sábado, 25 de março de 2017

Beata Magdalena Catalina Morano – 26 de marzo

«Fue del aula a los altares. Don Bosco vio en esta vocación tardía, que por rebasar la edad no pudo ser Hija de la Caridad ni dominica, la persona idónea para encarnar el carisma que había dado a la Iglesia»


Beata Magdalena Catalina Morano
Beata Magdalena Catalina Morano (Wiki Commons)
(ZENIT – Madrid).- Nació en Chieri, Turín, Italia, el 15 de noviembre de 1847. Francisco, su padre, procedía de una notable familia que desconocía las penalidades económicas por hallarse bien situada gracias a sus prósperos negocios. Al casarse con Catalina, que no era de la misma posición social, fue desheredado. Era el precio de un amor que se mantuvo intacto entre el matrimonio, en cuyo seno nacerían ocho hijos –Magdalena fue la sexta–, de los cuales perecieron cinco. Se ganó la vida con el comercio y la chatarra. Buscando el bienestar para su familia participó como voluntario en la guerra de la independencia y siete años más tarde falleció a causa de una pulmonía. La situación en la que quedaron su esposa e hijos era lamentable. Y más cuando murió la primogénita. Magdalena tenía 8 años. Conmovida por el pesar de su madre, se ofreció a ayudarla y abandonó su educación escolar. Reemplazó a su hermana en el telar contribuyendo al sostenimiento de la familia, hasta que gracias a la generosidad de un primo de su madre, que les pasó una asignación, pudo regresar al colegio.

Después de recibir la primera comunión comenzó a dar signos de una peculiar cualidad para la docencia. Lo advirtió su profesora Rosa Girola, que fomentaba su responsabilidad en el aula. Barajada la opción de ser profesora, antes de cumplir los 15 años le llegó su oportunidad en la escuela de Buttigliera impulsada por el párroco. Superó los exámenes y se integró en la plantilla laboral. Continuó preparándose y escalando nuevos peldaños. A los 19 años se trasladó a Montaldo Turinés para hacerse cargo del centro escolar. Su vida docente estuvo marcada por el reconocimiento que suscitaba su acertado enfoque pedagógico. Era significativa la gran empatía que supo crear entre alumnos y familiares. Pero alguna vez experimentó el desarraigo y crítica de las gentes, como le sucedió inicialmente en Montaldo. Empleaba siempre una táctica que no le falló: su desinteresada entrega a los niños; así se los ganaba a todos. Íntimamente estaba dando gigantescos pasos cotidianos en su unión con Cristo. Ya estaba larvada en ella la convicción que expresaría años más tarde: «Ante el tribunal de Dios se rendirá cuenta del bien que, pudiéndolo, no hayamos hecho».

Su director espiritual, el párroco de la localidad, podía constatar su generosidad así como el desvelo con el que atendía a la parroquia. Comprometida con diversas asociaciones, solía ayudar económicamente a los menos pudientes. Siempre tuvo tiempo para visitar a los enfermos. La recepción de la Eucaristía iba transformándola. La proximidad evangélica de la caridad tuvo una de sus expresiones cabales en ella cuando se volcó en proporcionar a su madre la casa que jamás pudo soñar. Una vez ejercido ese acto filial, lleno de ternura, que tanta satisfacción debió producirle, se encaminó a la vida religiosa. Había rebasado la edad para ingresar en el noviciado, hecho que tuvieron en cuenta tanto las Hijas de la Caridad como las dominicas, y ambas la rechazaron.

Hallándose en Turín se entrevistó con Don Bosco, que vio en su presencia un signo del cielo que le enviaba directamente una nueva vocación. Costó mucho a los ciudadanos de Montaldo separarse de su querida maestra con la que se habían encariñado a lo largo de doce años. Pero ella partía como salesiana a Mornés felicísima de centrarse en el seguimiento de Cristo de forma exclusiva. Sus emociones irían quedando plasmadas en entrañables y enriquecedoras notas: «No busques la paz verdadera en la tierra, sino en el cielo, no en las criaturas, sino solo en Dios». «Todo pasa. Nos espera el paraíso». «¿Te molesta ir a aquel trabajo, aquella obediencia, aquella deferencia? Piensa quién es el que te manda, piensa en quién te espera».

A los 31 años, edad que tenía en ese momento, se hallaba en el ecuador de su vida; aún daría muchos frutos. Una de las sorpresas que recibió en Mornés fue constatar que, sin saberlo, llevaba dieciséis años compartiendo con Don Bosco la misma táctica educativa dirigida a los jóvenes. No abandonó el aula. Como salesiana impartió clases en Nizza. Y pocos años después de haber profesado, en 1881 fue enviada a Trecastagni, Sicilia, para iniciar una fundación que fue fecundísima. Acogieron a niñas huérfanas y pobres. Pero luego su labor educativa se extendió a las que eran pudientes contando con alumnas internas y externas. Realizaron una labor catequética que reportó numerosas bendiciones. Internado, escuelas, colegios, oratorios…

Las religiosas siempre secundaron la acción edificante de Magdalena que se ocupó de todo: estuvo al frente de los centros como directora y profesora. Fue catequista, maestra de novicias, portera, lavandera, trabajó en la cocina, etc. Nada se le resistió. En la comunidad que presidía se vivía el fraternal espíritu evangélico de servicio y asistencia mutua. Supo ser servidora antes que nada. Tuvo presentes las palabras de la madre Mazzarello: «Amémosle a Jesús! Trabajemos solo por Él, sin miramiento alguno para con nosotras mismas. Tengamos ánimo: ¡Aquí lloramos, en el paraíso reiremos!». Después de dejar una nutrida comunidad de jóvenes vocaciones, partió a Turín con la alta responsabilidad de dirigir la casa.

No duró mucho allí porque la sobrecarga de otras hermanas que físicamente estaban mermadas requerían su presencia de nuevo en Sicilia. Permaneció al frente de las fundaciones de la isla dieciocho años, multiplicándolas. Enfermó a finales de 1900. Un destructivo cáncer de intestino le provocaba tales dolores que los médicos pensaban que debía haber enloquecido. Pero ella hacía gala de una delicadeza ejemplar rubricada en una serena sonrisa, aunque el mal iba mordiendo su vida, arrebatándosela con grandes dentelladas. «Jesús sufrió más que yo», decía. Y el 26 de marzo de 1908, en medio de terribles sufrimientos y casi sin calmantes –apenas podían hallarse en la época–, murió en Catania diciendo: «¡Jesús, no me abandones! ¡Todo como lo quieras tú!». Juan Pablo II la beatificó el 5 de noviembre de 1994.

