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sexta-feira, 3 de julho de 2015
Newsletter Jota 2
Informação do Núcleo Distrital de Beja da EAPN Portugal/Rede Europeia Anti-Pobreza 63-2015
Vem Conhecer o Movimento para o emprego
2015 Distinção Portugal
Inovador Social
Fundação Montepio reedita prémio voluntariado jovem
Legislação sobre a Cooperação entre o Estado e as entidades do setor social e solidário
Prémio João Pereira Rosa prazo de candidaturas alargado
Programa de promoção das artes e oficios
2015 Distinção Portugal
Inovador Social
Fundação Montepio reedita prémio voluntariado jovem
Legislação sobre a Cooperação entre o Estado e as entidades do setor social e solidário
Prémio João Pereira Rosa prazo de candidaturas alargado
Programa de promoção das artes e oficios
Divulgação: Conversas com éticas
4ª Sessão de
Conversas com ética
Sexta - 03.07.2015 | 11.00h – 13.00h | sala 6, Edifício Américo Amorim, Católica Foz
“Vacina da meningite e HPV: custo? Estravagância? Coerção?”
Justiça e equidade.
Vaz Carneiro e Walter Osswald
Conversas com ética
Sexta - 03.07.2015 | 11.00h – 13.00h | sala 6, Edifício Américo Amorim, Católica Foz
“Vacina da meningite e HPV: custo? Estravagância? Coerção?”
Justiça e equidade.
Vaz Carneiro e Walter Osswald
Beja: Diocese vai distinguir Centro Nacional da Cultura
Organismo presidido por Guilherme d'Oliveira Martins é um dos galardoados pelo prémio internacional do festival «Terras Sem Sombra» 2015
Beja, 01 jul 2015 (Ecclesia) – O Centro Nacional da Cultura, a organização ecológica “World Wild Fund for Nature” e o musicólogo espanhol Ismael Fernández de la Cuesta são os galardoados deste ano do Prémio Internacional “Terras Sem Sombra”.
Segundo uma nota do gabinete de imprensa da 11.ª edição do festival “Terras Sem Sombra”, organizado pela Diocese de Beja, as figuras escolhidas em 2015 vão ser distinguidas no próximo sábado, no Auditório do Centro das Artes, em Sines.
Instituído em 2011, no âmbito do festival de música-sacra “Terras Sem Sombra”, o galardão homenageia personalidades ou instituições que sobressaíram na sociedade através da promoção da Música; da valorização do Património Cultural; e da salvaguarda da Biodiversidade.
Como habitualmente, a escolha dos distinguidos é da responsabilidade de um júri internacional, designado pelo Departamento do Património Histórico e Artístico da Diocese de Beja.
No seu comunicado, a Diocese de Beja explica a escolha do Centro Nacional da Cultura, que cumpre 70 anos de atividade, pela sua “contribuição notável para a difusão do património português no mundo”.
Destaca ainda o organismo presidido pelo jurista e político Guilherme d’Oliveira Martins “como um espaço de encontro e de diálogo entre os diversos sectores políticos e ideológicos, tendo em vista a defesa de uma cultura livre e pluridisciplinar”.
Sobre o projeto “World Wild Fund for Nature”, uma organização não-governamental fundada em 1961 na cidade suíça de Morges e que atua essencialmente no Mediterrâneo, a organização enaltece o esforço “fundamental” que o projeto tem feito “para o conhecimento e a defesa da biodiversidade numa macrorregião muito sensível do ponto de vista ambiental”.
Quanto ao musicólogo espanhol Ismael Fernández de la Cuesta, é relevada a sua “obra de investigação e divulgação no campo do canto gregoriano”.
Um trabalho que tem aberto “brilhantes perspetivas sobre o património musical da Europa meridional e da Ibero-América”, pode ler-se.
Sob a coordenação do Departamento do Património Histórico e Artístico de Beja, em parceria com a Administração dos Portos de Sines e do Algarve e do Município de Sines, a entrega dos prémios está marcada para as 17h30.
O galardão consiste num diploma e numa obra de arte de um artista contemporâneo, que é habitualmente entregue no final da temporada musical do “Terras Sem Sombra” no Alentejo.
