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domingo, 19 de maio de 2019

Folha Paroquial de S. José/S. João Baptista de 5 de maio de 2019 - III Domingo de Páscoa





Papa a fazer pontes

Bom dia e boa semana!
O Papa Francisco continua determinado em fazer pontes, em dialogar com outras culturas e religiões, em fazer do cristianismo uma proposta de unidade e de construção de paz. É esse o programa da sua presença durante dois dias na Bulgária e 10 horas na Macedónia do Norte. Este domingo, Francisco esteve com a comunidade católica búlgara, menos de 1% da população, rezou diante do túmulo de São Cirilo e São Metódio, “evangelizadores dos povos eslavos”, apelou ao diálogo entre Igrejas cristãs e entre religiões a partir do exemplo da Bulgária, um país que faz pontes entre o Ocidente e o Oriente. 
Esta segunda-feira, o Papa faz uma visita privada a um campo de refugiados em Sófia, desloca-se a Rakovski, o principal centro católico do país, e regressa à capital búlgara para uma oração pela paz numa cidade onde é possível encontrar, a poucos metros de distância, a catedral ortodoxa, a catedral católica, a grande mesquita e a sinagoga. De Sófia, o Papa segue para a Macedónia do Norte, esta terça-feira, para uma viagem de 10 horas centrada na figura de Santa Teresa de Calcutá, natural de Skopje, capital do país. Um programa intenso, que a Agência ECCLESIA acompanha nestes três dias.
Sabe quem ganhou o Festival Nacional Jovem da Canção Mensagem? A Diocese de Vila Real, com a música «Gerou-se em Mim». O festival foi um dos momentos altos do Fátima Jovem, que decorreu este sábado e domingo, e terminou com um apelo de D. Joaquim Mendes: “Vamos pôr-nos a caminho desde agora, de Fátima, em direção à JMJ 2022, fazendo do Fátima Jovem 2019 um momento forte de comunhão eclesial, de celebração da fé, de festa e de alegria, que nos ponha em missão”. Fica o desafio!
A respeito do Festival Nacional Jovem da Canção Mensagem, uma informação: nestes dias, vai poder ouvir as 14 músicas concorrentes e ver as apresentações feitas por cada grupo! Esteja atento ao canal YouTube da Agência Ecclesia.
Está a decorrer a Semana de Oração pelas Vocações e é esse o tema para a entrevista emitida hoje no programa Ecclesia, na RTP2, às 15h00, com o padre José Alfredo. Depois, na Antena 1, pelas 22h45, continuamos a evocar o Dia da Mãe. Sim, foi este domingo que se assinalou, mas vamos partilhar com quem nos ouve o projeto “Ajuda de Berço”. É por ele que muitas crianças podem ter uma mãe, mesmo sabendo que «ninguém é mãe de substituição». É a convicção de Sandra Anastácio, diretora da “Ajuda de Berço”, que guiou a reportagem da Agência ECCLESIA.
Votos de um ótima semana!
Paulo Rocha

Tuvo que bajarse del tren con sus maletas en medio del desierto: eran sus últimos minutos como ateo

HEMEROTECA La conversión de Brad Birzer, intelectual conservador


Una situación agobiante: el tren se va y te quedas solo en medio de la nada.

Bradley J. Birzer fue uno de los co-fundadores en 2010 del portal The Imaginative Conservative, desde donde ha incrementado la influencia que ya tenía como uno de los principales creadores de opinión en el ámbito del conservadurismo estadounidense.

La biografía e interpretación de Birzer sobre la figura de Russell Kirk realza la condición de converso católico del autor de The conservative mind (1953). Pincha aquí para leer un estudio de Birzer sobre Kirk en The Catholic World Report.


Profesor de Historia en el Hillsdale College de Michigan, ha escrito libros sobre autores contemporáneos referentes del pensamiento tradicional en el mundo anglófono del siglo XX, como Russell Kirk (1918-1994), Christopher Dawson (1889-1970) o J.R.R. Tolkien(1892-1973), o sobre el único católico firmante de la Declaración de Independencia, Charles Carroll of Carrollton (1737-1832), primo del entonces arzobispo de Baltimore.

La obra de Birzer sobre Tolkien, prologada por Joseph Pearce, destaca el significado religioso de la Tierra Media.


