En la tentación no se dialoga, se reza: ‘Ayúdame Señor, porque soy
débil. No quiero esconderme de Ti’. Esto es coraje, esto es vencer”. Y
Francisco concluye: “Si somos engañados por nuestra debilidad en la
tentación que nos dé el coraje de levantarnos e ir adelante. Para esto
ha venido Jesús”.
in

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