segunda-feira, 31 de julho de 2017

Jean-Pax Méfret, cantautor: «El martirio de los cristianos de Oriente podría anunciar el nuestro»

Escribe canciones sobre momentos de la historia de los que nadie habla

Jean-Pax Méfret, cantautor de todas las causas proscritas por la corrección política.
31 julio 2017


Jean-Pax Méfret es un periodista, escritor y autor-compositor-intérprete francés. Muchas de sus canciones tiene un fuerte contenido histórico y político. Recientemente ha publicado un álbum: Noun, dedicado a los cristianos de Oriente. Es el motivo por el que le entrevista Le Figaro:


-Usted ha dedicado su último disco, Noun, a los cristianos de Oriente. ¿Cree usted que es un tema del que no se habla lo suficiente?
-Sí, es un tema del que se habla muy poco. He dudado antes de hacer de él una canción. Pero cuando iba en mi coche hacia Fréjus, para dar un concierto, me surgió una melodia que grabé de inmediato en mi portátil. A título de anécdota, acabé de escribir los últimos versos en el camerino, pocos minutos antes de salir al escenario: "Mueren víctimas de su fe / caen bajo la sombra de la Cruz / en un silencio que hace dudar del corazón de los hombres".


»Después, decidí hacer un disco sobre el relato de los cristianos de Oriente. No es la primera vez que escribo un relato. En mi álbum Camerone añadí un libreto para explicar a los oyentes la historia de la batalla de Camarón (30 de abril de 1863). Imagine la escena: sesenta y dos legionarios resistieron ante dos mil mexicanos. Se negaron a rendirse y lucharon hasta el final. A partir de entonces, cada 30 de abril los legionarios celebran ese evento y alaban el valor de sus predecesores.

-En su época, la lucha era principalmente contra el comunismo. ¿Cuál es hoy la amenaza?
-Creo que el verdadero desafío es la fe. "¿Estamos condenados a sufrir la misma suerte que los cristianos de Oriente?"; ésta es la pregunta. Claramente, su martirio podría muy bien anunciar el nuestro. En todas parte del mundo los cristianos son perseguidos; por este motivo nosotros, que procedemos de una tradición y una cultura cristianas, debemos aceptar este reto. Es bastante más ambicioso que luchar contra el comunismo: nuestra época es mucho más exigente.

-¿El problema es el islamismo?
-Con ocasión de los atentados de Londres en 2005, compuse una canción que se titula Au nom d'Allah [En el nombre de Alá] en la que pregunto si el terrorismo islamista actúa verdaderamente en nombre de Alá. Cuando canté en el Olympia expliqué antes la historia del capitán Kheliff, un oficial de la Armada francesa, musulmán, que salvó a unos pieds noirs [franceses argelinos de origen europeo que tuvieron que abandonar este país tras la independencia en 1962] durante la masacre de Orán del 5 de julio de 1962, infringiendo las ordenes recibidas y que, una vez en Francia, creó una asociación de antiguos combatientes musulmanes. Es necesario saber que en Argelia todos los antiguos combatientes musulmanes fueron degollados por el FLN (Frente de Liberación Nacional) después de la independencia. Kheliff también creó una mezquita en Lyon.

Tras la masacre de Orán del 5 de julio de 1962, que produjo 700 muertos a manos de diversos grupos argelinos independentistas ante la pasividad de las fuerzas armadas francesas, a los pieds noirs les quedaron pocas dudas sobre si quedarse o irse. Cerca de 700.000 franceses de Argelia, cristianos, judíos y musulmanes, tuvieron que abandonar el lugar donde habían nacido tras la independencia acordada por De Gaulle en 1962.
»Esta historia, contada antes de En el nombre de Alá, quería evitar las confusiones que mi canción pudiera originar. Efectivamente, es necesario reconocer que hay una verdadera diversidad dentro del mundo musulmán y que esos jóvenes de las periferias, abandonados por la sociedad, no conocen de verdad su religión.

»Me cuesta trabajo ver algo "divino" en los actos terroristas, es algo más humano, más miserable. Pero, más pronto o más tarde, tendremos que enfrentarnos a esta violencia y tenemos la obligación de prepararnos. Símbolo de contraejemplo: Inglaterra y su modelo comunitarista eran una mina para los radicales.  De hecho, desde principios del siglo XXI hemos acaparado las portadas con esta amenaza islamista, alimentada por los predicadores que residen en Londres, que llamaban a la muerte de los cristianos. Ya entonces sentimos el peligro.