A sessão solene vai ser presidida pelo príncipe espanhol Pedro de Borbón-Duas Sicílias e de Orléans, duque de Noto.
Durante a 11.ª edição do festival “Terras sem Sombra”, este ano sob a direção artística de Juan Ángel Vela de Campo, a Diocese de Beja apostou na divulgação das tradições musicais da Europa do Sul (Portugal, Espanha, França, Itália e Malta), bem como das potencialidades do território alentejano ao nível do património e da biodiversidade.
JCP
in
Enrique Cases: «El yoga, el reiki y muchas técnicas orientales abren la puerta a los demonios»
Es sacerdote y autor de «Jesús contra Satán»
| Técnicas que aparentemente sólo buscan el control del cuerpo y la relajación responden en realidad a una filosofía que excluye a Dios y diviniza la tierra y el hombre. |
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Carmelo López-Arias / ReL 30 junio 2015
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Ningún Papa en las últimas décadas (y
muchas décadas) ha alertado tanto a los fieles sobre la actuación del
demonio en el mundo y sobre las almas como lo ha hecho Francisco. Al
mismo tiempo, las ideologías dominantes combinan un escepticismo
incrédulo respecto a los diablos con una creencia fácil en prácticas
pseudofilosóficas y pseudorreligiosas que les sirven de canal. Le preguntamos por esta contradicción al sacerdote, químico y teólogo Enrique Cases, quien ha abordado todas estas cuestiones en un libro relevante: Jesús contra Satán (Stella Maris).
-¿Se cree o no se cree hoy en el demonio?
-En los tiempos y lugares en los que triunfaron el ateísmo y el racionalismo, se dio un olvido. Ahora, en tiempos postmodernos, vuelven ángeles y demonios. Así ocurre en las nuevas espiritualidades dentro del magma del New Age y en todas las religiones. Estamos en tiempos místicos, como vaticinó Malraux, y han vuelto los ángeles y los demonios al imaginario cultural.
-¿Se cree o no se cree hoy en el demonio?
-En los tiempos y lugares en los que triunfaron el ateísmo y el racionalismo, se dio un olvido. Ahora, en tiempos postmodernos, vuelven ángeles y demonios. Así ocurre en las nuevas espiritualidades dentro del magma del New Age y en todas las religiones. Estamos en tiempos místicos, como vaticinó Malraux, y han vuelto los ángeles y los demonios al imaginario cultural.
| Enrique Cases, autor de Jesús contra Satán. |
-Hablar de ello era habitual en obras de espiritualidad cristiana hasta que dejó de serlo...
-Nunca han desaparecido los miedos y terrores a la oscuridad externa e interna, y en la literatura también están presentes con diferentes caras. Basta leer a Milton, a Goethe, a Dostoievski y a muchos otros.
-¿Por qué Francisco insiste tanto en que el demonio existe y actúa?
-El Papa Francisco habla del tema porque es Pastor cristiano que previene. Yo escribí el libro por el mismo motivo. Es necesario recordarlo para que muchos no sufran y se liberen. Por eso son tan importantes los sacramentales de la Iglesia: agua bendita o exorcizada, sal bendita, aceite bendito, cruces bendecidas, bendiciones de las casas, objetos, personas, además de oraciones de liberación y sanación, tan eficaces.
-¿Va a más esa presencia diabólica?
-Es posible que en Europa haya crecido la acción diabólica debido a la inmigración desde países donde existen en abundancia las invocaciones a diablos, brujerías y cosas parecidas. En nuestro mundo parecen crecer el espiritismo o la ouija, bajo formas como Charlie, Charlie que parecen jueguecitos de niños y son espiritismos.
-¿Cómo reconocer una tentación diabólica?
-Todo está muy unido. Contra Jesús se da una creciente tentación desde el desierto hasta la Pasión, aunque nunca le doblegan y sigue amando hasta a los enemigos en la verdad. Lo importante es no dejarse llevar por la curiosidad en estas telas de araña, especialmente en el ocultismo.
-¿Qué papel juega nuestro ángel de la guarda en la lucha contra el demonio?
