quinta-feira, 9 de agosto de 2018

La confesión que se le escapó a un masón ante un relevante sacerdote: «Vais a desaparecer»



El padre de Beukelaer ha sido portavoz
francófono de los obispos belgas.
Erik de Beukelaer es un relevante jesuita belga de 55 años, sacerdote desde 1991, teólogo por la Pontificia Universidad Gregoriana además de licenciado en Derecho y en Filosofía. Fue portavoz francófono de los obispos de su país.
"La escena tuvo lugar hace algunas semanas en la Ciudad Ardiente (Lieja), durante la inauguración de una exposición. Tras dar un par de vueltas, me encuentro con un responsable político. El hombre no oculta sus convicciones laicistas ni su pertenencia masónica (algo nada original en tierras de Lieja). Intercambiamos algunas fórmulas de cortesía y me anuncia que uno de sus colaboradores se va de vacaciones. Como nuestras relaciones son cordiales, me permito contestar bromeando que está bien dar vacaciones, que en la Iglesia jamás nos lo permitimos.
»Y es entonces, para mi sorpresa, cuando mi interlocutor me mira fijamente y me dice con seriedad glacial: 'Por eso vais a desaparecer'.
»Inmediatamente capto la importancia del momento... Este librepensador acaba de despojarse de su papel de mandatario público, para desvelarme el fondo de su pensamiento. Para él, es evidente que esta Iglesia a la que pertenezco en cuerpo y alma y que él abandonó hace mucho tiempo es una reliquia del pasado, abocada a la desaparición. Podría perjudicarle -políticamente hablando- contándole a otros sus palabras. Pero no: hay que saber encajar los golpes cuando se administran con sinceridad. Te afectan, pero sabes que en ese momento tu interlocutor se está expresando a cara descubierta y corazón abierto, y abandonando la máscara de la cortesía mundana".
El padre Beukelaer afirma que esa frase, "vais a desaparecer", le hizo reflexionar sobre la sensación de "desarraigo de tantos parroquianos de cierta edad al ver a sus hijos y nietos vivir el bautismo que recibieron sin apenas pisar la iglesia de su barrio", o la sensación de "desánimo de miembros del clero o de laicos comprometidos ante la erosión de todo el tejido social católico".
"Una cierta forma de vida en la Iglesia está muriendo ante nuestros ojos, al menos en Occidente", afirma el jesuita belga, quien se pregunta: "¿Es una muerte definitiva o una muerte para una resurrección?"
"La respuesta", continúa, "invita a ir al fondo de las cosas para reconducirnos a lo esencial de lo concerniente a la fe: si el Dios de Jesucristo no es más que una ilusión nacida de nuestras neurosis, es evidente que la Iglesia católica terminará hundiéndose, como cualquier otra construcción histórica antes de ella", y cita los faraones egipcios, los emperadores chinos o el imperio romano de Occidente. "Si solo se trata de un fenómeno humano, el cristianismo en general y el catolicismo en particular conocerán su crepúsculo. Por el contrario, si el Dios de Jesucristo es la Realidad vivificante que sostiene el universo visible e invisible, entonces son verdad las palabras del Maestro: 'Sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella' (Mt 16, 18)".
La seguridad de que es éste el caso le viene al padre Beukelaer, confiesa, "de la gracia que me ha hecho experimentar, en más de una ocasión, la actuación del Espíritu en mi vida".
¿Qué contestó pues al político masón?
"Le respondí, sosteniéndole la mirada con una gran sonrisa: '¡Ya veremos!' A mi memoria, sin embargo, venían las palabras del salmo 126: 'Si el Señor no construye la casa, en vano se cansan los albañiles; si el Señor no guarda la ciudad, en vano vigilan los centinelas'. Y también la oración de Cristo a su Padre: 'En tus manos, Señor, encomiendo mi Espíritu' (Lc 23, 46)".

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