sexta-feira, 14 de abril de 2017

Trescientas personas se bautizarán este sábado en Camboya: una Iglesia que resurge del exterminio

ReL  14 abril 2017

Los catecúmenos que se bautizarán este domingo
recibieron la ceniza al inicio de la Cuaresma.
En la Vigilia Pascual de este Sábado Santo serán bautizados trescientos nuevos católicos en Camboya en las tres circunscripciones eclesiásticas en las que está dividida la Iglesia en aquel país: el vicariato apostólico de Phnom Penh (donde recibirán el agua bautismal 128 personas) y las dos prefecturas apostólicas de Battambang (donde ejerce su labor el misionero jesuita español Enrique Figaredo) y Kompong Cham.

La Iglesia camboyana tiene actualmente 23.000 miembros en un país de 15,9 millones de habitantes (un 0,14% de la población). Eran 65.000 en 1970, pero los católicos fueron exterminados por el régimen de los jemeres rojos primero (1975-1979) y la ocupación vietnamita después (1979-1989). En 1990 eran solo 5.000: el 92% habían sido asesinados o habían huido.

El Domingo de Pascua de 1990 se celebró la primera misa pública en el país, una celebración que "quedó en la memoria de todos como la misa de resurrección", según recuerda el padre Vincent Sénéchal, misionero en Camboya entre 2002 y 2016, en declaraciones a Églises d'Asie.

Desde 1989 el budismo es la religión de Estado, seguida por el 96% de la población. La libertad religiosa está recogida en la Constitución y la Iglesia mantiene buenas relaciones con las autoridades políticas, y así el vicario apostólico de Phnom Penh, monseñor Olivier Schmitthaeusler, visitó a la familia del vice primer ministro Sok An, fallecido el 15 de marzo.

A pesar de su condición minoritaria, la Iglesia camboyana mantiene gran vitalidad: actualmente está abierta una investigación diocesana sobre 35 mártires bajo el régimen de Pol Pot, en diciembre fue ordenado Esteban Se Sat como noveno sacerdote camboyano y hay varios lugares de culto en construcción, como la capilla de Santa Teresita del Niño Jesús en la zona de Takéo.

Los nuevos conversos que serán bautizados este sábado son adultos jóvenes, principalmente de origen jemer y procedentes de medios budistas que han conocido la Iglesia a través de sus iniciativas sanitarias, educativas y de formación profesional. En 2015, monseñor Schmitthaeusler, alsaciano que ha conseguido la nacionalidad camboyana, puso en marcha la llamada Ciudad de la Paz, que acoge personas con sida o afectadas por alguna discapacidad.

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