-Enorme. Tienen gran poder y actúan. Conviene invocarlos mucho.
-¿Está 100% protegido contra la posesión un bautizado que rece y reciba los sacramentos y sea ajeno a esos mundos de lo oscuro?
-No existe protección al 100%, pues caben maleficios, casas y cosas infectadas, o que te den a comer o beber algo infectado. El espiritismo y el satanismo sí que requieren una aceptación voluntaria que entra en las prohibiciones del Primer Mandamiento de la ley de Dios y son pecados graves. Pero para la mayoría, la protección de sacramentos, sacramentales y oración forma una coraza casi impenetrable para los demonios.
-A no ser que se les invite a entrar...
-No hay que abrir puertas para que entren como se hace en el yoga, el reiki y la mayoría de las técnicas orientales, que se llaman espirituales pero son engaños, aunque se vendan como modos de relajación o que dan nuevas energías y salud.
-Pero ¿podemos ser poseídos como resultado de la voluntad de terceros: maleficios, etc.?
-Una cosa es la posesión, que requiere un exorcista para ser liberado, y otra las influencias o infestaciones. En éstas cualquiera puede rezar para liberar, como dicen repetidamente los Evangelios. Existen acciones de terceros que pueden dañar y dañan. Por ello conviene estar prevenido con la oración, los sacramentos y los sacramentales. Pero Dios puede más y Cristo vino a salvarnos del Diablo, del pecado y de la muerte.
-¿Cuáles son las conductas de riesgo?
-La primera puerta de riesgo es el pecado. Algunos como el aborto, la pederastia, el asesinato y los sacrilegios son especialmente funestos y abren puertas a los demonios. Otras vías son las influencias generacionales, acciones de amigos falsos o enemigos que maldicen. Para todo hay remedio, aunque si se espera demasiado tiempo es más larga la curación.
-¿Puede decirse que el mundo está hoy en manos de Satanás?
-La observación de la economía, de la política y algunos sectores culturales así lo indican. En mi libro Jesús contra Satán describo una acción especialmente letal: creer que la transgresión lleva al progreso.
-¿Por ejemplo?
-Eso se ve en las conductas inmorales, en el arte provocador, la alabanza del sadismo y cosas parecidas, siempre amargas. Una muy llamativa es la propaganda con éxito del aborto y el matrimonio homosexual con agentes en tribunales, parlamentos, gobiernos, periódicos, medios de comunicación y la ONU en particular, que defienden como si fuesen un progreso esas conductas, silenciando que los síndromes post aborto dejan muy afectadas a mujeres y colaboradores; que el sida, enfermedades venéreas y cáncer de colon afectan mayoritariamente a colectivos homosexuales. Parece que no se quiera proteger la salud de embarazadas -el colectivo más desprotegido en todo el mundo- y de los homosexuales.
-¿Por qué razón?
-Quizá porque lo que les interesa a quienes lo propagan (¿Satán y los suyos?) es la destrucción de la familia, de la procreación y del amor humano.
-Enorme. Tienen gran poder y actúan. Conviene invocarlos mucho.
-¿Está 100% protegido contra la posesión un bautizado que rece y reciba los sacramentos y sea ajeno a esos mundos de lo oscuro?
-No existe protección al 100%, pues caben maleficios, casas y cosas infectadas, o que te den a comer o beber algo infectado. El espiritismo y el satanismo sí que requieren una aceptación voluntaria que entra en las prohibiciones del Primer Mandamiento de la ley de Dios y son pecados graves. Pero para la mayoría, la protección de sacramentos, sacramentales y oración forma una coraza casi impenetrable para los demonios.
-A no ser que se les invite a entrar...
-No hay que abrir puertas para que entren como se hace en el yoga, el reiki y la mayoría de las técnicas orientales, que se llaman espirituales pero son engaños, aunque se vendan como modos de relajación o que dan nuevas energías y salud.
-Pero ¿podemos ser poseídos como resultado de la voluntad de terceros: maleficios, etc.?