»Pero, paradójicamente, este odio hacia los cristianos nos recuerda también nuestra herencia, nuestra identidad cristiana, porque nos llaman "los cruzados". Nos obligan a volver a nuestras raíces. ¿Se olvidan de que antes de ser musulmán, Oriente, cuna del nacimiento de Cristo, era cristiano? Olvidamos demasiado a menudo que la primera iglesia fue construida en Antioquia. Como Argelia, que antes de las invasiones árabes era cristiana. San Agustín y su madre, la amada Mónica, son la imagen más perfecta de esto.

Concierto de Jean-Pax Méfret en Fréjus (la diócesis de monseñor Dominique Rey) el 27 de agosto de 2016, en favor de los cristianos perseguidos en Siria e Irak.

-Entre la Legión Extranjera, Argelia y los Chuanes [alzamiento católico y monárquico contra la Revolución Francesa], la Historia tiene un lugar muy importante en su obra. ¿Cuál es la unidad entre todos estos periodos evocados?
-Son causas de las que se habla poco y que forman un conjunto de valores. Yo soy pied-noir, la historia de Argelia me ha marcado. Mi música habla de los grandes acontecimientos de la historia, a veces olvidados: Budapest, el muro de Berlín... Creo que soy el único que canta inspirándome en estos hechos. Nadie más que yo, creo, ha cantado a la revolución húngara, por ejemplo.

»La originalidad de estos temas es también lo que me define. No compongo canciones de amor; y si hablo del amor, es para decir que no pertenezco al tipo de autores que cantan canciones de amor.

-¿Podemos decir que usted en un cantante de derechas?
-No sé si soy un cantante de derechas, pero ¡estoy seguro de que no soy un cantante de izquierdas! Ser de izquierdas para los cantantes es, a veces, una voluntad artística, es decir, un esnobismo. Es necesario saber que los cantantes del siglo pasado no eran automáticamente de izquierdas. De todas maneras, no seguían la moda actual de las "grandes conciencias"; sermoneaban mucho menos. Observen, por ejemplo, a Boris Vian... a mí me gusta mucho.

»Mi idea al principio no era ser compositor y cantante: mi objetivo era volver a poner de moda hechos que habían sido ignorados. No tengo un mensaje especial que lanzar, prefiero recordar las situaciones. No hay nada mejor que la canción para hacer descubrir esos hechos. He sabido que, recientemente, los alumnos de una periferia parisina que estaban visitando el museo del desembarco americano en Normandia cantaron mi canción sobre el desembarco: "Han caído del cielo como si tuvieran alas / trayendo un aire de libertad". Una canción se escucha siempre más fácilmente que una lección de historia, es otra manera de transmitir.

-Le llaman el cantante de Occidente... ¿Se ve usted así?
-Siempre me sorprende que me presenten como el cantante de Occidente cuando mi procedencia es oriental. En esa época era porque me oponía al comunismo. Hubiera sido mejor hablar de "cantante del mundo libre". No creo que haya habido combates más duros que los que oponían a los dos bloques durante la Guerra Fría. En Ni rouge ni mort [Ni rojo ni muerto] explico las razones de mi oposición al comunismo, el peligro que éste representaba, ¡sobre todo con la Armada roja! ¡Nos olvidamos que el muro de Berlín se había levantado con losas que podían ser derrumbadas en cualquier momento hacia el oeste para dejar pasar los tanques!

»La lucha contra el comunismo y los gulags era un verdadero combate por la libertad del que nadie hablaba. El partido comunista francés incluso recibía sus ordenes de Moscú. Por lo tanto, creo que es inaudito que siga habiendo en Francia un partido comunista. Rojos de vergüenza, ¡han cambiado de nombre en todas las naciones occidentales, menos en Francia!

-En muchos aspectos podemos decir que usted ha tenido múltiples vidas. ¿Cómo pasa uno de la OAS [Organisation de l'Armée secrète]  a periodista y cantante?
-Yo no estaba en la OAS. Cuando me arrestaron la OAS no existía. Pero podemos decir que yo estaba a favor de la Argelia francesa. Nací allí. Mis antepasados por parte de madre pertenecían al grupo de deportados de la primera comuna que, en 1848, fueron exiliados a la Cabilia. Argelia, en este aspecto, no era un país de derechas. Por otra parte, los bastiones comunistas, que dominaban los barrios populares, fueron los más virulentos durante la guerra de Argelia. Mi padre no era del país, había ido para preparar el desembarco americano. Trabajaba para la OSS, los servicios secretos americanos. Fue allí donde conoció a mi madre.

