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sábado, 2 de dezembro de 2017

“Todo nuestro ministerio está dirigido a proclamar la alegría del Evangelio”

Discurso en el encuentro con religiosos y sacerdotes

Encuentro en la Iglesia del Santo Rosario © L'Osservatore Romano
Encuentro En La Iglesia Del Santo Rosario © L'Osservatore Romano
(ZENIT – 2 Dic. 2017).- Reflexionando sobre el Santo Rosario, que da nombre a la Iglesia donde se ha celebrado el encuentro, el Papa ha dicho: “El Rosario nos llena de alegría por el triunfo de Cristo sobre la muerte, su ascensión a la derecha del Padre y la efusión del Espíritu Santo sobre el mundo. Todo nuestro ministerio está dirigido a proclamar la alegría del Evangelio”.
Discurso del Papa Francisco en el encuentro con los sacerdotes, religiosos y religiosas, consagrados, seminaristas y novicias, celebrado el sábado, 2 de diciembre de 2017 a las 15:20 horas (10:20 h. en Roma) en la Iglesia del Santo Rosario, en Dhaka, Bangladesh.
Asimismo, Francisco ha expresado que “Encarnamos esta compasión cuando acompañamos a las personas, especialmente a quienes pasan por momentos de sufrimiento y de prueba, y les ayudamos a encontrar a Jesús”.
“La Comunidad católica en Bangladesh es pequeña” –ha observado el Papa–. Pero sois como el grano de mostaza que Dios hace germinar a su tiempo. Me alegro de ver cómo este grano está creciendo y de ser testigo directo de la profunda fe que Dios os ha dado (cf. Mt 13,31-32). Pienso en los misioneros y fieles solícitos que han plantado y cuidado este grano de fe durante casi cinco siglos.
Discurso del Santo Padre Francisco
Queridos hermanos y hermanas:
Estoy muy contento de estar con vosotros. Agradezco al Arzobispo Moses [Costa] el saludo afectuoso que me ha dirigido en nombre de todos. Doy las gracias especialmente a quienes han ofrecido su testimonio, compartiendo con nosotros su amor a Dios. Expreso también mi gratitud al Padre Mintu [Palma] por haber compuesto la oración que en unos momentos recitaremos a la Virgen. Como Sucesor de Pedro es mi deber confirmaros en la fe. Pero quisiera que sepáis que hoy, a través de vuestras palabras y vuestra presencia, también vosotros me confirmáis a mí en la fe y me dais una gran alegría.
La Comunidad católica en Bangladesh es pequeña. Pero sois como el grano de mostaza que Dios hace germinar a su tiempo. Me alegro de ver cómo este grano está creciendo y de ser testigo directo de la profunda fe que Dios os ha dado (cf. Mt 13,31-32). Pienso en los misioneros y fieles solícitos que han plantado y cuidado este grano de fe durante casi cinco siglos. En breve visitaré el cementerio y rezaré por estos hombres y mujeres que con tanta generosidad han servido a esta Iglesia local. Volviendo la mirada a vosotros, veo misioneros que continúan esta santa obra. Veo también muchas vocaciones nacidas en esta tierra; son un signo de las gracias con las que el Señor la está bendiciendo. Estoy particularmente contento por la presencia entre nosotros de las monjas de clausura, y por sus oraciones.
Es bueno que nuestro encuentro tenga lugar en esta antigua iglesia del Santo Rosario. El Rosario es una magnífica meditación sobre los misterios de la fe que son la savia vital de la Iglesia, una oración que forja la vida espiritual y el servicio apostólico. Tanto si somos sacerdotes, religiosos, consagrados, seminaristas o novicios, la oración del Rosario nos estimula a dar nuestra vida totalmente a Cristo, en unión con María. Nos invita a participar en la disponibilidad de María hacia Dios en el momento de la anunciación, en la compasión de Cristo por toda la humanidad cuando está clavado en la cruz y en la alegría de la Iglesia cuando recibe del Señor resucitado el don del Espíritu Santo.
La disponibilidad de María. ¿Ha existido en la historia una persona más disponible que María, como vemos en la anunciación? Dios la preparó para aquel momento y ella respondió con amor y confianza. Así también el Señor nos ha preparado a cada uno de nosotros y nos ha llamado por nuestro nombre. Responder a esa llamada es un proceso que dura toda la vida. Cada día estamos llamados a aprender a ser más disponibles al Señor en la oración, meditando sus palabras y buscando discernir su voluntad. Sé que el trabajo pastoral y el apostolado demandan mucho de vosotros, y que vuestras jornadas frecuentemente son largas y os dejan cansados. Pero no podemos llevar el nombre de Cristo o participar en su misión sin ser sobre todo hombres y mujeres enraizados en el amor, encendidos por el amor, a través del encuentro personal con Jesús en la Eucaristía y en la Sagrada Escritura. Padre Abel, tú nos has recordado esto cuando has hablado de la importancia de fomentar una relación íntima con Jesús, porque allí experimentamos su misericordia y obtenemos una energía renovada para servir a los demás.

