Páginas

domingo, 10 de novembro de 2024

Bud Spencer y Terence Hill: el éxito eterno de dos hombres de fe que hacían reír a puñetazo limpio

En Berlín tienen dedicado un museo, en Budapest una estatua...

Bud Spencer (Carlo Pedersoli, 1929-2016, a la izquierda de la foto) y Terence Hill (Mario Girotti, n. 1939).
Bud Spencer (Carlo Pedersoli, 1929-2016, a la izquierda de la foto) y Terence Hill (Mario Girotti, n. 1939) hicieron juntos 17 películas. No todas del Oeste, pero han sido éstas las que les han caracterizado icónicamente.


ReL


Bud Spencer y Terence Hill son tan actores italianos como legendarios vaqueros del Far West, tienen un museo en Berlín y una estatua en Budapest. En todo el mundo se les quiere. Muchos fueron al cine a ver sus películas con sus padres y las ven ahora en la televisión con sus hijos. Daban puñetazos sin odio y hacían reír limpiamente. Eran, además, dos hombres de fe

En su número 244 (noviembre de 2024), Il Timone ha dedicado a la inmortal pareja cinematográfica sendos artículos de Mauro Mazza y Samuele Pinna, que reproducimos a continuación.

El "eterno" éxito de Bud y Terence (por Mauro Mazza)

El reel (así se llama técnicamente) obtuvo 230.000 visitas en poco más de un mes. Se hizo viral, como dicen los expertos en redes sociales. Un amigo me dijo: "Las visualizaciones serán muchas, sobre todo de los apasionados de la pareja".

Ocurrió que en Berlín, donde me encontraba por negocios antes de la Buchmesse (Feria del Libro) de Frankfurt, me topé con el "museo" dedicado a Bud Spencer y Terence Hill. Se encuentra en Unter den Linden, la avenida más importante de la capital alemana, famosa para lo bueno (tras la caída del Muro) y para lo malo (fue la avenida de las manifestaciones nazis). Al ver los dos escaparates con sus grandes caras, no pude resistirme. Y grabé un breve vídeo para mi página de Instagram. Ha sido un boom.

Mauro Mazza, a las puertas del Spencer Hill World de Berlín.

Mauro Mazza, a las puertas del Spencer Hill World de Berlín.

Pero, ¿cómo es posible que el mito de la pareja Bud/Terence perdure? ¿Qué es lo que atrae a jóvenes y mayores que acuden cada día a esos locales de Berlín para visitar el reconstruido plató de Trinidad, hacerse un selfie junto a las estatuas de cera de los dos actores o incluso simplemente para comprar una lata de judías, de esas que gustan incluso a los ángeles?

Pueblo y élites

Es un fenómeno que merece una reflexión. En un mundo que todo lo devora rápidamente, que consume y olvida pronto a artistas, actores y cantantes que parecían eternos, ¿por qué estos dos resisten la prueba del tiempo? Y hay que decir que cuando sacaban películas, una tras otra, a razón de dos/tres al año, se confirmaban regularmente como campeones de taquilla en el cine, pero siempre eran ignorados o despreciados por la crítica.

Hay que señalar que en las últimas décadas del siglo pasado, las reglas de la casa eran las mismas que hoy. Entonces como ahora, esos críticos sabelotodo se exaltaban por las películas de gran compromiso político-social (las que tenían un "mensaje" que inculcar a la gente) y no consideraban dignas de atención las películas de Bud y Terence. Sin embargo, la saga de Trinidad fue un superéxito de taquilla y habría estado bien prestar atención a esos dos. Para no perder el sentido de la realidad. Para comprender los gustos del público. Para captar los sueños y las necesidades de una cultura realmente popular.

A quienes aún albergan dudas, les aconsejaría que compararan el número de telespectadores que siguen disfrutando -por enésima vez- de películas como ...Y si no, nos enfadamos con los (muy pocos) que el pasado septiembre decidieron ver el estreno televisivo de la última película de Nanni Moretti...  el mismo autor/actor que en Ecce Bombo hizo gritar a su alter ego, a modo de insulto al público italiano: "¡Alberto Sordi, te lo mereces!". (Hablando de lo que gusta y lo que no gusta...)

Una escena icónica del cine italiano: en 'Ecce Bombo' (1978) de Nanni Moretti, el protagonista, miembro de una generación de jóvenes burgueses ficticiamente 'comprometidos' -como denuncia la película- acusa a un cliente del bar de no posicionarse políticamente 'como si estuviésemos en una película de Alberto Sordi', actor cómico de gran éxito acusado así por Moretti de dicha falta de compromiso político (izquierdista, obviamente).

Sin embargo, no es difícil comprender lo que distingue a la cultura popular de la pedantería propia de la élite: en la cultura, en el espectáculo y en la política. El público reconoce la autenticidad de lo que se le ofrece. Elige una historia y, si le gustan los ingredientes, la premia. Prefiere las historias sencillas y auténticas. Si va al cine, no quiere enfrentarse a una visión-del-mundo; mucho mejor unas buenas carcajadas. Una cosa más: el público detesta (¿por qué culparlo?) a quienes desprecian sus gustos, sus pasiones genuinas, su sencillez.

Simple humanidad

Aquellos dos gustaban y siguen gustando porque sus historias rebosan humanidad. Terence Hill corteja a las chicas guapas, pero no las toca ni con un dedo y mucho menos las besa o va más allá... Bud odia que le molesten o le malinterpreten y cuando tiene que hacerlo, lanza puñetazos a diestro y siniestro. Debe de estar convencido de que, para la gente malintencionada, sus puñetazos son más eficaces que las charlas. Pero es tranquilo, imperturbable, porque esas peleas no hacen daño (como mucho rompe sillas y mesas en el saloon); de hecho, los dobles se vuelven a levantar para recibir más puñetazos. Y todo el mundo se ríe a carcajadas.

