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terça-feira, 3 de janeiro de 2023

Ateos, agnósticos, políticos... 8 conversos que se hicieron católicos a través de Ratzinger

La senadora socialista Mercedes Aroz, el periodista Ahmari, un biólogo que hoy es cura...

Un cura con la Luz del mundo, libro-entrevista de Benedicto XVI...
Un cura con la Luz del mundo, libro-entrevista de Benedicto XVI... sus libros y entrevistas dieron fe y luz a muchos


Pablo J. Ginés


¿Cuánta gente se ha hecho católica, desde la increencia, la tibieza, u otras religiones, a partir de las enseñanzas de Joseph Ratzinger, Benedicto XVI? Es difícil de contar, pero entre aquellos que han llegado al catolicismo leyendo libros y buscando respuestas intelectuales, un porcentaje alto dirá que leer a Ratzinger o la obra escrita de Benedicto XVI les ayudó, o incluso fue la clave de su conversión.

A los 40 años, Ratzinger, profesor de teología en Tubinga, escribió unas charlas explicando lo básico y esencial del cristianismo, a partir del Credo. Al año siguiente, en 1968, lo publicó con el título "Introducción al cristianismo". Es un libro que se ha usado en seminarios católicos y protestantes, y el que han leído muchos que querían explorar la fe católica. Ha sido fuente de muchas conversiones. Pero no la única forma en la que Dios usó a Ratzinger para lograr tocar mentes y corazones. Vamos a repasar varios ejemplos.

1. El ateo que quería convencer a su novia católica... y cambió en 2 días

Uan Dung es un joven formado en Navarra, de familia taoísta, inmigrantes de China, con padres que pese a vivir años en España no sabían nada del cristianismo. A los 25, Uan Dung se consideraba ateo convencido. Pero conoció a una chica católica que le gustaba, Natalia.

Uan Dung y Natalia, en 2021

"Yo iba de ateo y quería convencer a Natalia para que dejara el cristianismo. Yo pensaba que la religión te quita libertad, te encierra, te controla la cabeza", explicó a ReL. "Para convencer a Natalia de que el cristianismo era una tontería, decidí buscar sus bases para desmantelarlas y mostrar que eran mentiras".

Tecleó en Google: 'Introducción al cristianismo'. "Pensaba que saldría libros para niños, pero lo primero que apareció fue el libro de Joseph Ratzinger. El nombre Ratzinger me sonaba algo. Claro, era el Papa Benedicto XVI. Y pensé: ¡genial!, desmonto lo que diga el Papa, demuestro que es una tontada, y ya está", cuenta riéndose.

Su puso a leer y al cabo de 48 horas su vida había cambiado. "El libro me sorprendió muchísimo", explica. "Estaba lleno de verdades abrumadoras. Pensaba que su argumento sería: 'creemos en Cristo porque sí”. Pero lo que encontraba es que se basaba en una razón imparcial, superobjetiva, que se aguantaba muy bien'".

Uan Dung fue bautizado en la Pascua de 2022. (Lea la historia completa de Uan Dung aquí en ReL.)

2. El biólogo que creía que la fe es incompatible con la ciencia hasta que leyó al Papa en una entrevista

Brent Crowe nació en una familia protestante presbiteriana, pero se alejó del cristianismo. Sacó un título en veterinaria, trabajó durante 13 años como biólogo para el Departamento de Pesca y Vida Salvaje de Oregón y pensaba que el cristianismo y la ciencia eran incompatibles, y que la fe era algo no razonable. Hasta que un día leyó en Internet una entrevista al Papa Benedicto XVI, en la que hablaba sobre ciencia y fe.

"Quise leer más sobre el Papa Benedicto y recordé además mi antiguo interés por la Virgen y los santos. El caso es que una semana después salí de una librería católica con un montón de libros para leer y un rosario". Tres años después, en 2009, se hizo católico y ahora es ¡sacerdote y párroco en Oregón! También su madre y hermana se hicieron católicas en 2021.

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Brent Crowe, párroco en Oregón, católico a los 42 años. Lea aquí en ReL la historia completa de su conversión. 

3. El periodista iraní, que había sido ateo y marxista, impactado por la visita de Benedicto XVI a EEUU

Sohrab Ahmari es un popular periodista de origen iraní, que escribe en medios ingleses y norteamericanos, que a los 12 años decidió que Dios no existía. Leyó mucha filosofía y se apuntó a "un grupo trostkista alternativo". Luego se desencantó de casi todo, pero intuía que, por alguna razón, el hombre tiene una dignidad sagrada.

Sohrab Ahmari, reputado periodista, católico desde 2016

En 2008 Benedicto XVI visitó Estados Unidos. La prensa le criticaba mucho, pero Sohrab quedó impresionado con el anciano Pontífice. "Recuerdo haber pensado que era un hombre muy santo. Tomé su libro Jesús de Nazaret. No entendía gran cosa, porque no conocía casi nada de la Escritura cristiana. No puedes entender mucho Jesús de Nazaret sin conocer la Biblia".

Pero había una idea que leyó allí y le asombró: que Dios Todopoderoso se había encarnado y había entrado en nuestra historia. El misterio central del Cristianismo: Dios se ha hecho hombre, una idea escandalosa para el judaísmo y el Islam. Ahí, con el 'Jesús de Nazaret' de Benedicto XVI empezó la conversión de Ahmari. En 2016 anunciaba que era católico y hoy escribe libros sobre cómo educar en la fe a la siguiente generación.

Lea la historia del periodista Sohrab Ahmari aquí en ReL.

4. El judío 'new age' que soñó con Jesús: la mirada de Benedicto XVI lo atrapó

Roger Dubin, criado en una familia judía neoyorquina agnóstica, vivió con decepción el vacío de la Nueva Era y las meditaciones orientales. Se consideraba anticristiano, pero le intrigaba algo Cristo. De hecho, hacia el final del pontificado de Juan Pablo II tuvo un extraño sueño en el que hablaba con Jesús.

