sábado, 18 de agosto de 2018

Todas las iglesias de Barcelona rezan este 17-A por las víctimas y la conversión de los terroristas



Este viernes se cumple el primer aniversario del
atentado de Barcelona, que dejó 16 muertos y
más de 100 heridos
Este viernes 17 de agosto se cumple el primer aniversario del brutal atentado terrorista perpetrado por islamistas en Barcelona y Cambrils. Un total de 16 personas murieron y más de un centenar resultaron heridas en este ataque.
El día estará lleno de actos oficiales de recuerdo a las víctimas y a la labor de los servicios de emergencia. En ellos también participarán las autoridades eclesiásticas: el cardenal Juan José Omella y el obispo de Terrassa, Josep Àngel Saiz, acompañados de uno de los obispos auxiliares de Barcelona, Sergi Gordo, y del obispo auxiliar de Terrassa, Salvador Cristau.
Pero además, los obispos de las dos diócesis afectadas han querido que se tenga un recuerdo especial de este día en las celebraciones religiosas. El arzobispo de Barcelona ha encomendado a todos los diocesanos que en las Eucaristías diarias que se celebren este viernes 17 de agosto en la archidiócesis se rece por todos los afectados de la barbarie sucedida el pasado verano.
Una oración para todas las misas
En Barcelona, Omella ha pedido que en todas las parroquias de la archidiócesis se introduzca en la oración de los fieles de la Eucaristía, en la oración de vísperas de la liturgia de las horas, y también en la oración personal esta oración:
“Al cumplirse el primer aniversario de los atentados terroristas de Barcelona y Cambrils rogamos hoy por todos los afectados. Por los difuntos, por los heridos y por los familiares y amigos. Por los miembros de los cuerpos de seguridad, bomberos y servicios sanitarios, que continúen siempre desarrollando su tarea con voluntad de servicio a la sociedad. Rogamos al Señor.
Oremos por todos aquellos que, en todo el mundo, causan el terror con atentados y guerras. Rogamos por qué conviertan sus pensamientos y acciones en caminos de Paz y diálogo. Rogamos al Señor”.
Por su parte, Saiz Meneses ha invitado “a toda la comunidad diocesana a tener presente en las celebraciones de la Eucaristía a las víctimas y afectados de estos atentados, así como a sus familias". Igualmente, pide "una oración por la misión que desarrollan en la sociedad los miembros de los cuerpos de seguridad, bomberos y personal sanitario y por la paz en nuestra tierra y en el mundo entero”.

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Tenía una vida de éxito, lo dejó todo y la llamaron loca: ahora evangeliza a pandilleros por cientos

Sair del Toro, exitosa evangelizadora entre los hispanos de EEUU


Sair del Toro está volcada totalmente en la evangelización, especialmente entre la comunidad hispánica de EEUU