Arrancar la cizaña a golpes es una forma distinta de evangelizar: Bud Spencer y Terence Hill en 'Dos misioneros' (Franco Rossi, 1974).

Luego están los factores humanos que convierten en inmortales esas películas. ¿Cuántos, hoy, de los que tienen entre cincuenta y sesenta años, vieron Trinidad en el cine de la mano de sus padres? ¿Y cuántos volvieron a verlas por televisión con sus hijos, que mañana harán lo mismo con los suyos?

La conquista del Este

He hablado de Berlín. Desde allí se desplazará hacia la región de Romaña para preparar un evento el próximo verano: un festival dedicado, con visitas entre los recuerdos durante el día y, por la noche, con las películas de la pareja proyectadas al aire libre. Después está Budapest, donde en una pequeña plaza, no lejos del centro, hay una estatua de Bud Spencer.

En 2017 se inauguró en Budapest una estatua homenaje a Bud Spencer (Carlo Pedersoli), que descubrieron sus dos hijas (tiene también un hijo). En el pedestal, inscrita en húngaro, una frase de su compañero Terence Hille: "Nunca nos hemos peleado".

En Hungría es un mito muy querido. En 2018, en la capital húngara, los hermanos De Angelis (los Oliver Onions) celebraron un concierto en su memoria, ante 12.000 personas entusiastas que aplaudían y cantaban las bandas sonoras de sus películas más amadas. Es cierto que, durante los años del comunismo en Hungría, las películas de Trinidad eran los únicos westerns que el régimen permitía proyectar. Pero esto no basta para explicar un éxito tan arraigado y duradero. Había (y hay) más.

El camino hacia la alegría

Consideramos a Bud Spencer la versión moderna del clásico forzudo todo músculos y barriga, el héroe intrépido y gentil que hace triunfar la justicia con sus maneras bruscas pero no violentas. Es el gigante amable en el que todos confían, pero al que es mejor no contradecir. Gigante, encárgate tú...

Lo mismo puede decirse de Terence Hill. En las películas de la pareja -antes de convertirse en el Don Matteo de la serie de televisión- era el clásico personaje astuto y sagaz, menos rudo que su compañero pero más guapo, a su manera fascinante. Juntos, pocas palabras (los guiones eran ajustados, el resto se dejaba al instinto y la improvisación) y muchos golpes y bofetadas para restablecer el orden. Eran tan buenos a la hora de pegar, esos dos, como para conseguir el máximo sin hacerle daño a nadie ni derramar una sola gota de sangre.

Terence Hill es el sacerdote-detective Don Matteo en la serie de la RAI que desde 1998 suma ya casi trescientos episodios. La decimocuarta temporada se estrenó el pasado mes de octubre. 

La indiferencia y el ostracismo hacia ellos sólo cesaron en 2010, cuando -a buena hora- los señores del cine italiano decidieron concederles el David di Donatello honorífico. Bud y Terence aparecieron en el escenario elegantísimos, con sus esmóquines.

Bud Spencer y Terence Hill recibieron en 2010 el Premio David de Donatello, que entrega la Academia del Cine Italiano.

Le tocó a Tullio Solenghi leer la motivación escrita por el director Ermanno Olmi, que disfrutaba del momento en primera fila. La suya era una "carta de disculpas por haber separado el cine de calidad, el de puntos y asteriscos" otorgados por la crítica, del cine "de consumo". Olmi se declaró "convencido de que no sólo la cultura o la belleza salvarán al mundo, sino que podremos escapar al declive de la civilización si sabemos practicar el camino de la alegría". Porque "una carcajada bella, refinada y sincera es también por derecho propio una obra de arte, que es buena para el espíritu, para la cultura y también para la salud". Sí, realmente nos merecemos a Bud y Terence.

* * *

Una verdadera amistad para una fe común (por Samuele Pinna)

Terence Hill (Mario Girotti, n. 1939) y Bud Spencer (Carlo Pedersoli, 1929-2016) fueron dos actores legendarios que supieron regalar alegría con sus películas, creando una armonía única y expresando aquello en lo que creían: los niños, los ancianos y las mujeres estaban a salvo de los "malos", también porque, como señalaba Bud, "las bofetadas llegaban donde las palabras y las oraciones no servían de nada".

La suya era una amistad verdadera, aunque discreta, como recuerda Maria Amato, la mujer de Carlo: "Entre ellos había comprensión, respeto mutuo, ausencia de envidia. Ambos eran creyentes y anteponían el valor de la familia a todo lo demás. No eran sólo compañeros". El cariño mutuo que siempre se expresaban era profundo y lleno de aprecio por la vida del otro, no por simple afinidad o simpatía, sino porque daban testimonio de esos valores que les pertenecían a ambos: "Cada año", dice Terence, "cuando volvíamos al plató para rodar una nueva película, Bud siempre decía: 'Es como volver al colegio'. Creo que con esas palabras también quería decir: 'Y volver a ver a mi compañero, mi mejor amigo'".

Si Bud repetía a menudo que eran una de las pocas parejas de cine que nunca había peleado, Terence confirmaba que siempre se habían "respetado y querido". Este vínculo marcó sus vidas, en las que la fe desempeñó un papel importante: "He hecho muchas cosas", afirmó Bud, "pero sin Dios no habría hecho nada. Estoy muy agradecido al Cielo".

[Lee en ReL: Muere Bud Spencer, hombre de fe, familiar y provida: «Soy católico, el hombre sin Dios no es nada»]

Lo mismo ocurre con Terence, que declaró: "Cuando pienso en mi carrera, digo: 'Gracias, Dios'". Este es otro punto en común de la pareja, en el que su creencia en Jesucristo les ha llevado a prescindir de las cosas del mundo. "Soy católico practicante", dijo Terence: "En el pasado, sobre todo cuando vivía en Estados Unidos, tomé decisiones profesionales que muchos consideraron una locura. Renuncié a mucho dinero, pero era feliz porque las madres me paraban por la calle y me decían: 'Sigue así, al menos podemos llevar a nuestros hijos al cine sin miedo a sorpresas desagradables'".

