terça-feira, 28 de fevereiro de 2017

Beata Giovanna María Bonomo – 1 de marzo

«Fue un ejemplo de fidelidad en la tribulación que acompañó a las gracias sobrenaturales que recibió, entre ellas los estigmas de la Pasión. Acusada incluso de demente, hasta sus hermanas de comunidad dudaron de su autenticidad»


La ciudad de Asiago arrasada por las bombas en la Primera Guerra Mundial y la estatua intacta de la Beata Giovanna María Bonomo (Wiki commons)
(ZENIT – Madrid).- Precocidad en su entrega a Dios e incomprensiones ante sus numerosas experiencias místicas y favores celestiales, fueron, entre otros, los signos que marcaron el acontecer de esta abadesa benedictina. Vino al mundo en Asiago, Italia, el 15 de agosto de 1606, en una familia acomodada y socialmente reconocida. Su padre Giovanni era un terrateniente dedicado al comercio, y su madre Virginia pertenecía a la rama de los Ceschi di Borgo Valsugana. En 1612, cuando tenía alrededor de 6 años, quedó huérfana de madre, y su padre consideró oportuno encomendar su educación a las Hermanas Pobres de santa Clara en Trento, donde ingresó en 1615.

Con las religiosas obtuvo una interesante formación que le permitió adquirir destrezas en tareas propias que las jóvenes solían recibir entonces y que eran de gran utilidad, como las labores de punto. Además, tenía una sensibilidad artística que cultivó por medio de la literatura, la música y la danza, todo ello complementario a lo esencial para su vida: la educación religiosa. Tenía auténtica pasión por Cristo. Y llevada por ella obtuvo una gracia insólita en la época: tomar la primera comunión a sus 9 años. Como han hecho otras insignes discípulas de Jesús, con esa edad ya le consagró su virginidad. Y en aras de esta promesa efectuada libremente, a los 12 años intentó que su padre le permitiera ingresar en la vida religiosa.

Había elegido ser clarisa y pasar el resto de la existencia en la clausura de Trento donde estaba siendo formada. Sin embargo, su deseo contravenía los planes de su progenitor que había previsto que contrajera matrimonio, y con tal finalidad se la llevó consigo a Asiago, a la espera de que llegase el momento. En un principio se vio obligada a seguirle, pero fue tan insistente que logró torcer su voluntad. Lo que no pudo impedir es que recayese en él la elección del convento y de la Orden en la que consumaría su ofrenda. Así pues, con 15 años, como su padre autorizó su ingresó en el monasterio benedictino de san Jerónimo de Bassano, inició su vida religiosa. Es de suponer que Giovanni no fue consciente del trasfondo espiritual que conllevaba la presión a la que había sometido a su hija. Pero Dios se valía de su terquedad y actitud impositiva para conducir a la beata por el sendero previsto por Él.

Al profesar el 8 de septiembre de 1622 tomó el nombre de Giovanna María. Su primer éxtasis se produjo precisamente ese día. Con posterioridad, durante siete años continuaría siendo acreedora de numerosas y frecuentes gracias, que en su mayor parte venían unidas a la Eucaristía. Además, forma parte del selecto elenco de místicos que recibieron en su cuerpo los estigmas de la Pasión que eran manifiestos desde el jueves por la tarde hasta el sábado por la mañana. Oró fervorosamente para que desaparecieran, y en un momento dado obtuvo lo que pedía, pudiendo llevar vida normal como el resto de las religiosas. De todos modos, la presencia sobrenatural de Dios era particularmente manifiesta para ella en el instante de recibir la Sagrada Comunión. Como los signos extraordinarios con los que era agraciada no pudieron permanecer ocultos, atrajeron la atención de muchas personas que comenzaron a difundirlos juzgándolos una prueba de su santidad, lo cual le apenaba sobremanera. También suscitaron numerosos resquemores.

