sábado, 18 de fevereiro de 2017

«No renegaré de Cristo», así murió un cristiano indio tras ser arrojado a un estanque congelado

ReL  18 febrero 2017

Manifestación de cristianos en la India, donde sufren persecución
Muchos cristianos siguen hoy dando su vida por Cristo. El mismo Papa Francisco afirmaba recientemente que ahora hay más mártires que en los primeros siglos. Uno de ellos es el cristiano indio Bartu Urawan, que prefirió la muerte a renegar de su fe.

Ayuda a la Iglesia Necesitada relata el testimonio de este hombre de 50 años, que vivía en el pueblo indio de Kubuaa. Un grupo de quince vecinos que profesan el culto a Sarna le atacaron y le arrojaron a un estanque congelado. Para que le dejaran salir de él, le exigieron que apostatara de su fe, a lo que este cristiano respondió: “No renegaré de Cristo. Continuaré creyendo en Él hasta mi último suspiro”.

El hombre, un cristiano de Jhakhand, murió como mártir a causa de los repetidos paros cardíacos tras haber pasado 17 horas sumergido en el agua. En  Kubuaa, en el distrito de Palamu, Bartu Urawn residía con su esposa y su hijo Beneswar. Fue este último quien denunció el último episodio de violencia de los radicales hindúes contra un miembro de la minoría cristiana en la India, donde la Constitución- que es violada cada vez con mayor frecuencia- garantiza la libertad de culto.

Bartu y su familia se habían convertido al cristianismo hace unos diez años. Junto a ellos, también se convirtieron otras 9 familias del pueblo, de las cuales 7 fueron obligadas a volver a su religión originaria. La elección de la familia Urawn jamás fue aceptada por los otros habitantes del pueblo, pertenecientes a grupos tribales que profesan el culto a “Sarna”, o sea “la religión de los árboles sagrados”. Se trata de un ritual de antiguos orígenes, comunes a la mitología hindú, budista y jaina, que también prevé el sacrificio de animales.

Cristianos en la India
Beneswar narró que sus padres hace tiempo se habían convertido en blanco de los indígenas hindúes, contrarios a la conversión. Por esto, en un intento extremo por hacerles renegar de su fe, un grupo de 15 personas los ató y los arrojó al agua congelada. Allí permanecieron durante toda la noche, mientras el joven era obligado a asistir a la tortura de sus padres.  Mientras que la madre logró sobrevivir, Bartu murió pero se mantuvo fiel a Jesucristo.

Como parte de la tortura, el cristiano indio fue obligado a comer carne ofrecida en sacrificio y a consumir bebidas alcohólicas, mientras que el hijo fue obligado a beber agua contaminada.

Según el Informe Libertad Religiosa en el Mundo 2016, en la India los derechos de las minorías están seriamente amenazados, por lo que muchos son perseguidos a causa de la fe.

Si quiere ayudar a los cristianos perseguidos puede hacerlo a través de Ayuda a la Iglesia Necesitada pinchando AQUÍ

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