“Soy el primer converso de Benedicto XVI”, declaró luego. ¿Cómo? Sucedió de golpe el mismo día que Benedicto XVI se asomó al balcón por primera vez como Papa. Roger lo veía desde el televisor de un bar en un aeropuerto, mientras se tomaba un capuchino.

"La cámara hizo zoom in, los ojos de Benedicto XVI parecieron mirar directamente hacia mí y a través de mí y en ese momento exacto tuvo lugar mi conversión”, escribió Roger en 2013. “Un poder imparable y una presencia llegaron a través de sus ojos y me rebanaron, me dejaron abierto. Estallé en lágrimas, y todo lo que yo jamás pensé que había sido, o no había sido, salió fuera. Era la espada de Cristo y no habría paz hasta que yo le ofreciera la mía”. Se bautizó en 2007.

Roger Dubin se considera el primer converso de Benedicto XVI

Roger Dubin, bautizado en 2007, en un perfil empresarial. Su experiencia y sus precedentes, puede leerse aquí en ReL.

5. La atea inglesa que quiso leer a Ratzinger para refutarlo y se bautizó poco después

Megan Hodder, inglesa, se bautizó en 2013 con 21 años. Dos años antes era atea convencida y militante, de familia sin ninguna relación con la fe, y leía con entusiasmo a autores del "nuevo ateísmo" grosero: Dawkins, Harris, Hitchens...

Para refutar a 'los peores enemigos de la razón, los católicos', decidió leer al Papa. Empezó por el famoso discurso de Ratisbona de Benedicto XVI, que defendía la razón frente a la fe ciega. Luego leyó el librito más corto que encontró de Benedicto XVI, titulado "Sobre la conciencia".

"Esperaba y deseaba mostrar su irracionalidad y sus prejuicios, para vindicar mi ateísmo. Por el contrario, me presentó un Dios que era el Logos; no un dictador sobrenatural que aplasta la razón humana; sino el estándar de bondad y verdad objetiva...", escribió. "Era una percepción de la fe más humana, sutil y, sí, creíble, de lo que esperaba".

Megan Hodder, lectora y pensadora incansable, convencida leyendo a Ratzinger

Tras Ratzinger pasó a leer a Tomás de Aquino, se hizo muchas preguntas sobre el origen de la moral y la verdad y un par de años después se bautizaba. Su historia completa se puede leer aquí en ReL.

6. La senadora socialista española que entró en la fe leyendo libros de Ratzinger

Mercedes Aroz, senadora socialista del PSC-PSOE, la más votada hasta su mandato (1,6 millones de votos en Barcelona en 2004), educó a sus hijos sin religión y "en los valores de la izquierda y del marxismo". Pero su hijo conoció a los Hermanitos del Cordero y se hizo católico, en parte inspirado por Juan Pablo II.

En el año 2000, en la JMJ de Roma, la política socialista catalana, antigua militante de la Liga Comunista Revolucionaria, se planteaba por qué el Papa conseguía reunir 2 millones de jóvenes en Tor Vergata. "A finales de ese año recibí la llamada de Dios. ¡Bueno, Mercedes, ya está bien! ¡Yo no recordaba ni el Padrenuestro! Empezó ahí mi proceso. Me formé, básicamente, leyendo libros de Ratzinger", explicaba en 2008.

Mercedes Aroz, ex-senadora del PSC-PSOE, dejó el partido por ser incompatible con la fe cristiana

Mercedes Aroz, ex-senadora del PSC-PSOE, dejó el partido en 2009 por ser incompatible con la ética y la fe cristiana.

Durante un tiempo intentó defender políticas provida y profamilia desde el PSOE, pero pronto vio que era imposible. En 2009 anunció que dejaba definitivamente el PSOE al ver "una incompatibilidad entre el cristianismo, el seguimiento del Evangelio, y la ideología radical socialista, que es la que está aplicando en estos momentos el Gobierno y el Partido Socialista en España”.

7. El marxista periodista que dejó la Iglesia... hasta que entrevistó a Ratzinger

Mucha gente ha conocido a Joseph Ratzinger, y luego a Benedicto XVI, a través de las entrevistas en profundidad que le hizo el periodista Peter Seewald. Resulta que el propio Seewald es un ex-marxista retornado al catolicismo a partir de hablar con Ratzinger.

Seewald, de niño, era católico y monaguillo en la Baja Baviera. Se lanzó a la revolución estudiantil en 1968 y se hizo marxista. Dejó del todo la Iglesia en 1973 y se volcó en un semanario de izquierda radical (que cerró en un par de años). Después fue periodista en varias publicaciones, e independiente desde 1993.

En 1996 entrevistó al cardenal Ratzinger, vio que los estereotipos contra él eran absurdos y así Seewald volvió al catolicismo.

Peter Seewald con Benedicto XVI, por sus entrevistas el periodista volvió a la fe

Peter Seewald con Benedicto XVI, por sus entrevistas el periodista volvió a la fe.

Su libro, La sal de la Tierra, llegó a cientos de miles de lectores y acercó a muchos a Dios. Tras su elección como Papa, escribió dos semblanzas más de él, y su libro-entrevista La luz del mundo de 2010.

8. La periodista inglesa de clase alta ajena del todo al catolicismo

Mary Wakefield es una veterana periodista del semanario inglés The Spectator, además de noble por ambas ramas de su familia. En su casa casi nadie era religioso, excepto la abuela, aunque socialmente se consideraban anglicanos como corresponde a la clase alta. Recordaban con bromas que una tatarabuela presumía de no dejar entrar católicos en la mansión. Lo católico era "extranjero" y "vudú".

Ella no sabía nada del cardenal Ratzinger hasta que un amigo le dio La sal de la tierra, la entrevista con Peter Seewald. Allí leyó lo que decía Ratzinger: "La fe da gozo. Cuando Dios no está, el mundo queda desolado y todo se vuelve aburrido, todo es completamente insatisfactorio. Es fácil ver hoy como un mundo vacío de Dios se consume a sí mismo cada vez más, se hace un mundo sin alegría. La gran alegría viene del hecho de que hay un gran amor, y ese es el mensaje esencial de la fe. Que era radicalmente amado".