El signo de la contradicción acompaña siempre a los hijos de Dios; es una garantía de su autenticidad. A veces las controversias no vienen de fuera; tienen su origen en los más cercanos. Es la experiencia que ella tuvo que afrontar. Entre sus hermanas de comunidad hubo gran disparidad de opiniones. Algunas se negaban a aceptar la legitimidad de los favores, y se inclinaban a juzgarlos como fruto de sus debilidades. Vanidad, superchería, herejía…, a Giovanna le perseguían las tribulaciones, y las consecuencias de la acepción divina hacia su persona fueron muy dolorosas humana y espiritualmente. Era la cruz a la que debía abrazarse, los momentos de prueba que han de afrontar los discípulos de Cristo, cada uno con las características particulares. En su caso vinieron acompañados de amargura, soledad, incomprensión, dudas y hasta aceradas críticas que iban más lejos. Su propio confesor la tildó como demente y le prohibió tomar la comunión. Además, tenía vedado comparecer en el locutorio y le impidieron escribir cartas.

Siete años duraron estas penalidades, que no vinieron solas. A ellas se unieron males físicos: ciática y fiebres, entre otros. Tenía en contra a todo el clero de Vicenza. Lo que se dice una corona de sufrimientos. Aislada en el convento, Cristo se hizo notar dándole consuelo. Extraía de su divino costado la Sagrada Forma y se la ofrecía con estas palabras: «Toma, esposa mía». Otras veces era un ángel el que tomaba de la patena la Hostia que el sacerdote distribuía y se la llevaba a ella. Cuando se aceptó la veracidad de sus experiencias místicas, revocaron las prohibiciones. Y en 1652 fue elegida abadesa. Tres años más tarde fue priora, y nuevamente reelegida abadesa en 1664.

Durante veinte años formó a sus hermanas en lo que conocía por experiencia: sobrenaturalizar lo ordinario, enseñándoles que no buscasen grandes gestas, sino la fidelidad evangélica a las pequeñas cosas de cada día. Sus sabios consejos eran demandados por muchas personas, incluso las pertenecientes a altos estamentos sociales. En todos dejó la huella de su paciencia, humildad y caridad. Socorrió a los pobres y a los marginados. Tuvo el don de bilocación y el de milagros. Murió en Bassano el 1 de marzo de 1670 con fama de santidad. Fue beatificada por Pío VI el 9 de junio de 1783.

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La Santa Sede dará una donación importante para restaurar la iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén

Lo informó el embajador palestino, Issa Amil Kassissieh a la agencia Fides


Cardenal Leonardo Sandri y el embajador de Palestina (Fto embajada Palestina)
(ZENIT- Roma, 28 Feb. 2017).- La Santa Sede ofrecerá una donación importante para contribuir a los trabajos de restauración en curso tanto en la basílica del Santo Sepulcro en Jerusalén, como en la basílica de la Natividad en Belén. El cardenal Leonardo Sandri, prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales, fue quien informó esta decisión al embajador palestino, Issa Amil Kassissieh durante una reunión celebrada este lunes, 27 de febrero en el Vaticano.

Así lo ha confirmado a la Agencia Fides, el mismo embajador del Estado de Palestina ante la Santa Sede, precisando que “la donación es sustanciosa” y que “los frailes franciscanos de la Custodia de Tierra Santa lanzarán un comunicado en el que darán a conocer el total de la donación y el mecanismo a través del que se realizará”.

“Desde ahora, en nombre del presidente del Estado de Palestina, Mahmoud Abbas, y del pueblo palestino, he dado las gracias a la Santa Sede por el compromiso en el que se ha prodigado a favor de la justicia y la paz en Tierra Santa, y en los lugares en los que nació y donde fue crucificado Nuestro Señor Jesucristo” dijo el diplomático.

La restauración de la Basílica de la Natividad, en Belén, comenzó en 2013, y cuenta con la colaboración de tres comunidades religiosas (Greco-ortodoxos, armenios y franciscanos de la Custodia) que tienen derechos específicos y propiedad sobre la iglesia, que se rige por el Status Quo.

El trabajo del Edículo del Santo Sepulcro comenzó el 8 de mayo de 2016. este proyecto del Santo Sepulcro, que costará unos 3,3 millones de dólares también cuenta con el apoyo de la Iglesia Católica, de la Iglesia greco-ortodoxa y de la Iglesia armenia apostólica.