Bud también rechazó varias propuestas por "decencia", como cuando Fellini lo quiso en Satyricon (1969), en una escena en la que debía aparecer completamente desnudo en una bañera. Aunque pasó por "loco", había comprendido que era necesario poner en primer lugar algo más, hasta el punto de reconocer: "La fe me hace falta. Creo en Dios, eso es lo que me salva. Y rezo. ¿Que por qué? Porque cada vez reconozco con más fuerza que lo que antes para mí tenía un gran valor, en realidad no es nada. El deporte, donde quería tener éxito, la popularidad. Los que se enorgullecen de estas cosas, los que sólo persiguen el éxito, la fama, son idiotas".

Traducción de Verbum Caro.



Sabe o que é uma «Fazenda da Esperança?»…

Olá Bom Dia e Bom Domingo

O leitor já alguma vez ouviu falar na ‘Fazenda da Esperança’? Acredito que alguns conheçam, mas para a maioria talvez seja uma expressão desconhecida. A ‘Fazenda da Esperança’ nasceu no Brasil, fundada por leigos e por um frade franciscano Hans Stapel, um sacerdote alemão a trabalhar no país lusófono, hoje estão em 26 países, dos cinco continentes.

A Fazenda da Esperança ‘Mártires do Brasil’ em Portugal, na Diocese da Guarda, vai estar em destaque no Programa ‘70x7’ deste domingo, dia 10 de novembro, a partir das 07h35, na RTP2.

Neste domingo, O Serviço Diocesano da Juventude (SDJ) de Coimbra vai realizar a segunda edição do ‘For God Shake Festival’, com o tema ‘A fé que te faz vibrar’, em Ansião.

“É um encontro aberto a toda a Diocese de Coimbra, tendo como objetivo celebrar a diocese em comunhão, entusiasmada por seguir e viver em e com Cristo”, explicou o coordenador do SDJ de Coimbra, num comunicado enviado à Agência ECCLESIA.

Segundo Hugo Monteiro, o conceito do ‘For God Shake Festival’ “é o de um verdadeiro encontro em formato de festival”, com palcos, atuações musicais, momentos de congregação e celebrativos, que este ano se realiza no Centro de Negócios de Ansião.

Propostas para hoje…

Já sabe que pode acompanhar toda a atualidade religiosa, em Portugal e no mundo, no site www.agencia.ecclesia.pt/portal/

Cumprimentos

Luis Filipe Santos

 


www.agencia.ecclesia.pt

      



sábado, 9 de novembro de 2024

De coordinar el coro de Hakuna en Valencia a redirigir cientos de voluntarios en Paiporta

Irene, 23 años, la riada destruyó el primer piso de su casa; cuenta cómo vive todo desde Dios

Irene (en el centro) y su familia, este viernes: alegría y coraje en medio del esfuerzo y del sufrimiento que han vivido.
Irene (en el centro, con chaleco amarillo) y su familia, este mismo viernes: alegría y coraje en medio del esfuerzo y del sufrimiento que han vivido.


Pablo J. Ginés


Irene Zurano, estudiante de enfermería de 23 años, desde 2021 coordina el coro de Hakuna de Valencia, "que son unas 70 personas, en tres grupos".

Pero esta semana, tras las riadas, se ha convertido en una coordinadora de voluntarios más o menos improvisada (el tercer día ya se es veterano).

Por su inundada casa familiar de Paiporta han pasado unas 500 personas, que casi siempre llegan con frases como "dónde voy, qué hay que hacer". Y ella los redirige.

Atiende a ReL nueve días después de la catástrofe, y responde a nuestras preguntas sobre la fe y la superación en estas circunstancias.

"Soy la mayor de 4 hermanos, de familia católica de siempre. Nuestra parroquia es la de San Ramón Nonato, aquí en Paiporta, aunque estos días de desastre colaboramos con muchas. Yo lo que veo es el efecto de la oración, de los que rezan por nosotros. A mí no me queda tiempo para pararme a rezar, solo rezo jaculatorias todo el día. Pero nos sentimos sostenidos por las oraciones de los demás: pedimos a todos que sigan rezando por nosotros", insiste.

"Nuestra propia riada"

Como tantas personas, en televisión había visto imágenes de catástrofes, tsunamis en Asia, el terremoto de Haití... Además, en Valencia siempre se habla de la riada de 1957. Incluso existe una expresión popular: "hasta aquí llegó la riada del 57", para decir que un tema o actividad ya no da más de sí. "Pero ahora nosotros podemos hablar de nuestra propia riada", comenta.

Esto es lo que vio Irene en su calle a la mañana siguiente de la inundación.

Esto es lo que vio Irene en su calle a la mañana siguiente de la inundación. Foto: Irene Zurano.

Explica cómo vivió la inundación, estando en la casa familiar en Paiporta con su hermana Cecilia, de 17 años. Detalla que su casa es la más baja del pueblo, y ya en otras ocasiones había entrado agua. Pero esto no se iba a parecer.

"Estábamos las dos en casa tomando un colacao cuando nos llegaron vídeos del barranco del pueblo desbordándose de agua. Pero veíamos que fuera no llovía, que el patio estaba seco, y no pensamos que nos llegara. Luego, cuando abrimos la puerta, había ya 40 centímetros de agua. Mi calle, la más bajita de Paiporta, a veces se inunda, pero un palmo, no más. Por eso tenemos barreras en las puertas que normalmente hacen de parapeto. Pero ahora eso no bastaba, había mucha agua. Le metimos toallas y mantas a ver si aguantaba: imposible. Empezamos a subir cosas al piso de arriba, nuestros instrumentos de música, altavoces y equipos de sonido, ¡la termomix!, cosas así..."

