Páginas

domingo, 25 de agosto de 2019

Con 25 años es físico, músico y también fraile dominico: 3 circunstancias le llevaron al convento

Fray Bernardo Sastre explica cómo se acercó a la Iglesia y sintió la llamada a dejarlo todo


Fray Bernardo hizo el pasado año su primera profesión en Caleruega, localidad natal de Santo Domingo




Bernardo Sastre Zamora es un joven de la conocida generación ‘millennial’. Tiene 25 años y como casi todos en su generación ha crecido con las películas de Disney y compartiendo con los jóvenes de su edad otras muchas aficiones. Sin embargo, este joven vallisoletano es además fraile dominico.
Graduado en Física y también músico, su llamada a la vida religiosa tiene un fuerte componente intelectual, lo que además le ha acabado llevando la Orden de Predicadores, donde el estudio es uno de los aspectos centrales de la obra fundada por Santo Domingo de Guzmán.
Dejar todo para ser fraile
En una entrevista en la página de la orden, Bernardo explicaba cómo puede atraer este modo de vida a un joven de su edad. “Una de las cosas que me llama la atención es la cantidad de tiempo que lleva existiendo en la vida de la Iglesia (¡dese el siglo IV!), pero también es interesante la variedad que hay de institutos de vida consagrada: todos tienen una identidad y carisma propios, pero en conjunto son capaces de ir cubriendo, en la medida de lo posible, las necesidades de cada etapa social y eclesial. Y esta es también otra atractiva característica de la vida consagrada: la misión, es decir, ponernos al servicio de la humanidad de cada época para así poderle ser útil. Otro elemento que me atrae mucho es la vida comunitaria: ¿cómo es que personas tan distintas, de diferentes edades, procedencias, incluso culturas, son capaces no sólo de vivir en el mismo sitio, sino de convivir en fraternidad? En general, en las comunidades religiosas puede reconocerse cierta armonía interna, algo que nos sostiene… ¡Esto solo puede ser obra del Espíritu”.
entrevista novicio bernardo sastre
Fr. Esteban Nko, novicio dominico; Fr. Jesús Díaz Sariego, prior de la Provincia Hispania, y Fr. Bernardo Sastre
Volviendo a su llamada a la vida religiosa, Bernardo explica que su familia tenía desde siempre relación con un convento dominico de Valladolid, pero “hasta hace poco la Iglesia había formado parte de mi vida como otro compartimento más, y no como la estantería central. Cierto es que no renegaba de ella, pero tampoco me implicaba demasiado en su vida y misión”.
Tres circunstancias claves
Sin embargo, este joven novicio asegura que todo cambió hace relativamente poco a partir de tres circunstancias concretas: la curiosidad intelectual, el misterio de la música y el sentido de la vida.
“A raíz de este conjunto de sucesos personales, descubrí la acción de Dios en mi vida (hasta entonces creía en él, pero no lo había experimentado de manera tan clara y cercana como hasta ese momento). En definitiva, me encontré con el Señor: el Dios hecho hombre entró en mi historia como una persona más”, explica.
Asimismo, en su testimonio explica de manera más detallada y en primera persona estas tres circunstancias:
1) La curiosidad intelectual: A medida que me iba formando en temas relacionados con el cristianismo, la historia de la Iglesia y similares, me iba dando cuenta de que estas cuestiones iban resolviendo muchas de las intrigas que me inquietaban e incluso afectaban, sobre todo las relacionadas con la existencia del mundo, la naturaleza del ser humano o la divinidad.
Resultado de imagen de bernardo sastre dominico
2) El misterio de la música: Empecé a tocar el violín de pequeño y en mi entorno la música siempre ha estado presente. El momento culminante fue la oportunidad de tocar El Mesías, de Händel, con la orquesta de mi universidad (al final de mi carrera de Física): esta obra hizo que el Mesías fuera entrando poco a poco en mi vida…
3) El sentido de la vida: En las vivencias que tenía hasta el momento, había elementos que no terminaba de encajar del todo, como el problema de la existencia del mal. Además, notaba que, en caso de dedicarme exclusivamente a la física, me iba a faltar algo importante…”.
Una llamada concreta a la Orden de Predicadores
Y después de esto llegó la llamada dentro de la llamada: quería ser fraile dominico. “Me fui acercando a la Orden de Predicadores a través del contacto directo con diversas personas(con las que terminé participando en varias experiencias vocacionales, pascuas juveniles…)”, señala.