La disponibilidad por el Señor nos permite ver el mundo a través de sus ojos y ser así más sensibles a las necesidades de aquellos a los que servimos. Comenzamos a comprender sus esperanzas y sus alegrías, sus miedos y sus dificultades, vemos más claramente los muchos talentos, carismas y dones que aportan para edificar la Iglesia en la fe y en la santidad. Hermano Lawrence, cuando hablabas de tu eremitorio, nos has ayudado a comprender la importancia de preocuparnos de las personas para saciar su sed espiritual. Que todos vosotros podáis ser, con la gran variedad de vuestros apostolados, una fuente de descanso espiritual y de inspiración para aquellos a los que servís, para que sean capaces de compartir cada vez más sus dones, haciendo así posible que avance la misión de la Iglesia.
La compasión de Cristo. El Rosario nos introduce en la meditación de la pasión y muerte de Jesús. Entrando más profundamente en estos misterios de dolor, llegamos a conocer su fuerza salvífica y somos confirmados en la llamada a participar en ellos con nuestras vidas, con la compasión y el don de sí. El sacerdocio y la vida religiosa no son carreras. No son vehículos para avanzar. Son un servicio, una participación en el amor de Cristo que se sacrifica por su grey. Conformándonos cada día con aquel que amamos, llegamos a apreciar el hecho de que nuestras vidas no nos pertenecen. No somos más nosotros que vivimos, sino Cristo que vive en nosotros (cf. Ga 2,20).
Encarnamos esta compasión cuando acompañamos a las personas, especialmente a quienes pasan por momentos de sufrimiento y de prueba, y les ayudamos a encontrar a Jesús. Padre Franco, gracias por haber puesto de relieve este aspecto: cada uno de nosotros está llamado a ser un misionero, llevando el amor misericordioso de Cristo a todos, de modo especial a cuantos se encuentran en las periferias de nuestra sociedad. Estoy agradecido particularmente porque de diversas maneras muchos de vosotros estáis comprometidos en distintas áreas de promoción social, sanidad y educación, sirviendo en sus necesidades a vuestras comunidades locales y a tantos inmigrantes y refugiados que llegan al país. Vuestro servicio a la comunidad humana más amplia, en particular hacia quienes se encuentran en mayor necesidad, es muy importante para edificar una cultura del encuentro y la solidaridad.
La alegría de la Iglesia. Por último, el Rosario nos llena de alegría por el triunfo de Cristo sobre la muerte, su ascensión a la derecha del Padre y la efusión del Espíritu Santo sobre el mundo. Todo nuestro ministerio está dirigido a proclamar la alegría del Evangelio. En la vida y en el apostolado, somos todos bien conscientes de los problemas del mundo y de los sufrimientos de la humanidad, pero no perdemos nunca la confianza en el amor de Cristo que con su fuerza prevalece sobre el mal y sobre el Príncipe de la mentira, que busca engañarnos. Nunca os dejéis desanimar por vuestras deficiencias o por los desafíos del ministerio. Si permanecéis disponibles al Señor en la oración y perseveráis ofreciendo la compasión de Cristo a vuestros hermanos y hermanas, entonces el Señor colmará vuestros corazones de la reconfortante alegría de su Espíritu Santo.
Hermana Mary Chandra, has compartido con nosotros el gozo que brota de tu vocación religiosa y del carisma de tu Congregación. Marcelius, también tú nos has hablado del amor que tú y tus compañeros de seminario tenéis por la vocación al sacerdocio. Ambos nos habéis recordado que todos estamos llamados a renovar y a profundizar cada día nuestra alegría en el Señor, esforzándonos por imitarlo cada vez más plenamente. Al principio nos puede parecer arduo, sin embargo colma nuestros corazones de alegría espiritual. Porque cada día se convierte en una oportunidad para recomenzar, para responder nuevamente al Señor. No os desaniméis nunca, porque la paciencia del Señor es para nuestra salvación (cf. 2 P 3,15). ¡Alegraos siempre en el Señor!

