sábado, 15 de abril de 2017

Un monje suizo en Siria: «En Occidente es la Navidad, aquí la Pascua sigue siendo "la" gran fiesta»

C.L. / ReL  15 abril 2017

El padre Jens Petzold explica cómo las diversas Iglesias
inciden más en uno u otro día del Triduo Pascual.
Jens Petzold era un suizo sin convicciones religiosas específicas que, camino de Extremo Oriente para explorar el budismo, paró en un convento en Siria. Algo a desgana hizo unos ejercicios espirituales de San Ignacio... y se quedó para siempre entre los muros del monasterio de Mar Musa.

Hace ya más de 16 años que es monje católico y fuente autorizada sobre la vida religiosa en las Iglesias orientales, en particular en la Semana Santa.

"A veces se tiene la impresión de que, en Europa, la Navidad ha prevalecido sobre otras fiestas, pero en Oriente la Pascua es realmente LA gran fiesta. Para ellos es el momento de la Esperanza", declara a L'Oeuvre d'Orient.

Y hace una enriquecedora distinción:

"En general, en la Iglesia latina el acento se pone sobre el Viernes Santo. Es muy importante la Cruz, ese sufrimiento y la conciencia de que Jesús murió por nuestros pecados.

»En la Iglesia oriental, bizantina y siriaca, la tradición ama mucho la Resurrección. En la liturgia se manifiesta la felicidad porque Jesús resucita: Cristo elimina nuestros pecados.

»La Iglesia caldea [rito al que pertenece ahora Petzold] es 'la Iglesia del Sábado', a la expectativa. El pueblo lleva la esperanza sobre esa cruz vacía. Es un momento de angustia, pero también un momento de esperanza".

Es la esperanza que tienen ahora en un futuro de paz: "Necesitamos oración. Esta experiencia de la angustia de la Resurrección es muy importante. Al mismo tiempo tengo confianza en Dios, de que se terminará encontrando una nueva paz en Oriente Medio".

El padre Petzold explica que los caldeos rezan el Via Crucis los viernes durante toda la Cuaresma, y que durante la misa de Pascua preparan una obrita de teatro tradicional sobre la Resurrección, en la que Jesús abre las puertas del cielo.

Y añade que "entre los siriacos, originariamente la misa se celebraba entre las tres y las siete de la madrugada, a la hora en la que salía el sol, y las iglesias tradicionales se diseñaban incluso para que el día de Pascua la luz tocase la tierra en el momento de la Consagración".

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