Entonces se abrió la puerta y la contraventana y entró el agua en tromba. "Yo bajé, con el agua ya por los hombros, intentando cerrarla. Yo iba cantando el salmo ese de 'El Señor es mi luz y mi salvación'. Mi hermana me gritaba desde el piso de arriba, yo desde abajo, pero el agua hacía tanto ruido que no nos oíamos. Ella pensaba que yo podía ya estar muerta. Logré cerrar la puerta y volví al piso de arriba".

Una vez arriba, se ducharon con el agua limpia que quedaba en las tuberías, se secaron y se abrigaron. "Hacía un frío impresionante", recuerda. Constataron que ya no había nada que hacer, salvo esperar y rezar. No sabían cuánto subiría el nivel de agua, ni si llegaría a invadir también el segundo piso.

"Llorábamos de impotencia. Para tranquilizarnos empezamos a cantar esa canción que dice: 'No temas más, Dios está contigo, eres especial, has hallado gracia a tus ojos'. Hay veces que rezas sin saberlo. Después estábamos ya más tranquilas. Lo cierto es que tuvimos cobertura bastante rato. Pudimos hablar con nuestros padres y el resto de la familia. Ellos se habían subido con mucha gente a una segunda planta, a un rellano, y luego los vecinos de allí les acogieron esa noche".

Irene y Cecilia se grabaron en un vídeo en el móvil, cantando y rezando juntas en la oscuridad, y lo enviaron a su primo sacerdote. "Muchos le han visto estos días, es joven, con sotana, en el barro. Se lo envié para que viera que estábamos bien, pero él lo envió a más gente para que rezara por nosotros, y se difundió. Creo que el vídeo muestra que el reinado de Cristo está por encima de todo. Cuando lo grabamos, en realidad, veíamos que el agua seguía subiendo, no sabíamos si llegaría hasta nosotras".

Bosco, primo de Irene, metido en una alcantarilla para bombear agua. Bosco vivió una odisea el mismo día de la inundación, donde pudo morir y a la vez salvó de morir a varias personas.

Bosco, primo de Irene, metido en una alcantarilla para bombear agua. Bosco vivió una odisea el mismo día de la inundación, donde pudo morir y a la vez salvó de morir a varias personas.

Por fortuna, hacia las once de la noche el agua empezó a bajar en la casa de Irene y Cecilia. A las doce y media pudieron decir por teléfono a sus padres que había bajado unos 30 centímetros.

Después ya se quedaron sin cobertura y sin conexión con su familia. "Hasta el día siguiente a las cinco y media de la tarde, cuando pudimos acercarnos al barranco hasta conseguir cobertura, nadie supo nada de nosotros".

Al contrario que decenas de miles de valencianos, ellas sí durmieron esa noche, completamente agotadas.

El día después: empezar a limpiar

Al día siguiente, comprobaron que la riada había vaciado y destrozado absolutamente todo -muebles, electrodomésticos- en el primer piso.

Su calle, la más baja de Paiporta, no asustó a muchas personas que empezaron a llegar a ayudar. Cerca de la casa había dos solares, donde la familia y los voluntarios amontonaron muebles y trastos arruinados. Después, la casa se convirtió en un centro de coordinación y distribución de voluntarios por donde han pasado 500 personas esta semana.

Pasados 9 días de la riada, Irene denuncia que "en esta zona sigue habiendo 2 metros de barro, no sé por qué". Enumera algunas tragedias: "En la calle de atrás murieron cuatro señoras; en esa otra, tres. En mi familia no hay fallecidos. Entre primos y sobrinos, tenemos 3 casas en la familia con la planta bajas reventadas. En la casa de mis tías se cayeron todos los tabiques del primer piso".

Trabajo y oración

En Paiporta hay mucha gente que estos días ofrece su trabajo unido a su oración.

"Todas las mañanas hay sacerdotes aquí, enviando gente a la tarea, rezando con ellos el Ángelus, o un Padrenuestro al enviarles. La parroquia de San Ramón es un centro logístico y almacén, pero en los salones parroquiales hay un espacio para la misa y la oración. Hay oración a las dos y media, y luego se reza la Coronilla de la Divina Misericordia", explica Irene. "Yo necesito hacer adoración, una Hora Santa, pero no hemos podido".

Una enseñanza importante en la que insiste es que "si no te da tiempo a rezar, te puedes apoyar en la oración de los demás. Aquí no hemos podido descansar casi estos 10 días, pero tenemos fuerzas, y eso es por la oración de los demás, que nos sostiene, y por los ánimos que nos da la gente, y el ejemplo de los voluntarios que vienen. Yo no he hecho nada de mi parte para ser hiperactiva y ponerme a tope. Es por la oración y el ejemplo de la gente que vemos, que ha venido de Francia, de Chequia, de Brasil..."

Un problema de desorganización

Tras estos días encauzando el trabajo generoso de muchos voluntarios en la zona, Irene denuncia que desde las instituciones "ha habido un problema muy grande de desorganización". En su opinión, se debería haber decretado el Estado de Alarma, hacer que fuese oficialmente "un problema de toda España" y así se habría organizado mejor. "¡Pero si vienen los del Ejército ahora a preguntar a voluntarios y amigos que conozco! Que qué hay que hacer, dónde hay que ir..."

Irene recuerda que hay 74 pueblos afectados, así que cuando ve voluntarios parados porque no les dejan entrar en una zona (por ejemplo, porque se ha prometido que vendrá maquinaria pesada) les anima a ir a otra zona u otro pueblo.

"Necesitaremos generosidad física, espiritual, económica... La gente tiene que dar a tope, en todos los sentidos. Quien desconfíe de las instituciones, que ayude directamente a familias que conozca", añade.

