El bautismo es la puerta del encuentro con Cristo, el fundamento de
toda la vida cristiana y la incorporación al pueblo de Dios, la Iglesia
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| Bautismo - © Pixabay |
Todos queremos, como humanos, amar y ser amados. Y ser cristiano, no significa otra cosa que practicar el mandamiento del amor: “Amaos los unos a los otros como Yo os he amado”. El amor auténtico nunca ha sido un mal para nadie.
Que un niño goce del amor de sus padres ya desde la concepción, no es
ningún condicionamiento negativo sobre la libertad y voluntad del niño.
Más aún, es lo más hermoso que un niño puede poseer: el amor y afecto
de sus padres.
Qué triste es ver a niños maltratados y rechazados por sus propios
padres. ¿Por qué, pues, será el amor de Dios un mal para el nuevo
bautizado? Gozar del amor de Dios es lo máximo que se puede pedir, y
nosotros no tenemos el derecho de privar a nadie del don de ser amado.
El bautismo es la puerta del encuentro con Cristo, el fundamento de
toda la vida cristiana y la incorporación al pueblo de Dios, la Iglesia.
Contiene en germen toda la acción santificadora de la gracia de Dios,
que se irá desarrollando a lo largo de toda su vida. El hombre que hoy
se bautiza como niño, llegará con la ayuda de la Iglesia, a responder
conscientemente a la gracia que ha recibido. Necesitará de sus padres y
de la misma Iglesia, pues son quienes han proclamado la fe en nombre el
niño y se han hecho garantía de la educación y del desarrollo de su fe.
“Quien no nace del agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios” (Juan 3,5)
Las objeciones contra el Bautismo de los niños proceden de una triple
ignorancia: Ignorancia de los bienes del Bautismo, de la Palabra de
Dios y de la práctica de la Iglesia.
El Bautismo es una gracia Inestimable
El Bautismo nos hace hijos de Dios. Gálatas 4, 5-7
El Bautismo es la fuente de la vida nueva en Cristo. Catecismo de la Iglesia Católica (CIC) 1253
El Bautismo nos lava el pecado. Hechos 2, 38
El Bautismo nos incorpora a Cristo, Romanos 8, 29. CIC 1272 y a la comunidad de salvación. CIC1273
El Bautismo nos imprime el “sello del Señor” con que el Espíritu Santo nos ha marcado para el día de la redención. Efesios 4, 30
Los padres privarían al niño de la gracia inestimable de ser hijo de Dios si no le administraran el Bautismo.
¿Qué Dice La Biblia?
Jesucristo lo dijo claramente a Nicodemo: “Quien no nace del agua y
del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios” Juan 3, 5. Jesucristo
no excluye a nadie, todos necesitan del Bautismo. “Lo nacido de la
carne, es carne, lo nacido del Espíritu, es espíritu”. Si un niño no
está bautizado no es nacido del Espíritu.
Lo que Enseña el Antiguo Testamento
Los niños en la Antigua Alianza no esperaban a ser adultos para
incorporarse al pueblo de Dios, sino que eran circuncidados al octavo
día. Lee: Hechos 7, 8. El Bautismo sustituye a la circuncisión, por eso
los primeros cristianos bautizaban a los niños.
La Práctica de la Iglesia
En un inicio, la mayoría de los bautizados eran adultos. No era
posible de otra manera porque era una Iglesia de convertidos. Pero ya
desde entonces era costumbre bautizar “casas” enteras: 1 Corintios 1,
16; Hechos 16, 15. 33. Los miembros de la casa incluían a las mujeres, a
los niños y a los esclavos aunque no se mencione.
El Bautismo era comparado con el Arca de Noé, donde se salvaba la
familia entera: Padres e hijos. 1Pedro 3, 20-21. La salvación era para
toda la familia.
San Policarpo que murió en 155 d.C. en el momento de su martirio,
cuando se le pide abjurar de su fe en Cristo, atestigua: “Hace ochenta
seis años que le sirvo”, difícilmente podría haber dicho eso si no
hubiese sido bautizado desde niño.
Lo Que Enseña La Iglesia
La advertencia de Cristo en el Evangelio: “Quien no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de los cielos” (Juan 3,5), debe entenderse como la invitación de un amor universal e infinito; un llamado a sus hijos deseando para ellos el mayor bien. Este llamamiento irrevocable y urgente no puede dejar al hombre en una actitud indiferente o neutral, ya que su aceptación es para él la condición del cumplimiento de su destino. (Instrucción soble el Bautismo de los niños #10)
La fe, no es sólo un acto personal, sino también una virtud
sobrenatural. Los niños no son capaces de un acto personal de fe, pero
sí pueden tener la fe como virtud sobrenatural. De la misma manera que
“el amor ha sido derramado en nuestros corazones por el Espírtu Santo
que nos ha sido dado”, es decir, por gracia y no por nuestro propio
esfuerzo asi también el Espíritu Santo da la fe a los que reciben el
Bautismo. (La Doctrina de la Fe, Franco Amerio p.445)
Objeciones 1ª. Objeción. La fe es necesaria para el Bautismo, los niños no pueden hacer un acto de fe, por tanto no pueden ser bautizados.