Ese libro puso orden y palabras a algunas sensaciones confusas que Wakefield ya había empezado a intuir. Se hizo católica en 2013. Lo ha recordado aquí en The Spectator.

La periodista Mary Wakefield en 2011

La periodista Mary Wakefield en 2011; ya intrigada por las cosas católicas.

***

Son sólo 8 ejemplos, pero podrían encontrarse muchos más, de muchas personas que exploraron la propuesta católica a partir de los textos de Joseph Ratzinger.

Además, muchos anglicanos y luteranos que se han hecho católicos en las últimas décadas, por ejemplo a través de los ordinariatos anglocatólicos que creó Benedicto XVI (y eso incluye unos 15 ex-obispos anglicanos, más de 200 antiguos clérigos anglicanos y unos 10.000 laicos, todos conversos) lo han hecho con un ojo puesto en la visión eclesial de Benedicto XVI, que fue quien beatificó al cardenal John Henry Newman (antiguo y respetado clérigo anglicano del siglo XIX) y tendió muchos puentes con el mundo luterano. Los casos se podrían multiplicar.



Bento XVI: A pessoa submersa pela sua missão

Bom dia e votos de um excelente ano de 2023!

Não são precisas muitas palavras para descrever o professor, o padre ou o cardeal Raztinger nem para fixar na História o pontificado do Papa Bento XVI: basta ler, revisitar as suas palavras.

Sempre que a imagem de Ratzinger/Bento XVI passava por  debates de circunstância ou por manchetes de jornais - a grande maioria das vezes para o depreciar - instintivamente surgia-me uma pergunta: como é possível considerar a pessoa, o homem, a personalidade que está para lá daquele que é titulado por ter sido o “árbitro” da Doutrina e da Fé na Igreja Católica durante quase 25 anos, que era chamado a decidir, a dizer sim ou não e nunca ‘nim’, a identificar o preto e o branco sem zonas cinzentas? Só a morte o está a permitir, verificamos agora... Só pelas homenagens que são feitas à pessoa e não ao que dela se diz por perceção dos atos que fez ou dos mais, muitos mais, que lhes são atribuídos...

Em 1991, o Papa João Paulo II pediu ao cardeal Ratzinger, nomeado bispo e feito cardeal pelo Papa Paulo VI, em 1977, para ser prefeito da Congregação para a Doutrina da Fé: uma missão que submergiu completamente a pessoa, o tímido, o próximo, o culto, o professor, o músico, o sacerdote... Quem o conheceu, quem foi seu aluno, por exemplo, teve essa possibilidade. Agora, após a sua morte, todos podemos conhecer melhor a pessoa, o tímido, o próximo, o culto, o professor, o músico, o sacerdote...

Neste momento, que possa emergir a pessoa do cardeal Ratzinger, do Papa Bento XVI, e as palavras que permaneceram submersas pela missão que desempenhou. Só assim lhe prestaremos a devida homenagem!!

Nesta menagem matinal, tenho de assinalar um projeto que começou no portal da Agência Ecclesia no dia 1 de janeiro de 2023: a opinião que publicamos parte de todas as dioceses de Portugal, de alguns organismos da Conferência Episcopal Portuguesa e da redação da Agência ECCLESIA. Assim em cada dia do mês, pode ler um artigo diferente, que tem por autor quem representa públicos muito diferenciados e geografias muito distantes! Assim se faz o debate... Assim se constrói a sinodalidade. Para a concretização deste projeto, muito contribuíram os coordenadores da Pastoral das Comunicações Sociais em cada diocese, o que muito agradecemos!!

Votos de uma ótima jornada, em homenagem ao Papa Bento!

Paulo Rocha

 


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segunda-feira, 2 de janeiro de 2023

Empieza el velatorio público del Papa emérito: numerosos fieles ya acuden a orar ante sus restos

El cadáver se trasladó de madrugada desde Mater Ecclesiae a San Pedro


Empieza el velatorio público del Papa emérito: numerosos fieles ya acuden a orar ante sus restos
Los fieles velan y rezan ante los restos de Benedicto XVI en la basílica de San Pedro


ReL



Desde primeras horas de la mañana de este lunes, numerosos fieles de Roma y peregrinos acuden a la Basílica de San Pedro en el Vaticano donde ya pueden despedirse de los restos mortales de Benedicto XVI, allí expuestos, que se trasladaron de madrugada en un rito privado.

El cardenal Gambetti echa agua bendita a los restos de Benedicto XVI a su llegada a la basílica de San Pedro

El cardenal Mauro Gambetti, a cargo de la Basílica de San Pedro, realizó un breve rito cuando la procesión que transportaba los restos de Benedicto llegó bajo la cúpula de Miguel Ángel.

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En la foto, la ceremonia de recepción de Benedicto XVI a las siete y media de la mañana, con la basílica aún cerrada.

Como en el caso de su antecesor Juan Pablo II en 2005, el cuerpo de Benedicto XVI también está tendido frente al altar mayor de la iglesia de San Pedro y la llamada "Confessio", vestido con una túnica papal roja, la mitra del obispo en su cabeza. Los guardias suizos hacen guardia de honor en ambos lados.

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Finalizaba así el periodo de velatorio privado en el Monasterio Mater Ecclesiae y empezaba el velatorio público abierto a todos los fieles. Muchos de los fieles que acuden en este primer día a hacer cola llevan banderas alemanas.

Georg Ganswein se despide de Benedicto XVI en su velatorio público

El prefecto de la Casa Pontificia, Georg Ganswein, se despide de Benedicto XVI; fue su secretario durante años, y luego vivió con él en sus años retirados en Mater Ecclesiae.

Entre los primeros en acudir a la basílica en la mañana del lunes han estado algunas autoridades italianas: se ha visto a la Primer Ministro del Gobierno italiano, Giorgia Meloni, y el presidente italiano, Sergio Mattarella, que llegó poco después que ella. 