Birzer fue educado como católico, pero en la época en la que estudiaba en la Universidad de Notre Dame había perdido la fe. Era 1988, dos años antes de licenciarse, y su país vivía “una década mágica y mística” bajo un “gran presidente”, Ronald Reagan, quien concluiría ese año su segundo mandato: los norteamericanos se sentían “muy orgullosos de liderar la civilización occidental”.


Ese curso, Brad lo hizo en la Universidad de Innsbruck, hermana académica de Notre Dame. Doce meses en Austria que incluyeron un alto vacacional entre semestres: del 1 de febrero y el 1 de marzo. “Un mes de exploración es algo así como el cielo para un veinteañero”, recuerda, así que barajó como destinos Escandinavia, las “misteriosas profundidades” de la Unión Soviética, el Cercano Oriente… “Pero comprendí”, añade, “que nunca dispondría de tanto tiempo para ir a un continente nuevo para mí, África”. Así que dos amigos y él, “tras mucho pensar y poco planificar”, decidieron dirigirse a Marruecos. “De camino”, señala, “me enamoré hasta los tuétanos del sur de España, especialmente de Sevilla”.

La Torre del Oro en primer término, al fondo la Giralda... la cautivadora noche sevillana.


Y al cruzar el Estrecho de Gibraltar, como un bello presagio, una manada de delfines acompañó al barco en su ruta.


Frustración
Pero las cosas no empezaron bien: “La llegada al Norte de África disipó todos esos buenos presagios. Desde el momento en el que bajé del barco en Tánger, la vida se convirtió en un confuso caos, y ni superé mi malestar ni recuperé mis referencias culturales, espirituales o intelectuales. La mejor palabra para describir mi estado mental y anímico era… sobrepasado”.


“Digamos”, explica, “que no estaba nada preparado para la pobreza, para la omnipresencia de los retratos del rey [Hassan II], para las fuertes discusiones de las que parecía capaz cada marroquí”.


Aunque afirma que hizo todo lo posible por conocer y empaparse de la cultura local, la sensación no cambió: “Toda mi memoria de aquel tiempo es de movimiento, movimiento y más movimiento. En la mejor jornada de nuestra estancia –y uno de los días más memorables de mi vida– alquilamos un vehículo y fuimos hasta las aldeas beduinas. Los niños chillaban felices siguiéndonos en grupo por todo el pueblo. A nosotros nos gustaba tanto como a ellos, y competimos llevándoles de la mano cuando paseábamos”.


Al cabo de una semana, Birzer decidió volver a Austria y sus amigos quedarse un poco más, así que se separaron en Fez. Brad no lo sabía entonces, pero estaban a punto de suceder los hechos que desembocarían en su conversión, como él mismo cuenta en un reciente artículo en The Imaginative Conservative (“Sorprendido por la fe: mi odisea marroquí”).


Un error fatal... o no
No sabía francés ni árabe y se sentía “cultural, intelectual y espiritualmente desorientado”. Para colmo de males, tomó por error un tren en sentido contrario al previsto: en vez de dirigirse hacia el este a Rabat, se dirigía hacia el oeste, a la conflictiva frontera con Argelia, en una peligrosa y violenta zona de nadie controlada por milicias irregulares. Ambos países habían estado al borde de la guerra varias veces y llevaban quince años sin relaciones diplomáticas, que justo restablecerían pocos meses después.

Brad descubrió que no viajaba hacia el oeste, de Fez a Rabat, sino hacia el este, en dirección a Argelia, atravesando el desierto.


“Pasé horas en el tren antes de darme cuenta de que me dirigía en el sentido equivocado”, recuerda: “Mi modus operandi durante aquel año en Europa (me había convertido, o eso creía, en un experto del viaje en ferrocarril) consistía en encontrar un compartimento relativamente vacío, colocar mi equipaje y sumergirme en una buena y larga novela. Eso tiene ventajas cuando viajas hacia el lugar correcto, sin preocuparte por nada durante horas salvo en disfrutar del libro. Pero funciona peor cuando te sumerges en la historia sin darte cuenta de que te has equivocado de tren”


Así cuenta él mismo cómo se fue incrementando su angustia:


“Llevaba bastantes horas a bordo cuando comprendí mi error, bastante estúpido y potencialmente peligroso. Me di cuenta de esto último mediante algunas difíciles y chapurreadas conversaciones con varios marroquíes que se habían metido en mi compartimento y querían saber qué hacía un americano en mitad del desierto marroquí. Estaban muy excitados, y creo que no estaban seguros de si yo era una rareza curiosa o bien un intruso molesto.