Sair del Toro era una mujer que abandonó en la adolescencia la fe católica en la que había sido educada por su madre. A los 28 se había convertido en un personaje conocido con su propio programa de radio y como exitosa y demandada planificadora de bodas en Seattle. Tenía mucho dinero e influencia pero se encontraba vacía. Fue entonces cuando se abrazó con fuerza a la fe de su infancia y se convirtió en una de las evangelizadoras más potentes de EEUU, especialmente en el mundo hispano.
Cientos de pandilleros, asesinos, ladrones, pero también mujeres maltratadas, violadas y en situaciones límites han encontrado a Dios gracias a su ministerio. “Creo que cuando te entregas libremente al Señor se dan grandes gracias, y puedes ser testigo”, afirma en Catholic News Agency.
"No tenía amor, sólo tenía dinero"
Recuerda su vida anterior a conocer a Cristo. Conducía un Mercedes, tenía una casa espectacular y no le faltaba el dinero. “Todo parecía perfecto, pero me faltaba algo, no tenía amor, sólo tenía dinero”. Este sentimiento le embargaba ya en todo momento por lo que un día se dirigió a Dios: “¿Dónde estás? ¿Quién eres?”.
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Iba a empezar así su regreso a la Iglesia Católica. Pero fue clave el consejo que recibió: si quería encontrar a Dios tenía que mirar al Santísimo Sacramento. Lo tomó al pie de la letra y rápidamente entró en una capilla de adoración para ver y abrazar el tabernáculo para saber por fin si  Dios estaba realmente en esa “cajita”.
“Entré allí, abracé a Jesucristo, y Él salió y me abrazó. Sentí su presencia en mi corazón, en mi mente y en mi alma, Él me estaba abrazando. Fue el abrazo más grande de mi vida”, asegura esta mujer, que define aquel momento como el que cambió completamente su vida.
Su madre quiso ingresarla en un psiquiátrico
Después de aquella experiencia de amor de Dios decidió dejar su exitoso trabajo, su casa y se fue a un convento en Omaha. “Mi madre pensó que estaba loca”, recuerda ella. Tanto que incluso llevó a Sair a un hospital psiquiátrico, que curiosamente era gestionado por unas monjas.
El médico le preguntó si escuchaba a Dios, si escuchaba su voz y le amaba. Ella tenía miedo a responder con sinceridad por si concluían que estaba loca y acaba ingresada en el psiquiátrico. Sin embargo, sintió que Dios quería que dijera la verdad. El doctor llegó a la conclusión de que Sair no estaba loca sino enamorada completamente de Dios.
De EEUU a México y vuelta de nuevo
Durante varios años estuvo en la vida religiosa hasta que supo que Dios la llamaba a otra cosa. Dejó el convento y también Estados Unidos para regresar a su México natal. Allí participó activamente y con gran éxito en distintos ministerios católicos de evangelización y de anuncio de devociones como la del Sagrado Corazón.
En 2013 regresó a Estados Unidos para enseñar la Teología del Cuerpo de Juan Pablo II a las parejas, especialmente hispanas, de la Archidiócesis de Los Ángeles.
Pero casi a la vez comenzó a hablar de Dios y a lograr numerosas conversiones entre expandilleros, presos y personas violentas, consiguiendo incluso que acabasen consagrando su vida y la de sus familias a Dios.
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Hace unos meses, por ejemplo, la llamaron para que anunciara la Buena Nueva a un grupo de 200 hombres, la gran mayoría pandilleros llenos de tatuajes, traficantes e incluso asesinos. “Logramos consagrar a todas esas personas –explica Sair- lo cual fue un milagro, porque la mayoría de esas personas han matado personas, han estado involucradas en negocios muy sucio, o han vendido droga…”.
Vidas que cambian
Ahora, “estas personas que nunca pensaríamos que estarían consagradas al Señor están cambiando sus vidas y las de sus familias también”. Buscando un terreno común con los miembros de estas pandillas, le comentó que la jerarquía de la Iglesia era muy parecida a la de una pandilla, pero del lado del Señor y no del lado de la muerte.
“Cuando les enseñas cómo funciona la Iglesia, cómo trabaja Dios, cómo funciona el respeto, en realidad es lo mismo, pero en el ejército de Dios”, agrega esta evangelizadora.
Sair del Toro afirma que les anuncia que su vida puede cambiar, que pueden ser más felices que nunca, que pueden conocer la gracia, y sobre todo vivir para siempre. “Sienten que realmente tienen ahora algo, que valen algo pues les damos la esperanza de la vida, de la eternidad”, concluye.
Ayuda a miles de mujeres hispanas
Pero además esta incansable católica es directora de Magnífica, el apostolado en español de Endow, un ministerio centrado en las mujeres. Y es aquí donde está realizando una importante labor con cientos de ellas, muchas con terribles historias a sus espaldas.
Una de las mujeres a las que ha podido ayudar es Rachel (nombre ficticio). Cuando tenía 14 años se escapó de casa de sus padres para ir a una fiesta. Esa noche fue secuestrada y llevada de Ciudad de México a la frontera con Estados Unidos, donde fue vendida a un hombre que la mantuvo en cautiverio durante 10 años.
En ese tiempo esta joven tuvo dos hijos con su secuestrador, hasta que un vecino se percató de que algo raro ocurría y llamó a la Policía, por lo que Rachel y sus hijos pudieron ser rescatadas. Ahora ella encuentra ayuda y sanación en la Iglesia a través del grupo Magnífica.
"Mi meta es el cielo"
Muchas mujeres que han experimentado violencia doméstica o el drama del aborto también llegan a la Iglesia a través de esta vía, y encuentran la felicidad en ella tras sufrir lo indecible durante años.
Gracias a personas como Sair son miles de personas las que conocen esta Iglesia, “hospital de campaña”, donde pueden sanar heridas profundas.
“La gente que me conoce sabe que lo hago de corazón, de lo contrario podría estar haciendo cosas diferentes por mucho dinero. Pero mi meta es el cielo y quiero ser santa, realmente quiero ser santa. Así que me relajo dejando que Dios haga lo que quiera conmigo”, concluye.

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sexta-feira, 17 de agosto de 2018

Na Estrada da Vida

Neste dia feriado da Assunção de Nossa Senhora, percorro a estrada da vida com um espírito dominado pela inquietude em que a história se tem de construir cada dia que desponta. Mas Deus é Pai, ajudando-nos sempre, a enfrentar as vicissitudes com que nos vamos confrontando. Olho em frente nesta estrada que percorro vislumbrando um dia de verão esplendoroso. Que tom azul maravilhoso possui o céu! O rio possuindo um tom azul esverdeado com leves ondas que se dirigem, a alguma velocidade certamente devido às correntes existentes, em direção ao mar. Um avião acabado de descolar, ganha altura rumo ao seu destino qualquer que ele seja. Olho novamente para o rio. Quisera que as ondas me levassem com elas. Fazia-se sentir uma brisa refrescante.

Almejo fazer as pazes com a escrita, há alguns dias que não sinto vontade de escrever. Com algum grau de frequência parece que nos encontramos cansados de nós próprios. Sempre o mesmo. Parece que tudo é recorrente, que nos falta alguma inspiração ou motivação, ou será mesmo uma autoestima baixa, já que a narrativa constitui um ato isolado de que não possuímos feed-back, ou eventualmente, acreditamos que as palavras amáveis que, às vezes nos dirigem, são unicamente por simpatia? Como é óbvio, falo apenas por mim. Sol que interrompes os meus pensamentos com o teu brilho cintilante refletido nas ondas indica-me o caminho que devo trilhar. Passa um barco. Parece de pesca. Questiono o rio: para onde me quer levar? Sabes rio, de tanto viajar, conheço o mundo. Na verdade, difícil será escolher um local onde queira viver. Mas as ondas pareciam entender os meus pensamentos. De repente, mudaram de direção e vieram ao meu encontro, como se me trouxessem uma mensagem. Não é para partir. Então o que busco? Falai comigo ondas do rio, através da inspiração do Espírito Santo, que se serve até da natureza, para falar connosco. Sublime mesmo! Que quereis mesmo transmitir, ondas do rio? Já entendi a mensagem. Hoje é um dos dias mais importantes do ano, o dia em que se comemora a Assunção de Nossa Senhora e eu aqui perdida a divagar. É dia de festa e este momento foi tão reconfortante e inspirador. Devolveu-me até a vontade de escrever. Obrigada, Mãe do Céu.