Giorgia Meloni fue de las primeras en acudir al velatorio público de Benedicto XVI

La primer ministro italiana Giorgia Meloni ante los restos de Benedicto XVI, pronto en la mañana del lunes. 

Colas para entrar en la basílica de San Pedro a despedirse de Benedicto XVI

Sacerdotes, religiosas y seminaristas hacen cola para despedirse de Benedicto XVI en su primera mañana de velatorio

Entre los que esperan en la primera cola para poder despedirse del Papa emérito, abundan los sacerdotes, seminaristas, religiosas y estudiantes de todo el mundo que estaban en Roma.

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Los fieles pueden pasar por la basílica este lunes, martes y miércoles de siete de la mañana a siete de la tarde. La prefectura romana espera que pasen entre 30.000 y 35.000 personas por día por la basílica. 

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Para asegurar que todo va bien, durante estos tres días habrá un despliegue ambulancias y unidades médicas y 500 voluntarios de Protección Civil colaborarán en el servicio de orden en la Plaza de San Pedro.

Preparándose para el funeral del jueves

Los cálculos de asistencia para la misa fúnebre del jueves a las 9.30 de la mañana son de 50.000 a 70.000 personas. Presidirá el Papa Francisco: la primera vez que un Papa preside el funeral de otro.

Como Benedicto ya no era jefe de Estado, cualquier Rey o Gobernante que acuda tendrá un sitio como el de cualquier otro asistente, y casi no habrá gradas destinadas a las autoridades. La excepción la pidió Benedicto en sus últimas voluntades: sí tendrá espacio especial la delegación del Gobierno alemán, la italiana y los embajadores acreditados ante la Santa Sede.

No se pedirá ninguna acreditación a los fieles para asistir a esa misa. Cualquier sacerdote que quiera concelebrar puede solicitarlo desde la web litúrgica del Vaticano.

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Benedicto XVI pidió que su funeral fuera “sencillo”. El jueves, tras la misa y el réquiem, el cuerpo será trasladado al interior de la basílica acabados los ritos de Ultima Commendatio y Valedictio y luego enterrado, como otros papas, en las grutas de San Pedro.



Signore ti amo!

Bom dia, um feliz Ano Novo para si, que nos acompanha neste início de 2023.

Os últimos dias são muito marcados pelo adeus a Bento XVI, que hoje começa a ser homenageado por milhares de fiéis, na Basílica de São Pedro, até ao funeral da próxima quinta-feira. De domingo, chegaram as primeiras imagens do falecido Papa emérito, após a sua morte, e as suas últimas palavras, em italiano, que são outro testamento: Senhor, eu te amo!

No Vaticano, o Papa Francisco recordou a vida do seu antecessor e assinalou o Dia Mundial da Paz, na solenidade de Santa Maria, Mãe de Deus.

2023, já o sabemos, será para a Igreja Católica o ano da JMJ Lisboa, tema da nossa entrevista ao cardeal-patriarca, D. Manuel Clemente, e da entrevista conjunta Renascença/ECCLESIA com D. Américo Aguiar, coordenador-geral do encontro.

Peço a vossa compreensão para a necessidade de síntese, num momento de tantas solicitações. Estas informações e outas mais estão disponíveis na nossa página, onde continuaremos atentos ao momento inédito que se vive na história da Igreja.

Despeço-me com votos de boas notícias, sempre,

Octávio Carmo

 


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domingo, 1 de janeiro de 2023

O “último” Papa europeu que protagonizou a grande ruptura católica

Joseph Ratzinger/Bento XVI (1927-2022)

 | 31 Dez 2022

Bento XVI na celebração da eucaristia na Praça do Comércio, em Lisboa, 11 de Maio de 2010. Foto © Daniel Rocha/Público, cedida pelo autor.

Bento XVI na celebração da eucaristia na Praça do Comércio, em Lisboa, 11 de Maio de 2010. Foto © Daniel Rocha/Público, cedida pelo autor.

O Papa visto como ortodoxo e guardião da tradição introduziu a grande ruptura no papado; o teólogo adepto do diálogo entre a fé e a razão não permitiu que outros teólogos investigassem com liberdade; o homem tímido e reservado escreveu a encíclica “Deus é Amor” (Deus Caritas Est), na qual fala das dimensões do amor e da caridade como ágape e eros, linguagens pouco habituais no discurso eclesiástico; o cardeal reticente ao diálogo inter-religioso que o Papa João II inaugurara, estabeleceu pontes inesperadas com o islão e encetou uma aproximação mais intensa aos judeus; o Papa alemão insistiu na ideia de passos concretos para o diálogo com protestantes, mas não foi capaz de traduzir essa sugestão numa iniciativa específica; o líder católico que começou a enfrentar uma grande vaga de escândalos de corrupção, abusos sexuais e de poder considerou que era urgente limpar a casa e, perante a imensidão da tarefa, preferiu dar lugar a outro, com mais energia e força anímica que ele sentia começar a faltar.

Joseph Ratzinger, que entre 2005 e 2013 foi o Papa Bento XVI, morreu às 9h34 de Roma (8h34 em Lisboa) deste sábado, 31 de Dezembro, após poucos dias de sucessiva perda das funções vitais e no final de um processo de degradação progressiva da sua saúde.

Na segunda-feira, dia 2 de Janeiro, o corpo será levado para a Basílica de São Pedro, para que os fiéis o possam velar; o funeral, simples a seu pedido, está previsto para quinta-feira, 5, ficando sepultado na cripta da Basílica de São Pedro.

A renúncia de Bento XVI ao papado foi a grande ruptura por ele introduzida na Igreja Católica: os papas que até aí tinham renunciado fizeram-no para resolver lutas de poder ou conflitos entre monarcas europeus ou famílias nobres de Roma. Era dia de Carnaval, mas o anúncio foi muito sério: em 13 de fevereiro de 2013, Bento XVI anunciava a vários cardeais reunidos em consistório que as forças lhe faltavam já para enfrentar a sucessão de escândalos que se vinham acumulando no Vaticano ou em redor dele: dinheiros, luta pelo poder, corrupção, abusos sexuais, abusos de consciência. Consequência: abandonava o cargo, retirava-se para uma vida de oração, entregava a solução a um futuro conclave.