»Con el compartimento cada vez más abarrotado, en un momento dado uno de los hombres se puso extremadamente agresivo (yo todavía intentaba arreglármelas para seguir ocupado y no llamar la atención mientras leía una novela de Agatha Christie) y empezó a abrir mi mochila, una estupenda Kelty que me había acompañado todo el año. Cuando intentaba impedírselo físicamente (con inquietud, pues no conocía las leyes y podía ser acusado de agresión), la puerta del compartimento se abrió de golpe y entró todo un caballero marroquí, impecablemente vestido con un traje blanco, y empezó a discutir a gritos en árabe con el aspirante a ladrón”.

La narración de Birzer evoca una célebre escena de El hombre que sabía demasiado (Alfred Hitchcock, 1956). James Stewart, Doris Day y su hijo, una familia estadounidense también algo despistada, se encuentran en Marruecos. Durante un viaje (en este caso, en autobús) se ven envueltos en un incidente con un local de mal talante y reciben una ayuda inesperada (Daniel Gélin).


Las voces continuaron unos instantes, hasta que el hombre de blanco se volvió hacia Brad y le dijo, en un inglés fluido: “Joven, está usted en un gran peligro. No tiene ninguna razón para confiar en mí, pero debe hacerlo. Recoja sus cosas y bájese de este tren. Ahora”.


“No tengo ni idea de cuál era mi grado de sensatez en ese instante”, confiesa Birzer, “pero seguí el consejo. Sucedió que el tren se detuvo en ese momento en medio de una nada donde solo había dunas de arena. Salí, y el tren se fue. Allí estaba yo, de pie, solo en un mundo de arena y viento, desprovisto de agua, de árboles o de cualquier cosa que pareciese viva”.

El Expreso Oriental recorre el desierto del este marroquí. Aparece en una escena de Spectre (Sam Mendes, 2015), donde James Bond [Daniel Craig] conoce una sensación parecida a la de Birzer.


¿Fue en este momento cuando su ateísmo empezó a flaquear, y el Dios de la infancia volvió a presentarse como una instancia a quien acudir? “Mientras no dejaba de preguntarme qué locura me había desbordado”, dice, “apareció sobre las dunas un tren que se dirigía en la dirección correcta. Paró y me subí en él. Conseguí completar mi viaje de regreso a Rabat y Gibraltar y luego a España, Francia, Suiza y Austria”.


Segundo misterio en el ferrocarril
Y aquí viene la segunda aventura singular en un tren: “En mi viaje de vuelta tuve un único compañero de viaje en el compartimento durante todo el recorrido a través de Europa: un anciano, un antiguo nazi alemán que se había convertido al catolicismo. Para mi sorpresa (dada mi propensión a viajar solo y en silencio embebido en un libro), me contó toda su vida, su conversión y su fe. Lejos de aburrirme, encontré al hombre absolutamente fascinante y auténticamente sabio. Me recordó a mi abuelo materno, muerto hacía un lustro, el hombre más digno que he conocido jamás”.


En el artículo de The Imaginative Conservative, Brad declara su perdurable perplejidad: “Treinta años después, todavía no estoy seguro de qué pasó exactamente en aquel tren en Marruecos. Pero hay algo que sí sé. Cuando entré en Marruecos, yo era un ateo convencido. Cuando regresé a Austria, me había convertido en un convencido cristiano. El resto del tiempo, de marzo a julio de 1988, lo pasé en Innsbruck leyendo las Sagradas Escrituras, rezando el rosario en largas caminatas y meditando los misterios de la fe católica”.


Y concluye: “Fuera quien fuese aquel hombre vestido de blanco de Marruecos, me devolvió a la fe de la infancia. Fuera quien fuese el hombre de mi tren de regreso a Europa, me condujo a una comprensión adulta de la fe católica. Fue, realmente, un viaje trascendental”.