En abril de 2016, el rey de Jordania Abdalá II ya había enviado en forma de “beneficencia real” (Makruma) una donación personal sustancial al proyecto. El pasado mes de octubre, el presidente palestino, Mahmoud Abbas, realizó una “contribución personal”, una donación para apoyar la restauración del Edículo del Santo Sepulcro . La Custodia de Tierra Santa, a través de sus canales oficiales, proporciona actualizaciones regulares sobre el progreso de los trabajos.

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Intenciones de oración del Papa – Marzo 2017 – Ayudar a los cristianos perseguidos

La Santa Sede ha dado a conocer las intenciones de oración del santo padre Francisco


El papa Francisco reza (Foto © Osservatore Romano)
(ZENIT- Ciudad del Vaticano, 28 Feb. 2017).- “La oración es la llave que abre el corazón misericordioso de Dios” escribió el papa Francisco en un ‘tweet’ enviado este 28 de febrero dese la cuenta (@Pontifex_es).

Durante todo el mes de marzo de 2017, cuyo inicio coincide este año con el comienzo de la cuaresma, este Miércoles de Cenizas, el Santo Padre invita a los católicos a rezar por los cristianos perseguidos.

“Recemos por los nuestros hermanos y hermanas perseguidos, para que sientan el apoyo de toda la Iglesia, a través dela oración y de la ayuda material”.

El Papa dará una segunda intención de oración en el ángelus del próximo domingo: “El llamado del ángelus”.

Es posible además descargar en el móvil la aplicación ‘Click To Pray’ para conectarse con más facilidad con el Papa en la oración por los grandes desafíos de la humanidad.

Además en los próximos días el Papa comentará personalmente esta incención en el ‘Video del Papa’.

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¿Hay que dar limosna a quien pide por la calle? Francisco responde

Lo explicó el Santo Padre a una entrevista a la Cáritas de Milán, el mensual “scarp de tenis”


Cristo sin techo, imagen de bronce puesta en la limosnería apostólica (Foto ZENIT cc)
Cristo sin techo, imagen de bronce puesta en la limosnería apostólica (Foto ZENIT cc)
(ZENIT – Roma).- Interrogado el papa Francisco sobre si hay que dar una limosna a quien la pide por la calle, respondió: “Hay muchos argumentos para justificarse a si mismo cuando no se da una limosna”. Lo explicó en una entrevista al mensual “scarp de tenis” de la Cáritas de Milán, señalando que uno de ellos es: “¿Cómo le voy a dar dinero si después él se lo gasta para tomarse un vaso de vino?”. Y Francisco responde, que si es esa la única felicidad que tiene en la vida “está bien así”. E invitó a preguntarse “más bien ¿qué hace uno a escondidas?, ¿cuál es la felicidad que uno busca escondido?”.

“O más bien, a diferencia de él uno es más afortunado, tiene una casa, una esposa, hijos, ¿Qué te lleva a decir, ‘Ocúpense ustedes de él’. Una ayuda siempre es justa. Desde luego, no es bueno lanzar al pobre solo algunas monedas. Es importante el gesto, ayudar a los que piden mirándoles a los ojos y tocando sus manos. Echar el dinero y no mirarlos en los ojos no es un gesto cristiano”, señala el Santo Padre.

¿Cómo educar a la limosna? El Santo Padre contó la anécdota de una señora que conoció en Buenos Aires y que era mamá de cinco niños. El papá se encontraba en el trabajo, ellos “estaban almorzando y sienten golpear a la puerta. El más grande va a abrir: ‘Mamá, hay un hombre que pide comida. ¿Qué hacemos?’. Los tres, la más pequeña una niña de cuatro años estaban comiendo una milanesa. La mamá dice: ‘Cortemos por la mitad nuestra milanesa’. Y la niña dice que no porque hay otra. ‘Es para papá esta noche. Se la tenemos que dar, tenemos que darle la nuestra’”.

“Con pocas y simples palabras –prosiguió Francisco– aprendieron que se da de lo propio, lo que uno nunca querría dejar. Dos semanas después, la misma señora fue a la ciudad para realizar algunas gestiones y dejó a los niños en la casa, ellos tenían que hacer deberes, les dejó la merienda lista. Cuando regresó encontró a los tres hijos con un mendigo en la mesa con quien estaban comiendo la merienda. Habían aprendido bien y demasiado rápido, y seguramente les había faltado la prudencia”.

