sexta-feira, 14 de abril de 2017

Lleva 50 años como misionera en Indonesia atendiendo enfermos: «Soy un pequeño instrumento de Dios»

ReL 13 abril 2017

Los católicos son una minoría en Indonesia, el país
con mayor número de musulmanes del mundo
Sor Hugoline Elisabeth Deseilers, de las Siervas Misioneras del Santo Espírito (SSpS), llegó a Indonesia en 1967. Desde entonces, ha vivido con alegría los 50 años de su misión, llevando amor y esperanza a los necesitados y aliviando los sufrimientos a los numerosos enfermos, en particular terminales.

“Después de haber servido durante 50 años de trabajo misionero en Indonesia, doy gracias a Dios por el don de la misión y de la vocación de trabajar entre la gente indonesia. Soy un pequeño instrumento de Dios para llevar esperanza y alegría a los que sufren y a los necesitados, en el servicio del Evangelio y en la luz de mi fe”, afirma sor Hugoline a AsiaNews.

Inspirada en su hermano, sacerdote misionero del Verbo Divino (SvD), sor Hugoline entró a formar parte de la congregación de las SSpS a la edad de 23 años. “Normalmente visitaba a mi hermano sacerdote en Steyl (Austria). Fue él quien me introdujo con las Sierva Misioneras. También su comunidad estaba cerca”, recuerda la hermana a propósito de su camino vocacional.

De la enfermedad a dar la vida por los enfermos
Si bien Indonesia no es la destinación preferida, acepta la misión en virtud de la obediencia. Aterrizó en Yakarta el 16 de marzo de 1967, la misionera alemana comenzó a tener una grave enfermedad. La fidelidad de su promesa a Dios, al cual confía su propia salud, ayuda a sor Hugoline a curarse y a donar su propia vida al servicio de la misión en el país.

La congregación de las SSpS llegó a Indonesia en 1917. En los últimos 100 años, muchas vocaciones indonesias partieron misioneras para diversas partes del mundo. Hoy hay 700 hermanas de Indonesia distribuidas en 5 provincias, entre las cuales Timor Este. “Estoy feliz de asistir al crecimiento de las vocaciones a la vida religiosa entre las mujeres indonesias. Este es el fruto de nuestro trabajo misionero por lo cual agrademos a Dios”, afirma sor Hugoline. “Quisiera que nuestros 100 años de trabajo misionero (1917-2017), aumenten el compromiso de todas las hermanas de las SSpS en su vida de misión y que el Espíritu Santo no dé muchas vocaciones”.

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