¿Y los efectos espirituales en las personas que eran poco religiosas? "La gente que estaba alejada de Dios no sé si está viendo a Dios en todo esto. Pero sí está viendo a sacerdotes, a monjes, a laicos de movimientos. Aquí hay mogollón de voluntarios de Hogar de la Madre, por ejemplo. Les ven mover cielo y tierra para echar un cable", apunta Irene.

"Hay personas que nos dicen: 'cuando acabe esto, me iré a vuestra parroquia a celebrar y cantar con vosotros". Aquí la Iglesia está arrimando el hombro y se ve. Los sacerdotes recorren el pueblo y preguntan qué necesitas. Cargan palas, llevan agua... Y tienen contactos para solucionar cosas. Fede, mi primo sacerdote, me decía: ¿queréis que os mande un tractor?"

Las cuentas de Cáritas Valencia son: 
EMERGENCIA DANA VALENCIA
Caixa Popular: ES19 3159 0078 5716 6338 6025
y Caixabank: ES02 2100 8734 6113 0064 8236.
Las donaciones también pueden realizarse a través de Bizum en el código para ONGs 38026 y la página web: www.caritasvalencia.org 

Lea también: La Iglesia se está volcando con Valencia, pero pide ayuda inteligente

Paiporta desde el aire una semana después de la riada:



«A Igreja tem de ser luz na sociedade, tem de ser mais clara» - Padre Eduardo Duque

Bom dia, paz e bem!!

O Sínodo dos Bispo sobre a sinodalidade continua, o padre Eduardo Duque, membro da Equipa Sinodal da Conferência Episcopal Portuguesa (CEP), disse à Agência ECCLESIA que a última assembleia deixou o desafio de maior “clareza nos processos”, com exigências de transparência e formação, nas comunidades católicas.

“Uma das coisas que se vê nas democracias avançadas é, exatamente, os processos de discernimento, a clareza nos processos. A Igreja não pode ficar para trás. Pelo contrário, a Igreja tem de ser luz na sociedade de hoje, portanto, tem de ser mais clara”, disse o sacerdote da Arquidiocese de Braga, docente da Universidade Católica Portuguesa.

“Acima de tudo, que haja uma transparência na nossa vida, nas nossas estruturas, na Igreja que somos e que queremos ser nos dias de hoje.”

O Papa Francisco promulgou o documento final - composto por cinco partes: “O coração da sinodalidade”, “Juntos, na barca”, “Lançar a rede”, “Uma pesca abundante” e “Também eu vos envio” - enviou-o às comunidades católicas.

“Este documento final tem de ser lido obrigatoriamente por todas as pessoas. Se não lermos o documento, não percebemos a sua beleza e fixamo-nos em duas ou três ideias que vamos ouvindo na comunicação social”, salientou o sacerdote, na entrevista deste domingo do Programa ECCLESIA, na Antena 1 da emissora pública (06h00).

A Igreja Católica em Portugal está a celebrar a Semana de Oração pelos Seminários 2024, termina este domingo, com o tema ‘Que posso eu esperar?’, do livro dos Salmos.

“Onde há equipas de pastoral vocacional, onde há dinâmicas de Pastoral Vocacional, os seminaristas vão aparecendo. Onde isso não se consegue fazer, por realidades várias, às vezes, vão diminuindo o número de seminaristas e depois parece que entramos numa espiral de diminuição”, explicou o padre José Miguel Barata Pereira, reitor do Seminário Maior de Cristo-Rei dos Olivais, em Lisboa, à Agência ECCLESIA.

A situação em Moçambique continua a preocupar, os bispos da África Austral afirmaram-se “chocados e entristecidos” com a violência das “forças de segurança” perante protestos “pacíficos” do povo moçambicano.

Num comunicado enviado à Agência ECCLESIA criticaram o governo sul-africano por “certificar as eleições” sem escutar a voz do povo.

“Lamentamos a decisão do nosso governo na África do Sul de certificar as eleições apesar das queixas generalizadas e a sua rapidez em felicitar um partido que ‘ganhou’ quando as populações no terreno sentem que as suas vozes não foram ouvidas. Será difícil continuar a reprimir a vontade de pessoas que querem ser livres. Se o atual governo continuar nesta via, será impossível governar o país e a vida tornar-se-á mais miserável.”

Ainda no continente africano, mas de olhos postos no Burquina Fasso, a Fundação Ajuda à Igreja que Sofre (FAIS) lançou uma campanha solidária para ajudar os cristãos “alvos dos grupos armados jihadistas que praticamente já controlam metade do país”.

Aos sábados não estamos na televisão, mas temos Programa ECCLESIA, na Antena 1 da rádio pública, pelas 06h00. Os convidados foram a irmã Conceição Borges, coordenadora geral do secretariado da pastoral juvenil da Diocese de Bragança-Miranda, e Pedro Cunha, voluntário desta diocese na JMJ Lisboa 2023.

Os entrevistados falaram num tempo de «dinâmica e energia», fruto da JMJ Lisboa 2023, e da vontade dos jovens verem questões de «justiça social, a pobreza e migrações» refletidas na Igreja. A conversa vai ficar disponível no site.

Desejo um bom fim de semana, vamos continuar no sítio do costume, em www.agencia.ecclesia.pt. Passe também na agenda.

E não se esqueçam que “um simples sorriso, um olhar fraterno, vale tanto quanto qualquer bem material” (Papa Francisco ao grupo ‘Begegnung im Zentrum’, comunidade inter-religiosa de voluntários e sem-abrigo austríaca).

Cumprimentos,
Carlos Borges

 


www.agencia.ecclesia.pt

      



quinta-feira, 7 de novembro de 2024

Beja: Catequistas recebem formação sobre cuidado dos menores e adultos vulneráveis

Beja, 07 nov 2024 (Ecclesia) – O Dia do Catequista da Diocese de Beja vai realizar-se, dia 09 deste mês, no Seminário daquela cidade, e estes agentes vão receber formação sobre o cuidado dos menores e adultos vulneráveis em contexto de catequese e também sobre o Jubileu 2025.