¿Por qué precisamente ser dominico? Bernardo lo explica así: “Lleva siglos dando testimonio de su carisma y misión en el mundo, de lo cual me atraen especialmente dos aspectos: el estudio y la predicación. Por un lado, el estudio, porque me ha cautivado desde siempre: poder formar parte de la búsqueda de la verdad de las cosas a través del estudio (que tiene por base los libros, pero no solo) es una empresa fascinante. Además, me encanta que la Orden haya dado desde el principio tanta importancia a la ciencia y la razón como medios de profundización en la creación y su Creador. Por otro lado, la predicación, porque creo en el poder de la palabra para transformar la realidad a mejor (empezando por el interior de uno mismo); en especial, en la fuerza de la palabra de Dios, transmitida con sinceridad y cercanía”.
Por último, este castellano de 25 años responde a una última pregunta: ¿ser joven y optar por la vida consagrada hoy en dúa no es un poco raro? Y así responde fray Bernardo: “¡Lo cierto es que sí! La sociedad de hoy en día nos hace un montón de ofertas, pero no es lo habitual que aparezcan anuncios en la prensa para cubrir ‘plazas vacantes’ en un convento… [Risas]. También es verdad que, aunque sociológicamente no seamos un caso tan común, a veces nos encontramos con algunas sorpresas: ahí está, por ejemplo, la reciente noticia de Philip Mulryne, que ha pasado de ser jugador del Manchester United ¡a fraile dominico! En cualquier caso, creo que cada persona tiene que emprender el camino por el que se sienta llamado, independientemente de las tendencias sociales o modas de cada momento cultural: tampoco se trata de ir a contracorriente, pero sí de ser fiel a los propios principios, valores, cualidades personales, etc. Concretamente, en la vocación religiosa (aunque no exclusivamente), esta fidelidad se da principalmente hacia un llamamiento, al que intentamos responder con nuestra propia vida; esta llamada vocacional la hemos ido sintiendo y confirmando a lo largo de diversas experiencias de la propia historia personal, ligadas a personas, lugares, circunstancias, acontecimientos, etc. Cristo no te va a llamar por teléfono… pero sí que, respetando al máximo tu libertad, va ‘hablándote’ a través de todos estos elementos”.


in



La red de capillas peregrinas del Padre Pío sigue creciendo un año después de su puesta en marcha




Paloma Zavala, con uno de los modelos de capillas
peregrinas del Padre Pío que se están difundiendo
por todo el mundo.
"A lo grande, es así como actúa el Padre Pío. Todavía me sorprende": Paloma Fernández puso en marcha hace un año una red de capillas peregrinas del santo de Pietrelcina, y ya se ha respondido a 134 peticiones, un centenar en España y el resto, sobre todo, en América. A cada localidad llega una (o más de una en ciudades grandes), y empieza a rotar de hogar en hogar durante nueve días, el tiempo de la novena. 
"Tengo muchas cosas que pedirle", suelen alegar quienes la solicitan, y aunque la variedad es amplia, las principales se repiten. "La mayoría, por enfermedades, el cáncer en particular", comenta Paloma a ReL, "pero también hay quien te dice que quiere rezar por su matrimonio, o por un hijo. Y también gente que vive sola y piensa que necesita un cambio de vida, quieren pedirle al Padre Pío que les ayude a volver a la Iglesia".
En los últimos tiempos se suceden las peticiones desde América: "Ya hay en Los Ángeles, varias en Argentina y Colombia, también en la selva amazónica, y hemos tenido dos solicitudes desde Venezuela, una de ellas de un convento donde quieren pedirle que interceda por el país ante lo que está pasando allí".
Y el Padre Pío actúa. Sobre todo, con conversiones del alma, lo más importante: "A  personas con poca o ninguna fe, rezar al Padre Pío, a veces por desesperación ante una situación concreta, les da esperanza. Y esa esperanza les conduce luego a Dios. Recuerdo", destaca Paloma, "una chica cuyo marido llevaba tiempo en paro, estaba desesperado. Ella no tenía mucha fe, pero pidió la novena. Empezó a rezar ese mismo día en el metro el primer día de la novena. Y al llegar a casa se encontró a su marido arreglándose para una entrevista de trabajo, ¡le acababan de llamar! Le contrataron".
Entre los favores de los que van llegando noticia destaca una curación, en la sierra de Madrid, una persona con un problema gravísimo en la espalda que los médicos no conseguían solucionar de ninguna manera. Ni el enfermo ni su esposa eran muy creyentes: "Pero supo de una amiga que tenía la capilla peregrina, le preguntó y ella le dijo 'Encomiéndate a este santo'. Lo hizo ('No tengo nada que perder', pensaba), y a los dos o tres días se arregló el problema, ante la incredulidad de los médicos, que no se lo explican. Ahora quieren averiguar más sobre el Padre Pío, se están acercando a Dios".
Paloma es también la productora ejecutiva de la película El misterio del Padre Pío, de José María Zavala, así que aprovechamos para preguntarle por su difusión internacional. La semana pasada entró en Argentina con una fuerza tremenda, logrando la novena plaza en el Top 10 compitiendo con superproduciones como Aladdin, X-Men, Godzilla, Avengers o con la última producción de Pedro Almodóvar: "Ha sido impresionante, el diario Clarín se hizo eco y se vendieron todas las entradas. En Uruguay ha pasado lo mismo. Y ahora están ya esperando Brasil y Estados Unidos".
Todo el equipo de producción y comercialización está entusiasmado, pero no solo por el éxito artístico y la excepcional recepción por parte del público, sino porque, como explica Paloma, "está transformando vidas, la gente sale entusiasmada": "Varias personas nos han comentado que la vieron después de muchos años sin confesarse y al salir de la sala se sintieron impulsadas a hacerlo y a empezar una vida nueva".
Franco Moscone es el obispo de San Giovanni Rotondo, donde el estreno de El Misterio del Padre Pío suscitó un gran entusiasmo. Monseñor Moscone, que aparece en la foto junto al director y la productora ejecutiva de la película, bendijo los frutos del film.
Mientras continúa la exhibición de El Misterio del Padre Pío (a la espera de que concluya su expansión en todo el mundo para que pueda empezar a distribuirse el DVD), Forgione Films ultima el rodaje de Renacidos, que se centrará precisamente en los protagonistas de esas grandes y pequeñas conversiones y curaciones que son el sello de este santo estigmatizado que volcó prácticamente todo su apostolado en el confesionario. Sigue abierta la campaña de captación de fondos para completar la financiación de Renacidos(pincha aquí para contribuir a ella), porque el equipo no se detiene pese a las dificultades económicas: "Hay mucha gente rezando por estos frutos de conversión de El Misterio del Padre Pío y para que Renacidos los dé también cuando se estrene. Eso es lo más importante y lo que nos anima y nos mantiene en pie", concluye Paloma.