Adaptado del artículo publicado en ReL el 6 de marzo de 2018.


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Cuando murió su padre se rebeló contra Dios, pero fue la ocasión que le ha llevado a ser sacerdote

Alejandro Carrara fue ordenado este sábado


Alejandro Carrara, en el centro de la foto, durante su ordenación de diácono en la catedral de la Almudena de Madrid, en junio de 2017. Foto: Seminario Conciliar de Madrid.

Tras toda una vida dedicada a la banca, Alejandro Carrara Navas, de 47 años, fue ordenado sacerdote este sábado por el cardenal Carlos Osoro, arzobispo de Madrid, en la catedral de la Almudena, junto a otros tres diáconos. Días antes Carlos González recogió la historia de su vocación en Alfa y Omega:
«La enfermedad y la muerte de mi padre me acercaron a Dios»
«A veces uno tiene la tentación de tirar la toalla, pero lo que yo vivo es un regalo inmerecido del que no me siento digno. Yo no me veo capaz de todo lo que se me viene encima ahora. Sin embargo, me fío de la Iglesia que me ha dicho que sí, y me fío del Señor, que es quien que me va a llevar de la mano». Detrás de esta confesión, declamada con las manos cargadas de sueños y el corazón en la palabra, se encuentra Alejandro Carrara Navas. A tan solo dos días del día más importante de su vida, nos abre las puertas de su casa, de su alma y de su vocación.
Este diácono de 47 años, tras toda una vida dedicada al mundo de la banca, recibió una llamada que, revestida de dolor, de amargura y de incomprensión, trastocaría –de principio a fin– el mapa de todos sus futuros. «En 2003, a mi padre le detectan un cáncer, y fue lo que empezó a cambiar mi vida».
Carrara comenzó a acompañar a sus padres y se aferró a la Iglesia. Dos años más tarde, en un descanso de la quimioterapia de su padre, con San Juan Pablo II recientemente fallecido, se fue con sus progenitores y su hermano a Roma. Un viaje que cambiaría cada uno de sus pasos… «Allí fue mi primer encuentro con el Señor. Mi padre me animó a confesarme en San Pedro. Lo hice, y aquello fue mi punto de inflexión. Me encontré con Cristo por primera vez y me di cuenta de que Cristo me quería, me abrazaba y me amaba como era».
Sin embargo, ocho meses más tarde, aquel Amor primero que volvía a hacerse tan real como en sus primeros años de catequesis y misas en familia, volvería a verse truncado por la muerte de aquel que era su vida entera. «El 2 de abril de 2006, un año después de morir Juan Pablo II, fallece mi padre. En ese momento, me rebelé contra Dios y contra todo». Durante dos años, dando tumbos y alejado de la Iglesia, Alejandro –que por aquel entonces era director de un banco importante–, acudió a un Cursillo de Cristiandad que le devolvió la esperanza… «Fui con pocas ganas y me encontré con la cruz de Cristo, con la Iglesia y con la figura del sacerdote. Empecé a dirigirme con un sacerdote y mi vida cambió por completo».
Poco a poco, vio todo aquello que tenía –«que era todo»–, pero que no cuajaba. «Me faltaba algo, así que en la oración me planteé la posibilidad de una vocación más entregada a los demás: me planteé ser sacerdote». De esa manera, fue discerniéndolo durante mucho tiempo. «Después me asusté mucho porque, laboralmente, a mis 40 años, me parecía muy, muy, muy complicado, así que comencé a huir de la vocación… Pero, por dentro, sentía un vacío que no se llenaba».
En secreto, acompañado por un sacerdote, Carrara comenzó el curso introductorio en el Seminario de Madrid. «Aquel año me ayudó mucho a tomar la decisión. En unos ejercicios espirituales de Semana Santa, estando muy revuelto porque estaba muy aferrado al mundo material, me dije que no podía ir así, que tenía que dar una oportunidad a eso y que fuera lo que Dios quisiera». Y así fue, pues tras aquellos ejercicios, lo dejó todo: «El 16 de septiembre de 2012 entré en el Seminario, y desde entonces, hasta hoy».
Alejandro guarda a Dios en la mirada, pues sus ojos encierran el misterio generoso de Jesús. Y ahí, donde mora lo más sagrado, habita el recuerdo perenne de su padre. «A veces puede ser duro decirlo, pero la enfermedad de mi padre a mí me salvó de vivir en un mundo egoísta, mirando para mí, y no sé qué me habría deparado la vida si yo hubiese seguido ese camino… Pero la enfermedad y la muerte de mi padre me acercaron a Dios», destaca.