Queridos hermanos y hermanas, os agradezco vuestra fidelidad en el servicio a Cristo y su Iglesia a través del don de vuestra vida. Os aseguro a todos vosotros mi oración y os la pido por mí. Dirijámonos ahora a María Santísima, Reina del Santo Rosario, pidiéndole que nos alcance la gracia de crecer en santidad y de ser siempre testigos alegres de la fuerza del Evangelio, para llevar a nuestro mundo sanación, reconciliación y paz.
El Papa pronunció un discurso improvisado, entregando al Cardenal Mons. Patrick D´Rozario el que tenía preparado y ofrecemos en las líneas anteriores.
Discurso del Papa Francisco (improvisado)
Queridos hermanos y hermanas:
Gracias al arzobispo Mosés Costa por su introducción y gracias por las intervenciones de ustedes. Acá les he preparado un discurso de ocho páginas. ¡Pero nosotros vinimos aquí a escuchar al Papa, no a aburrirnos!
Por eso, para no aburrirnos, le voy a dar este discurso al señor Cardenal. Él lo va a hacer traducir al bengalí y yo les voy a decir lo que se me ocurre ahora.
No sé si será mejor o peor, pero les aseguro que va a ser menos aburrido. Cuando iba entrando y saludándolos a ustedes, me vino una imagen del profeta Isaías. Precisamente, la primera lectura que leeremos el próximo martes. En aquellos días surgirá un pequeño brote de la Casa de Israel. Ese brote crecerá, crecerá, y llenará con el Espíritu de Dios: Espíritu de sabiduría, de inteligencia, de ciencia, de piedad, de temor de Dios. Isaías, de alguna manera, describe ahí lo pequeño y lo grande de la vida de fe. De la vida de servicio a Dios. Y, hablando de vida de fe y servicio a Dios, les incluye a ustedes porque son hombres y mujeres de fe. Y que sirven a Dios.
Empecemos por el brote. Sí, brota lo que está adentro, lo que está dentro de la tierra. Y esa es la semilla. La semilla no es ni tuya, ni tuya, ni mía. La semilla la siembra Dios y es Dios el que da el crecimiento. Yo soy el brote, cada uno de nosotros puede decir. Sí, pero no por mérito tuyo, sino de la semilla que te hace crecer.
¿Y yo qué tengo que hacer? Regarla. Regarla. Para que eso crezca y llegue a esa plenitud del espíritu. Es lo que ustedes tienen que dar como testimonio. ¿Cómo se puede regar esta semilla? Cuidándola. ¡Cuidando la semilla y cuidando el brote que empieza a crecer! Cuidar la vocación que hemos recibido. Como se cuida a un niño, como se cuida a un enfermo, como se cuida a un anciano. La vocación se cuida con ternura humana. Si en nuestras comunidades, si en nuestros presbiterios falta esa dimensión de ternura humana, el brote queda chiquito, no crece, y quizá se seque. Cuidar con ternura. Porque cada hermano del presbiterio, cada hermano de la Conferencia Episcopal, cada hermano o hermana de mi comunidad religiosa, cada hermano seminarista, es una semilla de Dios. Y Dios la mira con ternura de padre. Es verdad que de noche viene el enemigo y tira otras semillas. Y se corre el riesgo de que la buena semilla quede ahogada por la mala semilla.
Qué fea que es la cizaña en los presbiterios… qué fea es la cizaña en las conferencias episcopales… qué fea es la cizaña en las comunidades religiosas y en los seminarios. Cuidar el brote, el brote de la buena semilla, e ir viendo cómo crece. E ir viendo cómo se distingue de la mala semilla y de la mala yerba. Uno de ustedes —creo que fue Marcel— dijo: «Ir discerniendo cada día para ver cómo crece mi vocación». Cuidar es discernir. Y darse cuenta de que la planta que crece, si va por este lado y la veo todos los días, crece bien. Si va por este otro lado y la descuido, crece mal. Y darme cuenta cuándo está creciendo mal o cuándo hay compañías o amigos o personas o situaciones que amenazan el crecimiento. Discernir… y solamente se discierne cuando uno tiene un corazón orante. Orar. Cuidar es orar. Es pedirle a quien plantó la semilla que me enseñe a regarla. Y si yo estoy en crisis, o me quedo dormido, que la riegue un tiempito por mí.
Orar es pedirle al Señor que nos cuide. Que nos dé la ternura que nosotros tenemos que dar a los demás. Esta es la primera idea que les quería dar. La idea de cuidar esa semilla para que el brote crezca hasta la plenitud de la sabiduría de Dios. Cuidarla con la atención, cuidarla con la oración, cuidarla con el discernimiento. Cuidarla con ternura. Porque así nos cuida Dios: con ternura de padre.
La segunda idea que me viene es que en este jardín del Reino de Dios no hay solamente un brote. Hay miles y miles de brotes; todos nosotros somos brotes. Y no es fácil hacer comunidad. No es fácil. Siempre las pasiones humanas, los defectos, las limitaciones, amenazan la vida comunitaria. Amenazan la paz. La comunidad de la vida consagrada, la comunidad del seminario, la comunidad del presbiterio y la comunidad de la Conferencia Episcopal tienen que saber defenderse de todo tipo de división. Nosotros ayer agradecimos a Dios por el ejemplo que da Bangladesh en el diálogo interreligioso. Y citamos… uno de los que habló citó una frase del cardenal Tauran, cuando dijo que Bangladesh es el mejor ejemplo de armonía en el diálogo interreligioso. [APLAUSO] El aplauso es para el cardenal Tauran. Si ayer dijimos esto del diálogo interreligioso, ¿vamos a hacer lo contrario en el diálogo dentro de nuestra fe, de nuestra confesión católica, de nuestras comunidades? Ahí también Bangladesh tiene que ser ejemplo de armonía.