Esta iniciativa tem como tema central «Catequista, peregrino da Esperança» e, segundo Maria Clara da Gama Castanheira Rodrigues, do Secretariado Diocesano da Catequese (SDEC), “depois da pandemia, e com um novo bispo entre nós é tempo de reunir os catequistas e juntos fazermos caminho, abrindo-nos ao diálogo das diferentes sensibilidades como igreja que peregrina nesta planície alentejana”, lê-se no site Educris.

A iniciativa tem início pelas 10h00, com “a primeira formação em cuidado dos menores e adultos vulneráveis em contexto de catequese”, para os catequistas.

“Teremos connosco o grupo ‘Cuidar’, de Vila Nova de Milfontes, que trabalha diretamente com a Comissão Diocesana da Proteção de Menores e que vai trazer, pela primeira vez, este importante tema aos catequistas”, desenvolve.

A responsável considera que “a catequese é uma porta de entrada importante na Igreja e na vida das comunidades” e por isso é fundamental “que os catequistas sejam dotados de competências nesta área para poderem prevenir, identificar, acompanhar e denunciar eventuais situações que periguem os menores e adultos vulneráveis”.

Após o almoço, os cerca de 80 catequistas de Beja que vão participar nos trabalhos, reúnem-se em pequenos grupos de partilha para analisar a Bula de proclamação do Jubileu de 2025, «Spes non confundit», do Papa Francisco.

“Queremos conhecer e aprofundar este e outros textos em que o Papa nos confia a missão de sermos peregrinos da esperança. Será uma oportunidade de escutar, rezar e aprender uns com os outros num verdadeiro exercício de sinodalidade”, aponta Maria Clara da Gama Castanheira Rodrigues.

O bispo de Beja, D. Fernando Maio de Paiva, marca presença no Dia Diocesano do Catequistas e celebra a eucaristia com os catequistas, pelas 16h00, no seminário diocesano.

“A catequese, com a chegada de D. Fernando, pensa os desafios do presente e futuro com mais esperança. Tivemos anos difíceis e o novo bispo, como sempre acontece na vida, representa esta necessidade de reunir a diocese, numa dinâmica de maior proximidade uns com os outros”.

Numa Diocese “extensa, isolada e envelhecida”, a catequese conta já “com representantes de todos os arciprestados” e o próximo passo passa “por nos encontrarmos mais e fazermos mais em conjunto”.

“Em Beja temos pequenas comunidades, muitas vezes isoladas, que trabalham bem na sua realidade, mas não se abrem à diversidade do caminho como igreja diocesana. Isto advém, não poucas vezes, do peso que cada localidade coloca nas suas tradições e na maneira como se entende a própria religiosidade”, desenvolve.

No pós-pandemia a catequese diocesana perdeu cerca de uma centena de catequistas e diversos grupos deixaram de se encontrar e fazer caminho.

“Este é outro dos desafios. O voltar a congregar, o formar, o ir até aos locais para despertar. Temos um caminho grande a fazer. D. Fernando já nos deu disso sinais e indicações claras”, concluiu.

LFS



Informação Partilhada do Núcleo Distrital de Beja da EAPN Portugal/Rede Europeia Anti-Pobreza 104-2024




Una ola gigante, una familia separada, una tragedia desde la fe: Sergio y Encarna lo cuentan

Sergio y Bosco, en la autopista golpeada por la inundación, Encarna con 5 niños subiendo al tejado

Encarna y Sergio cuentan en Refugio Zavala su testimonio, superación y fe tras las inundaciones
Encarna y Sergio cuentan en Refugio Zavala su testimonio, superación y fe tras las inundaciones


ReL


Sergio y Encarna son un matrimonio de la Horta Sur de Valencia, que cuentan el testimonio de lo que vivieron durante las inundaciones del 29 de octubre en Sin Rodeosen el canal de YouTube Refugio Zavala.

"Esto empezó a las 6 de la tarde, o un poco más tarde, nos llegó sobre las 7 y algo, a mí en concreto, la ola gigante, fue a las siete y media", va detallando Sergio.

"Fuimos a recoger a los niños a la guardería a las 5 de la tarde en Paiporta. Tenemos cinco hijos en la tierra y un hijo en el Cielo. Fui a recoger a mis dos hijos pequeños a la guardería. Recibimos un WhatsApp en el grupo de la familia de mi mujer. Mi cuñada Idoya estaba sola y embarazada, mi cuñado estaba trabajando en Valencia y llovía muchísimo y en casa le caían goteras por todas partes", explican.

Sergio tenía una furgoneta grande, de 9 plazas. "Me ofrecí a ir a buscarla porque daba por hecho que podríamos pasar mejor en el agua", explica. Antes pasó por Alfafar a buscar a Bosco, su cuñado. Parecía una tarde normal.

No llovió... pero llegó una ola gigante, un río enorme

"Cuando cogimos la autovía que une Torrente con Valencia, un poco antes de la primera salida de Picanya, de repente, sin verlo venir nos cayó una ola por encima del coche. Nos venía de frente. Nos quedamos parados. Íbamos ya despacito porque había bastante tráfico. Ahí está la desgracia principal: que había tráfico, la gente había acabado de trabajar, eran las 7:30, estaban volviendo a Valencia", detalla.

"Cuando decimos una ola gigante es que es una ola gigante con cañas con barro con trozos de barandillas y de puentes que ya había derribado el agua, con coches flotando en nuestra dirección", explica.

"Ya había agua a la altura del asiento del coche. Yo intentaba arrancar el coche y salir porque pensaba que podríamos llegar a algún sitio un poco más seguro. Pero el coche ya no funcionaba". Cuando Bosco bajó la ventanilla empezaron a escuchar gritos.