Y el Pontífice concluye explicando que “enseñar  la caridad no es descargar las propias culpas, pero es un acercarse, un mirar a una miseria que llevo dentro de mí y que el Señor comprende y salva. Porque todos tenemos miserias dentro”.

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El 2 de abril el Papa visitará la ciudad italiana de Carpi, golpeada por el terremoto de 2012

El Sucesor de Pedro llegará poco después de la solemne reapertura de la Iglesia Catedral de la ciudad, el 25 de marzo próximo


(ZENIT – Ciudad del Vaticano, 28 Feb. 2017).- El Papa Francisco realizará una visita pastoral a la Diócesis de Carpi, en la región italiana de Emilia-Romaña, cercana a Módena, el próximo domingo 2 de abril, informó hoy la Oficina de prensa de la Santa Sede.

La población de las ciudades golpeadas por el terremoto tienen que luchar contra el desanimo y la resignación y la reconstrucción de la catedral, en este caso dedicada a Santa María Asunta, es un símbolo de que se puede volver a la normalidad.

Por su parte el obispo de Carpi, Mons. Francesco Cavina, expresó su alegría al anunciar la visita del Santo Padre, en un comunicado publicado por su diócesis.  “Agradezco profundamente a su santidad Francisco –afirmó el obispo– que viene a encontrar a una Iglesia que está haciendo un camino significativo de fe y que vive un momento de esperanza después de las consecuencias del terremoto de 2012”.

“Esta Iglesia particular de Carpi -añadió Mons. Cavina– sabrá prepararse con empeño y entusiasmo para recibir al Sucesor de Pedro, después de la solemne reapertura de la Iglesia Catedral de la ciudad, el 25 de marzo próximo”.

Finalmente, el Obispo de Carpi señala que, “toda la comunidad cristiana y civil, en cada una de sus expresiones, después de haberse comprometido con dedicación y empeño para la reapertura de la propia Iglesia Catedral, se reunirá con fervor y afecto alrededor de la persona del Santo Padre para escuchar de Su voz, palabras de aliento para proseguir, con fe y esperanza, en el camino que Él ha señalado para confirmar siempre más en Cristo también a la Iglesia de Carpi”.

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Francisco en Sta. Marta: en las dificultades saber decir ‘Contento Señor, contento’

El Pontífice recuerda que “la plenitud de Dios es una plenitud aniquilada en la cruz”


El Papa en Santa Marta - © Osservatore Romano
(ZENIT – Ciudad del Vaticano, 28 Feb. 2017 ).- El papa Francisco durante la misa celebrada este lunes por la mañana en la residencia Santa Marta, comentando el evangelio del día y de la respuesta que es necesario dar a Jesús, aseguró que quien elige a Dios y no a las riquezas, recibirá todo.

En estos días precedentes a la cuaresma la Iglesia “nos invita a reflexionar sobre la relación entre Dios y las riquezas”, en la parábola del joven rico, que elige las riquezas y no seguir a Jesús”. El comentario de Jesús asusta un poco a los discípulos, comentó Francisco: “Cómo es difícil que un rico entre en el Reino de los cielos. Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja”.

El Evangelio del día muestra a Pedro que interroga al Señor sobre aquellos han dejado todo. Como si “Pedro les pasase la cuenta al Señor”. “Este se fue y ¿nosotros?. La respuesta de Jesús es: ‘Yo os digo: no hay ninguno que haya dejado todo sin que reciba todo’, con la medida desbordante con la cual Dios otorga sus dones”.

“No hay ninguno que haya dejado casa, hermanos o hermanas o madres o padres o hijos o campos por causa mía y por causa del Evangelio, que no reciba ahora en este tiempo cien veces tanto en casas, hermanos, hermanas, madres, campos y la vida eterna en el tiempo que vendrá’”. Y el Papa subraya: “Todo. El Señor no sabe dar menos que todo. Cuando Él dona algo, se dona así mismo, que es todo”.