Hay muchos enemigos de la armonía. Hay muchos. A mí me gusta mencionar uno, que basta como ejemplo. Quizás alguno me puede criticar porque soy repetitivo, pero para mí es fundamental: el enemigo de la armonía en una comunidad religiosa, en un presbiterio, en un episcopado, en un seminario, es el espíritu del chisme.
Y esto no es novedad mía. Hace dos mil años lo dijo un tal Santiago en una carta que escribió a la Iglesia. La lengua, hermanos y hermanas, la lengua. Lo que destruye una comunidad es el hablar mal de otros. El subrayar los defectos de los demás. Pero no decírselo a él, decírselo a otros, y así crear un ambiente de desconfianza, un ambiente de recelo, un ambiente en el que no hay paz y hay división. Hay una cosa que me gusta decirla como imagen de lo que es el espíritu del chisme: es terrorismo. Terrorismo.
Porque el que va a hablar mal de otro no lo dice públicamente. El que es terrorista no dice públicamente «soy terrorista». El que va a hablar mal de otro va a escondidas, habla con uno, tira la bomba y se va. Y la bomba destruye. Él se va lo más tranquilo, lo más tranquila, a tirar otra bomba. Querida hermana, querido hermano, cuando tengas ganas de hablar mal de otro muérdete la lengua. Lo más probable es que se te hinche, pero no harás daño a tu hermano o a tu hermana.
El espíritu de división. Cuántas veces en las cartas de san Pablo leemos el dolor que tenía san Pablo cuando en la Iglesia entraba ese espíritu. Claro, ustedes me pueden preguntar: «Padre, pero si yo veo un defecto en un hermano, en una hermana, y lo quiero corregir, o quiero decirle, y no puedo tirar la bomba, ¿qué hago?». Puedes hacer dos cosas, no te las olvides nunca: primera, si es posible —porque no siempre es posible— decírselo a la persona. Cara a cara. Jesús nos da ese consejo. Es verdad que alguno de ustedes me puede decir: «No, que no se puede, padre, porque es una persona complicada». Como vos, complicado. Está bien. Puede ser que no convenga por prudencia. Segundo principio: si no puedes decírselo a él, díselo a quien pueda poner remedio. Y a ninguno más. O lo decís de frente, o se lo decís a quien puede poner remedio, ¡pero en privado! Con caridad. Cuántas comunidades —no hablo de oídas… hablo de lo que vi—, cuántas comunidades he visto destruirse por el espíritu del chisme. Por favor, muérdanse la lengua a tiempo.
Y lo tercero que quisiera mencionar, por lo menos no es tan aburrido. Después, lo aburrido lo van a tener ahí en el texto. Es procurar tener —pedir y tener— espíritu de alegría. Sin alegría no se puede servir a Dios. Yo le pregunto a cada uno de ustedes, pero se lo contestan adentro, no en voz alta: «¿Qué tal tu alegría?». Les aseguro que da mucha pena cuando uno encuentra sacerdotes, consagrados, consagradas, seminaristas, obispos, amargados. Con una cara triste, que a uno le da ganas de preguntarle: «¿Cómo fue tu desayuno hoy? ¿Qué tomaste, vinagre?». Cara de vinagre. O esa amargura del corazón, cuando viene la semilla mala y dice: ¡ah, mira! A este lo hicieron superior, a esta la hicieron superiora, a este lo hicieron obispo, y a mí me dejan de lado. Ahí no hay alegría. Santa Teresa, la grande, santa Teresa tiene —es una maldición— una frase que es una maldición. Se la dice a sus monjas: ay de la monja que dice haciéronme sinrazón (injusticia). Usa una palabra castellana: sinrazón. O sea, me hicieron algo que no es razonable. Cuando ella, decía, encontraba monjas que estaban lamentándose porque no me dieron lo que me debían dar, o no me ascendieron, o no me hicieron priora… por mal camino va. Alegría. Alegría aún en los momentos difíciles. Esa alegría que si no puede ser risa, porque es mucho dolor, es paz. Me viene una escena de la otra Teresa, la chica. Teresa del Niño Jesús. Ella tenía que acompañar todas las noches al refectorio a una monja vieja inaguantable, de mal genio, muy enferma, pobrecita, que se quejaba de todo. Y que si la tocaba de acá, «no, que me duele»; que si la tocaba de allá, lo mismo… y así la tenía que acompañar al refectorio. Una noche, mientras la acompañaba por el claustro, sintió de un palacio vecino la música de una fiesta. La música de gente que se divertía bien, gente buena, como ella lo había hecho y lo había visto hacer a sus hermanas, y se imaginó a la gente que bailaba, y ella dijo: «Mi gran alegría es esta, no la cambio por otra». Aun en los momentos de problemas, de dificultad en la comunidad, tener que tolerar a veces a un superior o una superiora un poquito rara. Aún en esos momentos, decir: «Contento, Señor, contento». Como decía san Alberto Hurtado.
La alegría del corazón. Les aseguro que a mí me da mucha ternura cuando me encuentro con sacerdotes, obispos o monjas ancianos que han vivido con plenitud la vida. Los ojos son indescriptibles. Están llenos de alegría y de paz. Los que no vivieron así la vida, Dios es bueno, Dios los cuida, pero les falta ese brillo en los ojos que tienen los que fueron alegres en la vida. Traten de buscar —sobre todo se ve más en las mujeres—, traten de buscar en las monjas viejas, esas monjitas que toda su vida estuvieron sirviendo, con mucha alegría y paz, tienen unos ojos pícaros, brillantes. Porque tienen la sabiduría del Espíritu Santo. El pequeño brote, en esos viejos y esas viejas, se hizo la plenitud de los siete dones del Espíritu Santo. Acuérdense de esto el martes, cuando escuchen la lectura en la Misa. Y pregúntense a sí mismos: ¿Cuido el brote? ¿Riego el brote? ¿Cuido el brote en los demás? ¿Tengo miedo de ser terrorista y, por lo tanto, no hablo nunca mal de los demás y me abro al don de la alegría? A todos ustedes les deseo que, cuando —como el buen vino— la vida los madure hacia el final, los ojos brillen de picardía, de alegría y de plenitud del Espíritu Santo. Recen por mí, como yo rezo por ustedes.
© Librería Editorial Vaticano
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El Papa deja Bangladesh deseando “armonía y prosperidad”

Once horas de vuelo para el regreso a Roma

Dejando Bangladesh (C) twiter @nwes-va-it
Dejando Bangladesh (C) Twiter @Nwes-Va-It
(ZENIT – 2 dic. 2017).- El Papa Francisco ha dejado Bangladesh, después de tres días en el país y de seis día en Asia, con una primera etapa en Birmania, el 2 de diciembre de 2017. Ha deseado al pueblo de Bangladesh “armonía y prosperidad”. Su avión se espera en Roma a las 23 h de esta noche.
El Papa ha llegado al aeropuerto internacional de Dhaka alrededor de las 16h45 hora local (11h45 en Roma), después de su encuentro con los jóvenes en el Colegio de Notre Dame. Ha sido recibido por el ministro de Asuntos Exteriores con quien habló brevemente.
Después el Papa ha subido a bordo de un B777 de la compañía BIMAN (Bangladesh Airlines) que ha despegado a las 17h10 (12h10 en Roma). Durante este viaje, que durará once horas, el Papa responderá a las preguntas de los periodistas a bordo durante la tradicional conferencia de prensa.
En el momento de su partida, el Papa ha enviado un telegrama al presidente de Bangladesh Abdul Hamid, agradeciendo al gobierno “y a todo el pueblo querido de Bangladesh” por su generosa acogida” y por “toda la amabilidad” que le prodigaron durante su vista. El Papa les promete sus oraciones e invoca a Dios “las bendiciones de armonía y prosperidad para la nación”.
El Papa también ha publicado un Tweet poco después, agradeciendo a los dos países visitados durante este 21 viaje apostólico internacional: “Queridos amigos  de Myanmar y de Bangladesh, ¡gracias por vuestra acogida!. Invoco sobre vosotros las bendiciones divinas de armonía y de paz”.
© Traducción de ZENIT, Raquel Anillo
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A luz do Natal