Fazia-o por causa de “uma Igreja que ele amava mais do que a si mesmo”, escreveu neste sábado, na sua página no Facebook, o economista e teólogo católico Luigino Bruni, que integra o Movimento dos Focolares e é o principal dinamizador da iniciativa Economia de Francisco, lançada pelo actual Papa. “Aquele extraordinário acto de renúncia (muito parecido com o de Celestino), fizeram do seu pontificado algo grandioso – um gesto decisivo é fruto de uma vida inteira, nunca se concretiza isoladamente. Porque com aquele gesto, sem que ele soubesse, ele trouxe a Igreja para a pós-modernidade.”

Essa renúncia, escreveu ainda Bruni, “pôs fim à visão sagrada do papado, restaurou-o na sua dimensão evangélica de serviço e, assim, mudou a história dos futuros papas. E voltando a Joseph Ratzinger depois de ser Papa Bento, ele disse-nos, sem o dizer, que cada homem é maior que o seu próprio destino.” Foi, no fundo, uma decisão que fez jus ao lema com que se apresentara no dia da sua eleição como Papa, em 19 de Abril de 2005, quando na Praça de São Pedro os aplausos foram também pontuados por algumas vaias: o de “um simples e humilde trabalhador na vinha do Senhor”.

O papado no trilho do serviço

Bento XVI em Fátima, 12-13 de Maio de 2010. Foto © Santuário de Fátima/Direitos reservados.

Bento XVI em Fátima, 12-13 de Maio de 2010. Foto © Santuário de Fátima/Direitos reservados.

A dessacralização do papado e a sua colocação de novo no trilho do serviço ao povo de Deus foi a consequência maior do seu gesto, que abriria caminho a quem, no conclave de 2005, reunira alguns votos para poder ser a única alternativa a Ratzinger: Jorge Mario Bergoglio, que em 2013 escolheria o nome de Francisco. Em 2005, só depois de Bergoglio anunciar que não queria que votassem nele, permitiu que os votos rapidamente se concentrassem no alemão originário da Baviera, que vinha acompanhado da fama de inquisidor, pelo seu papel à frente da Congregação para a Doutrina da Fé (CDF).

Enquanto prefeito da CDF, Joseph Ratzinger, o teólogo, erigiu a sua teologia e o modo de encarar o papel de teólogo como o único caminho possível para o labor teológico. Cerca de uma centena de teólogos e teólogas do mundo inteiro foram chamados a Roma, questionados ou simplesmente sancionados sem terem sequer direito a réplica. Nomes incontornáveis da teologia católica do século XX como Bernard Häring, Edward Schillebeeckx, Johann Baptist Metz, Hans Küng [ver 7MARGENS], Leonardo Boff, Charles Curran, Eugen Drewermann, Tyssa Balasuriya, Anthony de Mello, Jacques Dupuis ou Lavynia Byrne, entre muitos e muitas outras foram objecto da censura fria de Ratziner. A par de admoestações colectivas a grupos de teólogos ou a congregações religiosas (incluindo os jesuítas, de onde sairia o actual Papa) que ousavam criticar as estruturas de poder do Vaticano ou a doutrina moral tradicional da Igreja – as duas grandes pedras de toque no confronto. Ou ainda a correntes como a teologia da libertação na América Latina, objecto de um forte controlo e perseguição, ou às aberturas propostas pela Igreja Católica na Alemanha.

Esta imagem seria atenuada durante o pontificado: Ratzinger, agora Bento XVI, reconciliou-se com Hans Küng e Gustavo Gutierrez, “pai” da teologia da libertação, encetou novos processos de diálogo com cardeais e bispos alemães, abriu as portas a perspectivas morais, como a do uso do preservativo para evitar males maiores, até aí proscritas pelo discurso oficial católico.

Outro dos factos que ajudou à dessacralização do papado, em paradoxo com o seu papel na Congregação para a Doutrina da Fé, foi que, enquanto Papa, Joseph Ratzinger continuou a publicar textos em nome próprio. A sua teologia, ao contrário do que acontecera enquanto prefeito da CDF, aceitou fragilizar-se na ágora teológica e no conflito das interpretações. Nesse sentido, a sua obra Jesus de Nazaré, em três volumes, é o exemplo maior disso mesmo.

Personalidade tímida e reservada, amante da música, exímio pianista ao que contavam os seus mais próximos, Joseph Aloisius Ratzinger nasceu em Marktl am Inn (Alemanha), no dia 16 de abril de 1927. Era Sábado de Aleluia. A primeira polémica, mal foi eleito, teve a ver ainda com a sua infância alemã, com a acusação de ter servido na Juventude Hitleriana. Sim, Ratzinger tinha sido levado para servir na defesa antiaérea do regime nazi. Escapou assim que pôde e nunca se lhe percebeu qualquer simpatia pelo regime nazi. Pelo contrário: na sua visita ao campo de extermínio de Auschwitz, ele, Papa católico e alemão de nacionalidade, condenou o regime de “criminosos” que quis “matar Deus” apresentou-se como “filho da Alemanha” e confessou: “Num lugar como este, as palavras falham. No fim, só pode haver um terrível silêncio, um silêncio que é um sentido grito dirigido a Deus: Porquê, Senhor, permaneceste em silêncio? Com pudeste tolerar isto? Onde estava Deus nesses dias? Porque esteve ele silencioso? Como pôde ele permitir esta matança sem fim, este triunfo do demónio?”