Entretanto hay una palabra en este pasaje del Evangelio, ‘junto a persecuciones’. Esto es otro modo de pensar, porque “la plenitud de Dios es una plenitud aniquilada en la cruz”. Francisco reconoció que “No es fácil, no es fácil esto”.

¿Cuál es la señal que yo voy adelante en este dar todo y recibir todo?, el Pontífice lo indica en la Primera Lectura: ‘Glorifica al Señor con el ojo atento. En cada ofrenda muestra alegre tu rostro, con alegría, consagra tu diezmo. Da al Altísimo según el don de Él recibido y con el ojo contento según tu voluntad’. Ojo contento, alegre en el rostro, alegría, contento”. En cambio al joven rico “se le obscureció el rostro y se fue entristecido”, porque no fue capaz de recibir” esta plenitud aniquilada”.

El Santo Padre citó al santo chileno Alberto Hurtado: “Trabajaba siempre, dificultad tras dificultad. Trabajaba para los pobres… Fue realmente un hombre que creó caminos en ese país… La caridad para la asistencia a los pobres… Pero fue perseguido, tantos sufrimientos. Pero cuando estaba justamente allí aniquilado en la cruz, su frase era: “Contento Señor, Contento”.

Francisco concluyó su homilía pidiendo al Señor que nos enseñe a ir por ese camino de la plenitud aniquilada de Jesucristo y decir siempre y sobre todo en las dificultades. “Contento, Señor, contento”.


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Sudão do Sul: “Rezamos para que o Papa venha!”

O Bispo de Yei: a sua vinda teria um grande significado para a nossa fé e para a nossa vida, até mesmo para os não-cristãos, para toda a população do Sudão do Sul


Sudan do Sul (Wikicommons)
Sudan do Sul (Wikicommons)
(ZENIT – Cidade do Vaticano).- Tiveram ampla repercussão no Sudão do Sul as palavras do Papa Francisco pronunciadas na Igreja anglicana de ‘Todos os Santos’ em Roma, no domingo 26 de febrero, sobre uma possível visita ao país martirizado pela guerra civil e onde cerca de 100 mil pessoas passam fome.

O Bispo de Yei, Sudão do Sul, Dom Erkolano Lodu Tombe fala da a Radio Vaticano da possível viagem, ainda em estudo: “Estou entusiasmado e feliz em ouvir que o Papa poderia vir ao Sudão do Sul! O Santo Padre não prometeu: espera isto. Por esta razão as pessoas disseram: rezemos pela vinda do Santo Padre ao Sudão do Sul. A sua vinda teria um grande significado para a nossa fé e para a nossa vida, até mesmo para os não-cristãos, para toda a população do Sudão do Sul”.

“Neste momento, o Sudão do Sul vive a condição de uma guerra civil. Existem assassinatos, existem pessoas que fogem para os países vizinhos, agressões e destruições de igrejas estão na ordem do dia, mas as pessoas do país ainda estão convencidas de que cedo ou tarde tudo isto acabará. Nós todos temos esperança de que esta difícil situação acabe logo. Não sei quantificar o tempo, mas acabará, porque quer a Igreja, quer as pessoas, quer o governo, querem colocar fim a esta difícil situação em nosso país”, disse o bispo.

“A nossa intervenção antes de tudo –acrescentou o bispo de Yei–  tem por objetivo fazer com que o apelo que o Papa Francisco lançou, em 22 de fevereiro passado à comunidade internacional, chegue realmente também às populações do Sudão do Sul. A crise atual é muito dura e o Papa disse que a comunidade internacional deve olhar para o sofrimento da população do Sudão do Sul”.

“Portanto, também a nossa voz lança um apelo e o próprio governo do Sudão do Sul declarou que existem milhares de pessoas que estão passando fome no país. Por isto o nosso empenho é, antes de tudo, o de tomar consciência do sofrimento das pessoas. A catástrofe humanitária requer uma resposta urgente e nós pedimos à comunidade internacional para vir em ajuda das pessoas que no Sudão do Sul estão morrendo de fome”.