Bom dia!
A luz "do" Natal  apareceu no primeiro dia de dezembro, em muitas cidades. É uma luz que se liga e desliga, embeleza o entardecer e as noites frias, lembra uma época e sobretudo remete para o Acontecimento que se celebra, no Natal. E esse sim é a autêntica Luz, que se religa em cada ano. Até lá, há quatro semanas para tratar de Lhe dar espaço, descobrir a energia e carregar baterias que façam perdurar essa Luz geradora de vida. Por isso, que aconteça caminhada, neste Advento, até ao Natal!
Luz é o que o Papa leva ao Bangladesh, nomeadamente aos refugiados rohingya, que visitou este sábado. Francisco manifestou-lhes a sua solidariedade e pediu “perdão” pelos que os perseguem e pela “indiferença” do mundo. Um povo a conhecer e uma viagem, a que está a levar o Papa a Mianmar e ao Bangladesh, a acompanhar ao minuto, na Agência ECCLESIA. E, pelo menos para o Bangladesh, está a ser uma visita histórica
Este domingo, assinala-se o Dia Internacional das Pessoas com Deficiência. Um dia a viver com a convicção de uma mãe: "Quando se conhece a pessoa com deficiência, percebemos que ela é extremamente eficiente, e não deficiente como se diz".
O primeiro domingo do Advento - o tal tempo de espera e preparação para acolher a Luz, no Natal - é também o primeiro de um novo Ano Litúrgico (Ano B) e de recomeço de atividades, pastorais e litúrgicas. Por isso, feliz "ano novo"! Sobretudo para o padre José Alfredo Patrício, da Diocese de Lamego, que foi nomeado reitor do Pontifício Colégio, em Roma
Bom fim-de-semana, com muitas e boas notícias!
Paulo Rocha


sexta-feira, 1 de dezembro de 2017

La utilización de anticonceptivos hormonales puede triplicar el riesgo de suicidio, dice un estudio

30 noviembre 2017


Otro nuevo estudio muestra los efectos
negativos de los anticonceptivos
hormonales en las mujeres
La American Journal of Psychiatryimportante publicación especializada editada en Estados Unidos, acaba de publicar un estudio que confirma los graves efectos del uso de anticonceptivos hormonales. Según los datos que facilita, su utilización puede llegar a triplicar el riesgo de suicidio de una mujer.


El estudio ha sido realizado por investigadores daneses para la Association of Hormonal Contraception With Suicide Attempts and Suicides.

Influye más en las adolescentes
Los autores de la investigación afirman que el conocido como parche hormonal es en la actualidad el método anticonceptivo de tipo hormonal más vinculado al suicidio. Concretamente, este método consiste en una banda autoadhesiva que se coloca sobre la piel y que va liberando de manera regular hormonas que modifican el ciclo de fertilidad de la mujer.

Tras el parche, aparecen el DIU, el anillo vaginal y la píldora anticonceptiva como otros métodos que tienen incidencia en los intentos de suicidio de las mujeres que los utilizan.

Los parches hormonales, como el de la imagen, es el que según estudio está más relacionado con el aumento de los intentos de suicidio

Las conclusiones muestran un dato revelador pues son “las mujeres adolescentes más sensibles que las adultas a la influencia de los anticonceptivos hormonales con respecto al primer intento de suicidio”.

Esto se produce debido a que los anticonceptivos hormonales pueden “aumentar la influencia de cualquier factor adicional que pueda causar trastornos de estado de ánimo”, algo mucho más frecuente durante la adolescencia, “periodo caracterizado por los cambios endógenos de las hormonas sexuales”, recoge LifeSiteNews.

Otros efectos de los anticonceptivos hormonales
El estudio incide en que “la anticoncepción hormonal puede tener una influencia directa en el neurotransmisor y el sistema hipotalámico-pituitario-adrenal que participan en la regulación del estrés y la neurobiología del comportamiento suicida”.

Por último, los investigadores constatan que la anticoncepción hormonal no sólo aumenta la posibilidad de suicidio sino que también existe un mayor riesgo de sufrir coágulos de sangre, aumento de peso, disminución de la libido e incluso cambios en la atracción.



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Francisco ordena a 16 curas ante un tercio de los católicos de Bangla Desh: una Iglesia que crece

Hay más de mil religiosas y 700 escuelas de la iglesia en un país de sólo 350.000 católicos

El Papa Francisco ordenó en Dacca a 16 nuevos sacerdotes de Bangla Desh... ya son 400 los sacerdotes del país
1 diciembre 2017


En Bangla Desh, un país de 160 millones de habitantes, de los que unos 350.000 son católicos, el Papa congregó a cien mil personas en su misa abierta en la capital, Dacca, este viernes. Allí ordenó a 16 nuevos sacerdotes a los que animó a servir al Pueblo de Dios siendo coherentes con el Evangelio, "creyendo lo que leen, enseñando lo que creen y practicando lo que enseñan".



El Santo Padre llegó a las 10 de la mañana (hora local) al Suhrawardy Udyan Park, donde en 1971 fue declarada la independencia de Bangladesh. Predicó su sermón en italiano,que un intérprete trasladaba a los asistentes. 

“Como sabéis, hermanos, el Señor Jesús es el gran Sacerdote del Nuevo Testamento; aunque, en verdad, todo el pueblo santo de Dios ha sido constituido sacerdocio real en Cristo. Sin  embargo, nuestro gran Sacerdote, Jesucristo, eligió a algunos discípulos para que en la Iglesia desempeñasen, en nombre suyo, el oficio sacerdotal para bien de los hombres”, explicó el Pontífice.


En ese sentido, indicó que al ser ordenados se convierten en colaboradores de los obispos para servir al pueblo de Dios, haciendo “las veces de Cristo”, por quien “la Iglesia, su Cuerpo, se edifica y crece como pueblo de Dios y templo santo”.

“La ordenación os convertirá en verdaderos sacerdotes del Nuevo Testamento para anunciar el Evangelio, apacentar el pueblo de Dios y celebrar el culto divino, principalmente en el sacrificio del Señor”, afirmó. Entre los 16 nuevos sacerdotes estaba el padre Josim, tribal de familia pobre, cuya historia contábamos aquí en ReL.