in



Laura murió con 6 años tras una vida de comunicación con Jesús-Hostia, la Virgen y su ángel custodio

Adelantó la Primera Comunión en atención a su muerte: ansiaba comulgar cada día


Laura, el día de su Primera Comunión.




Se la oía a menudo conversando con su Ángel Custodio, al que decía ver, como también a su amada Virgen. Cuando recibe a Jesús Eucaristía, con sólo seis años de edad, se enamora hasta tal punto que insiste y obtiene poder comulgar cada día. Esperaba con ansia la comunión y se impacientaba si el sacerdote tardaba, era su única queja. Laura Degan, que subió al Cielo siendo niña, pronto hará 25 años, nos enseña que si aún no estamos en la Felicidad, es sólo porque no nos dejamos amar totalmente por ese Dios que lo puede todo. Costanza Signorelli cuenta la historia en La Nuova Bussola Quotidiana:
La niña eucarística a la que le gustaba cantar a la Virgen
Es el 8 de septiembre, fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen María, y la madre, Paola, le pregunta a su pequeña: "Dime, Laura, ¿hoy hay fiesta en el Paraíso?". Su hijita asiente con la cabeza y responde: "¡Sí, mamá! ¡Con el Pan de los Ángeles!". Y cuando lo dice parece compartir una inmensa alegría. Pero, ¿cómo es posible que una niña de sólo cinco años, con su sencillez, pueda tener tanto conocimiento de las cosas del Cielo?
En este, como en la gran cantidad de diálogos que la madre y la hija tuvieron en el breve camino juntas, hay encerrado un misterio insondable. Es el misterio de una niña que, con sólo seis años, sube al Paraíso tras haber recorrido su vida en compañía de la Virgen María, los Santos y su Ángel custodio. Es el misterio de una criatura tan sumergida en el amor de Jesús, que deseaba nutrirse más con la Eucaristía que con cualquier otro "alimento" terrenal. Es el misterio de una pequeña tan confidente del Cielo que conocía sus secretos más hermosos, esos que permanecen escondidos a los adultos.
El plan del cielo, una carrera de amor
Pues bien, que Laura Degan era una niña especial es algo que se comprende desde el día de su nacimiento, el 13 de diciembre de 1987: sus espesos cabellos negros y sus ojos tan despiertos hablan de una niña llena de vida.
Y como tal se revela al poco tiempo. Correr, saltar y subirse donde podía eran las pasiones de Laura. Como esa vez en la que echa a correr dentro de un campo de maíz, haciendo perder totalmente su rastro y creando el pánico entre sus familiares. O esa otra cuando, jugando al escondite, la pequeña encuentra un lugar para esconderse tan perfecto que todo el pueblo acabó buscándola. En resumen, que Laura está llena de entusiasmo, energía y alegría de vivir: en Cervarese Santa Croce, pequeño municipio de mil almas en la provincia de Padua, todos la conocen y la aman. Sin embargo, nadie puede aún imaginar con qué plan misterioso el Cielo ha unido a sí a esa maravillosa criatura.
No pasa mucho tiempo cuando este empieza a desvelarse. Es el 25 de febrero de 1990. En breves  instantes, la vida de la familia Degan sufre un vuelco terrible: tras una serie de pruebas médicas, los doctores les comunican que la pequeña Laura, que tiene sólo dos años de edad, tiene una enfermedad incurable. Sus padres, terriblemente afectados por la noticia, deciden de inmediato ir al Santuario de San Leopoldo Mandic, conscientes de que su hija, además de los mejores cuidados médicos, tiene que ser encomendada a los cuidados celestes. Cuando llegan al convento de Santa Croce (Padua) la madre, Paola, con un trozo del hábito bendito de San Leopoldo acaricia el rostro de Laura justo en el lugar donde se ha manifestado la enfermedad. La pequeña, como toda respuesta, besa las sandalias del santo, expuestas como reliquias, y con las manos juntas reza al "abuelo Poldo" para que la cure.
Me vestiré de ángel es una de las principales fuentes testimoniales sobre este pequeña santa.
Ese gesto sencillo y espontáneo es el símbolo del total abandono y la plena confianza con los que esta niña del Cielo afrontará cada día su dolorosísima enfermedad.
El segundo gran símbolo de abandono tiene lugar al cabo de un tiempo, cuando los padres de Laura, para encontrar algo de paz, dejan que un amigo les lleve a Vago di Lavagno, a ver al hermano Vittorino Faccia, discípulo directo de San Juan Calabria.