A sua visita a Auschwitz foi, com as idas à Sinagogas de Colónia (Alemanha) e Roma (Itália), um dos grandes momentos da sua aproximação ao judaísmo. Mas, para o grande teólogo que era Ratzinger, essa aproximação, mais do que feita de gestos simbólicos, deverão passar pela teologia e pela valorização comum da Bíblia: “(Na fé de Israel, são essenciais a Torá e, por outro lado) o olhar de esperança, a espera do Messias – a espera, isto é, a certeza de que o próprio Deus entrará nesta história e realizará a justiça, à qual apenas podemos avizinhar-nos de formas muito imperfeitas. (…) Também a Igreja espera o Messias, que já conhece e à qual, antes de mais, ele manifestará a sua glória”, afirmara ele, no ano 2000, numa intervenção na Academia das Ciências Morais e Políticas de Paris.

Ao encontro do islão

Bento XVI, CCB, artistas, Daniel Rocha

Papa Bento XVI no Centro Cultural de Belém, em Lisboa no encontro com os artistas, o mundo da cultura e representantes de outras religiões, 12 de Maio de 2010. Foto © Daniel Rocha/Público, cedida pelo autor

Já com o islão, o Papa Bento – que tinha expressado várias reticências ao movimento de diálogo inter-religioso propulsionado por João Paulo II –, foi forçado pelas circunstâncias a encetar uma aproximação que se revelou frutífera: depois de um discurso proferido em Ratisbona (Alemanha), em Setembro de 2006,

que incendiou a rua de várias países árabes por causa de uma frase menos diplomática e mal interpretada, Ratzinger promoveu vários encontros com responsáveis e teólogos muçulmanos, recebeu pela primeira vez um rei saudita no Vaticano e com ele decidiu criar um centro de diálogo inter-religioso (o Centro Rei Abdullah para o Diálogo Inter-Cultural e Inter-Religioso, que reúne também a Áustria e a Espanha e desde há meses tem sede em Lisboa). Esse processo abriria caminho à Declaração sobre a Fraternidade Humana, que o Papa Francisco assinou com o Grande Imã de Al Azhar, a mais importante autoridade do islão sunita, o xeque Ahmad Al-Tayyeb, em Abu Dhabi, em 4 de Fevereiro de 2019.

Preocupado com a ideia de pôr o cristianismo a falar uma linguagem racional e contemporânea, Ratzinger quis, paradoxalmente, recuperar rituais, vestes e fórmulas esquecidas. A sua aproximação aos lefebvrianos, no início de 2010, pouco antes da viagem a Portugal, foi outro ponto crítico do seu pontificado. Acabou por não resultar: depois de várias críticas de bispos e muitas ambiguidades na própria recusa e aceitação dos tradicionalistas, Bento XVI foi obrigado a retroceder.

Outro dos processos que não correu bem foi a aproximação aos protestantes e ortodoxos. Pelo facto de ser alemão, tal como Lutero, Ratzinger era um profundo defensor do diálogo ecuménico entre cristãos – sobretudo com as igrejas luteranas e orientais. Isso mesmo foi por ele estabelecido como uma prioridade para o seu pontificado. Logo após ter sido eleito, na primeira missa com os cardeais, o novo Papa afirmava que assumia “como compromisso primário o de trabalhar sem poupar energias na reconstituição da plena e visível unidade de todos os seguidores de Cristo” assumindo que essa era a sua “ambição” e “dever”. E acrescentava serem “necessários gestos concretos que entrem nos corações e despertem as consciências”, no sentido do diálogo teológico e do aprofundamento das motivações históricas”.

Apesar de ter insistido nessa ideia por várias vezes, Ratzinger não propôs nenhuma iniciativa concreta de vulto, que apontasse nesse sentido. Nem sequer conseguiu, apesar da sua vontade, reunir com o patriarca ortodoxo russo, que só anos depois, em Fevereiro de 2016, aceitou encontrar-se com Francisco.

O relativismo contemporâneo

Bento XVI em Lisboa, 11 de Maio de 2010. Foto © Daniel Rocha/Público, cedida pelo autor.

Bento XVI em Lisboa, 11 de Maio de 2010. Foto © Daniel Rocha/Público, cedida pelo autor.

Enquanto Papa, como já antes enquanto cardeal, o magistério de Bento XVI ficou marcado pela condenação do que ele considerava o relativismo contemporâneo: “Vai-se constituindo uma ditadura do relativismo que nada reconhece como definitivo e que deixa como última medida apenas o próprio eu e as suas vontades”, afirmara ele, na missa que, em 18 de Abril de 2005, marcou o início do conclave de onde ele próprio sairia como Papa.

A esta ideia não era alheio o trajecto pessoal do próprio Ratzinger que, enquanto jovem teólogo, participou no Concílio Vaticano II (1962-65). Mas, perante a crise do Maio de 1968 em França e a própria crise em que a Igreja Católica continuou envolvida apesar do Concílio, Ratzinger retrocedeu em várias das suas ideias – como por exemplo, na possibilidade de repensar o celibato obrigatório para os padres. A expressão do seu pensamento sobre o relativismo fez-se entre afirmações profundamente ancoradas na realidade e a percepção de que uma parte delas decorria desse receio que encarava com pessimismo várias mudanças sociais. “As crises, medos, incertezas e ambivalências de Bento XVI eram os da sua Igreja”, sintetizava Luigino Bruni no texto já citado.

Apesar disso, Bento XVI era um acérrimo defensor de que a fé tem uma profunda ancoragem na razão e se relaciona em profundidade com a ciência e a acção política, no sentido mais largo do termo.

O magistério pontifício de Ratzinger teria ainda três momentos altos com a publicação de três encíclicas sobre o amor e a esperança. Na primeira delas, Deus Caritas Est (“Deus é amor”) – significativamente publicada com data do dia de Natal de 2005 –, Ratzinger reabilitava a dimensão do eros para o cristianismo, pedindo um novo fôlego para a actividade caritativa da Igreja. Mas o centro da sua reflexão programática estava na proposta de que “toda a actividade da Igreja”, incluindo a social e caritativa, “é manifestação dum amor que procura o bem integral do homem” – significativamente, a primeira parte do documento intitula-se “A unidade do amor na criação e na história da salvação”. Ou seja, o trabalho eclesial em favor dos necessitados radica num Deus que é amor. E deve testemunhar que “o amor é possível”.