Había una mamá con dos niños que los tenía atados con el cinturón y no podía sacarlos del coche. Bosco salió con rapidez y sacó nadando a los niños.

Sergio salió de su furgoneta grande por la ventana, a la luz de las farolas que aún funcionaban. Se oían gritos alrededor sin cesar y coches que flotaban boca abajo y personas que intentaban romper ventanas para salir de ellos. Otros le daban al claxon pidiendo ayuda para salir.

Sergio pudo telefonear a Encarna con un mensaje directo y terrible: "El coche se lo está tragando el agua, estoy en el tejado del coche, no sé si voy a llegar a casa, te quiero muchísimo". En dos minutos, la furgoneta estaba completamente bajo el agua. Y enseguida se fue la luz eléctrica.

Nadando, saltando sobre coches y esquivando otros que traía el agua, Sergio cruzó intentando salir de la carretera, las gafas sucias de barro y agua en los ojos, y sin luz. Unos chicos en un puente con móviles le iluminaron algo cuando él se lo pidió. Con su iluminación pudo ayudar a salir a otras personas. Atando su chaqueta y su camiseta como una cuerda, pudo sacar a dos mujeres que gritaban y se agarraron a ella. También rescató así a un hombre que no sabía nadar, que "estaba agarrado al limpiaparabrisas trasero de un coche que estaba empotrado contra el puente y a él le daba la corriente".

Sergio seguía llamando a su cuñado Bosco, amigo al que conocía desde los 12 años, que no aparecía en la oscuridad. "Yo ya llorando, pensando que se había ahogado, era una desesperación... y de repente oigo: 'Sergio'. Era un hilo de voz, ya sin fuerzas. "Estaba agarrado a una rama de un árbol. Tenía a un señor super mayor que no podía ya ni moverse, lo tenía agarrado de la muñeca".

Consiguieron sacarlos de allí, pero el agua seguía subiendo, ya se acercaba a los 5 metros. "Empezamos a correr, venía agua por todos los sitios". Subieron a un puente donde había luz y cada vez se juntaba más gente. Sergio, sin camiseta, tiritaba. Todos estaban mojados y congelados. "Abajo ya no había campos ni había nada, ya era todo agua". Los teléfonos de la gente ya no funcionaban, empapados.

Repasando esos momentos, se dieron cuenta de que podían haber muerto en cada una de esas fases, y se salvaron en cada una casi por casualidad, o milagro.

Carmen detalla que "habíamos ido a recoger a los niños a las tres de la tarde porque había amenaza de lluvias, pero ¡no había caído ni una gota! No ha llovido nada". Los avisos eran de lluvias, pero en la zona afectada no hubo lluvias, hubo una riada de agua y escombros arrastrados que llegaba de lejos, y la gente no estaba avisada ni preparada para eso.

"En ningún momento se nos dijo a la población: 'no os quedéis en la planta baja, subir al tercer piso; la mayoría de muertos en mi pueblo es porque viven en planta baja. No era sólo una ola gigante, era una ola gigante con 200.000 coches que han atascado las salidas de las casas y la gente se ahogado porque no podía salir", detallan.

Pasadas las ocho de la tarde, ya noche, Sergio y Bosco y muchos supervivientes más se apiñaron en un edificio de bomberos. Allí resonaban mensajes en la radio de los bomberos que se oía en cada sala: se necesitaba ayudar a unos ancianos en tal dirección, o acudir a otro lugar... pero la respuesta que se oía siempre era "imposible, no podemos llegar". Los bomberos no podían llegar a casi ninguna petición terrible de ayuda.

"Yo no he visto a nadie abrir la presa, pero allí yo escuché que por los altavoces del parque de bomberos dijo muy claramente un bombero que estaba trabajando que habían abierto la presa y que eso haya provocado la ola. Porque fue una ola, no fue una inundación de sube el agua y entonces empiezas a achicar. No: fue una ola gigante", detalla Sergio.

Tras eso, recuerda, "nos montamos unas colchonetas y nos tumbamos a las 4 de la mañana pero no dormimos", recuerda Sergio.

El testimonio de Encarna: el agua entraba en la casa

Encarna cuenta lo que vivió ella. Por la llamada de Sergio sabía que estaba encima de una furgoneta inundada y que no sabía donde estaba su hermano Bosco. "Me puse a llorar, no sabía cómo reaccionar, no sabía dónde estaban para llamar a emergencias... en el fondo de mi corazón sentía que ellos iban a salir de ahí, que todo iba air bien, pero estaba muy preocupada, claro, mis hijos me veían llorar". Los niños tienen entre 6 años y 11 meses.

Marina, la amiga de la familia que ayudaba con los niños, avisó de que llegaba agua. Pusieron mantas en las puertas, pensando que eso bastaría. Pero el agua entraba y empujaba. Pensaron que bastaría con subirse a las sillas un rato, pero mirando por las ventanas veían un auténtico río marrón que podía destrozar las puertas. Subieron a los niños con su cena al piso de arriba y les dijeron que cenaran allí, en las escaleras. "Claro, mis hijos estaban histéricos, ni cenaban ni nada".

Abrió un ventanal para que el agua no presionara tanto: en 5 minutos pasó de 5 centímetros a cubrir las rodillas. Con los bolsos y la documentación subieron. En ese momento se fue la electricidad. Colocaron velas en un candelabro decorativo. En el piso de arriba hablaron de contar cuentos. El bebé ni se había despertado.

Pero afuera había casi 2 metros de agua, coches y campos desaparecidos bajo el agua marrón. Su casa era una casa de campo, con solo dos vecinos a la vista. "Yo solo llamaba a Emergencias, pero comunicaba, o salía como que no existía el número, el 112 no respondía", recuerda.