Maria foi levada por Deus, em corpo e alma, para os Céus. Há alegria entre os anjos”. Coração dulcíssimo de Maria dá força e segurança ao nosso caminho na terra; sê tu mesma o nosso caminho, porque tu conheces as estradas e os atalhos certos que, com o teu amor, nos levam ao amor de Jesus. Maria é vida, doçura e esperança nossa. E os seus olhos como os de seu filho são de misericórdia e de compaixão. Bendita seja a Mãe de Jesus que o trouxe no seu seio. A Igreja recorda este louvor no dia da sua Festa. Também recorda as palavras de Maria proferidas a sua prima Isabel: “Todas as gerações me chamarão bendita, porque o Senhor fez em mim maravilhas”. Na verdade, felizes são os que ouvem a palavra de Deus e a põem em prática. Maria não possuiu qualquer dúvida. Deixou atuar o Espírito Santo. Recordo as suas palavras: “Eis aqui a escrava do Senhor. Faça-se em mim segundo a Sua Palavra”.

Neste dia a Virgem Maria, Mãe de Deus, foi elevada à glória celestial onde a aguardava o Seu Filho Jesus. Aurora e esplendor da Igreja, Ela é o consolo e a esperança do nosso povo ainda peregrino. Maria assunta ao céu, em corpo e alma, constitui um corpo glorioso. Maria é a prova e a certeza de que um dia estaremos com o corpo glorificado junto de Cristo glorioso. A Virgem é a nossa grande intercessora Junto do Altíssimo. É verdade que a vida na terra se apresenta aos nossos olhos tantas vezes como um “vale de lágrimas”, porque não nos faltam sacrifícios e sofrimento e sobretudo, falta-nos o Céu. (Falar com Deus, F. Fernández-Carvajal).

A Solenidade de hoje enche-nos de uma enorme esperança nas nossas súplicas, mas regressemos à Estrada da Vida, pedindo a Maria, enquanto nossa grande intercessora, que nos conceda sempre a força e a segurança, protegidos sob o seu manto, para percorrermos a nossa estrada, correspondendo aos desígnios e aos planos que Deus projetou para a nossa vida terrena. Santa Maria, Esperança nossa, rogai por todos nós!



Maria Helena Paes



Os Erros da Humanidade

Fogos descontrolados, aquecimento global, destruição impiedosa do ambiente, guerras, refugiados, populismo, cataclismos, miséria, fome, injustiças sociais… Hoje em dia os erros da humanidade têm-se multiplicado de um modo alarmante, de tal modo proliferam e fazem parte da agenda diária da imprensa, televisão e redes sociais à qual, com algum grau de frequência, acabamos por nos habituar, não dedicar a atenção oportuna e ficar um pouco indiferentes às injustiças sociais que se cometem, já que se torna difícil combatê-las a montante e a jusante. No entanto, graças a Deus, surgem alguns movimentos espontâneos e outros mais organizados que tentam, dentro das suas possibilidades, chamar a atenção para os mesmos e solicitar que sejam encontradas soluções atempadas e objetivas. Como solucionar estes problemas, questionamo-nos interiormente com alguma frequência, sabendo que Deus que é Pai e nos trata com um amor incondicional, assumindo na sua misericórdia o sofrimento causado pelos nossos erros. O difícil será sempre remar, em tempo útil, contra a maré.

Por analogia, a um outro nível, temos o exemplo da parábola do filho pródigo, que se arrepende e regressa a casa do pai para lhe pedir perdão. Sabe que o seu pai é extremamente misericordioso, que tudo perdoa. O filho sofre segundo a sua capacidade. Deus aguarda que, um dia, os filhos perante a sua vida desordenada, tal como o filho pródigo, se recordem do amor sem limites do Pai, e que, arrependendo-se dos seus erros, decidam corrigi-los, com a certeza do amor que Ele lhes tem, os possam impelir a caminhar, a não ter receio de enfrentar as dificuldades que eventualmente possam surgir. Mas, para que todo este sofrimento mundial seja um contributo para as nossas almas, o que se torna necessário fazer? Jesus, tornando-se obediente ao Pai até à Sua morte na Cruz, “tornou-se para todos os que lhe obedecem, causa de salvação eterna” (Heb 5,9). Ou seja, torna-se necessário confiar inteiramente em Jesus, fazendo aquilo que está ao nosso alcance e solicitando ajuda para aquilo que não conseguimos concretizar. Temos de deixar que Jesus Cristo atue nas nossas almas com toda a humildade e boa vontade, tal como a Virgem Maria nas bodas de Caná: “Fazei o que Ele vos disser”(Jo 2,5). Quando possuímos confiança em Jesus, aceitamos de uma outra forma os nossos sofrimentos.