Esta reflexão teria uma sequela na Caritas in Veritate (“Caridade na Verdade”), de 29 de Junho de 2009, no auge da crise económico-financeira iniciada no ano anterior. Enquanto dizia que toda a ajuda ao desenvolvimento deveria ser acompanhada de medidas para desenvolver e aperfeiçoar o Estado de direito democrático, Ratzinger acrescentava: “Perante o crescimento incessante da interdependência mundial, sente-se imenso – mesmo no meio de uma recessão igualmente mundial – a urgência de uma reforma quer da Organização das Nações Unidas quer da arquitectura económica e financeira internacional, para que seja possível uma real concretização do conceito de família de nações.”

Em vários parágrafos do documento, aliás, Ratzinger como que antecipava várias ideias que seriam consagradas de forma mais veemente pelo Papa Francisco na encíclica Fratelli Tutti (“Todos irmãos”).

O escândalo dos abusos

Bento XVI na celebração da eucaristia na Praça do Comércio, em Lisboa, 11 de Maio de 2010. Foto © Daniel Rocha/Público, cedida pelo autor.

Bento XVI na celebração da eucaristia na Praça do Comércio, em Lisboa, 11 de Maio de 2010. Foto © Daniel Rocha/Público, cedida pelo autor.

Entre os múltiplos temas que Bento XVI teve de afrontar como Papa, o escândalo dos abusos foi o que mais perturbou o seu pontificado. Nos oito anos no cargo, foram vários os encontros que protagonizou com vítimas – vários deles anunciados apenas depois de terem acontecido –, como vários foram os documentos em que falava uma linguagem até aí não vista da parte do magistério católico. A carta aos católicos da Irlanda, de Março de 2010, é o exemplo maior.

Ratzinger foi criticado por uma alegada falta de acção em relação a padres agressores enquanto era prefeito da CDF. Na realidade, só no final do pontificado de João Paulo II ele ficou com poderes para poder actuar e começou a tomar várias medidas, que depois continuou enquanto Papa – apesar de ele próprio ter sido acusado, numa investigação recente na Alemanha, de no mínimo ter tido atitudes em relação a um caso de um padre acusado de abusos enquanto era arcebispo de Munique. (ver 7MARGENS)

Em Fevereiro de 2012, um ano antes de renunciar, Bento XVI enviou uma mensagem aos participantes numa cimeira que debatia estratégias de combate à pedofilia e juntou académicos, psicólogos, responsáveis católicos e outros especialistas. Os abusos são uma “tragédia” para a Igreja e a atenção às vítimas deveria ser uma “preocupação prioritária”, dizia, naquilo que era já uma antecipação do que viria a acentuar-se com o pontificado de Francisco.

Foi a imensidão dessa tarefa e da necessária limpeza da casa – a Cúria Romana, em primeiro lugar – que o fez perceber que já não tinha a energia e a força anímica que se exigiam. Por isso, quis dar o lugar a outro.

No seu testamento espiritual, o agora de novo Joseph Ratzinger escreveu: “A todos aqueles que, de alguma forma, prejudiquei, peço perdão de coração.”

“Último” Papa europeu, a escolha do nome Bento – invocando Bento de Núrsia, fundador do monaquismo ocidental, e o Papa Bento XV, protagonista da vontade de paz durante a Grande Guerra 1914-18 – traduz a preocupação com a decadência do cristianismo na Europa. Na véspera da morte de João Paulo II, o ainda cardeal Ratzinger proferira em Subiaco (sede da Ordem de S. Bento) um discurso sobre a Europa: “Temos necessidade de homens como Bento de Núrsia, que numa época de dissipação e de decadência se embrenhou na solidão mais extrema, conseguindo – depois de todas as purificações que teve de suportar – voltar à luz, regressar a Monte Cassino e fundar a cidade sobre o monte que, a partir de tantas ruínas, juntou as forças das quais surgiu um mundo novo. Bento tal como Abraão, tornou-se assim, pai de muitos povos.”

Foi na solidão que Bento XVI decidiu deixar o cargo no qual tentou ajudar a sua Igreja entre ruínas. Terá, no momento da sua morte e na sua fé, voltado à luz.



Se hace público el testamento espiritual de Benedicto XVI: «¡Manteneos firmes en la fe!»

«A los que he hecho daño de alguna manera, les pido perdón de todo corazón»

Se hace público el testamento espiritual de Benedicto XVI: «¡Manteneos firmes en la fe!»
"Por último, pido humildemente: rezad por mí, para que el Señor, a pesar de todos mis pecados e insuficiencias, me reciba en las moradas eternas. A todos los que me han sido confiados, mis oraciones salen de mi corazón, día a día", escribió Benedicto XVI.


ReL


En las últimas horas ha transcendido el testamento espiritual que dejó escrito Benedicto XVI el 29 de agosto de 2006. Un legado para todos los cristianos que no tiene desperdicio.

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A continuación reproducimos íntegramente este valioso y bello texto:

"Si en esta hora tardía de mi vida miro hacia atrás, hacia las décadas que he recorrido, veo en primer lugar cuántas razones tengo para dar gracias. En primer lugar, doy gracias a Dios mismo, dador de todo bien, que me dio la vida y me guió en diversos momentos de confusión; siempre me levantó cuando empecé a resbalar y siempre me devolvió la luz de su semblante. En retrospectiva veo y comprendo que incluso los tramos oscuros y fatigosos de este camino fueron para mi salvación y que fue en ellos donde Él me guió bien.

Doy gracias a mis padres, que me dieron la vida en una época difícil y que, a costa de grandes sacrificios, con su amor prepararon para mí una morada magnífica que, como una luz clara, ilumina todos mis días hasta el día de hoy. La lúcida fe de mi padre nos enseñó a los niños a creer, y como señal siempre se ha mantenido firme en medio de todos mis logros científicos; la profunda devoción y la gran bondad de mi madre son un legado que nunca podré agradecerle lo suficiente. Mi hermana me ha asistido durante décadas desinteresadamente y con afectuoso cuidado; mi hermano, con la lucidez de sus juicios, su vigorosa resolución y la serenidad de su corazón, me ha allanado siempre el camino; sin este constante precederme y acompañarme, no habría podido encontrar la senda correcta. 