Desde una ventana elevada, gritando, pudo hablar con la vecina. En el primer piso se oían ruidos de cristales rompiéndose. Buscó ropa, zapatillas y chaquetas para los niños "y lo poco de abrigo que tenía porque en Valencia aún no hemos hecho cambio de armario", mochila con pañales y toallitas, documentación, tarjetas y pasaron al piso de la vecina. Los niños obedecían y en parte veían aquella escapada por el tejado como una aventura.

Antes de salir por el tejado, gastó la poca batería que le quedaba en llamar a un sacerdote amigo, don José Francisco, "que sabía que iba a a estar rezando muchísimo por nosotros, que mandara a todo el mundo a rezar y que por favor rezara por nosotros que iba a salir por el tejado con los niños. Se puso a rezar conmigo, rezamos una salve, nos dio la bendición a nosotros, a toda la familia, a los Ángeles de Valencia o sea nos todos los protectores que pudo. En ese momento ya estábamos tranquilas".

Justo en el tejado le telefoneó su hermano, Federico, que es sacerdote. "Me dio la bendición, me dijo: no sufras, estate tranquila".

Y pasaron sin problemas y abrazaron a la vecina. En esa buhardilla habían subido botellas de agua y algo de comida. Era un espacio iluminado y "nada tétrico", y con cuentos y pizarras todos trataron de crear buen ambiente para los niños. La vecina, con señales de luz con una linterna, comunicó a los bomberos que Encarna y su familia estaban allí a salvo. Los niños se fueron durmiendo sobre cojines.

El nuevo amanecer

A la mañana siguiente, un gran camión de la UME (unidad militar de emergencias) les sacó y les llevó a una gasolinera muy cercana, "que era la única que por la noche veíamos que tenía luz y había todo tipo de sirenas de ambulancias". Llevaba el bebé en brazos, no había carrito.

Mientras tanto, Sergio y Bosco, al hacerse de día, fueron caminando por las vías del tren, atravesando Picanya y Paiporta. "Las vimos cuando aún no había llegado nadie. Nos pareció escalofriante".

"Yo soy friki de películas de desastres naturales, pero cómo salvar tu familia de una ola no es una cosa que vea con frecuencia en una película", comenta con cierto humor.

A la salida de Paiporta empezaron a ver policías locales y guardias civiles. Alguien empezó a gritar: "Que viene otra ola". Era falso, pero hasta los policías lo repitieron, la gente corría y Bosco y Sergio corrieron un kilómetro entero hasta la casa de Sergio y Encarna, viendo casas de amigos derrumbadas, en escombros. Allí la vecina les indicó que su familia estaba en la gasolinera.

En el reencuentro, todos lloraron. "Mi hijo Rodrigo me decía: menos mal, papá, pensábamos que te habías muerto". Poco después llegaron otros parientes. "Salimos 30 atravesando coches abandonados con los niños en brazos y nos grabó Televisión Española", dice, sobre unas imágenes que se difundieron mucho.

"Somos unos privilegiados; nos acogieron en la parroquia de San Pascual Bailón donde está de vicario mi cuñado, don Federico; enseguida nos plantaron en un piso, nos compraron ropa a mis hijos. No nos ha quedado nada, pero tenemos lo básico y lo imprescindible y es más de lo que tiene mucha gente.

Al principio había una sensación agridulce: estaban todos vivos y fuertes, pero habían perdido la casa, la empresa, la furgoneta...

Pero han visto por las calles de Paiporta a los voluntarios y los afectados sonriendo y abrazándose y acogiéndose a la fe, y lo consideran un milagro.

"Yo no tenía Rosario porque se había quedado abajo", recuerda Encarna. "Pero no parábamos de rezar y los niños rezaban sin cesar, teníamos una imagen de la Virgen, estampas de santos..."

Sergio considera que la gestión desastre fue muy mala y por ello se perdieron muchas vidas. "Van como un pollo sin cabeza, no se ponen de acuerdo", protesta de las autoridades. Pide "mandar a todo el Ejército". Sergio desconfía de las cifras de fallecidos que se dan. También considera que pasados unos días Paiporta ha mejorado mucho y está accesible porque la TV le prestó mucha atención, pero que hay pueblos más distantes donde no se ha hecho casi nada y no se atiende a la gente.

Mensaje de esperanza y oración

A las familias afectadas y desanimadas, Encarna les diría que confíen en la ayuda del pueblo, que llega con escobas, cubos, dinero, ofreciendo casas, velando por el vecino, que "juntos vamos a salir adelante".

Sergio anima a poner al Señor siempre en el medio, "confianza plena, confiar en la Divina Providencia. Hay que aceptarlo y ahora hay que tirar hacia adelante. Teníamos una agencia de peregrinaciones. La gente llamaba y nuestro teléfono automático decía que estábamos reunidos, cuando ya no hay agencia no nada. Publiqué un directo pensando que lo vería mi madre, que fue inspiración divina, que nos han llegado mensajes diciéndonos dónde había gente encerrada y hemos podido mandar a familiares y acercarnos a salvar a gente".

Encarna cree que "todo esto es para volver la vista a Dios, que no vale la pena lo material, hay que dar la vida para ir al Cielo".

Sergio volvió a entrar en casa. Allí guardan varias reliquias en un aparador. Sobre el aparador se acumularon muebles y trastos. Sergio pedía ir con cuidado al quitar el barro para no dañar las reliquias. Pero entonces vio asombrado sus reliquias y su imagen de San Miguel estaban intactas. "Con Dios todo es posible", insisten.

Y animan a pedir misas por todos los fallecidos, en agradecimiento a Dios y para que el deseo de reconstrucción sea "motivo de muchas conversiones".

Ahora su familia apoya y recomienda una recogida de fondos para vecinos de la Horta Sur de Valencia en GoFundMe

Versión completa del testimonio en Recurso Zavala: