segunda-feira, 24 de outubro de 2016

Concluye la peregrinación a Roma en el año del 1050° aniversario del Bautismo de la Polonia

l punto culminante de la peregrinación fue el encuentro con el Papa Francisco en la audiencia, del sábado 22 de octubre, día de la fiesta litúrgica de san Juan Pablo II


Peregrinación Polonia a Roma - © Conferencia Episcopal Polaca
Peregrinación Polonia a Roma - © Conferencia Episcopal Polaca

(ZENIT – Roma).- “¡No tengáis miedo (…) Abrid las puertas a Cristo!” El Papa Francisco recordó estas palabras de san Juan Pablo II al saludar a los polacos en Roma con motivo de la Peregrinación Nacional, celebrada del 20 al 23 de octubre.

La última Peregrinación Nacional, en 2003, tenía como intención dar gracias por los 25 años del pontificado de San Juan Pablo II. La peregrinación de este año fue para dar gracias a Dios por los acontecimientos más importantes del año 2016: el 1050° aniversario del Bautismo de la Polonia y la Jornada Mundial de la Juventud, con la visita del Papa Francisco a nuestro país en el contexto del Año de la Misericordia. Cerca de 50 obispos de Polonia y del Vaticano, más de 250 sacerdotes y varios miles de polacos participaron en esta peregrinación.

Siguiendo la tradición peregrina, “los que vinieron a Roma oraron en las cuatro basílicas patriarcales, entrando por la Puerta de la Misericordia”, explica el comunicado de la conferencia episcopal polaca. El punto culminante de la peregrinación fue “el encuentro con el Papa Francisco en la audiencia, del sábado 22 de octubre, día de la fiesta litúrgica de san Juan Pablo II”. El Santo Padre, dándoles las gracias por su acogida en Polonia, dijo: “Deseo expresar una vez más mi gratitud a todos ustedes – fieles, sacerdotes, obispos y autoridades civiles – por la cálida acogida en su país, la estupenda preparación artística y espiritual de los eventos y de las celebraciones que hemos vivido con el entusiasmo de la fe”.

Por otra parte, el Papa Francisco también expresó su deseo: de que “el Señor les dé la gracia de perseverar en la fe, la esperanza y la caridad que han recibido de sus antepasados y de cultivarlas con todo cuidado”.  Que la llamada de su gran compatriota a reavivar la imaginación de la misericordia –indicó– siga resonando en Sus espíritus y corazones, de modo que ustedes puedan manifestar el amor de Dios a todos aquellos que lo necesitan. Después de la audiencia, los obispos y representantes de la Administración del Estado polaco se reunieron con el Santo Padre y expresaron personalmente su agradecimiento por la visita a Polonia y por la recepción cordial en el Vaticano.



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