“Que vuestra enseñanza sea alimento para el pueblo de Dios; que vuestra vida sea un estímulo para los discípulos de Cristo, a fin de que con vuestra palabra y vuestro ejemplo se vaya edificando la casa, que es la Iglesia de Dios”, agregó el Papa.


Por ello, los exhortó a recordar cada vez que bauticen, perdonen los pecados, alivien a los enfermos y celebren los ritos sagrados, que fueron elegidos para servir a los hombres “en las cosas de Dios”.

“Realizad, pues, con alegría perenne, en verdadera caridad, el ministerio de Cristo Sacerdote, no buscando vuestro propio interés, sino el de Jesucristo”; porque el Buen Pastor “no vino para que le sirvieran, sino para servir, y para buscar y salvar lo que estaba perdido”, concluyó.

Que el pueblo ore por sus sacerdotes
El Papa improvisó una expresión especial de reconocimiento a los peregrinos que llegan de lejos en circunstancias duras, en un país pobrísimo que no cuenta con buenos medios de transporte. Dio gracias a "los que habéis venido a esta gran fiesta de Dios que es la ordenación de estos sacerdotes. Muchos venís desde lejos, en viajes de dos días. Gracias por vuestra generosidad", clamó, gesticulando.

"Esto indica -continuó el Papa- el amor que tenéis por la Iglesia, el amor que tenéis por Jesucristo. ¡Muchas gracias! Gracias por vuestra generosidad. Gracias por vuestra fidelidad. Continuad hacia adelante".


"Y, os lo pido, rezad siempre por vuestros sacerdotes, especialmente por estos que hoy recibirán el sacramento del orden. El pueblo de Dios sostiene a los sacerdotes con la oración, y vuestra responsabilidad es sostener a los sacerdotes", prosiguió Francisco. "Alguno de vosotros podrá preguntarme: ¿Cómo se hace para sostener a los sacerdote? Fiaros de vuestra generosidad. El corazón os dirá cómo hacerlo. Pero el primer sustento del sacerdote es la oración. El Pueblo de Dios, que sois vosotros, sostiene a los sacerdotes con la oración. "No dejéis de rezar por vuestros sacerdotes. Yo sé que lo haréis. Muchas gracias, y ahora, continuamos el rito de la ordenación de esto diáconos", concluyó.

La fuerza de una Iglesia joven
Con los nuevos sacerdotes, el país supera ya la barrera de los 400 sacerdotes. 

La Iglesia en Bangla Desh tiene 9 obispos, todos ellos nativos, y Patrick D'Rozario, arzobispo de Dacca, es desde 2016 cardenal, el primero del país. Con los nuevos sacerdotes, son más de 400 los sacerdotes del país. 

Hay misioneros, pero no muchos: de los 160 sacerdotes religiosos, unos 50 son extranjeros. De los 114 hermanos religiosos, solo 15 son extranjeros. Los católicos se organizan en 100 parroquias y 50 subparroquias.

Del pequeño ejército de 1.100 religiosas que atienden escuelas, dispensarios y hospitales, sólo 76 son extranjeras. Hay 35 congregaciones y órdenes en el país.

La presencia católica en hospitales y escuelas es desproporcionada y generosa: 600 escuelas primarias y guarderías, 31 escuelas "junior", 49 institutos (10 funcionan como "colleges" universitarios) y una universidad. La Iglesia cuenta también con 75 centros de salud, que muchas veces son los únicos presentes en regiones remotas. 

Aproximadamente 6 de cada 10 católicos del país pertenecen a minorías étnicas y tribales, de culturas animistas, no musulmanas. 



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«La Iglesia es un clásico y debe comunicar con autenticidad, sin ocultar lo que es y su exigencia»

Pero para llegar a los alejados ha de renunciar al lenguaje técnico, dice el publicista Toni Segarra

Emili Marlés, de la nueva Cátedra de Teología Pastoral de Barcelona hace preguntas al publicista Toni Segarra
1 diciembre 2017


Un 75% de los jóvenes de 16 a 24 años en Cataluña no pisa nunca jamás una iglesia. Es decir, la parroquia les resulta tan ajena como una pagoda budista o un templo faraónico... a tres de cada cuatro jóvenes.  (Datos del Barómetro CEO 2016 sobre religiosidad, a partir de 1.600 entrevistas, aquí en PDF en catalán). ¿Cómo evangelizarles? ¿Y al resto de la población alejada de la Iglesia? 


El premiado publicista Toni Segarra ("be water, my friend", "¿a qué huelen las nubes?") acudió el pasado 25 de noviembre al encuentro "Caminando hacia el Sínodo", que organiza el Ateneo Universitario San Paciano y la nueva Cátedra de Teología Pastoral de la Facultad de Teología de Cataluña. Segarra se considera un creyente "a su manera". De hecho, como publicista intenta ver las cosas siempre "desde fuera, como el tipo común del bar, o el taxista con el que hablas". 

Toni Segarra está en esa población que en una encuesta quizá respondería que es católico, pero que no va nunca a la Iglesia. En cambio, su hermano Paco Segarra (autor del blog La Columna del Coronel Pákezaquí), también publicista, ha vivido una conversión y es un creyente apasionado. Toni ve lo difícil que es el gran salto de comunicar esa fe con palabras, conceptos, mensajes. Y lo explicó en el diálogo con los asistentes: 

- ¿Qué pone en ese cartel? "Pastoral", "sínodo"... ¿qué palabras son esas? -protestó el publicista. -La gente no usa ese lenguaje, eso es lenguaje de técnico. La Iglesia, que es transversal y universal, que quiere llegar a todo el mundo, resulta que habla un dialecto propio, de especialista, que la gente no entiende y no puede compartir. Hay que convertir todo eso en un concepto simple. Para mí es "amor". Todo el mundo quiere amar y ser amado. Y la Iglesia no consigue que la gente la relacione con ese concepto.
- Es que Jesús no es un concepto, es una relación personal, una persona que salva, con el Espíritu Santo... -explica un sacerdote barcelonés con un cargo en el Pontificio Consejo de Nueva Evangelización. 