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domingo, 12 de maio de 2019

Obrigado, Mãe!

Bom dia e um santo domingo para si!
Hoje é um dia de gratidão, celebrando todas as mães, recordadas pela Igreja Católica em Portugal nas suas alegrias e dores. A reportagem da ECCLESIA esteve na Ajuda de Berço, porque a maternidade tem muitas declinações, e o programa 70x7 (RTP2) apresenta hoje, pelas 07h30, um conjunto de religiosas que são ‘Mulheres extraordinárias’, em várias partes do mundo.

O domingo vai ser de muito trabalho, na ECCLESIA, no acompanhamento online da viagem do Papa Francisco à Bulgária, o primeiro passo da sua “peregrinação” ao Leste da Europa, que passa ainda pela Macedónia do Norte e, no final do mês, pela Roménia.

O programa ECCLESIA, na Antena 1 da rádio pública, chega logo às 6 da manhã, com histórias de vocações, no início da semana que a Igreja Católica dedica a este tema, em Portugal.

Desejo-lhe um dia muito feliz, com boas notícias, sempre.
Octávio Carmo


La persecución de los cristianos se acerca al genocidio, dice un informe que pidió el Foreign Office




Jeremy Hunt, de 52 años, es el ministro británico
de Asuntos Exteriores desde julio de 2018.
Un informe encargado en diciembre pasado por el ministro británico de Asuntos Exteriores, Jeremy Hunt, afirma que "extensión geográfica de la persecución anticristiana, sino también de su creciente dureza". Y añade que "en algunas regiones, puede decirse que el nivel y la naturaleza de la persecución se está acercando a la definición internacional de genocidio adoptada por Naciones Unidas".
El responsable del informe, que se dio a conocer este jueves, es el obispo anglicano de Truro, Philip Mounstephen, y los datos recopilados se refieren sobre todo a la situación en Oriente Medio, el África subsahariana y el este y sureste asiáticos, con una mención especial a Filipinas.
"La incómoda verdad es que la abrumadora mayoría de los creyentes perseguidos (en torno al 80%) son cristianos", asegura el informe.
Hunt quiere situar este problema en un lugar prioritario en la agenda del Foreign Office británico, y The Guardian recoge unas declaraciones muy significativas de por qué no lo ha sido hasta ahora: "Creo que hemos rechazao hablar de persecución a los cristianos porque somos un país cristiano y tenemos un pasado colonial, así que el tema nos pone nerviosos, pero tenemos que reconocer -y es lo que el informe del obispo señala crudamente- que los cristianos son el grupo religioso más perseguido".
"Lo que hemos olvidado en esta atmósfera de corrección política", continuó el responsable de la política exterior de Theresa May, "es que realmente que los cristianos que están siendo perseguidos son algunos de los pueblos más pobres del planeta".
Y Hunt recordó un dato sangrante: en Oriente Medio los cristianos han pasado de ser el 20% de la población a ser el 5%. "Nos hemos dormido en la vigilancia cuando se trata de la persecución de los cristianos. No solo estoy pensando en el informe del obispo de Truro, sino obviamente también en lo que pasó en Sri Lanka el Domingo de Resurrección, que nos ha despertado a todos con un enorme shock".
El informe cifra en 245 millones el número de cristianos que sufren persecución por su fe, e incluye países como Argelia, Egipto, Irán, Irak, Siria y Arabia Saudita, donde la situación de los cristianos y de otras minorías "ha alcanzado un nivel alarmante... desde la discriminación constante en la educación o en el acceso al mercado de trabajo, hasta los ataques genocidas contra las comunidades cristianas" y el "secuestro y asesinato de sacerdotes". El resultado es un "éxodo significativo de los fieles cristianos de esta región a partir de principios de este siglo". 
Especialmente dramático es el caso de Tierra Santa, donde "el conflicto árabe-israelita ha hecho que la mayoría de los palestinos cristianos dejen su patria, de modo que los cristianos en Palestina han pasado de ser el 15% a ser el 2%".
El informe también denuncia la situación en China o Corea del Norte, y en Turquía, recordando que el presidente Recep Tayyip Erdogan describe a los cristianos como "una amenaza para la estabilidad de la nación".


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«El Rosario me salvó»: de las terribles torturas y un campo de exterminio nazi a monja de clausura

La joven Milena Zambon, de 22 años, fue parte de la resistencia católica


Milena Zambon estuvo presa en el campo de Ravensbrück hasta que fue liberado por el Ejército Rojo




La de Milena Zambon es una de las muchas historias prácticamente desconocidas de vidas entregadas al amor, que vieron muy de cerca el mal y en lugar de dejarse llevar por el odio decidieron dar el paso contrario.
Durante la II Guerra Mundial perteneció a la resistencia en una red clandestina dirigida por un sacerdote franciscano que se dedicó a salvar judíos y soldados capturados en la zona nazi y fascista. Finalmente, fue detenida y enviada a campos de concentración en Italia y luego al de exterminio nazi de Ravensbrück.
En ayuda del prójimo
Milagrosamente salió viva de allí y este lugar de muerte se convirtió para ella en un lugar para profundizar su relación con Dios. Tras recuperarse de un durísimo viaje de vuelta a Italia debido a su lamentable estado de salud decidió ingresar en un convento de clausura sin que casi nadie supiera su historia. Tuvieron que pasar muchos años hasta que al final el testimonio de la hermana Rosaria fuera conocido más allá de los muros del convento.
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Milena cumplió 22 años en el campo de concentración de Ravensbrück
Con apenas 20 años Milena era una de las miles de mujeres que se unió a la resistencia que en Italia luchó contra el nazismo y el fascismo. No tenía un perfil político sino que decidió arriesgar su vida por amor al prójimo. Así ayudó a muchas personas a dejar el país.
Unas amigas le pidieron ayuda para la red clandestina del franciscano Plácido Cortese, sacerdote detenido más tarde por la Gestapo y ejecutado. Este grupo de resistencia se denominaba “Cadena de Salvación”, y en las memorias que la madre superiora le hizo escribir décadas después confesaba, tal y como recoge Avvenire, que “la propuesta me emocionó más allá de las palabras”.
Detenida y torturada primero en Italia y luego en Alemania
Se dedicaba a escoltar y ayudar a escapar hasta la frontera a presos del bando aliado, judíos y perseguidos políticos a pesar de la caza a la que eran sometidos por las temibles SS. “Me había metido en esa peligrosa empresa para la caridad cristiana. Me encomendé a Nuestra Señora recurriendo a ella con confianza ciega en todas mis necesidades” pidiendo la salvación más para los otros que para ella, explicaba la religiosa en sus memorias.
Milena, la última de ocho hermanos, fue detenida en 1944 y duramente torturada en las cárceles de Venecia y Bolzano. Pese a las palizas que sufría no reveló ningún nombre de la red clandestina. También fue detenido junto a ella el padre Cortese, aunque a él lo asesinaron.
El Rosario salvó su vida
A esta joven la enviaron finalmente al campo de concentración femenino de Ravensbrück. Allí logró esconder su Rosario hasta que le fue arrancado. En aquel lugar vio las atrocidades más horribles, como madres que eran obligadas a matar a sus hijos y otras enviadas a los crematorios. “Si no lo hubiera visto con mis propios ojos, no creería a dónde puede llegar la ferocidad humana”, confesaba esta mujer.
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El 13 de diciembre de 1944 cumplió 22 años en este campo de exterminio. El regalo que recibió fue la piel de una patata, lo que supuso el ayuno de la persona que se lo regaló. Mientras tanto, Milena logró sobrevivir rezando una y otra vez a la Virgen. De hecho, confesaba que “me salvé gracias al Rosario”.
Finalmente, el Ejército Rojo liberó el campo de concentración logrando huir y evitando las violaciones que se reprodujeron durante ese momento. En la ciudad de Wittemberg logró conseguir un Rosario y algo de pan. Era lo que necesitaba para sobrevivir.
Un largo y peligroso regreso a su casa
Entonces empezó el largo y peligroso viaje de regreso a Italia. Enferma por su situación en el campo de Ravensbrück vivió un periplo de película viajando en muchos casos escondida en carros, camiones y trenes a través de Berlín, Dresde, Praga, Viena y Verona donde pudo ver en primera persona la tremenda devastación producida en esta guerra.
Il monastero di Sant'Antonio in Polesine a Ferrara dove suor Rosaria ha vissuto la sua vita di monaca di clausura
Convento de San Antonio de Polesine en Ferrara, lugar en el que Rosaria pasó más de medio siglo
Al llegar a su casa su abuela no era capaz de reconocerla. Primero físicamente y después tras meses de pesadillas pudo volver a ser la joven que años antes fuera llevada a Alemania. Pero no encontraba la paz que anhelaba. Dios la llamaba a otra cosa y finalmente en 1948 ingresó en el monasterio de clausura benedictino de San Antonio en Ferrara.
"Siempre escuché al Señor a mi lado"
En este monasterio adoptó el nombre de hermana Rosaria. Esta religiosa asegura que pese al indescriptible mal del que fue testigo y que sufrió en sus propias carnes nunca sintió que Dios no estuviera a su lado. “En este terror continuo siempre escuché al Señor a mi lado como si fuésemos dos, como una ayuda sobrenatural para no apagar la voz de la conciencia”, afirmaba esta monja.
Ya nunca más salió de este convento hasta que falleció en 2005. Fue ejemplo de profunda espiritualidad para su comunidad y para todos aquellos que visitaban el monasterio, donde ella ejercía de portera. Fue gracias a Dios como logró curar tantas y tantas heridas con las que llegó y que logró transformar en luz.
Una vida sencilla y de oración
Únicamente sus hermanas eran conocedoras de la impresionante historia de la hermana Rosaria. Ella no tenía necesidad de hablar de su valentía y heroísmo, pero finalmente sus superioras la instaron a que dejara por escrito una historia que mostraba la bondad de Dios.
De hecho, los miles de turistas que cada año por este monasterios con el objetivo de observar los frescos de la Pasión de Cristo y de la Historia de María de la Escuela de Giottono tenían ni idea de que la humilde monja que les guiaba por aquella iglesia era en realidad la protagonista y testigo de la historia del siglo XX.


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Uma mulher nas Comunicações Sociais da Igreja Católica


 | 3 Mai 19 | Breves, Últimas
A Conferência Episcopal Portuguesa nomeou nesta quinta-feira, 2 de Maio, Isabel Figueiredo diretora do Secretariado Nacional das Comunicações Sociais (SNCS).
Isabel Figueiredo é licenciada em história, trabalha na Rádio Renascença desde 1990, onde é atualmente responsável pelos conteúdos religiosos das rádios do grupo e adjunta do presidente do Conselho de Gerência.
Em declarações à Agência ECCLESIA, a nova diretora do SNCS disse que se sente “honrada, grata e tranquila” por ter sido escolhida para um cargo que considera um “serviço na Igreja Católica”.
Mais informação aqui.


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Pintura e desenho de Emília Nadal no Sardoal: “Meditações” sobre a Paixão e Páscoa


Emília Nadal, Caminho (série Via-Sacra)

São “como que meditações” acerca da paixão de Jesus, uma história “perversa” e que revela a “plena humanidade” de Cristo, diz a pintora Emília Nadal ao 7MARGENS, sobre as obras que seleccionou para a exposição Paixão. A mostra inclui obras de pintura e desenho realizadas ao longo de duas décadas e está patente no Centro Cultural Gil Vicente, no Sardoal, até 9 de Junho (Domingo de Pentecostes).
“A paixão e morte de Jesus de Nazaré foi um acontecimento perverso, sob todos os pontos de vista. Não é bom pretender branquear a realidade quando ela foi objectivamente horrenda”, diz a artista, a propósito do foco destas obras. Essa crueza, a dimensão do horrível que também se pode ler por exemplo nos quadros da série Via-Sacra, são dadas pela cor ou pelo movimento – Jesus é o corpo cujo contorno se destaca pelo vermelho de sangue, quase sempre em contraste com as cores mais suaves (ou mais duras) do ambiente circundante ou dos outros personagens – a mãe, Simão de Cirene, Verónica, as mulheres de Jerusalém, Pilatos…

