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quinta-feira, 10 de novembro de 2022

El obispo de Alepo pide ayuda ante la crisis sanitaria y construye una farmacia abierta al público

Monseñor Georges Masri, arzobispo greco-melquita de Alepo.
Georges Masri, arzobispo greco-melquita de Alepo, alerta de la situación sanitaria crítica en el país y agradece la ayuda de la Iglesia que ha permitido construir una farmacia abierta al público.


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TAGS: Obispos

En su reciente visita a las oficinas centrales de Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) en Alemania, el arzobispo greco-melquita de Alepo Georges Masri ha alertado de la crisis económica e inflación de los precios sin precedentes que sufre Siria, debido especialmente a las sanciones, el aislamiento internacional, el colapso gubernamental y la destrucción de la infraestructura en la guerra. Una de las principales consecuencias de las que alerta el obispo es el colapso del sistema sanitario sirio, lo que está causando una nueva oleada de mortalidad.

"La situación afecta especialmente a los ancianos, por el aumento del precio de los medicamentos. Muchos de ellos tienen que tomar varias medicinas diariamente para diferentes enfermedades", explicó el obispo a ACN durante su visita.

La situación es dramática: al fin de la guerra le sobrevino la pandemia del Covid-19 y actualmente, en pleno colapso sanitario, sufre un nuevo brote de cólera en 13 de las 14 provincias sirias. Algo que según las autoridades podría estar relacionado con el consumo de agua no apta y el uso de agua contaminada.

A esto se añade la grave situación global de la población en medio de una atención médica cada vez más deficiente que, según el prelado, se está convirtiendo en una de las principales preocupaciones para las familias cristianas que permanecen en Siria: cada vez son más los que mueren debido a la falta de medicamentos, el coste  inabarcable de las operaciones o los hospitales absolutamente derruidos.

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Una anciana siria en la misa de agradecimiento por la restauración del hogar de ancianos San Vicente de Paúl en Alepo.

"Otro grave problema en este momento es el de la migración de médicos a otros países. Necesitamos que los jóvenes que estudian medicina se queden en el país", comenta Mons. Masri.

La situación es tal que no son pocas las familias que optan por no comprar medicamentos ni someterse a ninguna operación, porque piensan que no van a poder devolver los préstamos a los que tienen que acudir para su adquisición.

Actualmente las autoridades gubernamentales son las únicas que pueden hacer frente a esta situación. Y el problema es difícil de abordar a corto plazo.

Por ello, la Iglesia católica, de la mano de Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) está implicada en la construcción de una farmacia en Alepo para agilizar la distribución de medicamentos al público general.

La organización también está apoyando la labor del obispo en torno a sus programas de atención a las personas de avanzada edad: gracias a la colaboración de los laicos de la diócesis, personas mayores con pocos medios económicos han podido salir de la ciudad para disfrutar del programa propuesto por los Scouts.

A unas seis horas de Alepo, los participantes salen a caminar, juegan y bailan, lo que ha contribuido a mejorar su salud física y espiritual. Algo que, según el obispo, "ha sido sorprendente para ellos": "Regresan a sus casas cargados de energía. Uno de ellos le dijo a uno de los sacerdotes que los acompaña que era la primera vez en su vida que salía de Alepo con su esposa".

El obispo subraya la labor de los voluntarios, colaboradores y benefactores de ACN. "Nuestro agradecimiento a los benefactores de ACN es muy profundo. Con su ayuda hemos podido apoyar a la población en medio de esta crisis. Rezamos los unos por los otros", concluyó el prelado.

Puedes ayudar aquí a Ayuda a la Iglesia Necesitada.



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