-Una cosa es la posesión, que requiere un exorcista para ser liberado, y otra las influencias o infestaciones. En éstas cualquiera puede rezar para liberar, como dicen repetidamente los Evangelios. Existen acciones de terceros que pueden dañar y dañan. Por ello conviene estar prevenido con la oración, los sacramentos y los sacramentales. Pero Dios puede más y Cristo vino a salvarnos del Diablo, del pecado y de la muerte.
-¿Cuáles son las conductas de riesgo?
-La primera puerta de riesgo es el pecado. Algunos como el aborto, la pederastia, el asesinato y los sacrilegios son especialmente funestos y abren puertas a los demonios. Otras vías son las influencias generacionales, acciones de amigos falsos o enemigos que maldicen. Para todo hay remedio, aunque si se espera demasiado tiempo es más larga la curación.
-¿Puede decirse que el mundo está hoy en manos de Satanás?
-La observación de la economía, de la política y algunos sectores culturales así lo indican. En mi libro Jesús contra Satán describo una acción especialmente letal: creer que la transgresión lleva al progreso.
-¿Por ejemplo?
-Eso se ve en las conductas inmorales, en el arte provocador, la alabanza del sadismo y cosas parecidas, siempre amargas. Una muy llamativa es la propaganda con éxito del aborto y el matrimonio homosexual con agentes en tribunales, parlamentos, gobiernos, periódicos, medios de comunicación y la ONU en particular, que defienden como si fuesen un progreso esas conductas, silenciando que los síndromes post aborto dejan muy afectadas a mujeres y colaboradores; que el sida, enfermedades venéreas y cáncer de colon afectan mayoritariamente a colectivos homosexuales. Parece que no se quiera proteger la salud de embarazadas -el colectivo más desprotegido en todo el mundo- y de los homosexuales.
-¿Por qué razón?
-Quizá porque lo que les interesa a quienes lo propagan (¿Satán y los suyos?) es la destrucción de la familia, de la procreación y del amor humano.
| FICHA TÉCNICA | COMPRA ONLINE | |||
| Título: | Jesús contra Satán | Ocio Hispano |
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| Autor: | Enrique Cases | |||
| Editorial: | Stella Maris | |||
| Páginas: | 186 páginas | |||
| Precio | 14,50 € | |||
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10 consejos prácticos y realistas para enfrentar la muerte y el duelo de forma cristiana
La esperanza en Dios y la resurrección cambia muchas cosas
| Todos morimos, también nuestros seres queridos, y hemos de saber gestionar nuestro dolor, nuestro respeto y nuestro deber de oración |
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Fabio Acuña Acuña / Píldoras de la fe 30 junio 2015
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La muerte nos asusta a todos; vernos indefensos y frágiles nos genera incertidumbre, preguntas, malestar.
Muchas veces, evadiendo el tema, decimos que aún nos falta mucho para ese día, que no nos preocupa y cuando alguien nos toca el tema lo desviamos.
En realidad, lo que estamos llamados a hacer es entender el verdadero sentido de la muerte, y para ello debemos revisar los siguientes aspectos que nos darán una visión cristiana de la misma
1. Recurrir a los sacramentos: Unción de los enfermos, confesión y comunión.
Cuando este momento se acerca se debe procurar dejar este mundo libre de cargas y pecados, recibir la unción de los enfermos, confesarse y comulgar. De esta forma, al llegar la muerte, será el encuentro con Cristo, que como Buen Pastor acompaña a sus ovejas.
Debemos procurar que si un ser querido o vecino se encuentra en esta situación, ayudemos buscando o avisándole a un sacerdote cercano para que vaya a visitar al enfermo y pueda irse en gracia de Dios.
Recordemos personalmente buscar vivir en comunión con el Señor, cumplir sus mandamientos y confesarnos y comulgar con frecuencia por amor a nuestro Dios y considerando que la propia muerte puede sobrevenirnos cuando menos lo esperamos.
2. Comprender que la muerte es un estado liberador.
Cristo quiso liberarnos con amor y entrega. Al resucitar, Él venció a la muerte y nosotros debemos vivirla comprendiendo que un ciclo terreno termina e inicia el tiempo de gracia al lado de Dios y su corte celestial.