La Iglesia está de acuerdo: “El Bautismo es el sacramento de la fe”.
(CIC 1253). “El que creyere y se bautizare se salvará” (Marcos 16, 16)
Por eso “..el Bautismo jamás se ha administrado sin fe: para los niños
se trata de la fe de la Iglesia”. (Instrucción sobre el Bautismo de los
Niños No. 18).
Entrar al cine sin boleto es un fraude, pero si otro paga mi boleto, tengo tanto derecho a entrar como si yo lo hubiera pagado.
Cristo siempre exigió la fe para sanar a los enfermos, pero en el
caso de los niños bastaba la fe de su padre o su madre, como es el caso
de la hija de Jairo, Marcos 5, 36 y de la hija de la sirofenicia, Mateo
15, 28.
Nadie se puede dar la fe a sí mismo. El niño recibe la vida de sus
padres, y la fe de la Iglesia. Es una fe inicial, en semilla, que
después debe crecer y volverse adulta, sin embargo basta para recibir el
Bautismo. De esta forma los niños reciben la fe y con ella la vida
eterna como un don gratuito de Dios a través de la iglesia. Lee: CIC n.
169.
El Bautismo de los niños pone de manifiesto la gratuidad de la salvación.
“Dejad que los niños vengan a mí”
La Sra. Edith era una convencida Bautista, pero sucedió que uno de
sus hijos nació con Síndrome de Down. El pastor se negó a bautizarlo
porque el niño “no podía hacer un acto de fe”. Para la Sra. Edith las
palabras de Cristo eran claras: “Quien no nace del agua y del espíritu
no puede entrar en el Reino de Dios”. ¿Por qué su hijo iba a estar
excluido del Reino de Dios? Decidió llevar a su hijo a una iglesia donde
lo bautizaran y así se convirtió el niño en hijo de Dios y ella a la fe
católica.
2ª. Objeción. Los niños no necesitan Bautismo porque ellos son inocentes y no tienen pecado.
El que no distingue, confunde. Los niños no tienen pecados personales, pero sí tienen el pecado original.
San Pablo opone a la universalidad del pecado, la universalidad de la
salvación en Cristo: “Por un sólo hombre entró el pecado en el mundo y
por el pecado la muerte y así la muerte alcanzó a todos los hombres,
pues todos pecaron…” Romanos 5, 12 Si todos sufren la derrota del
pecado, entonces, todos necesitan el baño que nos lava del pecado: el
bautizo.
TODOS SOMOS PECADORES
El Rey David dice en el salmo 50: “Míra, en la culpa nací, pecador me
concibió mi madre…” Si el bebé, desde el seno de su madre, nace con
culpa y es un pecador, quiere decir que también necesita el “Bautismo
para el perdón de los pecados”. Lee: Hechos 2, 37. Estudia
detenidamente: CIC n.1250 y 405.
TODOS SOMOS CIEGOS
La historia del ciego de nacimiento (Juan 9) es muy aleccionadora. El
ciego representa al cristiano, porque todos nacemos ciegos a la fe y,
por tanto, todos necesitamos lavarnos en la Piscina del Enviado = el
Bautismo de Cristo. Si los gatitos a los ocho días abren los ojos
¿porqué los niños deben esperar a ser adultos para abrirlos?
3ª. Objeción. No es bueno imponer a los niños una fe que ellos no han escogido.
La fe ni es “escogida”, ni es “impuesta” sino que es don y gracia de
Dios. Si el Bautismo confiere a los hijos el bien sublime de la gracia
divina, sólo unos padres ignorantes o incrédulos podran negar a sus
hijos este don. Pero además, ¿quién eres tú para negar a Jesucristo el
derecho legítimo sobre aquel por quien Él murió y resucitó?
4ª. Objeción. Jesucristo se bautizó de grande y se bautizó en el río.
Esta objeción revela una gran ignorancia de la palabra de Dios.
Porque Cristo recibió el Bautismo de Juan, que era un bautismo de
penitencia, nosotros en cambio, recibimos el Bautismo de Cristo, en
fuego y Espíritu. Por eso somos “cristianos” y no “bautistas”. Y por eso
los católicos bautizamos no como el Bautista lo hacía, sino como Cristo
manda: “en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”. Lee:
Mateo 28, 19.
5ª. Objeción. ¿Y qué hay de los niños que mueren sin Bautismo?
“La Iglesia los confía a la misericordia de Dios que quiere que todos
los hombres se salven” (1Timoteo 2, 4) y a la ternura de Jesús con los
niños, que le hizo decir: “Dejad que los niños se acerquen a mí, y no se
lo impidáis” (Marcos 10, 14). Esto nos permite confiar en que hay un
camino de salvación para los niños que mueren sin el Bautismo. Por esto
es más apremiante aún la llamada de la Iglesia a no impedir que los
niños vengan a Cristo por el don del Bautismo. (CIC n. 1261).
Por: P. Clemente González | Fuente: Catholic.net
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