Mons. Palombella: solo una visión ideológica del Concilio puede decir que ha terminado la gran música litúrgica
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| Sixtina presentación CD en la sala de prensa del Vaticano |
(ZENIT – Ciudad del Vaticano).- El coro de la Capilla Musical Pontificia Sixtina acaba de realizar una nueva grabación de la Misae Papae Marcelli con la Deutsche Grammophon, en el interior de la Capilla Sixtina, bajo la dirección del maestro Massimo Palombella.
El CD con la Misa cantada a seis voces compuesta por el compositor
romano Pierluigi de Palestrina (1525-1594), contiene otras 13 obras, que
incluyen dos motetes inéditos: Veritas mea et misericordia mea y Iubilate Deo, el cual fue presentado este viernes en la sala de prensa de la Santa Sede.
Mons. Georg Gänswein, Prefecto de la Casa Pontificia señaló
que “escuchando este CD y leyendo el libreto que lo acompaña nos damos
cuenta inmediatamente de las razones espirituales de una música tan
refinada y sublime y también del gran empeño del maestro y de los
cantores de la Sixtina para aferrar y dar la inspiración originaria”.
La Capilla musical pontificia hoy se ha esmerado, señaló el prelado
alemán, “en colocar con pertinencia litúrgica el gran patrimonio musical
de la Iglesia” profundizando la música antigua y actualizándola, lo que
“repropone la gran música en el contexto de la reforma litúrgica del
Concilio Vaticano II”.
De esta manera se propone algo más que una operación cultural, porque
“quieren contribuir a comunicar la esencia de la misión de la Iglesia
católica, que es evangelizar”, también “a través de la belleza que es la
vía hacia Dios” y en “el querere Deum al que lleva la música sacra”.
“Todo esto señala Mons.Georg expresa esa Iglesia en salida de la que
nos habla el papa Francisco, una Iglesia que no tiene miedo de hablar el
lenguaje del hombre y de sus necesidades, de la cual la música es la
expresión más alta y universal”.
El prefecto de la Casa Pontificia añade que “fuera de este ámbito” no
tendría sentido una institución como la Capilla Musical Pontificia
Sixtina, porque “realizar un poco de buena música no justificaría y
menos aún estar insertada en aquella antigua institución que es la Domus
pontificalis, la casa del Papa”.
Mons. Palombella por su parte señaló que de las 14 piezas grabadas, la Misae Papae Marcelli
es un obra ya en si misma ‘mítica’, que tiene como característica
“haber salvado la polifonía asegurando aquella ‘inteligibilidad’ del
texto exigida por el Concilio de Trento”.
Todos estos particulares plantearon la necesidad de enfrentar la nueva grabación, de la Misae Papae Marcelli,
sin repetir las ya realizadas y profundizando para ello el estudio de
las fuentes musicales del Renacimiento, indicó el Maestro del coro
pontificio.
Estudiando Palestrina, añadió el sacerdote salesiano, se ve “que era
un hombre que vivía en su tiempo, mirando hacia adelante, dejándose
desafiar por lo que la Iglesia pedía en ese momento de la música sacra
con el Concilio de Trento”. Lo que como paradoja hoy se vuelve a
plantear si pensamos al Concilio Vaticano II, pues solamente “una visión
superficial e ideológica de este Concilio puede llegar a afirmar que
‘todo ha terminado’, que la gran música destinada a la Liturgia ha sido
abandonada para siempre”.
En cambio, “buscar la pertenencia estética” profundizando un mundo
lejano, “exige estudio cotidiano, investigación y experimentación”,
dijo. Y todo esto “creo sea fidelidad lo que hoy el Concilio Vaticano II
nos pide en relación al gran patrimonio cultural de la música sacra,
para restituir en la Liturgia un signo sonoro ‘antiguo’ y por lo tanto
‘precioso’” de manera de “ser actual y justamente gracias su estar vivo,
ayudar aún hoy a tantas personas en su camino de fe”.
A la presentación en la sala de prensa, participaron también el
presidente de la Global Classics Universal Music Group, Dickon Stainer;
el presidente de la Deutsche Grammophon, Clemens Trautmann; y el
director de la división Clasica de Universal Italia.
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