Recordemos que la muerte y resurrección de nuestro Señor nos permite que compartamos con Él la vida eterna. Jesús nos dice: “Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá; y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás” (Juan 11, 25-26)
3. Entender que la muerte no es un castigo sino la entrada a la vida eterna.
La muerte entró al mundo para purificar el pecado que heredamos de nuestros primeros padres, todos estamos convocados a ir con el Creador de la vida y entregar cuentas de cómo hemos vivido en esta tierra. No necesariamente la enfrentaremos cuando estemos enfermos o ancianos, será cuando se nos llame al encuentro con Dios Padre, quizás en el momento menos esperado.
Nuestra esperanza y alegría es Cristo quien nos ha redimido: “Porque el salario del pecado es la muerte, mientras que el don gratuito de Dios es la Vida eterna, en Cristo Jesús, nuestro Señor” (Romanos 6,23)
4. Conservemos con amor el recuerdo de nuestros seres queridos que han partido.
Si bien ya no están físicamente con nosotros, todas sus enseñanzas y los momentos compartidos viven en nuestros corazones, honremos siempre su memoria como un tesoro invaluable que nos acompañará en nuestra vida.
5. Acompañar, aconsejar y ayudar a los familiares de quien ha fallecido.
Cuando se ha perdido a alguien, generalmente nos refugiamos en la soledad, el llanto y el silencio, la depresión, la inapetencia y el estrés.
Nuestra tarea cristiana es acompañar, aconsejar y ayudar a los familiares, recordarle con alegría, procurando que se distraigan y vean en la muerte no un fin, sino un continuar en el amor de Dios, que tiene preparado un lugar para cada uno de nosotros.
6. Evitemos caer en depresiones prolongadas, busquemos ayuda y soporte espiritual.
Aunque nos duele que un ser querido haya partido y sentimos un vacío en ese tiempo y espacio que compartía con nosotros, hay que evitar caer en depresiones prolongadas, primeramente porque sabemos que a quien se ha ido no le hubiese gustado vernos así, y segundo, porque contamos con la esperanza cristiana de que, quien ha creído y vivido en el Señor, tiene vida eterna en Él.
Si nos es difícil levantarnos del duelo, busquemos ayuda en un sacerdote o director espiritual para sobrellevar el dolor, será muy útil.
Muchas veces, evadiendo el tema, decimos que aún nos falta mucho para ese día, que no nos preocupa y cuando alguien nos toca el tema lo desviamos.
En realidad, lo que estamos llamados a hacer es entender el verdadero sentido de la muerte, y para ello debemos revisar los siguientes aspectos que nos darán una visión cristiana de la misma
1. Recurrir a los sacramentos: Unción de los enfermos, confesión y comunión.
Cuando este momento se acerca se debe procurar dejar este mundo libre de cargas y pecados, recibir la unción de los enfermos, confesarse y comulgar. De esta forma, al llegar la muerte, será el encuentro con Cristo, que como Buen Pastor acompaña a sus ovejas.
Debemos procurar que si un ser querido o vecino se encuentra en esta situación, ayudemos buscando o avisándole a un sacerdote cercano para que vaya a visitar al enfermo y pueda irse en gracia de Dios.
Recordemos personalmente buscar vivir en comunión con el Señor, cumplir sus mandamientos y confesarnos y comulgar con frecuencia por amor a nuestro Dios y considerando que la propia muerte puede sobrevenirnos cuando menos lo esperamos.
2. Comprender que la muerte es un estado liberador.
Cristo quiso liberarnos con amor y entrega. Al resucitar, Él venció a la muerte y nosotros debemos vivirla comprendiendo que un ciclo terreno termina e inicia el tiempo de gracia al lado de Dios y su corte celestial.
Recordemos que la muerte y resurrección de nuestro Señor nos permite que compartamos con Él la vida eterna. Jesús nos dice: “Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá; y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás” (Juan 11, 25-26)
3. Entender que la muerte no es un castigo sino la entrada a la vida eterna.
La muerte entró al mundo para purificar el pecado que heredamos de nuestros primeros padres, todos estamos convocados a ir con el Creador de la vida y entregar cuentas de cómo hemos vivido en esta tierra. No necesariamente la enfrentaremos cuando estemos enfermos o ancianos, será cuando se nos llame al encuentro con Dios Padre, quizás en el momento menos esperado.