Emília Nadal, Pietá 2

“Há anos, passei uma Semana Santa muito engripada e dediquei o tempo todo a fazer a Via-Sacra, apesar de nunca ter participado numa ao vivo”, recorda Emília Nadal sobre o modo como surgiu este conjunto. “Gostei muito de os fazer, apesar de achar que a Via-Sacra é algo horrível, que nos move de horror e de admiração: perguntamo-nos como foi possível e como ainda é possível. E isso permitiu-me, de certa maneira, uma Semana Santa muito semelhante a uma meditação espiritual.”
Estas obras não se ficam, no entanto, pela dimensão trágica. “Cristo esvaziou-se de si próprio, entregando-se voluntariamente às vilezas humanas e religiosas que, infelizmente, são de todos os tempos. É disso que ele nos quer salvar para podermos ser filhos de Deus”, diz ainda Emília Nadal. “O mistério de Cristo não está apenas na sua divindade mas na aceitação da sua plena humanidade.”

Emília Nadal, Deposição

Quer o esvaziamento quer a plena humanidade configuram-se em várias das obras patentes em Paixão. Não só em algumas da já referida série Via-Sacra, como também, por exemplo, nas duas Pietá, na Deposição da Cruz ou, ainda, na representação da Aparição a Maria Madalena.
O tema da Paixão não surge por acaso: no Sardoal, tendo em conta a riqueza de tradições ligadas à Semana Santa e ao tempo de Páscoa, tornou-se já uma tradição, desde 2000, organizar uma exposição evocativa da época, como explica João Soares, curador da galeria de arte municipal. Como em outras localidades, as tradições incluem momentos devocionais fortes, como sejam as procissões dos Passos, de Ramos, do Enterro e dos Fogaréus – assim designada por causa das tochas que iluminam a procissão, ao mesmo tempo que a iluminação pública é apagada.

Emília Nadal, Aparição a Maria Madalena

Por isso o convite a Emília Nadal surgiu quase como inevitável: João Soares já tinha visto o Pentecostes exposto e conhecia a obra de Emília Nadal sobre a temática religiosa. “Eu tinha gosto em expor durante este tempo, era uma oportunidade de ver tudo junto e foi fácil aceitar”, respondeu a artista.
“A paixão da exposição é a paixão de Jesus Cristo, mas também a minha, por traduzir o trabalho que me realiza e que faço quase sempre por motu próprio”, diz ainda Emília Nadal. “E inclui temas diferentes, também porque eu sempre trabalhei temas e géneros muito diferentes.”
Os 30 desenhos e pinturas foram realizados entre 1990-92 (um Jacob com o Anjo) e 2010 (alguns desenhos do Calvário e da Crucificação). Pelo meio, estão as do Pentecostes (2003) as outras 20 pinturas em pastel da Via-Sacra, o Pentecostese a Luta de São Miguel com o Dragão (2004), e da Ressurreição (2005).

Emília Nadal, Jacob e o Anjo

Apesar de ser a primeira vez que expõe algumas das obras, outras já participaram em exposições anteriores: o Pentecostes esteve já na Torre do Tombo, numa exposição sobre o Espírito Santo, a Ressurreição foi exposta na Sociedade Nacional das Belas Artes em 2005, por ocasião do Congresso Internacional para a Nova Evangelização em Lisboa, uma parte da Via-Sacra foi mostrada em Fátima há vários anos e Jacob e o Anjo na Galeria São Mamede, em Lisboa.
Nem só de semanas engripadas se fazem as histórias desta mostra. O desenho da contra-capa do catálogo mostra o centurião a olhar para o Cristo morto. Emília Nadal recorda que, há muitos anos, numa temporada do Verão em Faro, ouvia na missa da Sé um padre que lia sempre o texto do evangelho que conta que o centurião trespassa Cristo com uma lança. “Só mais tarde descobri que ele tinha ficado quase cego e por isso rezava sempre o mesmo texto…”

Emília Nadal, Crucifixão
 
Paixão – Pintura e Desenho, de Emília Nadal 
Centro Cultural Gil Vicente – Avenida Dom João III – Sardoal
Todos os dias, excepto segundas-feiras, 16h-18h; até 9 de Junho


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