Pues bien, durante la Adoración Eucarística llevada a cabo por el devotísimo fraile, Laura abandona los brazos de su madre y se dirige hacia el religioso, al que no había visto nunca antes, para que acaricie su rostro enfermo con la Custodia. Todos se quedan sin palabras al ver una criatura tan pequeña correr con toda su inocencia al encuentro de Jesús. Pero este no es más que el inicio de una increíble y larga historia de amor.
Con la Madre celeste, sufrir es dulce
Llega el día de la primera gran prueba: la operación quirúrgica para extirpar el tumor. Es precisamente en esta ocasión cuando, sin falta y puntual, la Virgen María da un paso adelante, Ella, la que se manifestará a lo largo del camino, como una verdadera Madre celestial, siempre presente al lado de su hija predilecta.
Sólo Paola obtiene el permiso de entrar con Laura en quirófano; a pesar de la pre-anestesia, su hija está muy inquieta. De repente deja de quejarse y, de manera totalmente inesperada, la pequeña pide: "¡Mamá, cántame el Ave Maria!". La mujer, entonces, entona suavemente y sonriendo las estrofas de la oración, mientras dentro de su corazón derrama lágrimas de dolor. Gracias a la poderosa presencia de la Virgen, la madre y la hija encuentran la paz y Laura, por fin, se duerme.
Son innumerables las veces que se manifestará esta fortísima unión entre Laura y la Madre de Jesús. Y es sobre todo en los momentos de especial dolor cuando la Virgen mostrará su amoroso auxilio.
Es el 1 de agosto de 1994 y la pequeña está encamada desde hace día debido a fuertes dolores; de repente su familia, convencida de que estaba durmiendo, la oyen cantar con voz fuerte en el piso de arriba. Suben rápidamente a verla, no entienden cómo es posible que la niña tenga ganas de cantar dadas sus pésimas condiciones de salud. Cuando entran en la habitación encuentran a Laura como en éxtasis mientras canta el himno de la Virgen de Czestochowa, repitiendo sin cesar: "¡Deja que viva cerca de ti!". La niña está tan extasiada por ese amor místico que sólo al cabo de mucho tiempo se da cuenta de la presencia de su familia y pide que la dejen sola.
Más. En la noche entre el 8 y el 9 de septiembre de 1994, sucede que los padres oyen claramente la voz de Laura que susurra: "Sí, sí, vale, lo he entendido, vale". Paola le pregunta a su hija con quién está hablando. Con gran naturalidad, la niña les explica que el Niño Jesús y la Virgen se han sentado en su cama y le han acariciado la frente porque sentía mucho dolor. La madre y la abuela, sorprendidas, le hacen alguna pregunta más sobre el contenido de la conversación que ha tenido con esas "extraordinarias" presencias celestiales. La pequeña, sin embargo, responde que es un secreto, que no puede decirlo. Lo que sí puede decir es que Jesús tenía unos cinco años y que la Virgen llevaba un vestido largo y gris. En lo que respecta a su Ángel custodio, al que dice ver más a menudo, a su madre, llena de curiosidad, le responde: "¡Tú habla con tu Ángel custodio, que yo hablo con el mío!".
Esa Madre del Cielo, que cuida de Laura como si fuera su jardín florecido, pronto le hace saber que tiene una única voluntad: llevar a la pequeña a Su Jesús. Y de hecho…
Hambre de Jesús Eucaristía
Las condiciones de salud de Laura empeoran cada vez más. Paola apoya el deseo de su hija de recibir por primera vez a Jesús Eucaristía. Laura tiene seis años y no ve la hora de hacer la Primera Comunión.
La tarde del 6 de julio de 1994 llega el permiso del párroco de adelantar ese día, que Laura sentía que era fundamental: ¡no se puede describir la emoción de la niña cuando recibió a Jesús dentro de sí! A partir de ese momento, Laura quiere comulgar cada día.
Mientras es posible participa en la santa misa; pero más adelante, al tener mucho dolor, la acompañan a recibir a Jesús en horarios tranquilos. Un día, un sacerdote, al verla tan pequeña, afirma que seguro que la pequeña no sabe ni siquiera qué es la comunión, a lo que ella responde rápidamente: "¡Es Jesús!".
Después de recibir la Eucaristía, Laura siempre se para ante la estatua de la Virgen, la que prepara su corazón y nutre su deseo de recibir el Cuerpo de Cristo. Con el agravarse de la enfermedad, Laura ya no puede salir de casa y está obligada a guardar cama. El párroco de Cervarese y el de Santa Maria pasan a verla cada día, alternándose en este acto de amor y ternura.
Laura tiene tantos deseos de unirse a su Jesús que si los sacerdotes tardan un poco en llegar, se impacienta y se queja: "¡Ayer a esta hora ya había llegado!". Es una de las rarísimas ocasiones en las que se la oye quejarse: la fuerza del espíritu de Dios que hay en ella le hace ver cada situación a la luz del amor, la paz y la esperanza.