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Quarto aniversário da conclusão do pontificado de Bento XVI

Rumo ao 90º aniversário de Bento, no 16 de abril 2017



(ZENIT – Cidade do Vaticano) – Neste día 28 de fevereiro, quarto aniversário da conclusão de seu Pontificado, muitos rezan pelo papa emérito Bento e de acordo com suas intenções, um momento importante no caminho rumo ao 90º aniversário de Bento, no 16 de abril 2017.

“Sou simplesmente um peregrino que inicia a última etapa de sua peregrinação nesta terra”. Com estas palavras, o Santo Padre Bento XVI em Castel Gandolfo despediu-se de sua vida como Papa, há dois anos. O pontífice alemão, 17 dias após surpreender o mundo com a sua demissão, se retirou na residência papal de verão durante a Sede Vacante. Nesse mesmo dia, foi selado o apartamento papal.

Às 20 horas do dia 28 fevereiro de 2013 Bento XVI deixou de ser Papa. A partir daquele momento passou a ser chamado de Papa Emérito Bento XVI. A Guarda Suíça fechou as portas da casa em Castel Gandolfo e deixou de exercer suas funções neste período da residência temporária de Bento XVI, pois não havia Papa para custodiar e a função foi assumida pela Gendarmaria do Vaticano.

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Los cristianos coptos huyen del Sinaí tras la oleada de ataques de Daesh: «Escapamos con lo puesto»

ReL 28 febrero 2017

Muchos coptos están huyendo tras los
últimos ataques islamistas
Una vez más los cristianos coptos están siendo víctimas de la persecución. En el Sinaí, la filial de Estado Islámico ha asesinado en pocas semanas a siete cristianos por el hecho de serlo, provocando la huida de muchas familias de esta minoría que temen una ola de violencia anticristiana. Francisco Carrión, enviado especial de El Mundo, ha recogido el testimonio de varios coptos de la zona en este reportaje

"A Kamal lo mataron delante de mis ojos. Eran seis encapuchados. Le dieron el alto y le pidieron el carné. Cuando vieron que era cristiano, le descerrajaron un tiro en la nuca y huyeron en varias motocicletas". Abdalá Shukrali relata el asesinato aturdido aún por un suceso que ha trastocado su existencia y la de cientos de residentes cristianos de Al Arish, la capital del norte del Sinaí.

Siete asesinatos en un mes
En el último mes los militantes de la filial local del autodenominado Estado Islámico, que campan a sus anchas por la geografía de una península fronteriza con la franja de Gaza, han segado la vida de siete miembros de la minoría copta. El último crimen se registró el pasado jueves y desde entonces decenas de familias como la de Abdalá han emprendido una atropellada huida hacia Ismailia, una de las principales ciudades egipcias que jalonan el canal de Suez.

"Alguien dejó un mensaje con amenazas debajo de la puerta. A la mañana siguiente escapamos con lo puesto. He vivido durante 40 años en el Sinaí y jamás había abandonado mi casa como lo he hecho ahora", balbucea este jubilado de 65 años, enfundado en galabiya (túnica tradicional) y turbante.

Los suyos no son los únicos lamentos que se han instalado en las iglesias de Ismailia y en las estancias del albergue juvenil que acoge a parte de la diáspora. En el jardín del hotel con vistas a una de las rutas marítimas más transitadas del planeta, Nawa Fauzi descansa vestida de riguroso luto. Su cuñado Medhat falleció la semana pasada en otro de los homicidios que han sembrado el terror en Al Arish.

"No tengo esperanzas de volver pronto" "Eran las diez de la noche. Llamaron a la puerta. Medhat abrió y le dispararon sin mediar palabra. Saad, su padre, también fue asesinado. Luego prendieron fuego a la casa", narra Nawa, que no ha regresado al pueblo desde el funeral. "Lo dejé todo allí. No tengo esperanza de volver pronto", admite en voz baja.

Muchas familias coptas están abandonando el Sinaí por miedo a ser atacados por los terroristas islámicos
El dolor se ha propagado entre quienes a diario cruzan el canal. "Son ya 120 familias las que han llegado y hay otras muchas en camino. Llegan en furgonetas y microbuses por la noche o a primera hora de la mañana tras cinco horas de viaje", explica Fadi Muris, uno de los voluntarios que recibe a los desterrados entre los muros de la iglesia anglicana de Ismailia, un recinto plantado junto a una de las sedes del canal como recuerdo ajado de los británicos que controlaron una vez la hendidura. Por el patio de la parroquia, donde dos niños juegan al balón, despuntan unos destartalados tresillos y un puñado de solemnes sillas. Los recién llegados buscan acomodo en las estancias de una vieja escuela reconvertida en refugio.

