La vida new age de Josée-Anne se derrumbó al ser diagnosticada de esclerosis múltiple
A los 33 años, tras haber practicado todo tipo de brujería y nueva era, Josée-Anne recibió un diagnóstico que la haría dirigirse a Dios.
La historia de la canadiense Josée-Anne Sarazin-Côté es un reflejo de que, ante la adversidad, muchos miran a Dios, incluso tras una vida alejada de la fe. En su caso, Josée-Anne llevaba años siendo una ocultista y bruja consagrada, entregada a un sinfín de ritos y prácticas adivinatorias que, llegado el momento, se demostraron vacías.
Como detalló recientemente al podcast del diario canadiense Le Verbe, era un día cualquiera de 2021 y se encontraba en Costa Rica con su pareja y su hija disfrutando de su modo de vida hippie cuando la realidad médica cayó sobre ella como un jarro de agua fría: esclerosis múltiple progresiva primaria, una variante en la que los síntomas empeoran gradualmente, sin grandes recaídas ni remisiones, y que afecta al 10-15% de quienes padecen esta enfermedad.
Cristales, astrología, nueva era y brujería
Para ella, todo comenzó con la práctica de los cristales, a lo que le siguió el estudio de la luna, la astrología, ayahuasca y en último término, el esoterismo y brujería, combinándolo con toda una variedad de rituales, dirigiendo meditaciones e incluso “canalizando mensajes”.
Conforme progresaba en sus prácticas, cuenta que no pasó por alto las oportunidades de negocio aparejadas a aquellas prácticas. Fundó una empresa y pronto comenzó a generar amplios márgenes y beneficios vendiendo cursos, barajas de tarot, libros de astrología o lo que llamaba “retiros espirituales”.
“Mucha gente me idealizaba, pero en realidad, era infeliz y estaba estresada por mi trabajo. Estaba muy centrada en las apariencias y la superficialidad”, cuenta la influencer con miles de seguidores en YouTube.
Hoy, Josée-Anne sabe que la industria de la nueva era y prácticas como la astrología buscan hacer creer que sus seguidores pueden resolver sus problemas al margen de análisis o de enfrentarlo con detenimiento, lo que a su juicio supone riesgos problemáticos como las estafas o la falta de sentido.
“No juzgo a los influencers que promueven y venden estas espiritualidades de moda en redes sociales. Yo fui una de ellas. Pero rezo por ellos, para que encuentren el verdadero sentido de sus vidas", dice hoy.
Pronto sabría que en la fe cristiana no se necesita más que la fe y la gracia. “Nada más. No venden programas, cristales o productos milagrosos para ser feliz. Es completamente gratis y no gano nada con ello. Solo te invito a abrir tu corazón al Señor”, explica.
"No sabía cuanto me quedaba"
Una reflexión a la que llegaría a través del sufrimiento que estaba a punto de comenzar. Era 2021, tenía 33 años y estaba con su familia en Costa Rica cuando la influencer recibió impactada su diagnóstico de esclerosis múltiple progresiva primaria.
"El camino que tenía ante mí desapareció de repente y me sumió en una depresión", confiesa a sus 36 años. "De repente, nada estaba garantizado, y no sabes cuánto tiempo te queda. Sentí mucha rabia y una gran sensación de injusticia”, relata.
También comprobó que las prácticas en las que llevaba años confiando eran ahora estériles. “Ya no importaba que Mercurio estuviese retrógrado, que le dijesen que había caos en el cielo y que lo que experimentaba era normal”, cuenta la mujer, hoy alejada de la astrología.
Una extraña experiencia y su primera oración
Conforme la enfermedad avanzaba, Josee-Anne continuaba sus meditaciones. En una de ellas, en el bosque, empezó a formular una oración sin saber siquiera a quién la dirigía… Aún hoy cuenta con sorpresa como, en respuesta, una voz comenzó a guiarla.
“Reza a Jesús”, escuchó la exocultista. “Me pareció muy extraño pero no tenía nada que perder, así que lo intenté. Mi primera oración fue ridícula: dije algo así como `Hola, Jesús, soy Josée-Anne”. Y de nuevo percibió respuesta, ahora presentada como “una paz interior como no había sentido nunca antes”.
La entrevistada relató los estragos más frecuentes de su esclerosis. “Vivo con una enfermedad neurológica rara y grave que me ha causado varias discapacidades: quedé ciega, confinada a una silla de ruedas, incapaz de sostener la cabeza ni usar el brazo izquierdo”, enumera.
Sin embargo, cuenta que cuando todo parecía perdido, pudo acceder a un trasplante de células madre que ha logrado remitir los síntomas de su enfermedad. Josée-Anne había recaudado con algunos amigos más de 60.000 dólares. Al recibir la noticia, cuenta que fue a rezar de inmediato para saber qué hacer con el dinero o cómo invertirlo.
“Al día siguiente, una amiga me contó que un conocido suyo con esclerosis múltiple había ido a México para recibir un trasplante y ya estaba completamente curado”, añadió. Solicitó el trasplante y nuevamente le sorprendió la sucesión de acontecimientos, pues lo que suele conllevar una lista de espera de incluso más de medio año, tuvo una respuesta favorable en cuestión de días.
Josée-Anne relata su historia, en francés, en el siguiente vídeo:
Respuestas a la oración cargadas de esperanza
Normalmente, hay una lista de espera de seis o siete meses. En su caso, le dieron plaza en dos semanas", y desde hace días se mostraba agradecida y confiada en que la operación sería una bendición. Días después de la misma, enumera los resultados: menos temblores, tono muscular más enérgico y un rostro más vivo y vigoroso.... También está volviendo a caminar con apoyo y, a veces, incluso dice que siente las piernas como antes.
"Sé que Dios me sanará. Realmente tengo mucha esperanza", dice con el rostro radiante.
"El Señor me colma de bendiciones", incluso en el dolor
Hoy, cuando no está cuidando a su hija, con quien comparte su fe, escribiendo en su blog o grabando videos para hablar de su salud o de Dios, Josée-Anne se dedica a descansar y cuidarse.
“El día que me cure será fabuloso porque no habrá nada especial, pero habré aprendido que “lo nada especial” es lo más especial”.
Preguntada por lo que pasó con su amplia comunidad de seguidores tras su conversión, dice que, acostumbrados al contenido ocultista y de brujería, podría suponerse que se desplomaron al abandonar la mayoría de sus antiguas prácticas. Sin embargo, no solo se mantiene, sino que incluso crece.
"Todavía no entiendo el significado de lo que me está pasando, pero creo que algún día lo descubriré. Por ahora, creo que soy un recordatorio para la gente. Generalmente, tenemos muy pocos motivos para quejarnos. Pero aun así, nos quejamos", dice Josée-Anne.
"La enfermedad es muy dura, pero me permitió salir de lo esotérico, cerrar mi negocio que me estaba matando poco a poco y estar mucho más presente en mi vida, en mi maternidad. Sí, es difícil, pero cambió mi vida positivamente", dice la mujer, consciente de que "nuestra fe se forja en el sufrimiento y se purifica con las pruebas.
“Es tedioso, pero así es. Cuando estás completamente desanimado, pero alabas a Dios a pesar de todo, es poderoso. Sí, mi cruz es pesada, lo he perdido todo. Pero el Señor me colma de bendiciones", se despide Josée-Anne.
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