Una entrevista con Paola, la madre de Laura, en la televisión de los obispos italianos, TV2000.
El 10 de septiembre, de repente, sucede algo insólito. Son las cuatro de la mañana y Laura pide recibir a Jesús. Implora a su familia: "¡Quiero la comunión! ¡Quiero la comunión!". Laura la quiere en ese momento preciso. En principio su familia piensa que se trata de un error de la niña, que al haber perdido la vista ya no sabe cuándo es de día y cuándo de noche. No es esto lo que pasa, pero lo comprenderán más tarde. Los padres llaman a don Rino al final de la mañana y, cuando llega, el párroco les regaña porque se da cuenta de la extraordinaria petición.
Laura, con su rostro desfigurado, sólo puede recibir un pequeño fragmento de la Eucaristía, como un grano de arroz, en una cuchara, con unas gotas de agua. Don Rino consigue responder a tiempo el deseo de Laura. De hecho, unas horas más tarde, las condiciones de la pequeña empeoran enormemente y por la noche la situación parece ser más grave que nunca. ¿La pequeña lo sabía?
El cielo cae sobre la tierra: Laura sube al Padre
Las últimas horas de Laura en la tierra son inolvidables. Es el 11 de septiembre de 1994 y sus condiciones de salud son más graves de lo habitual. La pequeña respira con dificultad y su rostro es una única herida dolorosa. A su alrededor toda una familia sufre, impotente ante tanto dolor. El doctor Luigi Zanesco, entonces jefe de servicio de Oncología Pediátrica de Padua, confiará más adelante a la familia que, en tantos años de carrera médica, nunca había visto un caso tan doloroso como el de Laura. ¿Cómo se puede permanecer impasibles o profesionales ante el rostro de una niña como el de Jesús en la cruz, marcado como si tuviera las espinas de Su corona, y de cuya boca sale sangre inocente?
Y sin embargo, Laura aparece serena, como iluminada por una luz sobrenatural, abandonada confiada en las manos del Padre. En esas pocas horas que le quedan de vida en la tierra, en más de  una ocasión se incorpora, se sienta en la cama y eleva los brazos al Cielo. Es evidente para todos que Laura está abrazando una Presencia que la asiste y que la abraza primero. A las 13:50 sólo su madre está junto a ella. Paola levanta la mirada hacia el cuadro de la Dolorosa que está colgado en la pared, encima de la cama, apoya una imagen del Padre Pío sobre la garganta de su hija, que tanto lo amaba, e invoca la última oración por ella. En ese instante, Laura exhala el último suspiro entre los brazos maternos.
Los signos de la excepcionalidad de esta vida se ven enseguida. El dolor de la separación está mitigado por una insólita paz, como si de repente el cielo hubiera caído sobre la tierra. El sufrimiento deja espacio a la felicidad de Cristo que reina en los corazones. Y mientras Laura corre detrás de su angelito a la Luz del Señor, Paola le pide al párroco, don Rino, que las campanas suenen a fiesta, para que todos en el pueblo sepan que la niña mártir ha dejado de sufrir y ha subido, volando, al Paraíso.
Traducido por Elena Faccia Serrano.