»Volviendo a mi vida, durante el golpe de estado de 1961, las autoridades tenían necesidad de voces para leer los mensajes y como yo tenía una voz radiofónica, me llamaron para trabajar en la RTF Télévision de Argel, que estaba a favor de la Argelia francesa. Por este motivo me acusaron de participar en un movimiento rebelde, de complot con los jefes de la insurrección, de atentado contra la autoridad del Estado: veintinueve cargos de acusación en total.

»Pasé directamente de los hermanos maristas a la prisión de Argel y, después, a la cárcel de la Santé en París. En total estuve encarcelado dieciocho meses. Fue una prueba muy dura para mi madre que, como muchos, compartía mis convicciones. Estoy convencido que no era una lucha política, en todo caso estaba circunscrita al anti-gaullismo. Hoy en día es una verdad reconocida y aceptada: De Gaulle traicionó a los pieds-noirs. No obstante, ya no me opongo al aura del general. Si en 1940 hubiera tenido 16 años, creo que me habría unido a la Resistencia.

»Por consiguiente, el problema no es político, el problema es Argelia. Comprenda usted, la gente sencillamente desea permanecer donde ha nacido. Al final era más una guerra franco-francesa que una guerra contra los argelinos. Las autoridades francesas se movilizaron en pleno contra los partidarios de una Argelia francesa. El 26 de marzo de 1962, el ejército francés no dudó en disparar a la multitud, dejando 80 muertos y 200 heridos, hecho que la gente, hoy en día, ha olvidado.

-¿Ha vuelto usted a Argelia?
-No, nunca, no me apetece. En una canción afirmo: Je viens d'un pays qui n'existe plus [Vengo de un país que ya no existe].

-¿Cómo entró en el mundo del periodismo?
-Empecé en el periódico Aurore, en la rúbrica Hechos Diversos; después pasé a la sección de asuntos extranjeros cubriendo los conflictos. Así pude comprender todas las guerras de América central y, después, las del Líbano. A continuación estuve trabajando un tiempo en Figaro Magazine dirigido por Louis Pauwels. ¡Una gran época! No concibo el periodismo como una educación del  pensamiento, sino más bien como una revelación de hechos sobre algunos asuntos. Tuve la oportunidad de tratar grandes asuntos como el arresto de Escobar. Mientras era periodista seguía cantando. Gané el gran premio del programa televisivo Âge tendre et tête de bois con la canción La Prière [La oración].

-En su último álbum hay una canción, La Force [La fuerza], dirigida a Cristo. ¿Qué lugar ocupa la fe en su vida y en su obra?
-Estoy convencido que creer en algo es primordial para la vida de un  hombre, es una fuerza interior. Creer en Cristo es aún más fuerte. Respecto a La Force, curiosamente nunca ha sido para mí una cuestión de honor escribir un canción dedicada a Cristo, pero surgió de manera natural. El título viene de la súplica "Dame la fuerza" que acompaña los cánticos en la Biblia. La lectura de la historia de los cristianos de Oriente y de la masacre de los armenios, de esas personas lanzadas a la muerte y que se aferran al pensamiento de Dios, me inspiraron esta canción.


»En un pasaje digo que veo "brillar las almas de los compañeros que murieron entre las llamas". Este paralelo me ha emocionado mucho, algo muy raro cuando se trata de mis escritos. De hecho, no tengo la costumbre de escuchar mis propias canciones. Sin embargo, ésta a veces la escucho.

-¿Cómo describiría usted la situación política actual en Francia?
-Creo que necesitamos un cambio, un cambio radical para darle la vuelta al orden establecido. Aplaudo esta renovación del personal político. Pero no creo en el milagro Macron, ni que su sistema dure. Lo que es exasperante hoy en día es la mediocridad de la derecha -la izquierda no es mejor-, pero me desespera ver una derecha sin puntos de referencia y pusilánime cuando llega el momento de defender sus ideas.

(Traducción de Helena Faccia Serrano, del original francés en Le Figaro)

(Lea más en nuestra sección Cristianos Perseguidos)



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