Nuestra esperanza y alegría es Cristo quien nos ha redimido: “Porque el salario del pecado es la muerte, mientras que el don gratuito de Dios es la Vida eterna, en Cristo Jesús, nuestro Señor” (Romanos 6,23)
4. Conservemos con amor el recuerdo de nuestros seres queridos que han partido.
Si bien ya no están físicamente con nosotros, todas sus enseñanzas y los momentos compartidos viven en nuestros corazones, honremos siempre su memoria como un tesoro invaluable que nos acompañará en nuestra vida.
5. Acompañar, aconsejar y ayudar a los familiares de quien ha fallecido.
Cuando se ha perdido a alguien, generalmente nos refugiamos en la soledad, el llanto y el silencio, la depresión, la inapetencia y el estrés.
Nuestra tarea cristiana es acompañar, aconsejar y ayudar a los familiares, recordarle con alegría, procurando que se distraigan y vean en la muerte no un fin, sino un continuar en el amor de Dios, que tiene preparado un lugar para cada uno de nosotros.
6. Evitemos caer en depresiones prolongadas, busquemos ayuda y soporte espiritual.
Aunque nos duele que un ser querido haya partido y sentimos un vacío en ese tiempo y espacio que compartía con nosotros, hay que evitar caer en depresiones prolongadas, primeramente porque sabemos que a quien se ha ido no le hubiese gustado vernos así, y segundo, porque contamos con la esperanza cristiana de que, quien ha creído y vivido en el Señor, tiene vida eterna en Él.
Si nos es difícil levantarnos del duelo, busquemos ayuda en un sacerdote o director espiritual para sobrellevar el dolor, será muy útil.
7. Respetar el luto y evitar hablar de dinero o herencias en los momentos más sensibles
Es posible que la persona fallecida haya dejado algunos bienes que corresponden a los hijos o las personas que comparten un rasgo de consanguinidad.
Todo tiene su tiempo apropiado, y es lamentable ver familias que, aun cuando no ha ocurrido la muerte o está muy reciente, tienen rencillas por temas materiales. La Biblia nos enseña: “Ya que ustedes han resucitado con Cristo, busquen los bienes del cielo donde Cristo está sentado a la derecha de Dios. Tengan el pensamiento puesto en las cosas celestiales y no en las de la tierra” (Colosenses 3,1-2)
8. Es recomendable donar la ropa y cosas usadas por nuestro familiar difunto.
Es una buena obra de caridad donar las prendas que la persona usó a una beneficencia, casa hogar o refugio, de esta forma corresponderemos con la obra de misericordia de vestir al desnudo. Otra razón es que muchas veces estas cosas materiales a las cuales nos apegamos nos hacen mucho daño, no nos permiten superar el dolor que ocasionado por la pérdida y dejar a nuestro familiar descansar en paz.
9. Evitemos caer en prácticas supersticiosas o de Nueva Era para mitigar nuestro dolor.
Algunas empresas en su afán, no de compartir el dolor sino de lucrarse de éste, ofrecen rituales que no son compatibles con la verdadera vida cristiana. Por ejemplo: sembrar un árbol con los restos de nuestro familiar, arrojar las cenizas a un lago para perpetuar su memoria, crear un cementerio virtual para visitarle online, o llamarle a un animalito como el familiar relacionándolo con la reencarnación (la cual es incompatible con nuestra fe), etc. El dolor no puede desviarnos de nuestra fe, nuestra confianza siempre debe estar puesta en Dios y en sus promesas, es su gracia la que nos ayudará a continuar.
10. Orar por el eterno descanso de quienes han partido.
Es esencial y la mayor obra de amor que podemos tener con nuestro ser querido. En muchos de nuestros países de habla hispana se acostumbra, al día siguiente de la cristiana sepultura, reunirse en torno a la oración o “novenario” para ayudar al difunto durante la purificación que le corresponda en el purgatorio.
