terça-feira, 4 de abril de 2017

Celibato y abusos no están relacionados (P. Zollner – Comisión de protección de menores)

Entrevista al concluir la primera Conferencia Europea sobre formación del clero y prevención de abusos a menores


Universidad gregoriana
(ZENIT – Roma – 3 Mar. 2017).- No hay una relación directa entre celibato y abusos sexuales de menores, y es necesario evitar que entren en los seminarios personas que no son idóneas al sacerdocio. Esta es una de las conclusiones centrales de la primera Conferencia Europea sobre formación del clero y prevención de abusos a menores, que se realizó en Florencia del 31 de marzo hasta el sábado 1º de abril.

Lo indicó el sacerdote Hans Zollner, presidente del ‘Centre for Child protection‘ de la Universidad Pontificia Gregoriana y miembro de la Comisión de protección de los menores en una entrevista al Servicio de Información Religiosa (Sir).

“Muchas veces se escucha decir que el celibato provoca comportamientos de abusos”, dijo. Y precisó: “No es así, y lo confirman los estudiosos del tema. Entre otras cosas, la gran mayoría de los casos de abusos es cometida por personas que son casadas. Dicho esto es necesario también decir que un celibato mal vivido es un factor de riesgo y por esto es fundamental apuntar a la formación inicial o sea verificar que las personas que no son idóneas no sean admitidas”.

El padre Zollner añade que ademas, “durante el seminario y la formación religiosa, los candidatos tienen que ser acompañados e instruidos. Y que si bien esta es una tarea es de los obispos y formadores, “es necesario garantizar una formación continua de los jóvenes sacerdotes”.

“Las decisiones vocacionales –prosigue el experto– requieren un discernimiento desde el punto de vista intelectual, emotivo, de las relaciones, y espiritual.

Una vez que el joven golpea a la puerta de un noviciado o del seminario, tiene que existir la selección propia de los candidatos, indica. Y señala por ejemplo, que en las ciudades de Florencia y Milán “se hace una evaluación de la personalidad, utilizando también los instrumentos psicológicos que existe y que son reconocidos en todo el mundo, con entrevistas”.

Claro, precisa, “la decisión final de admisión no le corresponde al psicólogo pero es tomada por el responsable del noviciado, o por el rector del seminario, o por el obispo después de haber evaluado atentamente las voces de los expertos”.

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