De corazón doy gracias a Dios por los muchos amigos, hombres y mujeres, que siempre ha puesto a mi lado; por los colaboradores en todas las etapas de mi camino; por los profesores y alumnos que me ha dado. Con gratitud los encomiendo todos a Su bondad. Y quiero dar gracias al Señor por mi hermosa patria en los Prealpes bávaros, en la que siempre he visto brillar el esplendor del Creador mismo. Doy las gracias al pueblo de mi patria porque en él he experimentado una y otra vez la belleza de la fe. Rezo para que nuestra tierra siga siendo una tierra de fe y os lo ruego, queridos compatriotas: no os dejéis apartar de la fe. Y, por último, doy gracias a Dios por toda la belleza que he podido experimentar en todas las etapas de mi viaje, pero especialmente en Roma y en Italia, que se ha convertido en mi segunda patria.

A todos aquellos a los que he hecho daño de alguna manera, les pido perdón de todo corazón.

Lo que antes dije a mis compatriotas, lo digo ahora a todos los que en la Iglesia están confiados a mi servicio: ¡manteneos firmes en la fe! No se confundan. A menudo da la impresión de que la ciencia -las ciencias naturales, por un lado, y la investigación histórica (especialmente la exégesis de la Sagrada Escritura), por otro- es capaz de ofrecer resultados irrefutables en contradicción con la fe católica. 

He vivido las transformaciones de las ciencias naturales desde hace mucho tiempo, y he podido comprobar cómo, por el contrario, las aparentes certezas contra la fe se han desvanecido, demostrando no ser ciencia, sino interpretaciones filosóficas sólo aparentemente pertenecientes a la ciencia; del mismo modo que, por otra parte, es en el diálogo con las ciencias naturales como también la fe ha aprendido a comprender mejor el límite del alcance de sus pretensiones, y por tanto su especificidad. 

Hace ya sesenta años que acompaño el camino de la Teología, en particular de las ciencias bíblicas, y con la sucesión de las diferentes generaciones he visto derrumbarse tesis que parecían inamovibles, demostrando ser meras hipótesis: la generación liberal (Harnack, Jülicher, etc.), la generación existencialista (Bultmann, etc.), la generación marxista. He visto y veo cómo de la maraña de hipótesis ha surgido y vuelve a surgir lo razonable de la fe. Jesucristo es verdaderamente el camino, la verdad y la vida, y la Iglesia, con todas sus insuficiencias, es verdaderamente su cuerpo.

Por último, pido humildemente: rezad por mí, para que el Señor, a pesar de todos mis pecados e insuficiencias, me reciba en las moradas eternas. A todos los que me han sido confiados, mis oraciones salen de mi corazón, día a día.

Benedictus PP XVI.



Um homem em luta contra o mundo(?)

O título desta crónica é, necessariamente, uma provocação. É uma imagem que fica associada ao percurso de Joseph Ratzinger-Bento XVI, o Papa que teve dois fins: o do pontificado e, agora, o da sua vida na terra.

Acredito que tudo faz sentido quando visto desde o seu fim. Esta despedida, ainda marcada pela renúncia – e o ineditismo dos momentos que se vão viver, em seguida -, e o “pontificado de silêncio” do Papa emérito vem unificar um percurso intenso, nem sempre fácil de decifrar para “categorias” de pensamento que só admitem visões unívocas e quase permanentemente julgado com base numa série de clichés: conservador, duro, retrógrado, eurocentrista, etc.

A histórica e revolucionária decisão da renúncia, complementou a intensa atividade teológica e literária de Joseph Ratzinger, o jovem prodígio que viria a assumir a difícil missão de suceder a João Paulo II, num momento em que, seguramente, desejava uma vida de maior recato e descanso. O homem que, tantas vezes, pareceu em luta contra o mundo viveu a revolução de mudar o ponto de vista, ao deixar-se iluminar e dar vida a um gesto de coragem e humildade.

O dia 11 de fevereiro de 2013 é incontornável na história da Igreja e nasce de um ato íntimo, de consciência: “Depois de ter examinado repetidamente a minha consciência diante de Deus, cheguei à certeza de que as minhas forças, devido à idade avançada, já não são idóneas para exercer adequadamente o ministério petrino”. Acredito que uma das chaves deste momento se liga à beatificação do cardeal britânico John Henry Newman (século XIX), em setembro de 2009, apresentado como um herói da consciência, ajudando a ler a decisão do Papa como mais do que uma decisão prática de governo.

Num tempo de grande dispersão, Bento XVI apontou sempre ao essencial na vida cristã. Que começa e acaba no Amor. Para lá do ruído mediático, o ensinamento do Papa deixa para a história a convicção de que o Cristianismo não é um “catálogo” de mandamentos ou proibições, mas uma relação pessoal, de comunhão, com Deus. O seu pontificado convidou, sem cessar, ao encontro com Jesus Cristo, à centralidade da fé na vida de todos os dias, ao regresso às origens para enfrentar os desafios do mundo de hoje, numa luta pela credibilidade religiosa e histórica do Cristianismo.

O falecido Papa teve plena consciência de que muito ficou por fazer e que o seu percurso foi feito de luzes e sombras, nos vários papéis que desempenhou ao serviço da Igreja, desde uma missão de vigilância e luta contra o relativismo ao esforço de síntese pastoral de várias sensibilidades, partindo de elementos que considerava inegociáveis.

Bento XVI será sempre uma referência da História da Igreja pela sua renúncia, mas o seu pensamento teológico e as reformas que promoveu, numa mudança de época – que só as futuras gerações conseguirão ler -, também irão continuar a influenciar fortemente o futuro.

Octávio Carmo

 


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