Debemos hacerlo con mucha fe, ofreciendo la Eucaristía por su eterno descanso, rezando el Santo Rosario, la Coronilla de la Misericordia, etc. Es nuestro deber cristiano orar los unos por los otros: La Iglesia purgante (los que han fallecido), la Iglesia militante (los que aún tenemos vida terrenal) y la Iglesia triunfante (Los Santos que están con Cristo.)
Nos dice el Catecismo de la Iglesia: “Esta enseñanza se apoya también en la práctica de la oración por los difuntos, de la que ya habla la Escritura: "Por eso mandó [Judas Macabeo] hacer este sacrificio expiatorio en favor de los muertos, para que quedaran liberados del pecado" (2 M 12, 46).
Desde los primeros tiempos, la Iglesia ha honrado la memoria de los difuntos y ha ofrecido sufragios en su favor, en particular el sacrificio eucarístico (cf. DS 856), para que, una vez purificados, puedan llegar a la visión beatífica de Dios.” (numeral 1032)
Es posible que la persona fallecida haya dejado algunos bienes que corresponden a los hijos o las personas que comparten un rasgo de consanguinidad.
Todo tiene su tiempo apropiado, y es lamentable ver familias que, aun cuando no ha ocurrido la muerte o está muy reciente, tienen rencillas por temas materiales. La Biblia nos enseña: “Ya que ustedes han resucitado con Cristo, busquen los bienes del cielo donde Cristo está sentado a la derecha de Dios. Tengan el pensamiento puesto en las cosas celestiales y no en las de la tierra” (Colosenses 3,1-2)
8. Es recomendable donar la ropa y cosas usadas por nuestro familiar difunto.
Es una buena obra de caridad donar las prendas que la persona usó a una beneficencia, casa hogar o refugio, de esta forma corresponderemos con la obra de misericordia de vestir al desnudo. Otra razón es que muchas veces estas cosas materiales a las cuales nos apegamos nos hacen mucho daño, no nos permiten superar el dolor que ocasionado por la pérdida y dejar a nuestro familiar descansar en paz.
9. Evitemos caer en prácticas supersticiosas o de Nueva Era para mitigar nuestro dolor.
Algunas empresas en su afán, no de compartir el dolor sino de lucrarse de éste, ofrecen rituales que no son compatibles con la verdadera vida cristiana. Por ejemplo: sembrar un árbol con los restos de nuestro familiar, arrojar las cenizas a un lago para perpetuar su memoria, crear un cementerio virtual para visitarle online, o llamarle a un animalito como el familiar relacionándolo con la reencarnación (la cual es incompatible con nuestra fe), etc. El dolor no puede desviarnos de nuestra fe, nuestra confianza siempre debe estar puesta en Dios y en sus promesas, es su gracia la que nos ayudará a continuar.
10. Orar por el eterno descanso de quienes han partido.
Es esencial y la mayor obra de amor que podemos tener con nuestro ser querido. En muchos de nuestros países de habla hispana se acostumbra, al día siguiente de la cristiana sepultura, reunirse en torno a la oración o “novenario” para ayudar al difunto durante la purificación que le corresponda en el purgatorio.
Debemos hacerlo con mucha fe, ofreciendo la Eucaristía por su eterno descanso, rezando el Santo Rosario, la Coronilla de la Misericordia, etc. Es nuestro deber cristiano orar los unos por los otros: La Iglesia purgante (los que han fallecido), la Iglesia militante (los que aún tenemos vida terrenal) y la Iglesia triunfante (Los Santos que están con Cristo.)
Nos dice el Catecismo de la Iglesia: “Esta enseñanza se apoya también en la práctica de la oración por los difuntos, de la que ya habla la Escritura: "Por eso mandó [Judas Macabeo] hacer este sacrificio expiatorio en favor de los muertos, para que quedaran liberados del pecado" (2 M 12, 46).
Desde los primeros tiempos, la Iglesia ha honrado la memoria de los difuntos y ha ofrecido sufragios en su favor, en particular el sacrificio eucarístico (cf. DS 856), para que, una vez purificados, puedan llegar a la visión beatífica de Dios.” (numeral 1032)
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quinta-feira, 2 de julho de 2015
Cáritas Portuguesa | Editorial Cáritas
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