Santo Agostinho constitui um exemplo que ilustra, ajustado a outro estilo de situação, com uma visão mais sobrenatural, o que acabo de referir. Este santo nasceu no ano 354 no norte de África, hoje Argélia, que na época se encontrava dominada pelo Império Romano. Era filho de pai pagão e de mãe cristã, extremamente crente, a qual viria a exercer uma grande influência na conversão do filho. Atravessou um período de grande inquietude, sem encontrar respostas que o preenchessem. Durante 12 anos seguiu o maniqueísmo, depois acabaria por se tornar um cético. No ano 371 vivia em Cartago, grande centro do paganismo, onde se deixou cativar pelo esplendor das cerimónias em honra dos milenares deuses protetores do Império. Fruto de uma relação com uma cartaginense, nasceu o seu filho Deodato, no ano 373. Sob a influência de Santo Ambrósio acabaria por se converter ao cristianismo. No ano 391 é ordenado sacerdote, e no ano 396 é sagrado bispo de Hipona, constituindo igualmente um dos pilares da teologia católica. Escreveu várias obras, entre eles a autobiografia Confissões em que refere: “A verdade e Deus devem ser buscadas na alma e não no exterior”.

Há uns dias atrás uma amiga referia que Deus é extremamente paciente com os outros e também connosco que cometemos os mesmos erros. Na realidade somos pedintes recorrentes que carecemos constantemente da sua misericórdia. Deus quer que todos se salvem. Isto é um convite e uma responsabilidade que pesam sobre cada um de nós. “A Igreja não é um reduto de privilegiados. A grande Igreja será porventura uma exígua parte da terra? A grande Igreja é o mundo inteiro”. Assim escrevia Santo Agostinho, acrescentando: “Aonde quer que te dirijas aí esta Cristo. Tens por herança os confins da Terra. Vem! Toma posse dela toda comigo. Deus espera ardentemente que se encha a sua casa. É Pai e gosta de viver com todos os filhos à Sua volta. (S. Josemaria in Amigos de Deus), recordando ainda: “As trevas hão-de passar; porque somos filhos da luz e estamos chamados a uma vida perdurável”. “Aquele que tiver sede, dar-lhe-ei para beber gratuitamente da fonte da água da vida. Quem vencer possuirá todas estas coisas e eu serei seu Deus e ele será meu filho”. (Apc XXI 4-7).

Termino deixando no regaço de Santa Maria todos os nossos erros, para que apele à Misericórdia Divina o perdão por todas as injustiças cometidas na sociedade, com sincero arrependimento para que possamos vir a construir um mundo mais solidário e justo. O Senhor quer-nos contentes e felizes já aqui na terra.

Maria Helena Paes



O regresso às origens europeias


«Diferentemente de outros povos – chineses, israelitas, japoneses, por exemplo, que encontram com facilidade num longo passado contínuo todos os recursos de uma identidade bem definida, os europeus são vítimas de rupturas históricas que turvaram as suas referências. Esta falha de consciência identitária é antiga. Só que quando éramos fortes, poderosos, senhores da nossa casa e em toda a vastidão do mundo, não tinha consequências visíveis. Bastava-nos existir. Hoje em dia que os europeus enfrentam desafios mortais e inéditos, o regresso às suas origens primordiais impõe-se como nunca, pelo menos para aqueles que têm vocação de agir em prol de um renascimento.

Todas as grandes civilizações descansam sobre uma antiga tradição que atravessa o tempo e transporta com ela as chaves do reino. Todas têm por origem o livro ou a palavra de um sábio, de um profeta ou de um poeta fundador. A tradição chinesa com Confúcio, a tradição himalaia com Buda, a semita com Moisés e Maomé, a tradição hindu com os Vedas, a tradição europeia com Homero. Em razão da sua divindade e da sua universalidade, Jesus situa-se à parte e noutro plano».

O autor deste texto escrito em 2005 – Dominique Vernner – considera-se um espírito livre, um `coração rebelde´, sem cadeias políticas ou ideológicas. Porém, fiel aos valores da sua infância, faz uma análise séria e profunda da situação europeia, apontando muito claramente a lacuna de que envereda.

Parafraseando-o eu diria que a tradição não ensina a construir um computador, porém saber que se é descendente de Ulisses e de Penélope, filho de Deus e não de Maomé ou de Buda, não é indiferente nem tão pouco irrelevante.

Desnorteados pela falta de memória identitária e pela sua terrível derrota histórica duma guerra de 30 anos – 1914-1945, a Europa não tem outra opção que seja a de recorrer à fonte de energia espiritual donde surgiu o impulso inicial da sua civilização há vários milénios. Não é voltar para trás, é reactualizar os princípios vivos de um específico ideal de vida.

Impregnados por uma visão teleológica da história, pela loucura da cultura do progresso, com desprezo pelo passado e recusando ou ignorando a riqueza da sua tradição espiritual, encontra-se desamparada perante o descomunal movimento mundial de retorno identitário que vêem facilmente como uma regressão. Na sua cegueira, procuram soluções técnicas (políticas, económicas, organizacionais) para uma crise de civilização que é simplesmente espiritual.

O grande problema do nosso tempo não é de natureza política nem económica, mas de carácter cultural, moral e, em última análise, religioso. Trata-se de um conflito entre duas visões do mundo: a visão daqueles que acreditam que há princípios e valores imutáveis, inscritos por Deus na natureza do homem; e a visão daqueles que sustentam que não existe coisa alguma que seja estável e permanente, mas que todas as coisas são relativas ao tempo, aos lugares, às circunstâncias.

Não existindo valores absolutos nem direitos objectivos, a vida humana reduz-se a uma procura do prazer e satisfação egoísta dos instintos e `necessidades´ subjectivas, hoje apelidadas de novos `direitos´. A vontade de poder dos indivíduos e dos grupos torna-se então a única lei da sociedade, constituindo-se, como afirma Bento XVI, `uma ditadura do relativismo´, que não reconhece coisa alguma como definitiva, e que propõe como medida última o próprio eu e os seus caprichos.

A oposição à ditadura do relativismo passa necessariamente pela redescoberta da lei natural divina que foi o fundamento da civilização cristã, tendo-se constituído na Europa ao longo da Idade Média, e difundido, a partir de então, para todo o mundo. As raízes cristãs da sociedade não são, deste ponto de vista, apenas históricas, mas sobretudo constitutivas e formativas do espírito humano.

Sabendo que foi recusado fazer referência às raízes cristãs da Europa no Preâmbulo do Tratado Constitucional Europeu aprovado em 2004 não deixa de ser pertinente reconhecer que foi uma opção preocupante, na medida em que uma constituição é também o reflexo e a salvaguarda dos valores, ideais e símbolos partilhados por uma determinada sociedade. Neste sentido é um espelho da mesma sociedade, um elemento essencial da sua compreensão, desempenhando um papel fundamental na definição das identidades nacionais, culturais e valorativas do povo que a adopta. Optar pela abordagem da religiosidade sem fazer referência expressa às raízes cristãs da Europa, à dimensão da sua transcendência e ao amor e respeito pelo sagrado, não corresponde minimamente a um passado que não se pode negar e que, mesmo visto exclusivamente sobre a perspectiva histórica a religião, e em particular o cristianismo, teve um papel importante e determinante na formação da Europa física e da humana consciência europeia, basta recordar toda a dimensão da arte, música, escultura, pintura e arquitectura, ao longo de muitos séculos.

Sinais dum novo totalitarismo moderno, fundamentalista e cristofóbico com repressões éticas, culturais e humanas? Imposição duma democracia secularizada em que o absoluto é impositivamente relativizado? Enfim, uma novidade moderna em que não há lugar para um passado que a todo o custo se quer eliminar. É também uma nova forma de ateísmo, que consiste na tentativa de afastar o cristianismo da memória histórica e do espaço público, para evitar toda e qualquer forma de compreensão cristã da Europa.

Intencionalmente deixou em aberto o espaço para serem introduzidos novos deuses importados do oriente como forma de suprir o vazio espiritual e cultural desta tentativa de imposição laica. Mas, paradoxalmente, estamos numa situação de deslumbramento face aos incontáveis exemplos do reacender da fé numa religiosidade cada vez maior e mais genuína, vindos de todo o mundo, nomeadamente dos países onde as duas grandes ditaduras do século XX, nazismo e comunismo, votaram pela força ao silêncio, proibindo e condenando toda e qualquer prática de adoração ao Deus criador. É assim a vida da Igreja, é assim a história da humanidade, está nos Livros Sagrados, basta ler e querer crer para minimizar algumas circunstâncias que, a seu tempo, também farão parte do passado.

Como as plantas, os homens não podem prescindir de raízes. Mas as suas raízes não são apenas as da hereditariedade, mas também as do espírito, isto é, da tradição que cabe a cada qual reencontrar.

Maria Susana Mexia



Lego, ergo, Sum

Ler é um valor essencial para alargar os nossos horizontes; para amadurecer as nossas perspectivas; para ajudar a compreender a complexidade e, ao mesmo tempo, a simplicidade da realidade e do mundo. Ler para crescer, ler para sonhar, ler para partilhar e conviver.

Face à fragmentação que os meios de comunicação e as redes sociais provocam em nós e que, por vezes, nos dispersa e empobrece, o recurso frequente a um livro e consequente diálogo sobre ele é um verdadeiro bálsamo ou oásis para o nosso espírito e para o nosso intelecto.

Ler é mais do que saber dar voz às palavras, é ser capaz de se recolher, de habitar dentro de si mesmo, de ler nas situações, nos meandros, nos requebros da vida e das pessoas. É o grande diálogo de mim para mim, de mim para o outro e dos outros para mim e para nós, abrindo a possibilidade de nos apercebermos da grandiosa escala de matizes da realidade pessoal e social, criando a possibilidade de ver o mundo em várias dimensões, todas diferentes, mas complementares.

“Se há livros dos quais as lombadas e as capas são, com pouca diferença, o melhor”, é um facto que existem outros que nos arrebatam, nos deleitam e nos conquistam verdadeiramente.

Nem é que todos os livros marquem um antes e um depois muito evidente na nossa vida, mas o que lemos muda-nos, ou nos engrandece a alma ou a enfraquece. À medida que o tempo passa a nossa personalidade reflecte, tanto os livros que tenhamos lido como aqueles que não lemos. Quem, ao longo dos anos, se nutre de leituras selecionadas, com bom critério, adquire um olhar aberto sobre o mundo e as pessoas, sabe medir-se com a complexidade das coisas e desenvolve a sensibilidade necessária para deixar de lado as banalidades e não passar ao largo diante das grandezas da vida.

Non legere, sed eligere, será o mote que deve impelir a saber escolher, para bem ler e poder desfrutar, com obras diversificadas, ricas, conscientes e coerentes, pois não será tão útil ler muito, como ler bem.

Lego, ergo, Sum, poderá ser a feliz conclusão para quem uma vida sem ler não tem sentido, ou pelo menos, não tem a mesma qualidade, profundidade e riqueza que só os livros podem dar.

Maria Susana Mexia



Dúvida Existencial


Nos despedíamos à porta, depois de entretida conversa. Faláramos sobre os dramas mais prementes do país, os desvios dos homens públicos e as clássicas traições, aquelas perpetradas justamente pelos mais próximos. Como reagir diante do descalabro das administrações públicas? Persistir? Silenciar? Desistir? O interlocutor lançou estas perguntas como quem atira um rojão e ameaça correr. Lançara um desafio para o qual me achava desarmado. Não deu outra: fiquei longe de dar as melhores respostas.

Vale a pena dar uma de Dom Quixote? A pergunta sintetizava sua amargura, como funcionário público perseguido por suas convicções, afastado da função para a qual habilitou-se em concurso. Disse a ele alguma besteira qualquer, lembrando que os que travam o bom combate dele não se arrependem. Dormem em paz, ou no mínimo o sono menos inquieto. Constrangido por desferir obviedades, fechei a porta, frustrado, como quem acaba de desperdiçar um pênalti.

Nos dias que se seguiram me surpreendi algumas vezes pensando no assunto. Porque me incomoda a ideia de que o idealismo possa ser uma figura de museu, relegada às narrativas do passado. Aliás, há certamente algo de muito errado numa sociedade em que muitos se perguntam sobre a validade do idealismo. Porque já não o têm. Isto é uma surpresa, um fato isolado? Ora, infelizmente não. A bem da verdade as coisas não se dão da noite para o dia. Já faz tempo que o ideal foi sendo varrido do palco da vida. Nem a religião escapou: não param de surgir seitas de todo o tipo, com objetivos claramente pecuniários. Valem-se da necessidade dos homens de um norte espiritual. Valem-se da boa fé.

No plano mundial a derrocada do idealismo também não surpreende: este mundo que respiramos rompeu até o indefectível instinto de sobrevivência, que foi pelos ares. Era algo impensável, pedra fundamental da humanidade, que chora seus suicidas mas sempre teve dificuldade em entendê-los e mesmo perdoá-los. É certo que a história registra os kamikazes, de triste memória, mas os homens que se explodem alavancaram o terrorismo e o combate a ele tornou-se tarefa pior que achar uma agulha num palheiro. Porque esta agulha explode.

Num mundo secularizado, tornou-se comum viver a vida sem valores, sem aspirações mais elevadas, sem a meta de deixar um legado. Ora, uma vida calcada na brutalidade material, sem espiritualidade, sem fé e caridade não passa de uma dissipação. Como dispor de ovos, farinha, manteiga e leite e não fazer sequer um bolo. Acumular riqueza, fartar-se com o que há de melhor e sonhar com a longevidade é como sonhar com encostas do Himalaia, mas escalar planaltos.

Uma das palavras mais incensadas em nossa época é sucesso. Perseguido com sofreguidão ou fúria, o sucesso passa a ser a medida social, como uma régua com a qual as pessoas se comparam. Fazem um censo dos bens e conquistas de uns e outros. E então fruem ou invejam, conforme se sintam acima da carne seca ou inferiores. Quem não atinge o sucesso é burro, preguiçoso ou incompetente. Quem busca o sucesso por si mesmo, porém, provavelmente não deixará legado algum além de eventual fortuna ou dos bens que se possa contabilizar. O legado, por outro lado, tem como característica a imaterialidade, que impede a contabilidade corriqueira. Legados não são traduzíveis em moedas.

O homem que se deixa cegar pela luz do sucesso fecha-se em si mesmo e acaba vivendo como uma mariposa, revoluteando num poste enquanto a noite o convida para voos contemplativos e mesmo ao silêncio. A ribalta é um posto avançado da ilusão e suas luzes, estas Chaplin denunciou em filme e musicou com poesia.

Vale a pena lutar como um Dom Quixote? Por grandes causas, certamente. Não como figura bizarra, a despedaçar lanças contra moinhos imaginários. Para lutar basta, no mais das vezes, não omitir-se, vencendo o medo e não dando a mínima para os respeitos humanos. As encrencas que advêm não são um bilhete para o paraíso, mas a satisfação da hora final, quando deveremos prestar contas dos talentos recebidos. Viver com o freio de mão puxado, escravo das conveniências, buscando sempre o conforto e o aplauso, é mesmo morrer um pouco em vida.

J. B. Teixeira



Los obispos estadounidenses se confiesan «avergonzados» por el informe de Pennsylvania sobre abusos



El fiscal Josh Shapiro hizo público el martes el
resultado de las investigaciones del gran jurado
sobre los abusos en las diócesis del estado.
Cuando aún no se había recuperado del mazazo del caso del cardenal Theodore McCarrick, arzobispo emérito de Washington, separado del colegio cardenalicio por su comprobada participación y encubrimiento en casos de abusos, este martes el fiscal general del estado de Pennsylvania, Josh Shapiro, hizo público un informe con conclusiones demoledoras: en las diócesis de Allentown, Erie, Greensburg, Harrisburg, Scranton y Pittsburgh (sobre todo esta última), hubo abusos y encubrimientos sistemáticos durante 70 años
Tras examinar durante año y medio cientos de miles de documentos y recabar decenas de testimonios, un gran jurado compuesto por 23 personas encontró pruebas creíbles contra 301 sacerdotes con su nombre y apellidos, identificando un millar de víctimas entre 1947 y 2017.
Y, lo que es peor, denuncia un esfuerzo sostenido de las autoridades eclesiásticas para ignorar las denuncias o encubrirlas, o proteger a los acusados para evitar el escándalo y el daño a la Iglesia.
La mayor parte de los casos han prescrito o los responsables han fallecido, pero las acusaciones y las pruebas de encubrimiento y protección por parte de los obispos u otros sacerdotes han sido definitivos.
Un comunicado del cardenal Daniel DiNardo, obispo de Galveston-Houston y presidente de la conferencia episcopal estadounidense, ha reconocido la veracidad general de la imputación: "“El informe del gran jurado de Pennsylvania ilustra de nuevo el dolor de quienes han sido víctimas del crimen de abuso sexual por parte de miembros de nuestro clero y de aquellos que protegieron a los abusadores y facilitaron así la continuación del mal durante años e incluso décadas. Agradecemos la valentía de quienes han ayudado a la investigación compartiendo sus historias personales de abuso. Como colegio de obispos, estamos avergonzados y lamentamos los pecados y las omisiones de sacerdotes católicos y obispos católicos”.
Los obispos afirman que, a través de los organismos de control creados y progresivamente reforzados en 2002, 2011 y 2018, “continuarán ofreciendo caminos de sanación para quienes han sido abusados" y se comprometen "a trabajar con determinación para que tal abuso no pueda suceder”.
"Entristecidos cada vez que se conoce el daño causado por un miembro del clero, del  nivel que sea", los obispos norteamericanos "rezan para que todos los supervivientes de abuso sexual encuentren sanación, alivio y fortaleza en la presencia amorosa de Dios": "La Iglesia proclama que continuará restaurando la confianza por medio del acompañamiento, la comunión, la rendición de cuentas y la justicia".

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De una ordenación en doce años y un seminarista en 2016, a diez en 2018: ¿qué ha hecho el obispo?

Georges Colomb, impulso a la nueva evangelización en La Rochelle y Saintes


Monseñor Georges Colomb, el día de su consagración episcopal y entrada en la diócesis de La Rochelle y Saintes.


La diócesis de La Rochelle y Saintes, en el suroeste de Francia, solo había vivido una ordenación sacerdotal en los últimos doce años. En 2016 solo tenían un seminarista.
Fue entonces cuando Georges Colomb fue ordenado obispo para hacerse cargo de ella, algo que no ocurría desde 1906, pues desde entonces habían solido llegar a la sede obispos provenientes de otras. Dos años después, los seminaristas son 10, con una diversidad de orígenes que ya anticipa, entre otros factores, qué está cambiando en la diócesis: 3 franceses, 2 europeos no franceses, 4 africanos formados en Francia y 1 vietnamita.
Monseñor Colomb (con estudios de Turismo, ex inspector de Correos y Telecomunicaciones, licenciado en Derecho con especialización en Derecho Civil y Administración, teólogo por el Institut Catholique de París, ordenado sacerdote con 34 años en 1987 y ocho años misionero en China) era, cuando fue designado para esa sede, superior general de las Misiones Extranjeras de París, un instrumento de evangelización de Asia mediante la formación de misioneros que en los últimos 350 años ha dado a la Iglesia 23 santos y mártires. Durante sus ocho años como superior general, el instituto vivió un incremento de vocaciones.
"Los sacerdotes no son una especie en vías de extinción"
Hay quien atribuye a esa experiencia el dinamismo misionero que ha impreso a la diócesis su nuevo obispo, de 65 años. Lo que le ha costado algunos disgustos, porque, como explica Frédéric Aimard en France Catholique, la reestructuración de la administración diocesana no gustó a todos los afectados. Pero sí a muchos, y así explicó a Aimard un fiel el porqué de esa satisfacción: "La llegada de nuestro nuevo obispo nos ha concienciado de que las vocaciones son posibles también entre nosotros, de que los sacerdotes no son una especie en vías de extinción si modificamos en profundidad nuestra forma de vivir la fe en nuestras familias y parroquias".
La expresión "especie en vías de extinción" no es gratuita. Ejemplo entre muchos del invierno postconciliar, La Rochelle tiene ahora, para un mismo número de católicos que en 1950 (con un aumento de población del 28%, eso sí), la cuarta parte de sacerdotes que entonces: 93 frente a 345, entre diocesanos y religiosos, y de edad muy avanzada.
Pero algo puede empezar a cambiar con la batería de iniciativas para atraer vocaciones que ha puesto en marcha monseñor Colomb, siguiendo en buena medida el patrón de Dominique Rey en Fréjus-Toulon: facilitar o promover la implantación en la diócesis deiniciativas de evangelización probadas y ricas ellas mismas en vocaciones. Y, sobre todo, disponer todos los recursos de la diócesis para la tarea misionera.
Un plan audaz
He aquí algunas de esas medidas:
-La creación de un Centro de Estudios Teológicos, que lleva el nombre de Jean-Baptiste Souzy (1732-1794), mártir de la Revolución Francesa, uno de los 64 religiosos asesinados en los pontones de Rochefort por negarse a jurar la Constitución Civil del Clero. Precisamente sobre ellos tendrá lugar una de las actividades veraniegas amparadas por la diócesis, la representación teatral El camino del cielo. En el centro Jean-Baptiste Souzy está concebido como "el centro cultural de la diócesis", donde "se acoge a cualquier persona que desee aproximarse a la cultura y a la actualidad con una visión cristiana" y se ofrecen conferencias y un servicio de biblioteca y videoteca.
-No había presencia de vida contemplativa en la diócesis. Las últimas monjas se fueron por razones de edad. Se ha llamado entonces a las clarisas de la Rama de Sión para que cubran ese hueco imprescindible de la vida orante. Son una comunidad de hijas de Santa Clara de Asís, con presencia en varios puntos de Francia, que quieren volver al espíritu primigenio de vida ermitaña de la espiritualidad franciscana contemplativa.
Las nuevas clarisas han sido recibidas como agua de mayo en La Rochelle, que tiene así de nuevo una comunidad entregada plenamente a la oración.
-Ha llegado a La Rochelle, procedente de Fréjus-Toulon, la fraternidad de Los Apóstoles de la Vida, una asociación privada de fieles formada en torno al hermano Marie-Angel Carréconsagrada de manera expresa a la evangelización de niños y jóvenes.
Se han instalado en una casa que servía para residencia de sacerdotes ancianos y que estaba abocada al cierre. No solo se la rescata, sino que se le cambia completamente la filosofía.
-Al inicio del próximo curso se abrirá una librería católica en La Rochelle.
-Se ha abierto una casa para jóvenes en La Rochelle, Holy Spot, un lugar "para vivir, para escuchar, para compartir", destinado a acoger momentos de ocio y recreo de estudiantes de enseñanza media y universitaria.

-En la misma línea, se van a abrir dos hogares de estudiantes de naturaleza claramente cristiana, que estarán atendidos por misioneros laicos.
-Para reforzar al clero local, han llegado sacerdotes de otros países. Seguro que han sido de utilidad los buenos contactos de monseñor Colomb en su anterior labor misional, aunque ya su predecesor, monseñor Bernard Housset, había iniciado este camino, que ha aportado juventud a los sacerdotes de la diócesis, lo que siempre atrae jóvenes.
-La misa tradicional, en torno a la cual se han nucleado en Francia grupos juveniles muy activos, se celebraba desde 2008 una sola vez al mes y alternativamente en las dos sedes de las diócesis ahora unidas, La Rochelles y Saintes, separadas una distancia de 70 km. Al llegar monseñor Colomb, la situación ha cambiado radicalmente y ahora se celebra una vez a la semana, y cerca de Rochefort, a medio camino entre ambas ciudades.
-Monseñor Colomb ha incorporado también a la diócesis a las Hermanas Menores de San Francisco y de Santa Clara, una comunidad reciente (aprobada en 2003) que vive una espiritualidad mariana según los pasos de San Maximiliano Kolbe y tienen "un verdadero carisma de primer anuncio", según Frédéric Aimard, quien apunta que su paso por el instituto Fénelon de La Rochelle dejó un profundo impacto en los alumnos.
Sor Brune-Marie y Sor Lise-Marie se han instalado en la diócesis de La Rochelles y Saintes y ya se nota su impulso evangelizador entre los jóvenes.
-Para la casa diocesana de Saintes el obispo ha traído a religiosas vietnamitas, también con la misma intención de rejuvenecer todas las estructuras diocesanas.
-A dos parroquias, una en Rochefort y otra en La Rochelle, han llegado familias del Camino Neocatecumenal venidas de fuera de Francia en misión ad Gentes, para aportar espíritu misionero y revitalizarlas.
-Con la misma intención, por ellas han pasado sacerdotes de la India y de Burkina Faso, seminaristas de Italia, de Croacia, de Vietnam... La idea, explica Aimard, es que, "compartiendo sus experiencias y su fe, muestren la necesidad de salir de la zona de confort, del propio hogar, de la propia capilla, de los propios hábitos, para llevar a los demás el mensaje de Esperanza".
-Se ha renovado la vida espiritual en la catedral, con la celebración pública cotidiana de los oficios de laudes y vísperas, pero también con un servicio de acogida a los visitantes y la presencia permanente de sacerdotes en el templo para atender confesiones o consultas.
-Para el fomento de vocaciones, y siguiendo el criterio, estadísticamente probado, de que reservar el servicio del altar para los varones fomenta las vocaciones porque atrae monaguillos (y la mayor parte de los seminaristas han sido monaguillos) y hacerlo mixto les aleja, se ha potenciado el grupo de quienes sirven la misa "descubriendo las diferentes vocaciones cristianas, iniciando en la vida espiritual y mediante la formación litúrgica", de modo que "los servidores del altar y las servidoras de la asamblea participan activamente en la liturgia de la misa dominical en la catedral de San Luis y en la iglesia de Nuestra Señora".
Además de estas iniciativas, se aplicarán de manera inmediata las siguientes:
-Dos parejas jóvenes se comprometerán en el "despertar a la fe" de los más pequeños.
-Una misa al mes será organizada y animada por un grupo de adolescentes.
-Se abrirán de manera permanente cuatro iglesias que actualmente solo abrían para la misa.
-Se lanzará un recorrido de redescubrimiento de la fe para adultos por medio de Cursos Alpha y catequesis del Camino Neocatecumenal.
-Mediante un proyecto de patronazgo, se entrará en contacto con nuevas familias, porque el número de niños de catequesis en las parroquias es pequeño.
Un encuentro de todos los cristianos de la diócesis
Al finalizar el pasado curso pastoral, monseñor Colomb quiso agradecer "el dinamismo" de todos los miembros de la diócesis, "rica en diversidad, en generosidad y en compromiso", y anunció algo que puede ser sonado: un encuentro de todos los cristianos de la diócesis en la histórica abadía de Sablonceaux, hoy de nuevo propiedad del obispado y confiada a la comunidad del Chemin Neuf, en la fiesta de Pentecostés, el 9 de junio de 2019.
Para entonces el obispo llevará tres años al frente de La Rochelle y Saintes, donde se percibe un empuje nuevo que hace preguntarse a Aimard: "¿Qué buenas sorpresas nos reserva todavía la caja de ideas del obispo?"

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