terça-feira, 13 de março de 2018

«Llorando y con los brazos abiertos le pedí a Chiquitunga», explica la doctora: así fue el milagro

El bebé -hoy con 15 años- llevaba 30 minutos sin dar signos de vida

La doctora Blanca, obstetra, el joven Ángel, niño del milagro y Chiquitunga, primera beata de Paraguay
11 marzo 2018


Blanca Duarte es obstetra y sabe mucho de bebés y partos, pero lo que sucedió hace 15 años con el bebé Ángel Ramón Domínguez la dejó asombrada y marcó un antes y un después: fue el milagro que la Iglesia ha aprobado para beatificar a María Felicia Guggiari, "Chiquitunga", que será la primera beata de Paraguay.

Blanca Duarte, que hoy es obstetra en el Hospital Maternoinfantil de Limpio, ha explicado los hechos a Abc.com.py. 

Padres sordomudos, embarazo postérmino
En 2002 llevaba un año como ostetra en la ciudad de San Pedro del Ycuamandyyú, en el centro asistencial estatal de la zona. Ese 15 de agosto llegaron dos embarazadas. Una era Liz Marlene, sordomuda, acompañada de su esposo Ramón, también sordomudo.

Blanca Duarte es la voz de la ciencia y la medicina,
testigo de los hechos... y la que rezó con intensidad

“Llegaron de Nueva Germania, ubicada a 45 kilómetros del hospital distrital, en un camión de reparto. Ella solamente contaba con un documento donde tenía una consulta y ahí pudimos constatar que ya era un embarazo postérmino, es decir, de 10 meses”, rememoró la ginecóloga.

La joven tenía todos los síntomas de un parto de alto riesgo, recuerdó. “Tras la auscultación y ruptura artificial de bolsa se procedió a la cesárea de emergencia. Nació la criatura, pero sin signos vitales y con el cordón umbilical en estado de descomposición”, explicó la obstetra.

Un bebé sin signos de vida, sin respirar, sin latido... el  cordón umbilical descomponiéndose...

Blanca pensó cómo decírselo a los padres, sordomudos, como expresar la peor de las noticias.

Ángel y su abuela Beatriz con fotos de la ya casi beata Chiquitunga

Treinta minutos de reanimación sin éxito
“Yo lo llevo [al bebé] al otro sector del quirófano y comienzo con el procedimiento de reanimación. Pasaron diez minutos y nada. Se trajeron tres balones de oxígeno en el lapso de 20 minutos. Luego viene llegando el anestesista con el suyo y hace el mismo procedimiento y es entonces que, llorando y con los brazos abiertos, le pido a Chiquitunga que interceda a su favor para que obre el milagro de la vida”. La ciencia hacía lo que podía, que al parecer no fue bastante. Era el momento de las lágrimas y la oración.

Relató luego que “pasaron 30 minutos después de varios intentos de reanimarlo con respiración boca a boca, y, de repente, cuando ya se debía decir lo ocurrido a los padres, el niño comenzó a respirar, dando los primeros latidos y suspiros en el mundo, y sin complicaciones físicas”.

Ángel ayuda como albañil y quiere estudiar psicología
Hoy ese bebé, Ángel Dominguez, tiene 15 años de edad, está sano, estudia en un colegio nacional y a veces colabora como ayudante de albañil. Dice que le gustaría estudiar psicología más adelante.

Ángel vive con su abuela Beatriz Peralta en el barrio Santa Ana de San Pedro del Ycuamandyyú, capital de San Pedro. Su padre murió cuando él tenía tres años. Su madre, Liz, ha emigrado a la capital, Asunción, para trabajar en el servicio doméstico. 

Ángel y su abuela son pobres, pero estos días viven alegres al saber que Chiquitunga será beata. 

"Es inexplicable lo que estoy sintiendo, solo si uno está en mi piel sabrá lo que se siente. Estoy muy feliz, emocionado, Chiquitunga es mi santa, donde voy me encomiendo a ella", declara Ángel a la prensa paraguaya.

También su abuela, Beatriz, declara que "siempre estuve convencida de que Chiquitunga será beata, por el milagro de Ángel. Para mí, y para nosotros, ella siempre fue santa".


El chico pensaba que era un invento de su abuela
En junio de 2017, Ángel confesaba que antes pensaba que lo de su milagro era un invento de su abuela. 

"Mi abuela me contaba que yo nací muerto y no creía. Después fui a Asunción junto a mi tía del corazón, la obstetra Blanca Rosa Duarte, ella me dijo que esa historia era verdad y entonces me sentí muy emocionado, solo Jesús puede morir y sobrevivir otra vez", relata Ángel Ramón Domínguez.

La abuela también dice que "muchos se burlaban de nosotros cuando decíamos que ella hizo el milagro pero nosotros no hacíamos caso porque sabíamos lo que significaba para nosotros”, contó.

Ángel, en 2017, con su abuela y con su tía, que estuvo en el hospital el día del milagro

La tía que estuvo allí
Constancia Peralta, la tía que estuvo presente en el hospital el día del milagro fui testigo y lo explica. "Yo entré a la sala de parto para ver a la criatura, porque me dijeron que nació muerta, ni yo me acuerdo cómo me sentí del susto en ese instante, demasiado mucho sentí, me dolió en el alma, porque sé lo mucho que sus padres esperaron su nacimiento, no sabía cómo decirles que su hijo nació muerto, porque son sordomudos los dos, en ese momento entré en el baño del hospital y lloré mucho, después de un tiempo volví a salir, no sabía qué hacer, en eso me llama una de las obstetras y me dice 'mirá, comienza a mover sus manitos'".

"Nosotros confiamos tanto en Chiquitunga y la Virgencita de Caacupé, siempre rezamos y sabíamos que se iba a beatificar y nos sentimos muy emocionados", dice Ángel. Añade que en el colegio donde asiste nadie sabía que él era "el chico del milagro", hasta el verano de 2017. 

La familia es pobre y pasa apuros
La familia es muy pobre y pasa apuros, aunque la obstetra les pasa una ayuda para la escuela. “Yo tengo presión alta y anoche por ejemplo tuve 18/10 mi presión, muchos quebrantos pasé pero voy adelante. Soy lavandera pero a veces no hay trabajo y ahí cuesta más. La licenciada Blanca que estuvo en su nacimiento es la que ayuda bastante, le compra para su uniforme y lo que necesita, le envía 100.000 guaraníes por semana para su colegio”, expresó la abuela, Beatriz, a la prensa paraguaya. Dice que si el padre de Ángel no hubiera muerto, la situación de la familia sería mucho mejor.

Primera beata del país
Paraguay celebrará a su primera beata, la carmelita María Felicia Guggiari, nacida en 1925, que en sus 4 años de carmelita tomó el nombre de María Felicia de Jesús Sacramentado.

Todo el mundo la llama Chiquitunga. Desde niña, y hasta los 30 años, fue una evangelizadora apasionada con niños en catequesis, con universitarios, pobres, enfermos, en la Acción católica. Entró a los 30 años como carmelita descalza pero murió 4 años después de una hepatitis infecciosa. 

Niños rezan en las carmelitas descalzas de Asunción ante las reliquias de Chiquitunga

La ceremonia religiosa para la beatificación de Chiquitunga será el sábado 23 de junio en el estadio deportivo Pablo Rojas, "la Nueva Olla", en Asunción. 



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