in



Velhas missões na nova evangelização de Angola – Crónica de viagem

Os Missionários do Espírito Santo chegaram a Angola em 1866 e encontraram a então colónia portuguesa completamente abandonada em termos religiosos. Ali começou uma nova era, a chamada ‘segunda evangelização’ que muitos consideram ser a primeira, no que diz respeito a uma real presença da Igreja neste território africano.
Nos primeiros cem anos – como conta a história escrita por Cândido Costa (Cem anos dos Missionários do Espírito Santo em Angola 1866-1966, Nova Lisboa, 1970, ed. Espiritanos em Angola) – foram fundadas centenas de missões e postos missionários, quase sempre com escola, posto de saúde, oficinas e agricultura. O desenvolvimento integral é imagem de marca destes missionários vindos de diversos países da Europa. O ‘feminino’ também foi tomado muito a sério com a chegada das Irmãs de S. José de Cluny, há mais de 100 anos, a que se juntariam, com o andar dos anos, largas dezenas de congregações. Os capuchinhos chegaram e trabalharam sobretudo no norte de Angola. Depois, muitas outras congregações se instalaram e lançaram ao trabalho missionário. Mais de metade dos angolanos afirmam-se católicos e a Igreja Católica tem uma implantação nacional.
Assim nasceria uma Igreja local diocesana forte. Hoje há dezoito dioceses, todas elas com clero, seminários e boas estruturas pastorais. A Conferência Episcopal tem uma voz profética muito interveniente e respeitada. Os seminários, bem como as casas de formação de religiosos, estão a abarrotar de jovens. As celebrações são vivas e de igreja cheia. Há um dinamismo enorme de movimentos de apostolados e grupos paroquiais. Há compromissos pastorais nas áreas de educação, saúde e cidadania.
Tive a alegria de percorrer boa parte deste grande país por causa de questões de justiça, paz, boa governação, ecologia integral, diálogo ecuménico e inter-religioso. Estes foram os temas tratados em simpósios realizados em Luanda, Ndalatando, Malanje, Benguela, Lobito, Huambo, Chinguar, Lubango, Munhino, Kikolo e Cabinda. Assim pude encontrar muitos missionários, em missões antigas e novas. Vou partilhar o que vi, ouvi e vivi em algumas das missões mais históricas deste país.

Dos musseques de Luanda ao “há futuro” em Ndalatando
O padre Aristides Neiva num dos musseques de Luanda. Foto © Tony Neves

A cidade colonial estava pensada para umas 150 mil pessoas. Hoje, Luanda terá mais de quatro milhões de habitantes, embora não haja número que resista às lógicas do musseque. Com o amontoar de povo num espaço tão reduzido, também se amontoaram os problemas. Ainda no tempo colonial, as periferias de Luanda começaram a crescer com a vinda de pessoas para trabalhar na capital. Mas foi sobretudo o tempo da guerra civil que trouxe multidões até Luanda e fez os musseques tornarem-se enormes. Os Missionários Espiritanos têm a responsabilidade pastoral de dois dos maiores e mais emblemáticos: Prenda e Rocha Pinto. Ali trabalha, entre outros, o padre Aristides Neiva que, em 1997, reabriu a Rádio Ecclesia – Emissora Católica de Angola.
São muitíssimos milhares de pessoas, na sua maioria gente pobre à procura das oportunidades que nunca aparecem. Muitas congregações, masculinas e femininas, dão o seu melhor nestes e nos outros musseques que fazem um colar à volta da cidade.
O P. Benedicto Sanchez, espanhol, chegou a Angola nos tempos duros da guerra civil. Nesta cidade interior encontrou centenas de crianças abandonadas. Assim lançaria as bases de um movimento a que chamou ‘Ana Itungu’, ou seja, ‘órfãos’. Desenvolveu linhas de apoio a estas crianças que reunia, alimentava, vestia e dava formação, contando com apoios de Espanha. Escreveria livros e publicaria discos com canções interpretadas pelas crianças.
Após alguns anos em Espanha, regressou no final da guerra civil e, em Malanje, passou anos a formar militares para a reconciliação. Agora está de regresso a Ndalatando para trabalhar na Missão Católica local: “A situação das crianças e dos militares está muito melhor agora. Há futuro!”, diz ele.