"Fui testigo de dos guerras y jamás pasó nada como esto", murmura entre lágrimas Safin Girgis, un vecino de 95 años traumatizado por el éxodo. "Si la policía y el ejército, que están armados, no pueden hacer nada. ¿Qué será de nosotros? Cada día caen soldados y agentes. Ahora Al Arish es solo sangre y muerte", maldice en mitad de la la desolación. Desde 2013 el régimen del ex jefe del ejército Abdelfatah al Sisi ha incrementado la presencia de fuerzas de seguridad en un área vetada a la prensa y ha destruido miles de viviendas para crear una "zona colchón" en el enclave fronterizo de Rafah.


Lejos de ahogar a la insurgencia, las huestes de "Wilayat Sinai" -la rama local del califato proclamado a caballo de Siria e Irak- han firmado ataques cada vez más audaces. En octubre de 2015 reivindicaron el atentado contra un avión ruso que cubría la ruta Sharm el Sheij-San Petersburgo acabando con la vida de las 224 personas que viajaban a bordo. Cientos de soldados y policías egipcios han perecido en continuos atentados a puestos de control y emboscadas.


"En la ciudad hueles la muerte"
"Me he acostumbrado a ver los cadáveres de los asesinatos", confiesa Girgis Saba, un empleado cristiano del hospital de Al Arish. "En la ciudad hueles la muerte y las sirenas de las ambulancias nunca dejan de sonar. Hay un toque de queda desde la una de la madrugada hasta las cinco de la mañana pero no sirve de nada. Los terroristas salen de sus escondites a las 9 de la noche", desliza cargado de desconfianza.

"Los miembros del Daesh [acrónimo del Estado Islámico en árabe] son como diablos. Viven entre nosotros. Llegan, golpean tu puerta o la derriban, te matan y desaparecen. Nadie sabe quienes son y las fuerzas de seguridad, que suelen montar guardia en los alrededores pero no patrullan el interior de la ciudad, no pueden pararle los pies". Un "modus operandi" que ha desatado el pánico a un enemigo escurridizo y ubicuo.

"Es una cacería. Primero fueron a por los policías y los soldados. Ahora el blanco son nuestros fieles", confirma el padre Yohanna Ibrahim mientras arrastra su sotana negra por los pasillos del albergue que acoge a una nueva comitiva de parias, atormentados por su solitaria fuga. "No sé si los terroristas les amenazaron pero la policía no acudió a ayudarnos ni nos escoltó cuando emprendimos el camino", despotrica Adi el Munir, un padre de familia de 53 años que suspira por volver algún día a su hogar. "Al Arish es mi vida. Si lo visitas, lo entenderás. A su lado, Alejandría no vale nada".

Los coptos, una minoría que representa casi el 10% de la población
Hace una semana el Estado Islámico lanzó la enésima amenaza contra la minoría cristiana, que representa alrededor del 8 por ciento de la población egipcia. En el vídeo, Abu Abdalá al Masri -identificado como el suicida que mató a 28 personas el pasado diciembre en una iglesia de la catedral copta de El Cairo- prometía "matar a los infieles" que pueblan la tierra de los faraones. "A mis hermanos presos. No vaciléis ni os aflijáis. Juro que pronto liberaremos El Cairo", clamó el yihadista. Desde entonces la angustia carcome a los cristianos del norte del Sinaí.

"Los terroristas aseguraron que tienen listados con los cristianos que viven en la ciudad. Nos vigilan y conocen nuestros movimientos", apunta Remi Refaat, un maestro que ha escapado con sus padres y hermanos. "Salimos precipitadamente -agrega- porque han amenazado de muerte a todos los conductores que ayuden a los cristianos a huir de Al Arish". El desamparo ha vuelto a colocar al régimen egipcio en el ojo del huracán. "No hay suficientes policías en las calles de Al Arish. Hemos pedido que los agentes patrullen la ciudad. Esperamos que los cristianos puedan regresar cuando la seguridad mejore", admite a este diario el parlamentario Hosam Refai.