- ¿Veis? Otra vez. "¿Persona que salva?" "¿Espíritu Santo?" Eso ya es lenguaje técnico,eso la gente de la calle no lo entiende. Los partidos, en las elecciones, no buscan a los convencidos, sino a los indecisos, a los tibios, a los que dudan. ¿La Iglesia no debe hacer ese trabajo de aproximación? 


Jesús, gran comunicador... por usar metáfora y poesía
- Pero imagina que Jesús te dijera: "Toni, ven, y sígueme y organiza mi campaña de comunicación". ¿Cómo lo harías? - preguntó mosén Bruno Bérchez, responsable de evangelización juvenil de la diócesis de Barcelona.

Yo respondería: "Jesús, enséñame tú a mí". Porque Jesús es un gran comunicador. A veces parece que la figura de Jesús esté algo velada. Él hablaba de forma poética, con parábolas, metáforas. Yo suelo comparar la buena publicidad con la mala poesía. La poesía trata de explicar cosas complejas e inexplicables con aproximaciones emocionales, sentimentales. Creo que Jesús lo hacía así: acercándose al Misterio de manera poética. De hecho, la mayoría de las cosas importantes de la vida no se pueden explicar racionalmente. La idea de lo sagrado, por ejemplo. Todo el mundo, crea o no, tiene esa aproximación a lo espiritual que es imposible de concretar.

- Lo que pasa es que la Iglesia no quiere lograr un mero impacto fugaz, sino la conversión, es decir, un impacto que perdure, que acompañe tu vida. ¿Qué comunicación puede hacer eso? -planteó mosén Emili Marlés, uno de los organizadores principales del evento, de la Facultad de Teología, apasionado de la evangelización de jóvenes.

La solución a esa fugacidad es la consistencia - respondió el publicista. - Para un impacto que perdure, tu marca ha de comunicar siempre lo mismo y en todos los canales. Si una marca lanza 40 mensajes en 40 canales distintos no es consistente. La Iglesia, en eso de la consistencia, sí es relativamente ejemplar, porque piensa a largo plazo. Las marcas comerciales, por el contrario, son muy regidas por lo financiero y les cuesta admitir que 'siempre he sido eso y siempre quiero serlo'. ¿Cuál es tu esencia, lo de siempre? Por ejemplo, 'ayudar a la gente a amueblar su casa con buen precio y ayudando a que ellos se la empaqueten'. Eso que subyace debe estar en cada tuit, cada post. La Iglesia sí es particularmente consistente. 

La Iglesia es exigente... y no debe engañar ni ocultarlo
Toni Segarra insistió: sí, la Iglesia es antigua, es rara, tiene edificios raros. Y, sobre todo, es muy, muy exigente. Pide conversión. Eso es así, hay que admitirlo, no va a cambiar... y nunca, nunca, debe disfrazarse u ocultarse. 

"Es inevitable que para un alejado la Iglesia sea algo que asusta, que marca una distancia. Eso forma parte de la Iglesia y no hay que ocultarlo. Si lo intentáis, parecerá que intentáis disfrazaros. No se debe esconder lo que sois. Las marcas que comunican bien son las que no ocultan la verdad. Otra cosa es que pongas el perfil bueno, como en las fotos. Pero la Iglesia es una institución enormemente exigente, pide convertirse. No es baladí. Y en una sociedad de la comodidad... Queréis que vengan todos, pero no es fácil. Eso no se debe ocultar: hay que decir que exigís, que esto no va a ser fácil", insistió el publicista. 

- Sería falso, como esos cursos de inglés, que prometen hablar inglés en un mes, sin esfuerzo... - comentó Marlés.

- Sí, bien visto. O como los muebles de Ikea que son 'fáciles de montar' - bromeó Segarra, que lleva muchos años haciendo campañas de Ikea, como "la República independiente de tu casa".

Segarra, a medida que hablaba, iba notando que se le activaban nuevas intuiciones en un tema que, admitió, no había estudiado mucho antes.

- Hoy, la transformación de un mundo de audiencias cautivas a otro de audiencias dispersas pasa por el saber escuchar. Y por hablar menos y mostrar más. ¿Qué le interesa a la gente? Pues de las cosas que interesan a la gente y que nosotros trabajamos, esas son las que les vamos a mostrar. No explicar con mensajes de digestión compleja, no. Mostrarlo -insistió Segarra 

La culpa no es de los masones ni los comunistas
Después criticó a los que se excusan hablando de "enemigos externos" de la Iglesia.

- Tengo la sensación de que el cristianismo no consiste en enfrentarse a los masones, el comunismo, etc... ¡No hay una conspiración mundial contra la Iglesia! ¿La gente por qué se aleja de la Iglesia? No por una conspiración mundial. Habrá que preguntárselo y escucharles.

Pidió más y más pasos de aproximación. 

- Hay que buscar puntos de contacto con esa gente que se va o no se acerca. Hay un tipo que se llama José María Esquirol, que hace filosofía desde el existencialismo. Empieza diciendo que la nada, la angustia existencial, puede tenerla cualquiera. Se puede construir desde ahí, desde lo que puede tener cualquiera, y no desde la fe, porque muchos no tienen esa fe, porque la fe es un privilegio. Yo entiendo que el que la tiene la quiere transmitir de golpe. Pero no puede ser, se necesitan muchos pasos, hay que empezar por el peldaño de abajo. 

La necesidad de dar "pasitos" y entender al otro la intentó ilustrar con un ejemplo de actualidad en Cataluña, polarizada hoy por la política.