As quedas de Malanje e as vozes do litoral
O padre Manuel Viana em Kalandula. Foto © Tony Neves

Deveria ser local de visita de todos os turistas: tem as quedas de Kalandula, as pedras negras de Pungo Andongo, os rápidos do Kuanza, a reserva de Kangandala… Mas é um interior pobre e abandonado. Os anos de guerra civil mataram muita gente e semearam pobreza. Há 50 anos, o padre Manuel Viana lutara contra ventos e marés pela dignificação deste povo. Durante a guerra civil alimentou centenas de órfãos, sobretudo crianças, o que faz dele um ‘pai’ para o povo malanjino.
Basta atravessar a cidade ao lado dele para ouvir dezenas de vezes o grito do seu nome. Mas agora está na missão de Kalandula, ali mesmo por cima das quedas de água. Apoia as comunidades que se estendem até à fronteira do Congo. Está cansado e doente e sempre a lamentar-se‘As escolas ainda não abriram o ano lectivo em boa parte das comunidades do mato!’.
Benguela é hoje a segunda cidade do país, à beira mar plantada. Os Missionários Espiritanos têm a responsabilidade pastoral do Pópulo, uma igreja que os portugueses construíram há mais de 400 anos. No Lobito, nos morros povoados durante a guerra civil, há milhares e milhares de pessoas a lutar pela sobrevivência, com o apoio da Igreja. O pároco, padre João Marques, lamenta as péssimas condições de vida das pessoas: “A habitação é pobre, os jovens não têm emprego, sobreviver é complicado.”

A cidade mártir, os sobreviventes e o cemitério do celeiro
A guerra civil, sobretudo os grandes combates que destruíram a cidade em 1993, tiraram ao Huambo o estatuto de segunda cidade do país. Há muita gente sempre a circular, mas as periferias aumentam e as bolsas de miséria são enormes. Num dos dias desta minha viagem, morreu um irmão de um espiritano, jovem advogado, assassinado por jovens por causa de um telemóvel. O padre António Jacinto, pároco da Tchiva, paróquia de periferia onde se realizou o funeral, confessava: “O crime aumenta em flecha e o que preocupa é que os maiores criminosos são adolescentes e jovens’.
O padre Agostinho Loureiro, em Angola há mais de 50 anos, acompanhou o assassinato de um irmão (também ele espiritano) e foi vítima de uma mina anti-carro e de alguns ataques nas estradas: “Sobrevivi, não sei ainda bem como nem porquê”, confessa. Agora está no Chinguar, onde lançou as bases de um santuário com culto que já vem do tempo colonial: o de Nossa Senhora de Fátima do Monte Tchimbango. É uma maravilha da natureza aquele morro de onde se veem quilómetros e quilómetros a toda a volta. Ali houve grande celebração a 13 de maio.
Entre o Huambo e Lubango está Caconda, uma missão centenária dos Espiritanos, antigo “celeiro” de Angola. Visitá-la implica longas horas de carro. Ao chegar, além do imponente edifício da Igreja, podemos visitar o cemitério onde jazem dois irmãos comidos por leões e dois missionários assassinados nos alvores quentes da independência.
Igreja de Caconda. Foto © Tony Neves

A guerra colonial “visitada” por Miguel Torga
A cidade, “vigiada” por um Cristo-Rei que a domina, é porta de saída para o mar do Namibe, estrada que obriga a passar na Serra da Leba, um dos ex-libris de Angola. Também somos obrigados a visitar a Fenda da Tundavala e o Santuário da Senhora do Monte. Junto da Tundavala, o padre Manuel Teixeira recorda os duros tempos da guerra civil onde muitos corpos foram lançados naquela vala funda, ainda hoje inacessível.
Não muito longe da cidade está a histórica missão da Huíla, cujo cemitério foi visitado por Miguel Torga, que registou no seu Diário XII: “Depois do aéreo deslumbramento do maciço da Chela e do abissal fascínio da Tundavala, a rasa emoção do cemitério da Missão católica da Huila. Aqui jaz…aqui jaz…aqui jaz… E são nomes de todas as nacionalidades, portugueses, belgas, franceses, alemães, inscritos lado a lado em humildes lousas iguais, seguidos de uma inscrição trágica: falecido com 24 anos, com 45, com 51, com 32… Nomes de homens que vinham ao encontro da morte certa e prematura por conta de Deus e dos seus semelhantes. Por conta da fé, da esperança e da caridade.”(Miguel Torga, Diário, Publicações Dom Quixote, Vol. IX-XVI (1964-1993), 2ª ed. 1999, pp.1251-1352).

