sábado, 19 de janeiro de 2019

Beato Marcelo Spínola y Maestre, 19 de enero

Cardenal Spinola Y Maestre
Fundador de las Esclavas del Divino Corazón

ENERO 18, 2019 07:32 *  * TESTIMONIOS DE LA FE

«Este fundador de la congregación de las Esclavas del Divino Corazón, gran jurista, fue aclamado abogado de los pobres y arzobispo mendigo por su acción a favor de los desfavorecidos por los que se desvivió y pidió limosna» 
Nació en San Fernando, Cádiz, España, el 14 de enero de 1835. Su padre, el marqués de Spínola, era un ilustre oficial de la Marina. Pero él orientó su vida profesional licenciándose en derecho en la universidad de Sevilla el año 1856. Incluso abrió su propio despacho en Huelva durante un tiempo, poniendo su buenos oficios al servicio de los necesitados, a los que prestaba ayuda desinteresadamente. De ahí el apodo que le dieron: «el abogado de los pobres». Desde su más tierna infancia había experimentado una singular devoción por el Sagrado Corazón de Jesús, y los talentos que Dios le había otorgado estaban a merced de todos. Cuando su padre tomó posesión de la plaza de Sanlúcar de Barrameda como comandante de Marina, Marcelo lo siguió. Había crecido en las ciudades de Motril, Valencia, Huelva, Sevilla y Sanlúcar. A ellas añadiría nuevos destinos. Era la vida itinerante de un hijo de militar, de un hombre bueno, afable, humilde y alegre, que conservaba estampas de las gentes sencillas a las que fue conociendo y supo ganarse con su generosidad y simpatía.
Ya tenía cierta edad cuando sintió la llamada al sacerdocio y enseguida dio un sí a Cristo. Cursó estudios eclesiásticos en el seminario de Sevilla y fue ordenado sacerdote en 1864. Su primera misa la celebró en la iglesia de San Felipe Neri. Después, le encomendaron la capellanía de la iglesia de la Merced, de Sanlúcar. Vinculado a las cofradías, se integró en laHermandad de San Pedro y Pan de los Pobres, hasta que en 1871 el cardenal de la Lastra y Cuesta le confió la parroquia de San Lorenzo de Sevilla. En esta ciudad se incorporó a la Hermandad del Gran Poder, de la que fue mayordomo y director espiritual, así como a la Hermandad de la Soledad. Fue en esta parroquia cuando en 1874 conoció en el confesionario a la recién enviudada Celia Méndez, con la que tiempo después habría de poner en marcha la fundación de las Esclavas.
En 1879 fue nombrado canónigo de la catedral de Sevilla por el arzobispo Lluch, y en 1881 designado obispo auxiliar de la diócesis hispalense. En 1884 su fecunda labor pastoral ya había traspasado las fronteras, y León XIII lo nombró obispo de Coria, Cáceres. Dos años escasos fueron suficientes para dejar impreso su sello apostólico. Allí fundó en 1885 la congregación de las Esclavas del Divino Corazón junto a la sierva de Dios, Celia Méndez. En 1886 fue trasladado a Málaga impulsando en la diócesis una acción inolvidable con los desfavorecidos, a la par que encabezaba una sólida defensa de los derechos de los trabajadores a través de los medios pastorales que tenía a su alcance.
Juzgó que la Iglesia no había acogido a los pobres, y quiso paliar la situación. En 1896 regresó a Sevilla, diócesis de la que fue nombrado arzobispo. Fundó «El Correo de Andalucía», que nació con el objetivo de «defender la verdad y la justicia». Y cuando la peste asoló la ciudad en 1905, recorrió las calles sevillanas desafiando el sol de justicia del mes de agosto, pidiendo limosna para los damnificados. Entonces las gentes acuñaron para él nuevo título: el «arzobispo mendigo». Poco después, ese mismo año de 1905, san Pío X lo elevó al cardenalato.
Era un hombre piadoso, de intensa oración y mortificación, extremadamente sensible a las necesidades y al sufrimiento de sus fieles, y un infatigable apóstol. Hogares, círculos obreros, centros en los que se daba de comer a quienes lo precisaban, orfanatos, escuelas nocturnas, creación de la facultad de teología de Sevilla, etc., rubrican su impronta. Recorrió todas las diócesis en las que ejerció su ministerio viajando en un mulo, luchó contra el intento de desplazar la enseñanza de la religión de los centros públicos siendo senador de Granada, consoló a los afligidos, y llevó el evangelio por todos los rincones, predicando y confesando.
Alguna vez se sintió tentado a renunciar al episcopado considerándose indigno de asumirlo, y fue disuadido de ello. En el centro de su corazón: la Eucaristía: «La obra maestra del amor de Jesucristo a la humanidad es la Eucaristía; maravilla que sería increíble si Jesucristo no amara como Dios».«La Eucaristía se halla a nuestro alcance. Todos podemos acercarnos a Cristo huésped y conversar con él, y percibir el calor de su palabra. ¡La palabra! ¡Cómo enardece los ánimos! ¡Cómo los enardecerá la palabra de Cristo! Todos podemos llegarnos al altar cuando se inmola y nos grita: Mirad cuánto os he amado y amo. Y todos podemos sentarnos a su mesa y comer el pan y beber el vino embriagador de la caridad».
Con clarividencia y profundidad, como santo que era, en una de sus cartas, escribió: «El sacerdote puede con su palabra imitar, aunque sea de lejos, a Cristo, y ejecutar las maravillas que hacía con la suya el celestial Maestro; para que la palabra sacerdotal posea tamaña eficacia es menester que sea total y verdaderamente divina, lo cual no se verificará cumplidamente, sino sometiéndose el ministro del Evangelio a un doble procedimiento: vaciarse de sí y llenarse de Dios».Murió en Sevilla el 19 de enero de 1906 cuando regresaba de asistir a los esponsales del rey Alfonso XIII. Juan Pablo II lo beatificó el 29 de marzo de 1987.

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Hay 2.400 millones de cristianos, pero divididos: esta semana es la de oración por la unidad




El Cardenal O Malley entre un obispo ortodoxo
y uno copto... la unidad puede requerir un
milagro, pero los cristianos rezan porque
creen que Dios puede hacerlo
La fe de Jesús, ("Dios mío y Señor mío", la proclamó el apóstol Tomás al ver a Cristo resucitado) empezó con un puñado de seguidores y hoy cuenta con unos 2.400 millones de cristianos, aquellos que -muy devotos o nada devotos- han sido bautizados y convertidos así en hijos de Dios por adopción.
Sin embargo, con los avatares de la Historia llegaron las rupturas: con los asirios, armenios y coptos en el siglo V (se calcula que hoy son unos 85 millones), conlos ortodoxos griegos en el siglo XI (hoy son unos 270, sobre todo en Rusia y Europa Oriental), y después con los protestantes en el siglo XVI, y las infinitas separaciones entre distintos protestantes (se calcula que son unos 920 millones en todo el mundo). La Iglesia Católica cuenta con unos 1.285 millones de fieles.
Todos estos cristianos escuchan recitar en sus iglesias las palabras de Jesús: "Padre, que sean uno como tú y yo somos uno". La unidad es, pues, un mandato de Cristo.
Este jueves 18 de enero ha empezado la Semana anual de Oración por la Unidad de los Cristianos que se celebra desde 1908 y este año lleva por título “Actúa siempre con toda justicia”, una cita tomada del libro del Deuteronomio. Los cristianos de distintas iglesias, católicos, ortodoxos y protestantes, celebran estas jornadas con oración y encuentros conjuntos para orar unidos.
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Materiales de oración... de los cristianos de Indonesia
Desde hace ya algunos años, el Consejo Ecuménico de las Iglesias y el Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos encargan los materiales de oración para esta semana, que se celebrará hasta el 25 de enero, a Iglesias y comunidades eclesiales confesionales diversas de alguna región geográfica. En esta ocasión, para la semana de oración de 2019, se lo han pedido a los cristianos de Indonesia, un país que es mayoritariamente musulmán.
El sitio web del Vaticano recuerda que las fechas de la celebración de esta semana “fueron propuestas en 1908 por (el anglicano) Paul Watson para cubrir el periodo entre la fiesta de San Pedro y la de San Pablo, que tienen un hondo significado”.
En países del hemisferio sur muchos lo celebran en Pentecostés
En el hemisferio sur donde el mes de enero es tiempo de vacaciones de verano, explican, “las Iglesias frecuentemente adoptan otras fechas para celebrar la Semana de Oración, por ejemplo en torno a Pentecostés (sugerido por el movimiento Fe y Constitución en 1926), que representa también otra fecha significativa para la unidad de la Iglesia”.
En el marco de estas celebraciones el Papa Francisco presidirá el rezo de las vísperas a las 17:30 (hora de Roma) en la Basílica San Pablo Extramuros en Roma, este viernes 18 de enero.
Tradicionalmente el Santo Padre hace esta oración el 25 de enero, Fiesta de la Conversión de San Pablo Apóstol, pero este año se ha movido la fecha debido a la Jornada Mundial de la Juventud Panamá 2019 en la que participará del 23 al 28 de enero.
El miércoles 16 de enero, en la Audiencia General, el Papa Francisco dijo que “también este año estamos llamados a rezar, para que todos los cristianos vuelvan a ser una única familia, coherentes con la voluntad divina que quiere que todos sean una sola cosa”. “El ecumenismo no es una cosa opcional”, agregó.
Los materiales oficiales para estas jornadas y oraciones en España pueden descargarse aquí en la web de la CEE



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16 cosas extrañas del Informe Pensilvania sobre abusos y lo que omiten sus mil páginas escabrosas

Peter Steinfels, periodista que estudia los abusos desde hace décadas, denuncia la manipulación


El Fiscal General de Pensilvania, Josh Shapiro, escenografió así su Gran Jurado... una especie de juicio sin defensa y que ocultó 500 páginas de alegaciones, la prensa usó solo un resumen escabroso




Grandes titulares en pleno agosto, y telediarios. Era el Informe Pensilvania, presentado por el fiscal general de este Estado norteamericano. Constaba de 884 páginas llenas de descripciones de horribles abusos sexuales. ¿O más bien con 1.356 páginas? Depende.
¿Cifras? No tantas cifras, en realidad. Habla de 300 clérigos depredadores sexuales y más de mil víctimas menores de edad, en las 6 diócesis de Pensilvania, desde 1945. Terrible, sin duda. Pero no da muchas más cifras: no da porcentajes de clero, ni de población católica, ni compara con ningún otro colectivo con acceso a niños o implicado en abusos. No muestra una evolución en el tiempo, no distingue épocas, lugares... ¿Cuántos sacerdotes ha habido desde 1945 en esas seis diócesis, en Allentown, Erie, Greensburg, Harrisburg, Pittsburgh y Scranton, para que podamos poner esos 300 en contexto? No se nos dice.
De hecho, para ser un informe que tiene 884 páginas en una versión (la online de la Fiscalía) y 1.356 en otra versión (la oficial, difícil de acceder), casi no hay números ni contextos y en cambio hay cientos de páginas de detalles sexuales escabrosos con descripciones minuciosas. Por no haber, no hay ni estadísticas que distingan entre simples acusados, acusados condenados, acusados que murieron y no pueden defenderse, etc... 
El informe no busca analizar, entender ni clasificar: busca acumular descripciones espantosas.
El informe se presentó con grandísima atención mediática el 14 de agosto de 2018, y el 15 de agosto, día de la Asunción (fiesta específicamente católica en EEUU), todos los periódicos estaban llenos de resúmenes. ¿Resúmenes del informe de 884 páginas? No, resúmenes del resumen entregado por la fiscalía a la prensa, un resumen lleno de frases incendiarias y adjetivos. Y lleno de omisiones extrañas. Los periodistas, por supuesto, se limitaron a tomar párrafos morbosos del resumen. ¿Quién iba a poder dedicarse a analizar 884 páginas, ya no digamos las otras 460 que no están accesibles en la web de la Fiscalía?
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Peter Steinfels disecciona el Informe Pensilvania:

es engañoso y no ayuda a luchar contra los abusos
Un especialista lo lee... y detecta sus fallos
Ahora lo ha conseguido hacer el periodista Peter Steinfels, que ya escribía historias sobre abusos sexuales del clero católico diez años antes de que el Boston Globe destapara la extensión de los abusos. Steinfels fue responsable de la información religiosa de 1988 a 1997 en el New York Times (periódico sin ninguna afinidad ni afabilidad por la Iglesia). Fue a los lugares, habló con los expertos...
¿Historias de abusos, encubridores, obispos ineptos? Ha escrito montones. Después fue editor de la revista Commonweal y autor de un libro sobre la crisis de la Iglesia en EEUU ("A people adrift"). Y ahora ha analizado con detalle el macro-informe que nadie se ha leído pero todos agitan y ha señalado sus omisiones e incongruencias. Y denuncia que no ayudará a las víctimas ni a la investigación. Lo ha hecho en un detallado artículo (9 páginas en letra diminuta) en Commonweal Magazine
En ReL vamos a resumirlo en 16 puntos raros e inquietantes, que señalan que el informe no busca darnos información y conocimiento para prevenir casos, sino más bien forzar, con una acumulación de escenas escabrosas, una sospecha y un cambio legal muy concreto.
1. Un informe de "gran jurado" no es un juicio... no tiene garantías ni se defiende el acusado
¿Qué es un informe de un "gran jurado" en EEUU? Consiste en que el Fiscal General de un Estado dedica tiempo, dinero y bastante personal a recopilar datos de todo tipo y juntarlos en un informe.
No es un juicio, no hay abogado defensor, no hay derecho de réplica, no hay garantías, no hay juez... se pone en el informe lo que el Fiscal quiere. Y ya está. No lleva tampoco a un juicio real. Ni hay ninguna autoridad más que fiscalice o matice el informe. Nadie representa a los acusados o investigados. Una persona puede figurar en ese informe, simplemente, porque alguien, en algún documento, le ha mencionado alguna vez, y no puede ser retirado de él. 
2. Prácticamente nadie se ha molestado en criticar o analizar de verdad el informe
¿Quién puede impugnar o criticar un "informe de gran jurado"? En teoría los acusados, o críticos bien informados, investigadores independientes, políticos "del otro bando", la prensa... Pero en el caso del Informe Pensilvania, "por supuesto, los obispos estaban paralizados". "¿Quién podía llenar ese hueco? ¿Los periodistas progresistas, los libertarios civiles, académicos molestos con la enseñanza católica sobre el aborto y el matrimonio del mismo sexo? ¿Católicos conservadores molestos con el Papa Francisco? ¿Católicos liberales molestos con la jerarquía conservadora? Parece improbable", comenta Steinfels. Así, el informe estaba ahí, como una especie de dogma, de consenso evidente. Pero no lo es.    
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3. Una acusación grave... que no responde a los hechos del informe
Las personas (incluyendo los periodistas) no leen el informe, sólo leen el resumen, y en el resumen hay una acusación muy concreta, sin cifras que lo maticen: "TODAS las víctimas fueron dejadas de lado, en cada parte del Estado, por los líderes eclesiales que preferían proteger a los abusadores y la institución ante todo". O, como dice la introducción del informe, muy citada: "los sacerdotes violaban niñitos y niñitas y los hombres de Dios responsables de ello no solo no hicieron NADA, sino que lo escondieron TODO".
Pero no es cierto. Sí hubo responsables, bastantes, que hicieron distintas cosas que no eran esconder ni ocultar. Cosas distintas en los años 70, distintas a las de los 80 y 90, y distintas después de las medidas de la Carta Dallas (o Estatuto de Dallas) de 2002. Un repaso del mismo informe lo demuestra. Lo que dice el resumen pasado a la prensa no es lo que se entiende al analizar los casos.
4. El informe esconde 450 páginas, con los datos enviados por las 6 diócesis
Hay dos versiones de PDFs del Informe Pensilvania. A la versión colocada en la web de la oficina del Fiscal General le faltan 450 páginas. "Esas páginas que faltan son respuestas fotocopiadas de las diócesis, antiguos obispos, funcionarios diocesanos e incluso algunos curas acusados que aseguran su inocencia. Aunque el informe asegura que a las diócesis se les invitó a enviar sus declaraciones sobre sus políticas recientes [contra el abuso] no hay réplicas ni comentarios con sustancia del Gran Jurado
5. La estructura del texto dificulta comprobar las acusaciones
El texto empieza con 12 páginas de introducción muy dura (que leen  algunos periodistas) y después dedica varios cientos de páginas a los 18 casos más grotescos, tres de cada diócesis. La idea es ofrecer los 18 casos más repugnantes como modelo de cualquier otro, probado o no. Las notas para comprobar la documentación que muestran lo que se afirma, son difíciles de acceder, sea en papel (cientos de páginas después) o en internet (con un infinito scroll de pantalla). 
6. Ni estadísticas ni comparaciones
"No hay ningún cálculo de cuántos hombres fueron ordenados en estas 6 diócesis desde 1945, un número que podría ayudar a verificar o modificar estimaciones previas de la prevalencia de abusos en el clero. No hay esfuerzos por discernir patrones estadísticos en las edades de lo abusadores, la tasa de abuso por épocas, las acciones de las fuerzas del orden o los cambios en la respuesta de los funcionarios eclesiales. No hay comparaciones tampoco con otras instituciones. Uno se pregunta qué nos encontraríamos en un escrutinio de 70 o 80 años de abusos en las escuelas públicas o los correcionales de menores". 
7. Casos con muchos años de distancia entre hechos y denuncias
Un cura fue ordenado cuando la guerra de Cuba, en 1898 y murió en 1950. Pasados 56 años de su muerte, en 2006, la diócesis de Venice, Florida, informa a la de Scranton, Pensilvaniaque una señora asegura que sufrió abusos de ese cura en 1940, durante la Segunda Guerra Mundial... cuando ella tenía 6 años. La señora ahora ha tenido un ataque al corazón y quiere poner orden en sus cosas y por eso lo notifica. El obispo de Scranton y su equipo contactan con ella, condenan el abominable abuso y le animan a ir a terapia. "Uno puede simpatizar con la mujer, y sospechar que debió haber más víctimas, si fue así... pero ¿es este tipo de datos, con historias de hace 60 años o más, una investigación legal, rigurosa?" 
8. En general, falta todo sentido de la historia
Steinfels ha tratado como periodista especializado casos de abusos desde los 80, aunque ha sido sensible con el tema desde su adolescencia en los 50. A los 17 años, explica, denunció a un jefe scout que abusaba de un chico de 14. Los jefes expulsaron al abusador, pero era maestro, se fue a otro estado y allí siguió abusando. Por casualidad, Steinfels llegó allí y vio que ninguna autoridad se tomaba en serio la amenaza del abusador.
Steinfels explica que se han necesitado muchos años para que el público y las autoridades tomaran conciencia de cómo funcionaban y dañaban los abusos, y aún se está aprendiendo a combatirlos. 
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En los años 80 y 90 muchos obispos y diócesis empezaron a tomar medidas en serio. En 2002 cambió todo con la Carta o Estatuto de Dallas, tras los escándalos del Boston Globe. Según el estudio John Jay, hubo un incremento de abusos en los años 60s, un pico en los 70s y fueron declinando en los 80s.
Steinfels está convencido, como periodista especializado, que desde 2002, con la Carta de Dallas y sus estrictas medidas, aplicadas por todo el país, las cosas han cambiado mucho. Hay una historia de los abusos, las cosas cambian y sacar un "informe general" que no distingue entre unas épocas y otras y escandaliza en 2018 con historias de 1950 ó 60, como si no se hubieran tomado medidas, es injusto y anti-histórico. 
9. Enviar a terapia no era ocultar ni tapar: se veía como un mejor control
A partir de mediados de los años 80, muchos obispos y superiores de congregación cambiaron su forma de ver los abusos contra menores. Veían ahora que no eran meros pecados, momentos de descontrol de clérigos descolocados, sino que era algo psicológico, más similar a una enfermedad mental o adicción. Y pensaban que, como el alcoholismo o la ludopatía, podía ser tratado. Pero, ¿es cierto? Aún no se sabe.
El desconcierto sigue aún hoy. En abril de 2011, varios psicólogos hablaban del tema ante el Parlamento canadiense. Vernon Quinsey, profesor emérito de psicología en la Universidad de Queen, dijo que “los intereses sexuales” de los pedófilos “prefieren los niños pre-púberes” y que “no hay evidencia de que esta especie de preferencia pueda ser cambiada a través de un tratamiento ni con ninguna otra cosa”. Su colega Hubert Van Gijseghem aseguraba que la pederastia es como una orientación sexual más. Y en cualquier caso, otro tema distinto es cuando un homosexual adulto usa su abuso de poder sobre un adolescente vulnerable para obtener placer y control sexual.  
En cualquier caso, en los años 80 los líderes eclesiales creían demasiado en el poder de la terapia... o en la eficacia de sus centros terapéuticos. Por otra parte, pensaban que reducir al estado laical a un abusador era soltarlo al mundo, a que siguiera haciendo cosas malas sin supervisión. ¿No era mejor tenerlo bajo terapia y control, con alguien que lo supervisase? Pero, por desgracia, los controles a menudo fueron malos.
10. El fracaso de los centros de terapia: un tema sin investigar
Steinfels visitó como periodista un centro de terapia para clérigos llamado Saint Luke Institute en 1992. El personal médico y psicológico tenía magníficos títulos y estudios. Y estaban convencidos de que después de la terapia, los que recaían eran muy pocos. "Me impresionó el rigor de sus métodos, al menos tal como me los describían, y su argumento de que se protegía mejor a las víctimas teniendo a los abusadores bajo supervisión. ¿Sobreestimé su capacidad?"
Había centros especialmente malos e ineficaces: los Sirvientes del Paráclito en Jemez Springs, Nuevo México, fueron de los peores, soltando abusadores en gran cantidad. Se hundió bajo las querellas. Pero en 1992 en Saint Luke decían que sus terapias eran muchísimo mejores y más eficaces que las de 15 o 20 años antes. El informe Pensilvania no investiga nada sobre las terapias u opciones terapéuticas, y cada vez que habla de que alguien era enviado a terapia parece hacerlo como sinónimo de encubrimiento y ocultación o de "no hacer nada". La realidad es que las diócesis y órdenes dedicaron dinero y esfuerzo a las terapias porque pensaban que ayudarían a las víctimas y a transformar a los abusadores. 
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El obispo Trautman, ya jubilado y con 82 años, pastoreó Erie durante 22 años, y ha explicado con detalle las muchas cosas que se hicieron contra los abusos... pero el Informe Pensilvania no recoge sus informaciones
11. El informe omite muchas acciones buenas que se tomaron: el caso de Erie
Steinfels analiza en detalle los fallos del Informe Pensilvania examinando la diócesis de Erie. Es interesante porque la diócesis de Erie hizo su propia investigación sobre abusos, muy estricta, encargada a una firma independiente, el Estudio Gates, entrevistando a 113 personas y examinando más de cien mil documentos, una investigación mucho más seria que la del Gran Jurado
Además, el obispo emérito Trautman, que pastoreó la diócesis de 1990 a 2012 ha escrito largo y tendido y sin tapujos de las medidas que tomó, con la libertad de quien ya está jubilado y no hace carrera. Cuando Trautman recolocó clérigos lejos de acceso a los niños y bajo supervisión, constata que "de ninguno de ellos se sabe que reincidiera". Pero para el Informe Pensilvania es solo "camuflar" casos.
Trautman pidió al fiscal del distrito que repasara todos los archivos diocesanos en 2002 buscando sospechosos y acusados, y el fiscal constato que "ninguno planteaba un peligro". Y estableció una oficina de protección de infancia y juventud en 2003. Hizo muchas cosas, y ninguna es evidencia de que "cubriera casos" o "pusiera la institución sobre las víctimas".
Pues bien, ninguna de esas medidas aparece en el Informe Pensilvania
El Informe Gates, encargado por la diócesis, muestra con muchos datos que hasta 1982 no se trataron en absoluto los casos de abusos ("métase en sus cosas", respondía un obispo a un sacerdote que denunciaba cosas feas). A partir de 1982 se tomaron algunas medidas: el obispo Watson enviaba los sospechosos a lugares sin niños, como capellanes militares o conventos, y buscó asesores médicos. El Informe Gates es duro, pero afirma: "la diócesis de Erie promulgó la primera política de protección de niños hace 30 años, mucho antes de que lo exigiera la Iglesia y antes de las noticias devastadoras de Boston, del Estado de Pensilvania, de la gimnasia de EEUU y otras instituciones".
Uno de cada tres acusados en Erie lo fue después de 2002 y la Carta de Dallas, con sus normas estrictas. De esos acusados, 4 estaban ya muertos, unos cuantos habían dejado el sacerdocio por su cuenta, hace mucho. Los que seguían en ministerio fueron retirados (sin funciones sacerdotales) y, si se demostraban las acusaciones, reducidos al estado laical. 
Por lo tanto, dice Steinfels, al analizar una diócesis concreta se observa que sí se hicieron muchas cosas en la buena dirección, y desde 1982 el Informe Pensilvania no consigue señalar ni un caso claro de ocultación o disimulo. Con Trautman, tampoco documenta lejanía a las víctimas: él personalmente contactó con todas aquellas de las que supo. 
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"¿Es engañoso el informe del Gran Jurado de Pensilvania?" 
12. ¿Cómo se define "tapar" y "ocultar"?
Imaginemos que una persona sufrió abusos de niño por parte de un clérigo al que sus padres invitaban a casa, confiados. El clérigo ya murió. La víctima lo comenta años después al obispo, pero no quiere que circule la historia: sus ahora ancianos padres sufrirían y se sentirían culpables. ¿Hemos de acusar al obispo de "ocultar" o "tapar" el caso por no llevarlo a fiscalía? Y si la diócesis da una compensación a la víctima: ¿es eso "silenciar a la víctima"?
Muchos piden que la Iglesia publique los nombres de los acusados, aunque nunca hayan sido condenados (y quizá nunca lo sean, porque murieron o prescribió el delito). El informe acusa a la Iglesia de "ocultarlo todo" pero, ¿cómo lo define? Textualmente llama ocultar a 3 cosas, señala Steinfels:
- desanimar a las víctimas para que no vayan a la policía

- dificultar que las autoridades de la ley investiguen
- no informar a las autoridades de los delitos, sino desarrollar "sus propias investigaciones, con sesgo"

"Este último cargo es irónico, dado que el 90 por ciento o más de los infractores en el Informe [Pensilvania] no fueron detectados por la policía, sino por esas investigaciones diocesanas", señala el periodista. Y, de hecho, "el informe tiene escasa evidencia de que los funcionarios eclesiales en la iglesia de Erie disuadieran a alguien de presentar cargos en la policía".
En cualquier caso, en 2002 la Carta de Dallas adoptada por las diócesis acuerda comunicar a las autoridades civiles todas las alegaciones, cooperar en las investigaciones y explicar a las víctimas sus derechos. Dallas ordena también que las diócesis no busquen acuerdos de confidencialidad (dinero o servicios a cambio de silencio), a menos que lo pida la víctima.
Steinfels pregunta: ¿y qué pasa con los obispos que expulsaron por completo del clero a sacerdotes, informaron a las autoridades civiles de las acusaciones, pero no publicaron ni anunciaron esas acciones? ¿Eso es "esconder" o "tapar"?
Después de 2002, cuando la Carta de Dallas estableció que cualquier acusado debía ser retirado de todo servicio e identificación sacerdotal, los abogados de las víctimas plantearon una nueva reivindicación: que se publiquen los nombres de cada acusado, esté vivo o muerto, expulsado o reducido al estado laical. Se supone que sirve para que otras antiguas víctimas lo vean y salgan a la luz a contar sus historias. Alguna vez sirve para evitar que más víctimas caigan en sus redes, pero está orientado más bien a reconstruir el pasado.
Hoy la diócesis de Erie muestra en su web una larga lista de individuos "creíblemente acusados de acciones que, a juicio de la diócesis, descalifican a la persona para trabajar con niños". Incluye a sacerdotes y maestros laicos, empleados, voluntarios, a los vivos, a los muertos hace mucho... incluyendo al obispo Watson, que no actuó para parar los abusos de los que le informaban.
El obispo Trautman explicó con detalle su postura al gran jurado: "con razón o sin ella", juzgó que la publicidad dañaría, no ayudaría, a las víctimas, y que los parientes de los sacerdotes acusados no debían sufrir el escarnio y ridículo público que vendría con esa publicidad. Eso era consistente con lo que pedían víctimas, muchas de las cuales no querían que se publicara el nombre de los culpables por miedo a que alguien los conectara con ellos e interfiriera en la nueva vida que intentaban reconstruir. Y, además, "ninguna ley federal, estatal o canónica exigía hacer públicos los nombres". ¿Es eso "encubrir" u "ocultar"?
13. Presuntos culpables hasta que se demuestre inocencia
En la práctica, en EEUU, en los casos de abusos eclesiales (y no de otros ámbitos) hoy se presume que el denunciante por lo general dice la verdad y que la carga de la prueba cae sobre el denunciado: el acusado debe demostrar que no abusó. Cuando alguien entra en la categoría "acusación creíble" forma parte de una lista negra de la que es difícil salir, aunque no haya habido juicio.
Steinfels señala algunos casos que hacen pensar. Por ejemplo, un señor que en 2004 dijo que un cura muerto en el 2000 le toqueteó en 1978 y que es la causa de sus problemas mentales; le recomiendan terapia y denunciar en el fiscal. El señor reaparece en 2014, diciendo que quiere 20.000 dólares "para que el caso no salga a la luz". La diócesis prefiere llevar el tema a la fiscalía. Nunca surge nada más contra el cura muerto en el 2000, que no puede defenderse y figura en la lista "investigado"... y seguirá así decenios, parece.
El informe Pensilvania considera que todo lo que no es publicar los nombres de acusados (con o sin juicio, vivos o muertos, con o sin posibilidad de responder) es "ocultar". Pero... ¿por qué debería ser así con la Iglesia Católica y no con cualquier otra institución, u otros crímenes, desde funcionarios ludópatas a bomberos drogadictos o maestros maltratadores?
14. Objetivo del informe: que no prescriban delitos antiguos... y cobrar
Steinfels cree que el informe del Gran Jurado de Pensilvania tiene un objetivo "radioactivo", que es implementar una legislación que ya se usa en California, Mionesota, Hawai y Delaware: que personas de cualquier edad puedan presentar acusaciones sucedidas en cualquier época, incluso hace medio siglo o más, contra las diócesis (y no contra colegios o policías). Que sea así, al menos, por una ventana de un par de años. Pero así no se castiga a los culpables de antaño (que han muerto o se han retirado) sino a los católicos de ahora que no tienen nada que ver.
Las sentencias se basarían en declaraciones de cosas que pasaron hace 40 años o más y sin más testigos. Las sentencias arbitrarias serían numerosas.
Steinfels no menciona el famoso cuento de Borges "Emma Zunz", aunque su sombra planea sobre el debate. En él, una mujer describe con terrible detalle el asco que sufrió durante una agresión sexual. Los hechos fueron reales, sólo cambió el nombre del acusado, acusó a un inocente, pero todo sonaba creíble. Alguien que haya sufrido abusos hace décadas en escuelas públicas o correccionales juveniles del Estado, sabe que no sacará dinero de esos abusos, en esos casos ha prescrito. Pero si lo atribuye a cualquier clérigo ya difunto, no habría limite de tiempo. Una historia creíble bastaría para lograr un resarcimiento.
15. El Informe Pensilvania: una mitología injusta
El Informe Pensilvania, con su estilo escabroso, datos selectos, mucho adjetivo y poco contexto, un informe que no distingue entre distintas épocas y declara con brocha gorda que ningún líder hizo nada bueno y todo se escondió (aunque los datos muestran que no fue así) muestra lo fácil que es manipular al público.
Steinfels, periodista veterano y buen conocedor de los abusos en entornos clericales, sentencia: "la herramienta que ha construido la oficina del Fiscal General es inadecuada, injusta, un instrumento para desencaminar. Sus atajos no deben ser enmascarados por su estilo vehemente, estructura confusa y el mero volumen".
Lo han hecho así para crear una acusación mitológica: que durante 7 décadas muchos curas abusaron mientras el resto de la iglesia escondía los hechos y "no hacía nada". Esta acusación es falsa, es difamación.
Un informe de este tamaño (en Illinois y otros sitios pretenden hacer algo parecido) sólo es útil y honrado, insiste el experto, si distingue entre diócesis, líderes y épocas, si distingue entre lo que se hacía antes y después de la Carta de Dallas, que cambió las normas. Y sólo si se reconoce que no solo la Iglesia, sino toda la sociedad ha tenido distintas actitudes respecto al problema del abuso sexual. Y esto se da sólo si se compara con otras instituciones: deporte, escuela, correccionales...
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Peter Steinfels tiene una tesis: la Carta o Estatuto de Dallas ha funcionado bien contra los abusos desde 2002, y eso debe decirse en Roma en el encuentro de febrero
16. Conclusión: la Carta de Dallas de 2002 funcionó bien, que se exporte
"La conclusión de una lectura sin prejuicios y cuidadosa de los datos del Informe Pensilvania muestran esto: la Carta de Dallas funcionó". Es decir, las normas estrictas que establecieron los obispos en 2002, con distintas actualizaciones, han reducido los casos de abusos, han ayudado a detectar casos antiguos y modernos y están funcionando bien para ayudar a las víctimas y prevenir casos. "La Carta de Dallas no es una receta que pueda transferirse a cualquier sociedad y cultura o tipo de gobierno del mundo. Pero los obispos norteamericanos deberían ir a la cumbre de febrero del Vaticano sobre abusos confiados en que las medidas que ya han adoptado han significado una importante diferencia", concluye Steinfels.
Y la pregunta que se puede hacer el lector español e hispanoamericano es... si las medidas de Dallas de 2002, con sus actualizaciones, han demostrado ser eficaces, ¿no deberían estar aplicándose en nuestras iglesias, con las adaptaciones que hagan falta?


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sexta-feira, 18 de janeiro de 2019

Folha Paroquial de S. José/S. João Baptista de 13 de janeiro de 2019 - Batismo do Senhor





Participar na JMJ sem ir ao Panamá

As inscrições para as Jornadas Mundiais da Juventude, que no dia 22 têm início na cidade do Panamá, já encerraram, mas quem não pode apanhar um avião pode fazer planos para se deslocar à paróquia do parque das Nações, em Lisboa.
O «Pana/cá» é uma atividade que convida a “partilhar a experiência da vigília das jornadas e a Missa de encerramento”, explicou Daniela Calças, da Equipa Vicarial de Jovens de Lisboa II, local onde surgiu esta iniciativa. 
Mas há mais locais que vão acompanhar os principais momentos das JMJ: em Vinhais, na diocese de Bragança-Miranda , Fundão, Covilhã, Guarda e Seia, da diocese da Guarda, em Viseu e em Gondomar, na diocese do Porto.
Já no Panamá os cerca de dois mil voluntários internacionais que preparam o encontro participaram numa Eucaristia presidida pelo arcebispo local, D. José Domingo Ulloa, concelebrada por D. Joaquim Mendes, presidente da Comissão Episcopal Laicado e Família, que se encontra já naquele país sul-americano para participar nas JMJ.
No Vaticano, o Discastério, uma espécie de ministério da Santa Sé, para o Serviço do Desenvolvimento Humano Integral fez aprovar um conjunto de “orientações pastorais sobre o tráfico de pessoas”, nas quais alerta para os perigos crescentes do “contrabando de migrantes” e pede uma ação concertada, a nível internacional, na defesa das vítimas.
Ainda em terras vaticanos, damos conta do apelo do Papa Francisco para a superação da “incompreensão” entre judeus e cristãos. Segundo o Papa tanto judeus como cristãos acreditam que “o amor a Deus e ao próximo resume todos os mandamentos”, sublinhando o “rico património espiritual” que têm em comum.
Mas há mais notícias sobre a Igreja católica em Portugal e no mundo, sempre atulizadas no portal da Agência Ecclesia.
Encontramo-nos lá?

Beata Regina Protmann, 18 de enero

Beata Regina Protmann
Se puso al servicio de los indigentes

ENERO 17, 2019 08:35 *  * TESTIMONIOS DE LA FE

«El encomiable hábito de leer vidas de santos, que tantas vocaciones ha dado a la Iglesia, tiene otro de sus frutos en esta fundadora de origen burgués que renunció a su alto estatus social y se puso al servicio de los indigentes» 
Nació el año 1552 en el seno de una familia católica de la burguesía polaca de Braunsberg-Ermland (actualmente Braniewo). Hasta los 19 años disfrutó de su privilegiada situación pasando gran parte del tiempo entregada a placeres accesibles a ella dada su pertenencia a una elevada clase social. El lujo de la época, las fiestas y entretenimientos diversos ocupaban su quehacer. Ahora bien, esta forma de vida, que compartía con jóvenes de su posición como algo natural, no influía en el trato con sus padres, que era tierno y respetuoso, fruto de la excelente educación que había recibido tanto humana como espiritual.
La costumbre de leer vidas de santos en el hogar, que muchas familias han adoptado a lo largo de la historia, es una loable acción pedagógica, de sesgo claramente evangelizador, que ha ejercido en no pocas ocasiones un poderoso influjo en la decisión de los hijos, ya que los modelos de esos hombres y mujeres que han rubricado la historia con su renuncia y generosidad son seres reales que ponen de relieve la accesibilidad de una vocación que es invitación universal efectuada por el mismo Cristo. Peter Protmann reunía a sus hijos todas las noches y les daba a conocer el devenir de estos insignes heraldos de Dios, transmitiéndoles, a la par, tradiciones históricas ejemplares para su acontecer. Entre todas las biografías que fue conociendo, a Regina le impresionó la vida de santa Catalina de Alejandría, cuyo nombre llevaba el templo en el que fue bautizada. Aunque era una líder nata entre sus amistades, la influencia de este fructífero hábito de su padre había ido calando en su corazón, y acariciaba la idea de imitar a su santa preferida. No demoró mucho tiempo su decisión.
Tenía 19 años, una edad espléndida, cuando abandonó los fabulosos medios que habían puesto a su alcance, desestimó un posible matrimonio con un acomodado caballero, y se embarcó en la misión que iba a llevarla a los altares. Desde ese momento la morada en la que se recluyó junto a otras dos compañeras, que se hallaba en estado semi-ruinoso, le sirvió para dar un giro radical a su existencia. Se dedicó por entero a Dios a través de una vida austera, que tenía como pilares la oración, la pobreza y vivencia de la caridad. Llamada a atender fundamentalmente a los enfermos, necesitados, a la infancia sumida en la indigencia y el abandono, erigió la congregación de las Hermanas de Santa Catalina, aprobada en 1603 con el lema «Ora y trabaja». Obra novedosa, en una época que desconocía la vinculación efectiva y simultánea de una vida contemplativa y activa, se centraba en atender a los enfermos en sus domicilios y en los hospitales. Con este carisma Regina abrió una vía para otras fundaciones que seguirían sus pasos. Fue elegida abadesa de la Orden que pronto tuvo muchas vocaciones y se extendió por distintos países del centro y sur de Europa, así como en Brasil y en Togo. Ancianos, enfermos mentales y aquejados por la peste, entre otros, recibían cuidados de las religiosas. En 1586 Regina puso en marcha también otras casas dirigidas principalmente a ofrecer educación cristiana a las niñas.
La beata se abrazó a la cruz dando testimonio del modo en que se ha de cumplir la voluntad del Padre Celestial, como hizo su Divino Hijo. El lema de su vida fue: «como Dios quiera», íntima determinación que incluye numerosas y secretas renuncias cotidianas, que es como se labra la santidad. En ello confluyen todos los que han alcanzado la gloria de Bernini, con independencia de la época histórica en la que hayan vivido. Portaron la cruz elegantemente, superando, con la gracia de Cristo y por amor a Él, dudas, vacilaciones, temores y cualquiera de las deficiencias que advirtieron en sí mismos, amén de soportar con paciencia las que provenían del exterior, sin dejar de materializar la misión a la que fueron llamados. Regina no fue una excepción. Murió en Braunsberg el 18 de enero de 1613, después haber sufrido mucho tras una larga enfermedad que fue especialmente dolorosa. Sus restos fueron trasladados a Grottaferrata, en las inmediaciones de la Ciudad Eterna. Fue beatificada por Juan Pablo II el 13 de junio de 1999.