- A veces se parece a esto que vivimos en Cataluña con "el procés": cada uno piensa que los del otro bando son fanáticos con el cerebro lavado. Oiga, no, a la gente no le lavan el cerebro. La gente pensará lo que piensa por alguna razón, aunque sea emocional, o un trauma, o un desprecio, o una lejanía... Y luego hay mucha gente que no son ni de unos ni de otros que dicen: "yo pienso que se puede hacer tal cosa con matices". Hay gente que dice: a la Iglesia o entras, o no entras. Pero el Papa Francisco nos muestra que hayun camino en medio, un camino que puedes ir recorriendo... o en el que te puedes ir quedando. El susto y la exigencia va a venir y no se puede ocultar, pero los pasos pueden ser aproximaciones.   

El Papa Francisco, comunica bien a los alejados
Segarra alabó la capacidad del Papa Francisco para la comunicación de masas... aunque la comunicación de masas no lo sea todo. 

- El Papa Francisco es un extraordinario comunicador, que al que está fuera, le acerca. Quizá Juan Pablo II tenía también este carácter. Como publicitario, su mera elección de nombre, "Francisco" como marca... ¡sorprende que no se haya utilizado antes! El primer Papa que usa la marca de "San Francisco", un santo tan elogiable... De hecho, esa cercanía por los pobres, los excluídos, la Iglesia la ha tenido siempre, creo, pero no ha sabido comunicarla de forma general. Y el Papa lo está sabiendo hacer, con su sobriedad, en gestos... Si tuviera que mencionar un gran comunicador de los últimos 15 años, quizá diría que Francisco es el mejor. Es verdad que tiene la inmensa ventaja de su visibilidad por ser Papa. La gran transformación de la comunicación en el mundo actual es la dispersión y fragmentación de las audiencias. Antes con tres canales de TV llegabas a todo el mundo, ahora esa audiencia está dispersa. Pero el Papa, por su posición, puede llegar a la vez a audiencias masivas y locales. Francisco es un comunicador extraordinario que explica bien a los alejados lo que es la Iglesia. 

La Iglesia es un clásico: no debe ocultarlo ni disfrazarse
Con todo, el tema que el publicista más repitió fue la necesidad de la Iglesia de verse como un "clásico" que no debe intentar esconder lo que es, sino abrazarlo y anunciarloen palabras que entienda la gente alejada (es decir, casi todo el mundo).

- No podéis evitar ser una marca de 20 siglos. Entras en esta sala y notas solemnidad, cierta lejanía... En cambio, en las parroquias la gente se conoce, es cercana. Ese contraste es lo asombroso. No hay que esconder lo que es la Iglesia: algo antiguo pero actual que permanece porque vive a otro tempo. Mis 3 hijas han vivido en tres redes sociales distintas, en 10 años: una Messenger, otra Facebook, la otra Instagram  y Snapchat. Todo fugaz. La Iglesia no debería obsesionarse con eso. Lo que importa es lo que hay detrás, lo que subyace y siempre permanece, lo que está en Shakespeare, que sigue siendo actual. La Iglesia no debería entrar en esa trampa de lo coyuntural. La Iglesia es una manera compleja de vivir en el mundo, de existir, que busca lanzar mensajes simples, que conecten con la gente para atraerles a esa inmensa complejidad. 


La TV: ¿banaliza o permite llegar a todos?
Intentar llegar a todos no significa que deba usarse necesariamente la TV, dijo cuando le consultaron por las campañas televisivas de "la crucecita" del IRPF. 

- Cuando un restaurante que me gusta mucho se anuncia en TV yo ya pienso: malo. Si te anuncias en TV estás diciendo 'quiero llegar a todo el mundo', y eso banaliza el mensaje -explicó. 

Los asistentes, más de 60 responsables de evangelización juvenil de toda Cataluña, laicos, curas y religiosas, tomaban nota, pero muchos recordaban que Cristo ordenó: "Id al mundo entero y anunciar el Evangelio a toda criatura". El Evangelio es exigente pero no es para élites exquisitas ni superatletas espirituales. 

Segarra finalizó exhortando a no renunciar al ser de la Iglesia. 

La publicidad que no dice la verdad del producto, no funciona de verdad. Sirve para cargarse antes el producto. Siempre que funciona la publicidad tiene que ver con la autenticidad: hay que ser auténticos -remató. 

O, como decía San Pablo, que demostró ser un gran evangelizador y comunicador (en Romanos 12, 1-2): "Hermanos, no hagáis lo mismo que todo el mundo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestra mentalidad, para comprobar cuál es la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta". 

Pero en un lenguaje más sencillo. Siempre más sencillo. 

Vídeo completo de la intervención del publicista Toni Segarra; aunque en los tres primeros minutos se habla en catalán, enseguida se pasan al castellano




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Esperem lá!

Olá!
É com esta expressão como “travão” que hoje chego até si, neste primeiro dia do mês de dezembro… Já todos temos os olhos postos nas iluminações de natal penduradas nas ruas e centro comerciais (e talvez também nas nossas casas) mas o advento só inicia no próximo domingo. Esse é o tempo que nos ‘dá a mão’ até ao Natal e nos aponta a espera. Esperem lá!
Até porque o Semanário Ecclesia de hoje traz muitas formas de viver estes dias.

E porque é necessário preparar o coração espreite a entrevista com Catarina Dias sobre o dia mundial do Voluntariado, a assinalar no dia 05 de dezembro.
Estes e outros assuntos vão estar em destaque no semanário Ecclesia que todas as sextas-feiras chega até si.

Continue a acompanhar o Papa Francisco nesta visita a Bangladesh em que nesta sexta-feira vai estar num encontro ecuménico, mas pode acompanhar tudo no site da Ecclesia.

Pelas 15h00 na RTP2 o convite é ficar a par da liturgia do próximo domingo. Na antena 1, pelas 22h45, faça-nos companhia.

Tenha um bom fim-de-semana e uma vida feliz!