Ruínas da igreja de Landana, em Cabinda. Foto © Tony Neves
 
Cabinda ou Catalunha?
Conhecemos a sua história antiga e recente e os anseios de muitos cabindenses à independência. Lândana, a caminho do Congo Brazzaville, é a igreja mais antiga dos espiritanos lusófonos, construída pelos franceses há mais de um século. Ruiu há alguns meses, pouco antes de Notre-Dame de Paris ter ardido, criando consternação geral e obrigando o Governo a encarregar-se da sua reconstrução.
Cabinda começa a dar passos para a normalização da sua relação com a hierarquia da Igreja e com a nova governação. Mas, num dos encontros, um jovem professor perguntou-me: “Acha que há alguma relação entre Cabinda e a Catalunha?”
Catedral de Cabinda. Foto © Tony Neves

Dos centros modernos às periferias de pobreza
Um mês de Angola provocaram em mim muitas impressões. As longas e distendidas conversas tidas ao longo desta visita ajudaram-me a perceber como está o país e a que desafios é urgente responder.
Cheguei a Luanda em plena crise dos combustíveis, uma “guerra” que levou à demissão das grandes chefias da Sonangol, a empresa pública que gere os petróleos. O país tinha parado e a reposição de combustível nas bombas foi lenta. Basta ver que, oito dias depois, cheguei à missão de Kalandula, na província de Malanje e não havia sequer gasóleo para o gerador eléctrico, numa área onde a electricidade na chega.
Enchem os olhos de beleza as paisagens de sonho deste país, que tem como expoente de atracção as quedas de água de Kalandula.
Dá felicidade estar com um povo simples mas muito alegre, que canta e dança, que gosta de fazer festa e acolher bem, fazendo as visitas sentir-se sempre em casa.
É bom viajar, embora muitas estradas não estejam em bom estado e haja troços de 30 ou 40 quilómetros de terra batida em estradas que ligam grandes cidades: por exemplo, entre Huambo e Lubango. Percorri milhares de quilómetros, de norte a sul, mas nota-se muita indisciplina nos condutores, sobretudo os das carrinhas de passageiros e nas moto-táxi. Vemos as pessoas a percorrer a pé estas estradas, transportando sempre muitas coisas à cabeça, acompanhadas de crianças e animais. Também vemos os carros a desviar-se constantemente dos cabritos, porcos, galinhas que atravessam as ruas aos ziguezagues, bem como cobras e outros animais. E, sobretudo no sul, há que parar muitas vezes para não atropelar manadas de bois! É ainda pitoresco ver as pessoas a utilizar o alcatrão das bermas para pôr a secar a farinha de mandioca…
Impressiona o contraste gritante entre os centros históricos das cidades (regra geral modernos, construções de qualidade, estradas com bom piso, lojas bonitas, limpeza) e as periferias enormes a abarrotar de povo e problemas (barracas como habitação, carreiros de terra e lama entre as casas, ausência de água canalizada, saneamento, muita falha de eletricidade – onde há –, pobreza generalizada, violência, álcool…).
As periferias de Ndalatando. Foto © Tony Neves

Esperança e futuro
Sabe bem percorrer os caminhos de Angola e ver centenas de crianças na rua a caminho da sua escola, com a cadeira ou banco à cabeça. Mas dói continuar a ouvir dizer que muitas aldeias não têm escola, muitos jovens e adultos não conseguem emprego, a saúde não responde pelas doenças, as condições de habitação condigna está longe de ser para todos.
A saúde deixa ainda muito a desejar e as doenças crónicas continuam à solta, com surtos frequentes de malária e de cólera. A Televisão Pública (TPA) apresenta pequenas “reportagens” de sensibilização para a limpeza e cuidados de higiene que ajudem a combater estas pandemias.
As tradicionais queimadas continuam a encher o céu de fumo, a poluir imenso e a atacar a biodiversidade, impedindo também o crescimento de árvores.
Há ainda muita instabilidade social e insegurança, com numerosos assaltos, muitos deles violentos, que resultam na morte ou ferimentos graves nas vítimas. Serve o exemplo dado acima do advogado, irmão do espiritano que foi morto à facada no Huambo, quando resistiu a dar o telemóvel aos bandidos!
É ainda uma constante ouvir da boca dos velhos missionários histórias que já não falam de leões e hipopótamos, mas dos tempos da guerra civil que semeou morte e destruição por onde passou, deixando gravadas memórias dolorosas que o tempo não vai nunca apagar.
A nível político, sente-se no ar muita tensão, com as constantes demissões a que o Presidente João Lourenço obriga e os rumores de mais uma ou outra operação que dê transparência e mostre que o tão falado combate à corrupção não é mera operação de cosmética. Gostei de ver e rever uma publicidade animada que fala da lavagem de dinheiro como crime grave praticado pelo “dr. Fernando”, um dos grandes deste país. Passa muitas vezes na Televisão Pública de Angola.
Em suma, Angola transpira esperança e futuro por todos os poros. Para tal basta ver a quantidade de crianças e jovens que se preparam, apesar de tantas dificuldades, para fazer deste país uma terra de paz e de progresso.
O padre Tony Neves com um grupo de jovens angolanos, no final de uma eucaristia, no Huambo. Foto © Tony Neves

in