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Francisco llega a Milán e inicia por la periferia

En el complejo residencial ‘Case Bianche’, lugar donde vive la gente más pobre de la ciudad


El Papa en Milán' (Fto. Osservatore © Romano).jpg
El Papa en Milán' (Fto. Osservatore © Romano)
(ZENIT – Roma, 25 Mar. 2017).- El papa Francisco inició este sábado por  su viaje apostólico a la ciudad de Milán, situada en el norte de Italia, corazón industrial del país y ciudad más europea y rica del país, por un barrio de la periferia. Tras partir poco después de las 7 de la mañana llegó al aeropuerto de Linate cubierto de niebla, donde le aguardaban autoridades civiles y religiosa.

De allí fue al ‘Barrio Forlanini’, donde están las ‘Case Bianche‘, (Casas Blancas), un conjunto de edificios muy populares, conocido por problemas de degrado, en donde viven los más pobres de dicha ciudad.

Allí el Santo Padre visitó a tres familias, una de personas que conviven desde hace 38 años, él gravemente enfermo superó el problema de alcoholismo. La otra familia es de personas musulmanas, tres hijos, la mamá y el Papa, quien dijo: “Hoy el Papa cambió enteramente mi vida. Ellos colaboran activamente en las actividades de asistencia social, y  le invitaron a Francisco un desayuno típico de su país.

La tercer familia es de ancianos italianos, católicos frecuentadores de la parroquia, ella casi ciega y él con graves problemas de salud, y una hija de 51 años. La señora que debía visitar allí había sido internada hace tres días en el hospital. A ella el Papa le llamó por teléfono despertando gran emoción.

Al salir en papamóvil, transitó por algunas cuadras en donde la población le esperaba con gran entusiasmo. Al bajar delante saludó a gran cantidad de personas, entre las cuales niños y enfermos.

Le regalaron una estola realizada por una cooperativa del lugar y un cuadro con la foto de una imagen de la Virgen María que tienen allí en Case Bianche.

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Francisco en ‘Case Bianche’: estoy aquí como sacerdote y ellos son un don de Cristo para ustedes

Le regalan una estola realizada artesanalmente y un cuadro de la imagen restaurada de María del oratorio del barrio


El Papa en Milán en la periferia 'Case Bianche' (Fto. Osservatore © Romano)
El Papa en Milán en la periferia 'Case Bianche' (Fto. Osservatore © Romano)
(ZENIT – Roma, 25 Mar. 2017).- El santo padre Francisco al dirigirse a los habitantes del barrio de las ‘Case Bianche’, les agradeció: “Son ustedes quienes me reciben en Milán y esto esto un gran don para mi: entrar en la ciudad encontrando rostros, de las familias y una comunidad”.

Agradeció también la estola que le regalaron, confeccionada artesanalmente en una cooperativa del barrio.

“Me recuerda que vengo aquí en medio de ustedes como sacerdote” dijo, y el regalo de la estola hecha artesanalmente la vuelve más preciosa y recuerda que el sacerdote cristiano “está al servicio del pueblo” y los sacerdotes aquí “son un don de Cristo tejido por ustedes, por la gente, con su fe, sus fatigas, sus oraciones y sus lágrimas”.

También agradeció el regalo del cuadro de la imagen de la Virgen María cómo estaba antes y ahora restaurada.

“Sé que en Milán me recibe la ‘Madonnina‘ en la cima del Duomo (catedral), pero con vuestro regalo la Virgen ya me recibe aquí”. Como María que corre a recibir a Elisabeth, como la solicitud de la Iglesia que no se queda esperando, sino que va a encontrar a todos, también a los no cristianos y no creyentes… y lleva a Jesús hacia todos, que es el amor de Dios hecho carne”.

Y comentando el restauro de la imagen de la Virgen, señaló que “la Iglesia tiene necesidad siempre de ser restaurada, porque está conformada por nosotros que somos pecadores”. Exhortó así: “Dejémonos restaurar por Dios, por su misericordia, dejemonos limpiar el corazón, especialmente en este tiempo de cuaresma”.

Señaló por ello que una buena confesión a todos nos hará bien. Y concluyó deseándoles que el Señor les bendiga y pidió que recen por él.

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El Papa en el Duomo de Milán: No hay que temer el desafío de una sociedad multicultural

Formar en el discernimiento, en un escenario muy insidioso, sin condenar ni santificar


Francisco en el duomo de Milán dialoga con los sacerdotes
Francisco en el duomo de Milán dialoga con los sacerdotes
(ZENIT – Roma, 25 Mar. 2017).- En el Duomo de Milán, la catedral gótica medioeval y corazón de la Iglesia ambrosiana, el papa Francisco encontró al clero de la ciudad, presidido por los tres cardenales milaneses. Después de saludarles entró en el templo, donde le recibieron con aplausos.

En el lugar del Duomo llamado “Scurolo di San Carlo”, el Santo Padre se detuvo en oración y adoración al Santísimo Sacramento.

Aquí, en el primer encuentro con el clero de Milán, en la nave central del Duomo, después del saludo del cardenal Scola, el sacerdote diocesano Gabriele Gioia le preguntó cómo enfrentar la secularización y evolución de la sociedad, plural, multiétnica, multicultural y multirreligiosa.

Recordó que no siempre “se pesca”, lo importantes sí es salir a navegar, sabiendo que somos siervos inútiles, con la alegría de evangelizar.

El Papa señaló que “en cada época desde los primeros cristianos ha tenido múltiples desafíos” y recordó el episodio de Pedro en la casa de Cornelio en Cesarea. “No debemos temer los desafíos y es bueno que existan. Son signo de una fe viva, de una comunidad que busca al Señor y tiene los ojos y el corazón abierto”, dijo. Y añadió: “Más bien temamos una fe sin desafíos que se considera completa como si todo hubiera sido realizado”. Porque los desafíos “nos ayudan a hacer que nuestra fe no se vuelva ideológica”.

Y sobre una sociedad “multicultural, multireligiosa y multiétnica” señaló que la historia de la Iglesia tiene mucho que enseñarnos y ayudarnos sobre la cultura de la diversidad. Porque “el Espíritu Santo es el maestro de la diversidad”. Invitó así a mirar a las diócesis, comunidades religiosas, congregaciones, con tantos carismas y modos de realizar la experiencia de los creyentes. “La Iglesia -dijo el Papa- es una experiencia multiforme, una pero multiforme”.

También señaló el Evangelio en sus cuatro versiones, lo que enriquece. Invitó por ello a no confundir unidad con uniformidad, pluralidad con pluralismo. “Todo lo que no asume el drama humano puede ser una teoría muy clara y distinguida, pero no coherente con la Revelación y por lo tanto ideológica”, dijo. Porque la fe para ser cristiana y no ilusoria tiene que configurarse en el interior de los procesos humanos si reducirse a ellos.

Por ello como pastores no podemos evitar de “formar el discernimiento” en un “escenario muy insidioso”, en una cultura de la abundancia, que presenta tantas posibilidades como válidas y buenas, en la cual nuestros jóvenes están expuestos al zapping continuo, pudiendo navegar en dos o tres pantallas al mismo tiempo, en diversos escenarios virtuales.

“Nos guste o no es el mundo en el cual están insertados y es nuestro deber como pastores ayudarlos a atravesar este mundo. Por lo tanto considero que sea importante enseñarles a discernir, para que tengan los instrumentos y los elementos que les ayuden a recorrer el camino de la vida sin que se extinga el Espíritu Santo que está en ellos”.

“Cuando somos niños -señaló el Pontífice- es fácil que el papá y la mamá digan qué hacer, y está bien. Pero a mediad que crecemos en medio a una multitud de voces en las que aparentemente todas tienen razón, el discernimiento de lo que nos lleva a la Resurrección, a la vida y no a una cultura de la muerte es crucial”.

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El Santo Padre en Milán a los diáconos: ‘Ustedes son un don del pueblo de Dios’

No ‘funcionalizarlos’ encuadrándolos como medio curas y medio laicos


El Papa delante del Duomo de MIlán (Foto @ Osservatore Romano).
El Papa delante del Duomo de MIlán (Foto @ Osservatore Romano).
(ZENIT – Roma, 25 Mar. 2017).- “Atención a no ver a los diáconos como medios curas y medios laicos. Que al final no están ni de aquí ni de allá”, porque esta idea quita la fuera a su carisma propio y sería ‘funcionalizarlos’.

Tampoco hay que imaginar a los diáconos como un intermediario entre los fieles y los pastores, porque “es una vocación familiar que invita al servicio como un don característico del pueblo de Dios”.

Lo indicó el papa Francisco durante el encuentro que ha tenido este sábado en el Duomo de Milán, con el clero y consagrados de la diócesis ambrosiana, respondiendo a la pregunta de Roberto Crespi, uno de los 143 diáconos presentes en la diócesis.

“No hay servicio en el altar, no hay liturgia que se abra a los pobres y no hay servicio de los pobres que no lleve a la liturgia, no hay vocación eclesial que no sea familiar”, explicó el Papa y precisó que en una sociedad donde “hoy parece que deba servirnos, como si todo fuera finalizado al individuo, la oración ‘me sirve’, la comunidad ‘me sirve’, la caridad ‘me sirve’”.

“Ustedes son –concluyó el Papa– el don que el Espíritu santo nos da para hacernos ver que el camino justo va al contrario: en la oración, siervo; en la comunidad, siervo; con la solidaridad de siervo de Dios y del prójimo”.

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El Pontífice en el Duomo de Milán: ‘Es más importante iniciar procesos que ocupar espacios’

Ser sal y levadura, las periferias, ir a los confines para encontrar al Señor a la Galilea del primer encuentro



(ZENIT – Roma, 25 Mar. 2017).- No resignarse porque somos pocos, porque “cuando nos resignamos vivimos con el imaginario de un pasado glorioso que lejos de despertar el carisma inicial, nos envuelve en una espiral de pesadez existencial”. Por lo tanto “nos hace bien a nosotros volver a visitar los orígenes, una memoria que nos salva de cualquier imaginación gloriosa pero irreal del pasado”.

Lo explicó el papa Francisco en el Duomo de Milán, al responder a la Madre Paola Paganoni Osc, en el encuentro que el Pontífice tuvo este sábado, con los sacerdotes, religiosos y consagrados.

Explicó así que “la mayoría de nuestros padres no pensaron nunca a ser una multitud o una gran mayoría” sino a renovar y edificar la Iglesia como levadura en la masa, como sal y luz del mundo.

Y si bien “por mucho tiempo habíamos creído que las familias religiosas tenían que ocupar espacios más que poner en marcha procesos”. En cambio “hoy la realidad nos interpela u nos invita a ser nuevamente un poco de levadura, un poco de sal”. Porque no se puede pensar a un alimento con mucha sal o totalmente fermentado.

Hoy la realidad “nos llama a poner en marcha procesos más que ocupar espacios, a luchar por la unidad que pegarnos a conflictos del pasado, a escuchar la realidad, a abrirnos a la ‘masa’, al santo Pueblo fiel de Dios, de todo eclesial”.

“Lo que el Papa les puede decir es : “vayan en las periferias, vayan a los confines para encontrar al Señor, a renovar la misión de los orígenes, a la Galilea del primer encuentro”.

Les invitó también a “estar más atentos a las fragilidades que nos circundan y transformarlas en espacios de bendición”. Vayan y lleven la unción de Cristo, dijo, y “no se olviden que cuando ponemos a Jesús en medio de su pueblo se encuentra la alegría”.

Al concluir su visita a la catedral de Milán, el Santo Padre rezó la oración del ángelus en la explanada que da a la plaza.


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El Pontífice visita la cárcel San Vittore

La cárcel principal de Milán tiene unos 900 reclusos


En la cárcel de San Vittore (Foto Osservatore © Romano)
En la cárcel de San Vittore (Foto Osservatore © Romano)
(ZENIT – Roma, 25 Mar. 2017).- En la ciudad de Milán el santo padre Francisco visitó la cárcel de San Vittore, en donde por tres horas estuvo lejos de las telecámaras. Después de la visita a un barrio periférico de la ciudad, y del encuentro con el clero, religiosos y religiosas en el Duomo de Milán, de rezar el ángelus en la explanada que da a la plaza, llegó a la prisión de la ciudad, donde fue recibido por las autoridades locales.

En el corredor de ingreso el Papa saludó al personal de la policía penitenciaria, y después en las diversas áreas de la estructura saludó a cada uno de los detenidos, muchos de ellos de origen extranjero. A las 12:30 almorzó con unos cien detenidos, en el en tercer pabellón. Antes de transferirse en auto a la cercana ciudad de Monza, el Santo Padre decidió descansar no en el arzobispado, sino hacer una siesta en el interior de la cárcel, en la habitación del capellán.

Es la primera vez que un Pontífice ingresa en esta prisión, construido en 1879, cuenta con 779 agentes de policía y los detenidos son 893. Es una cárcel judiciaria y no penal. O sea los reclusos se encuentran en fase de juicio y la permanencia media es de 9 a 12 meses. Hay diversos sectores: el femenino, el clínico, el de jóvenes adultos, el de quien sufre dependencias, el de los peligrosos, además del de delitos comunes.

Están presentes en esta cárcel, dos sacerdotes, un diácono, diez monjas y cuatro seminaristas.

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Misa en Monza: El Papa invita a ‘perder el tiempo’ con la familia, la solidaridad y la memoria

“El nuevo encuentro de Dios con su pueblo se realizará en lugares que no esperamos”, dijo


Misa en Monza (CTV)
Misa en Monza (CTV)
(ZENIT – Roma, 25 Mar. 2017).- El Santo Padre ha señalado que cuando todo se acelera para construir una sociedad mejor, “al final no hay tiempo para nada y para nadie”, o sea una de las paradojas más evidentes del mundo contemporáneo, porque “el ritmo vertiginoso al cual estamos supeditados parecería robarnos la esperanza y la alegría”, dijo.

Lo ha señalado el Papa en la homilía de la misa en el parque de Monza, en el que este sábado por la tarde estuvieron aproximadamente un millón de personas.

El Papa invitó así a “saber ‘perder el tiempo’ para la familia, para la comunidad, para la amistad, para la solidaridad y para la memoria”. Y a preguntarnos ¿cómo es posible vivir la alegría del Evangelio hoy en el interior de nuestras ciudades? ¿Es posible la esperanza cristiana en esta situación aquí y ahora?

Dos preguntas que “tocan nuestra identidad, la vida de nuestras familias, de nuestros pueblos y ciudades. Tocan a nuestros hijos, a nuestros jóvenes”. Porque “no podemos y no queremos quedarnos delante de tantas situaciones dolorosas como meros espectadores que miran al cielo esperando que deje de llover”. O sea “con la audacia de quien sabe que la alegría de la salvación toma forma en la vida cotidiana en la casa de una joven de Nazaret”.

El Papa indicó también que “se especula sobre la vida, el trabajo, la familia. Se especula sobre los pobres, migrantes; se especula sobre los jóvenes y su futuro”. Y añadió que “todo parece reducirse a cifras, dejando que la vida cotidiana de tantas familias se tiña de precariedad y de inseguridad”.

Recordando a Nazaret, un pueblo perdido en Palestina, donde se registró la anunciación del ángel a María, el Papa ha señalado que el nuevo encuentro de Dios con su pueblo se realizará en lugares que no esperamos, en los márgenes, en las periferias. “Dios toma la iniciativa y decide insertarse, como hizo con María, en nuestras casas, en nuestras luchas cotidianas”. O sea “en el interior de nuestras ciudades, plazas, hospitales que se realiza el anuncio más bello que podemos escuchar: ‘¡Alégrate, el Señor está contigo’”. Una alegría “que se vuelve solidaridad, hospitalidad, misericordia hacia todos”.

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El Papa en San Siro a los confirmados: hablar con los abuelos, jugar con amigos e ir a la parroquia

En el estadio con una capacidad para 80 mil personas


El Papa entra en San Siro
El Papa entra en San Siro (CTV)
(ZENIT – Roma, 25 Mar. 2017).- El papa Francisco en el estadio milanés de San Siro, repleto de personas que lo ovacionaron este sábado a su entrada, respondiendo a un niño, indicó que los abuelos generalmente no usan el computer, ni los móviles, ni saben mucho de informática pero que ellos tienen una gran riqueza para transmitirnos.

El Santo Padre recordó que tenía un abuelo que era carpintero: “El me enseñó como trabajando Jesús aprendió ese oficio y así cuando miraba a mi abuelo pensaba a Jesús. El otro abuelo me decía nunca vayas a dormir sin decir una palabra a Jesús, sin decirle ‘buenas noches’. La abuela me enseñó a rezar, también mi mamá. Es importante esto: los abuelos tienen sabiduría de la vida. “Y con esa sabiduría nos enseñan cómo estar más cerca de Jesús”, indicó.

Un consejo, dijo el Papa: “hablen con los abuelos, pregúntenle a los abuelos. ¿Entendieron?” (Aplausos). Otra cosa que le ayudo, dijo, fue “jugar con los amigos, porque jugar bien, y sentir la alegría del juego con los amigos, así jugaba Jesús”. ¿Jesús jugaba o no? dijo, y respondió: Sí, jugaba. Y nos hace bien jugar con los amigos.

“Porque cuando el juego es limpio se aprende a respetar a los otros, a trabajar en equipo y esto nos une a Jesús”. Y “si uno se pelea con los amigos, pedir perdón”.

Una tercera cosa, añadió “es la parroquia, el oratorio y juntarme con los otros”. Les gusta ir al oratorio (responden si) ¿e ir a la misa? (responden sí y no), y el Papa dice: ‘les escucho menos convencidos.

“Hay un hilo que une estas tres cosas” dijo, invitándolos a frecuentar las parroquia, el oratorio a juntarse con los amigos.

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Francisco explica en San Siro, cómo educar a los hijos

Recuerda a un sacerdote salesiano que le bautizó y ayudó a crecer en la fe



(ZENIT – Roma).- Respondiendo a un matrimonio que le interrogó cómo transmitir la fe a los hijos, el Papa respondió con la pregunta ‘¿Quién me ayudó en la fe?: papá, mamá, una catequista, un vecino. Todos llevamos a alguno que nos ayudó’, dijo.

Lo hizo en el estadio milanés de San Siro con capacidad para 80 mil personas, en un evento dedicado en particular a los jóvenes recién confirmados o a los que están por recibir este sacramento.

“A mi me ayudó a crecer tanto a crecer en la fe, un sacerdote de la diócesis de Lodi, un lombardo, que me bautizó, y que visité durante mi vida, y que me acompañó hasta la entrada al noviciado”. Y dirigiéndose a los presentes, añadió: “lo debo también a ustedes, gracias”.

¿Por qué?, preguntó, Porque nuestros hijos nos miran constantemente, aunque no nos demos cuenta, ellos aprenden. Los niños nos miran, ‘I bambini ci guardano’ como el título de un film de Vittorio De Sica. Películas del post II Guerra, que fueron una catequesis de humanidad, dijo.

“Y no se imaginan la angustia que tiene un niño cuando los papás se pelean o se separan. Porque la cuenta la pagan ellos”. Ellos captan todo, dijo el Papa, incluso cuando los engañamos, porque son vivísimos. Por lo tanto cuiden su corazón, su alegría, su esperanza. Añadió que ellos “memorizan como la fe es una de las mejores herencias que recibieron de sus abuelos”, así como ayuda a enfrentar las dificultades.

Y si como dice el refrán: “A las palabras se las lleva el viento”, en cambio “lo que se siembra en el corazón queda para siempre”.

Consideró muy lindo cuando las familias van a misa y después hacen un paseo, también con otras familias, para jugar y estar un poco juntos, lo que dijo en su país se llama “dominguear”.

Lamentó entretanto “que muchos papás tengan que trabajar el domingo para dar de comer a sus hijos” y contó que a veces pregunta a los papás, ¿Juegas con tus hijos?

Contó cuando una madre en Buenos Aires con sus hijos –comían justamente milanesas, recalcó– cuando llega un mendigo que pide comida, la mamá le pregunto si le daban y los niños dijeron que sí. Les invitó así a dar un pedazo de la cada una de ellos y no de las que estaban en la fuente porque eran para después. Así, aseguró, se educaba a la solidaridad.

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El Papa a los jóvenes en San Siro: “Prometan a Jesús, nunca bullying”

En el estadio milanés el Santo Padre dialoga e invita a una educación con valores


El Papa en San Siro
El Papa en San Siro
(ZENIT – Roma).- “Hay un fenómeno feo: el bullying. Cuando algunos se burlan de alguien, les gusta hacer pasar vergüenza o pegarles, Esto se llama bullying”. Lo planteó el papa Francisco a los miles de jóvenes reunidos pidiéndoles además: “Con el sacramento de la confirmación hagan la promesa de que no se permita nunca eso, ni en el colegio ni en la parroquia ni en ningún lado. Prométanme, nunca burlarse de un compañero. ¿Me lo prometen? Este ‘sí’ no me convence, (repiten sí) este sí de lo han dicho al Papa. ¿Y se lo prometen a Jesús nunca hacer bullying? (en coro repiten sí…)

Al responder a una mamá y catequista sobre la educación de los hijos, el Papa precisó que es necesario “una educación basada sobre el pensar, sentir y hacer, con el intelecto, con el corazón y con las manos, con la armonía de los tres idiomas”.

Para que de esta manera “los jóvenes puedan pensar lo que sienten y hacen, sientan lo que piensan y hacen, y hagan los que piensan y sienten”. Y subrayó que “dar nociones intelectuales sin corazón y sin las manos no sirve”, porque “la educación tiene que ser armónica. Nunca educar solamente con ideas o nociones, también el corazón y la actitud, porque tienen que crecer”.

Contó un caso que conoció de cerca, el de “un alumno que era muy bueno para jugar al fútbol y muy indisciplinado en clase. La norma fue que si seguía comportándose mal le quitaban el fútbol. Así al dejarlo dos meses sin jugar empeoró. Un día el entrenador habló con la directora, y propuso intentarlo él.

Así lo puso como capitán del equipo y ese chico que se sintió responsabilizado, mejoró notablemente. Algunos más por el deporte y otros más en el arte y menos en matemática, otros en la filosofía y no en el deporte. El maestro y educador debe saber mejorar las actitudes de sus alumnos. Porque sabiendo hacer bien una cosa es posible que mejore en las otras. Pero también tienen necesidad de divertirse y de dormir, dijo.

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Cantalamessa avisa: Creer en reencarnaciones o en supertecnologías no salva de la Muerte; Cristo, sí

ReL 24 marzo 2017

Raniero Cantalamessa en sus charlas de los
viernes de cuaresma a la Curia
El capuchino italiano y predicador de la Casa Pontificia, Raniero Cantalamessa, ha predicado en la mañana de este viernes ante el Papa y la Curia romana una de sus charlas cuaresmales, en esta ocasión sobre el tema del Espíritu Santo y la muerte de Cristo. 

La charla abarcó 4 pun­tos:

-“El Es­pí­ri­tu San­to en el mis­te­rio pas­cual de Cris­to”;

-“Uno mu­rió por to­dos”;

-“La muer­te ha sido de­vo­ra­da por la vic­to­ria”

-y “Qué ha cam­bia­do en la muer­te”.

El Pre­di­ca­dor de la Casa Pon­ti­fi­cia re­cor­dó que en las dos me­di­ta­cio­nes pre­ce­den­tes ha­bía tra­ta­do de mos­trar cómo el Es­pí­ri­tu San­to nos in­tro­du­ce en la “ver­dad ple­na” so­bre la per­so­na de Cris­to, ha­cién­do­lo co­no­cer como “Se­ñor” y como “Dios ver­da­de­ro de Dios ver­da­de­ro”, mien­tras en las res­tan­tes me­di­ta­cio­nes su aten­ción se di­ri­ge a la obra de Cris­to, des­de el ser al ac­tuar; a fin de tra­tar de mos­trar cómo el Es­pí­ri­tu San­to ilu­mi­na el mis­te­rio pas­cual, y en pri­mer lu­gar, en su me­di­ta­ción del 24 de mar­zo, el mis­te­rio de su muer­te y de la nues­tra.

¿La muerte está de actualidad?
Alu­dien­do a una en­tre­vis­ta con­ce­di­da al pe­rió­di­co de la San­ta Sede, L’Os­ser­va­to­re Ro­mano, so­bre el pro­gra­ma de es­tas pre­di­ca­cio­nes de Cua­res­ma, en que se le pre­gun­tó ¿cuán­to es­pa­cio para la ac­tua­li­dad ha­bría en sus me­di­ta­cio­nes?, el Pa­dre Can­ta­la­mes­sa re­cor­dó que en su res­pues­ta ex­pli­có que si se en­tien­de “ac­tua­li­dad” en el sen­ti­do de re­fe­ren­cias a si­tua­cio­nes o acon­te­ci­mien­tos en cur­so, ha­bría muy poco de ac­tual en sus pre­di­ca­cio­nes.

Sin em­bar­go, ex­pli­có, “en mi opi­nión, ‘ac­tua­l’ no es sólo ‘lo que está en cur­so’, y no es si­nó­ni­mo de ‘re­cien­te’”. Por­que “las co­sas más ‘ac­tua­le­s’ son las eter­nas, es de­cir, las que to­can a las per­so­nas en el nú­cleo más ín­ti­mo de su pro­pia exis­ten­cia, en cada épo­ca y en cada cul­tu­ra. Es la mis­ma dis­tin­ción que hay en­tre ‘lo ur­gen­te’ y ‘lo im­por­tan­te’”. Por­que siem­pre – dijo el Pre­di­ca­dor – “es­ta­mos ten­ta­dos de an­te­po­ner lo ur­gen­te a lo im­por­tan­te, y lo ‘re­cien­te’ a lo eterno”. Mien­tras se tra­ta de una “ten­den­cia agu­di­za­da es­pe­cial­men­te por el rit­mo apre­mian­te de las co­mu­ni­ca­cio­nes y la ne­ce­si­dad de no­ve­dad de los me­dios de co­mu­ni­ca­ción”.

¿Qué sentido tiene vivir si perdemos todo al morir?
De modo que, ante la pre­gun­ta de ¿qué hay de más im­por­tan­te y ac­tual para el cre­yen­te, e in­clu­so para cada hom­bre y cada mu­jer, que sa­ber si la vida tie­ne un sen­ti­do o no, si la muer­te es el fi­nal de todo o, por el con­tra­rio, el inicio de la ver­da­de­ra vida?, el Pa­dre Can­ta­la­mes­sa afir­mó que “el mis­te­rio pas­cual de la muer­te y re­su­rrec­ción de Cris­to es la úni­ca res­pues­ta a ta­les pro­ble­mas”.
 
Y aña­dió que la di­fe­ren­cia que hay en­tre esta ac­tua­li­dad y la me­diá­ti­ca de las no­ti­cias es la mis­ma que hay en­tre quien pasa el tiem­po mi­ran­do la es­te­la de­ja­do por la ola en la pla­ya –  ¡qué será bo­rra­da por la ola si­guien­te! – y quien le­van­ta la mi­ra­da para con­tem­plar el mar en su in­men­si­dad. De ma­ne­ra que, con esta con­cien­cia, pro­pu­so me­di­tar so­bre el mis­te­rio pas­cual de Cris­to, co­men­zan­do por su muer­te en la cruz.

Reencarnación, transhumanismo...
Des­pués de alu­dir a las di­ver­sas e in­quie­tan­tes opi­nio­nes de los in­cré­du­los del tiem­po que pre­sen­ta la Bi­blia so­bre el tema de la muer­te, y de ana­li­zar otros de es­tos re­me­dios pa­lia­ti­vos como la re­en­car­na­ción y el mo­vi­mien­to de ni­vel mun­dial lla­ma­do “trans­hu­ma­nis­mo”, que tie­ne mu­chas ca­ras, y no to­das ne­ga­ti­vas, pero cuyo nú­cleo co­mún es la con­vic­ción de que la es­pe­cie hu­ma­na, gra­cias a los pro­gre­sos de la tec­no­lo­gía, ya está en­ca­mi­na­da ha­cia una ra­di­cal su­pera­ción de sí mis­ma, has­ta vi­vir du­ran­te si­glos ¡y qui­zá para siem­pre!; Cantalamessa afir­mó que exis­te un úni­co y ver­da­de­ro re­me­dio para la muer­te y no­so­tros los cris­tia­nos de­frau­da­mos al mun­do si no lo pro­cla­ma­mos con la pa­la­bra y la vida.

Ha­cia el fi­nal de su pre­di­ca­ción, ante la pre­gun­ta de ¿qué ha cam­bia­do, pues, con Je­sús, res­pec­to a la muer­te?; su res­pues­ta fue: “Nada para la ra­zón” y “todo para la fe”.

Sí, por­que si bien no ha cam­bia­do la ne­ce­si­dad de en­trar en la tum­ba, “se da la po­si­bi­li­dad de sa­lir de ella”. El Re­su­ci­ta­do – dijo el Pa­dre Can­ta­la­mes­sa alu­dien­do a la re­pre­sen­ta­ción de un icono – des­cien­de a los in­fier­nos y saca con­si­go a Adán y Eva, y tras ellos a to­dos los que se aga­rran a él, en los in­fier­nos de este mun­do”.

Lo que ex­pli­ca la ac­ti­tud pa­ra­dó­ji­ca del cre­yen­te ante la muer­te, tan pa­re­ci­da y tan di­fe­ren­te a la de to­dos los de­más. Una ac­ti­tud he­cha de tris­te­za, mie­do, ho­rror, por­que sabe que debe ba­jar a aquel abis­mo os­cu­ro; pero tam­bién de es­pe­ran­za por­que sabe que pue­de sa­lir de allí.

Y ter­mi­nó in­vi­tan­do a re­zar la ora­ción de la li­tur­gia: “Te ado­ra­mos, oh Cris­to, y te ben­de­ci­mos, por­que con tu san­ta cruz has re­di­mi­do el mun­do”.(Predicación resumida por Ma­ría Fer­nan­da Ber­nas­co­ni en Radio Vaticana).

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«La violencia del aborto es más extrema en mi memoria que el dolor de las violaciones que sufrí»

Nona Ellington cuenta su terrible sufrimiento y cómo pudo salir de él

Nona se quedó embarazada tras ser violada siendo adolescente. Abortó tras sentirse sola y ahora quiere que toda embarazada tenga una alternativa al aborto

ReL  25 marzo 2017

Nona Ellington es ahora una conferenciante y escritora provida que vive en Houston. Pero su vida ha estado marcada por el sufrimiento.  Fue violada en distintas ocasiones y en una de ellas se quedó embarazada.

Tenía miedo de decir a sus padres, su madre devota bautista del sur y su padre pastor, que había sido violada. Al final su madre se enteró del embarazo y la llevó abortar. A partir de ese momento su vida fue infierno, una situación que duró décadas donde incluso intentó suicidarse. Al final consiguió ayuda, pudo perdonarse y perdonar y recuperó la fe. Ahora, en Salvar el 1 cuenta su testimonio de cómo abortar le provocó incluso más sufrimiento que la propia violación:

A los 13 años fui violada por un miembro de la familia de 15 años que  robó mi virginidad. Tenía miedo, pues no había recibido ninguna educación sexual hasta el momento. Pensé de inmediato que estaría embarazada. Yo tenía miedo de contarlo porque el violador era de la familia y, como me había drogado con marihuana, estaba muy avergonzada por no haber podido defenderme del ataque.

Como resultado, me refugié en las drogas, el alcohol y busqué alternar con hombres mayores que yo. Después de un año, fui violada otra vez por un primo que era 10 años mayor que yo. Me llevó al bosque y me violó en su camioneta.

Una vida que se volvió "oscura"
Desde ese momento sentí que exhibía un gran cartel que decía: "Viola a esta niña". Mi vida se volvió un lugar oscuro, sentía  tanta vergüenza... No quería arruinar a mi familia que es lo que habría pasado si hubiese contado a alguien lo que había sucedido porque sabía que mi primo  iría a la cárcel. Además, dudaba de que alguien creyera mi historia.

Me distancié de mis padres. Yo estaba muy involucrada  en la iglesia a la que iba con mi madre, pero me acabé juntando con personas muy poco recomendables para  salir a divertirme, entre ellos adictos a la marihuana. Incluso me expulsaron a los 14 años de la escuela privada cristiana a la que iba debido a mi comportamiento.

Violada ahora por el que consideraba su novio
En el segundo año de preparatoria, entré en una escuela pública y pronto conocí a un muchacho con el que comencé a salir. Me llevó a la casa de su primo después de la escuela porque no había adultos en casa. Después de haber fumado marihuana que debió de mezclar con alguna droga, me encerró en la habitación de su primo y me violó.

Nona Ellington tuvo una adolescencia y juventud marcada por el sufrimiento y la soledad producida por las violaciones y por el aborto
Me dejó en la habitación devastada, y podía oírlo a él y a su primo riéndose al respecto de lo sucedido. Yo  sólo quería salir de allí y regresar  a casa, pero ni siquiera sabía dónde estaba, así que dependía del tipo que me violó para que me devolviera  a mi casa.

Embarazada fruto de la violación
Después de unas semanas, mi período no llegó. Llamé por teléfono  a una de mis hermanas mayores para contarle mi situación y mi hermana  me aconsejó  que abortara. A los 15 años, ni siquiera sabía qué era un aborto. Mi madre oyó nuestra conversación, entró en la habitación y me arrebató  el teléfono. Durante su conversación, mi hermana convenció a mi madre de que necesitaba abortar. No tengo ni idea de cómo logró esto, porque mi madre tenía 9 hijos y era, como ya he dicho, muy devota.

Tenía miedo, así que hice un "trato" con Dios: "Por favor, ayúdame a no estar embarazada, si no estoy embarazada, prometo no volver a tener sexo fuera del matrimonio".

Mi hermana me llevó a Planned Parenthood en Houston donde me hicieron una prueba de embarazo y confirmaron mi embarazo. Yo estaba en estado de shock. Me dijeron que en esta primera etapa de sólo cinco semanas, "eso" era sólo un trozo de tejido. También me dijeron que tenía que abortar, ya que yo era demasiado joven y todavía estaba en la escuela. No sabía qué preguntas hacer en cuanto a otras opciones. Todo lo que se discutió fue el aborto, y me mandaron a otra clínica para que me lo practicaran.

Nadie le dijo que tenía la opción de quedarse con el bebé o darlo en adopción
Estaba devastada. En la escuela se lo conté  a todas mis amigas y todas me recomendaron un aborto. Todo el mundo me decía que realmente: "No es gran cosa, la gente lo hace todo el tiempo, especialmente si todavía están en la escuela".

Absolutamente nadie me sugirió que me quedara con el bebé o que lo diera en adopción. Sentía que el aborto era mi única opción y carecía completamente de educación sobre el embarazo. Yo estaba llena de vergüenza y culpa, incluso antes del aborto.

Cuando le dije al tipo que me había violado que estaba embarazada y necesitaba dinero para un aborto, él negó ser el padre, lo que incrementó  mi vergüenza. Sin embargo, bajo la presión de mi hermana, decidió pedir dinero en la escuela para poder costear el aborto y entregó a mi hermana un montón de billetes.

Su madre y su hermana decidieron que debía abortar
Alrededor de octubre de 1983, mi mamá y mi hermana me llevaron al centro de aborto. Mi padre nunca se enteró hasta más de 20 años después. Ni mi mamá ni yo éramos conscientes de lo que un aborto hace a un bebé o de lo que le supone a una mujer, pero ella sabía lo suficiente como para ocultárselo a mi papá.


 
Lo que sí recuerdo es que mi madre estaba horrorizada después de darse cuenta de que había mujeres en la sala de espera con embarazos mucho más avanzados que el mío, y me dijo: "¿Qué están haciendo todas estas mujeres aquí? Parece que están a punto de parir".

Mi hermana llevó el papeleo, pero ni a mamá ni a mi hermana se les permitió entrar conmigo en la sala de “asesoramiento”. Una mujer mayor me advirtió que como yo era tan joven y tan pequeña, corría el riesgo de no ser capaz de tener hijos más adelante. Pero para mí, el matrimonio y los hijos estaban en un futuro muy lejano y como no me permitieron tener a mi madre junto a mí, no fui capaz de tomar una decisión informada.

La soledad y el desamparo frente al aborto
Mirando atrás, creo que esta fue la primera señal que Dios me dio para no abortar. Realmente creo que si mi madre hubiera estado en la habitación conmigo, no lo habría hecho.

Recuerdo también como yacía sobre una mesa de aborto dura y fría. Nunca me presentaron al médico. Sólo recuerdo que era un hombre. Cuando la enfermera me estaba preparando, podía oír la voz de mi madre en la puerta, preguntando: "¿Está mi hija ahí?". Luego le dijeron: "Señora, no puede entrar". Nunca hemos vuelto a hablar sobre lo ocurrido desde entonces, pero creo que mi mamá quería sacarme de allí y esa fue la segunda señal.
Me dijeron que centrara mi vista sobre un móvil para bebé colgando del techo. Ahora que lo recuerdo, me doy cuenta de lo sádico que esto fue.

Un sufrimiento mayor que el de la violación
Podía oír y sentir todo lo que me estaba sucediendo. Nunca había ido a un ginecólogo antes, y sentía que todo mi interior estaba siendo arrancado de mí. He oído decir que el aborto es como una violación, y es cierto, pero peor que la violación debido al nivel devastador de violencia que conlleva. La violencia y el dolor del aborto son más extremos en mi memoria que la violencia y el dolor de las violaciones.

Estaba sangrando profusamente cuando me fui. Mi madre y mi hermana me llevaron a un restaurante pero me desmayé porque estaba emocional y físicamente muy dañada. Después de eso, el aborto fue un tema tabú para ellas.
A partir de ahí, caí en las drogas, alcohol y promiscuidad. Yo estaba completamente vacía espiritualmente, rebelada completamente en contra de mi educación cristiana. Me sentía  entumecida, sin ganas de vivir.

A medida que iba experimentando  todos estos sentimientos, tratando de llenar este enorme vacío dentro de mí, comencé una relación muy abusiva con un muchacho y finalmente me casé con él a los 19 años.

Sufrió cinco abortos
El aborto realmente arruinó todas mis posibilidades de tener hijos. Sufrí 5 abortos involuntarios durante mi matrimonio de 18 años, lo que desencadenó  el divorcio. Tres de estos abortos fueron embarazos ectópicos, que requirieron cirugía de emergencia y experiencias muy cercanas a la muerte. Yo añoraba tanto un bebé para tratar de suplir al que maté...


 
A los 32 años y debido a mi baja autoestima por las violaciones, el aborto, la vergüenza, el matrimonio abusivo, la pérdida de mis hijos y mi infertilidad, intenté suicidarme. La experiencia del aborto no hizo que la experiencia de la violación fuera mejor, sino que me llevó a un lugar mucho más oscuro, y ahora me doy cuenta de que había estado sufriendo de depresión clínica todos esos años.

Su vuelta al cristianismo
Dios entonces comenzó a acercarme a Él a través de la música cristiana que escuchaba en la radio. Conforme el Señor me llenaba de Su Verdad, devolví mi corazón a Cristo, y la radio se convirtió en mi Iglesia. Incluso me comprometí a dejar de fumar.

Un día, en mi emisora ​​de radio cristiana local, comenzaron lo que llamaron el “baby shower” más grande del mundo a favor de  centros de apoyo para mujeres embarazadas. Oí a una mujer hablando de los centros, y supe que tenía que coger el teléfono, llamarla y ponerme a su disposición para poder decir a otras mujeres la verdad del aborto. Me di cuenta de que Dios había estado trabajando en mí para hacerme ver que muchos de los problemas en  mi vida fueron causados por mi aborto.

El taller de sanación que le salvó la vida
Hasta ese momento, todavía me consideraba pro-elección (pro-aborto), porque me sentía como si me hubieran obligado a tener un aborto y realmente no me habían dado otra opción.

Cuando visité el centro de apoyo para mujeres embarazadas  en el centro de Houston, la directora me preguntó si alguna vez me habían practicado un aborto, y rompiendo mi silencio, le conté mi historia. Y me dijeron que para poder ser voluntaria en este centro tenía que participar en un taller de sanación después del aborto llamado "Belleza en lugar de cenizas". ¡Era tan alentador el escuchar que algo así existía!

Veinte años después, se lo contó a su padre
Este taller me salvó la vida. Mi esposo abusivo no quería que participara y tampoco quería que fuera  voluntaria en el centro. Fue una gran batalla volver al Señor, pero recibí mucha sanación a través de este taller. Tuve la oportunidad de bautizar a cada uno de mis seis bebés, y Dios me curó para poder ayudar  a otras personas y cambiar mi vida.

Durante este tiempo, también había comenzado a asistir a la iglesia con mi papá. Como dije, él era evangélico, así que yo tenía miedo de contarle mi aborto.

Nona es ahora una activista provida y da testimonio con su propia vida
Fue casi 20 años más tarde, mientras yo estaba participando en el estudio de sanación, cuando se lo conté. Se quedó muy afligido por la noticia de haber perdido a un nieto. Me dijo: "Si hubiera sabido que iba a tener un nieto, yo mismo habría criado a ese bebé".

Convencida de la relación con su cáncer de mama
El aborto fue la decisión más egoísta que he tomado en toda mi vida. Afectó a todo en mi vida y causó devastación en mi mente, alma y cuerpo. Causó la pérdida de mis otros cinco bebés, mi infertilidad, y también estoy convencida de que me causó el cáncer de mama a la edad de 45 años en 2014. Las investigaciones han demostrado que el aborto puede causar cáncer de mama especialmente cuando es practicado a temprana edad.

Hay sanación para corazones y vidas rotas después del aborto, a través del amor y perdón de Jesucristo. Su Cruz del Calvario elimina toda vergüenza, amargura, odio y pecado, sólo necesitamos creer y recibirlo en nuestro corazón.

De haber tenido apoyo, "no hubiera abortado"
Ruego que cualquiera que lea este testimonio que esté considerando el aborto para sí misma o para alguien más considere la posibilidad de buscar ayuda en un centro de apoyo para mujeres embarazadas donde le proporcionen información sobre todas sus opciones. Estoy convencida de que si alguien me hubiera llevado a un centro de apoyo para mujeres embarazadas, no hubiera abortado.

Quiero que todos sepan que el aborto no arregla la violación y que la experiencia del aborto es más perjudicial física y emocionalmente que la violación en sí. Mi hijo tenía todo el derecho a la vida y yo haría cualquier cosa a mi alcance para tener a ese niño en mis brazos, o para haberlo entregado a una pareja amorosa que lo hubiese amado en lugar de haberlo matado...

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