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Santa Marta: “¿Yo tengo el corazón duro, tengo el corazón cerrado?”

Misa En Santa Marta, 17 Enero 2019 © Vatican Media
Francisco previene contra la obstinación y la seducción

ENERO 17, 2019 16:51 *  * PAPA Y SANTA SEDE

(ZENIT – 17 enero 2019).- “Podemos preguntarnos: ¿Yo tengo el corazón duro, tengo el corazón cerrado?”, ha sugerido el Papa esta mañana, 17 de enero de 2019, a la asamblea reunida en torno a la celebración de la Santa Misa, en la capilla de Santa Marta.
“Miren, hermanos, que en ninguno de ustedes haya corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo” ha sido el firme mensaje de “advertencia”, partiendo de la Carta a los Hebreos de San Pablo, de la liturgia del día.

El Santo Padre indicó tres palabras –tomadas también de la Primera Lectura– que pueden ayudarnos a comprender: “dureza”, “obstinación” y “seducción”.
Dureza
Así, el Papa ha meditado en vol alta: “¿Yo dejo que mi corazón crezca? ¿Tengo miedo de que crezca? Y si crece siempre con las pruebas, con las dificultades, se crece como crecemos todos nosotros desde niños: aprendemos a caminar cayendo, del gatear al caminar, ¡cuántas veces hemos caído! Pero se crece con las dificultades. Dureza. Y lo mismo, cerrazón. Pero quien permanece en esto… “¿Quiénes son, padre?”. Son los pusilánimes. La pusilanimidad es una actitud fea en un cristiano, le falta el coraje de vivir. Se cierra. Es pusilánime”.
En este sentido, el Pontífice ha prevenido a la comunidad cristiana de este peligro de “dejar que el corazón se endurezca”, y de forma particular, a los sacerdotes, monjas y obispos,  una comunidad que —-según ha dicho el Papa– que “corre el riesgo de resbalar hacia corazón perverso”.
Obstinación

La segunda palabra es “obstinación”: “Exhórtense más bien recíprocamente cada día, mientras dura este hoy, para que ninguno de ustedes se obstine” está escrito en la Carta a los Hebreos.
“La ideología es una obstinación”, ha explicado el Papa. “La Palabra de Dios, la gracia del Espíritu Santo no es ideología: es vida que te hace crecer, siempre, ir adelante y también abrir el corazón a las señales del Espíritu, a los signos de los tiempos”, pero la obstinación también es “orgullo, es soberbia”.
“¿Yo tengo un corazón testarudo?” ha preguntado Francisco. “Cada uno piense: ¿Yo soy capaz de escuchar a las demás personas? Y si pienso de otro modo, decir: “Pero yo pienso así…”. ¿Soy capaz de dialogar? Los obstinados no dialogan, no saben, porque se defienden siempre con las ideas, son ideólogos. Y cuánto mal hacen las ideologías al pueblo de Dios, ¡cuánto mal! Porque cierran la actividad del Espíritu Santo”.
Seducción

La última palabra sobre la que el Papa Francisco se detuvo para comprender cómo no caer en el riesgo de tener un corazón perverso es “seducción”, la seducción del pecado, esa que hace el diablo, el “gran seductor”.
Y con la seducción o te conviertes o cambias de vida, o tratas de hacer un compromiso: un poco de aquí y otro poco de allí, un poco de acá y un poco de allá. “Sí, sí, yo sigo al Señor, pero un poco me gusta esta seducción…”. Y tú comienzas a hacer una doble vida cristiana.

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