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Llevaba casi diez años lejos de Dios pero era Miércoles de Ceniza y una señal lo llevó a la Iglesia

Matthew Walther, periodista peleón e inconformista... movido por un poema
Matthew Walther explica cómo un Miércoles de Ceniza volvió a la fe, tocado por un poema
P.J.Ginés/ReL 28 febrero 2017

Matthew Walther (aquí su Twitter) es un periodista norteamericano conservador, inconformista, polémico y hasta peleón, editor asociado del Free Beacon de Washington, que ha colaborado en el Spectator de Londres, First Things, Weekly Standard, National Review y The Daily Beast. Es un hombre apasionado al que le gusta nadar contracorriente. Fuma tabaco y bebe cerveza y si lo critican por hacerlo (“ha bebido demasiado”, dicen a veces sus opositores) entonces se hace una foto con una botella y la cuelga en Twitter, para provocar más.


Walther se alejó de la fe católica de su infancia durante varios años, hasta que un Miércoles de Ceniza sintió una llamada que lo atrapó.

Huyó de Dios y probó otras cosas
“Entre los 12 y los 20 años, antes de mi retorno a la iglesia en febrero de 2010, yo creí en el budismo, el vetegarianismo, el pacifismo, el matrimonio gay, el marxismo, el libertarianismo, la crítica literaria y, lo que más me avergüenza, me parece, en los méritos literarios de Finnegan’s Wake”, explica con humor, refiriéndose a la difícil novela irónica de James Joyce.

De todas esas cosas, la que le acercó a la fe fue la penúltima, la crítica literaria: más en concreto, el tener que escribir un ensayo "más bien aburrido" sobre los poetas Yeats y T.S. Eliot. Él venía de estar casi una década alejado de Dios.

Un niño sensible, e inquieto
“Yo fui un niño muy piadoso que creció temiendo al infierno con una intensidad casi física. Incluso la visión de demonios en dibujos animados podía llenarme de terror. Pero al mismo tiempo desde muy niño tenía dudas. Recuerdo perfectamente estar en la cama con 7 años pensando: ‘cuando te mueres, ya no hay nada’”.

A los 12 años, decidió ignorar todo lo relacionado con Dios, el cielo o el infierno. “Cuando mi catequista nos dijo que saltarse la misa del domingo era un pecado mortal, decidí que probablemente no existía ni el cielo ni el infierno, y mucho menos un Dios que se interesase por lo que hagamos con nuestro tiempo el domingo u otro día de la semana”.

¿Materialismo? No, hay Algo que trasciende
Pero esa postura de inicio de adolescencia se transformó con los años. Al irse acabando su adolescencia, desapareció su materialismo. Por un lado, se enamoró seriamente. Por otro lado, explica, escuchaba la música del norirlandés Van Morrison. El materialismo estricto no bastaba para encajar estas realidades: el amor, la belleza... Intuía que había Algo en vez de la nada.

Repasando aquella época, considera que era una especie de pagano espiritual: “Yo rendía honores, casi literalmente, a cosas como las olas grises, los truenos, las hojas de otoño, las caras de las mujeres hermosas, el olor de las lilas, las primeras nevadas. Con todo lo que había por ahí, el cuentecito sobre un Nazareno me parecía poca cosa”.

Un poema especial en una fecha especial
Y entonces llegó ese día de febrero de 2010, cuando estaba trabajando en una oficina aburrida (“gogoliana”, explica en el Catholic Herald) y preparaba un ensayo consultando los poemas de T.S.Eliot (1888-1965). Y encontró uno titulado Miércoles de Ceniza (aquí en español) que hasta entonces nunca le había interesado.

Eliot era agnóstico en esta época. Pero en este poema, el poeta le rezaba a la Virgen, usando palabras de las liturgias de días marianos.

A Matthew Walther le capturaron estas palabras en concreto:

Y ruego a Dios que se apiade de nosotros
Y le ruego que yo pueda olvidarme
De aquellas cosas que conmigo mismo discuto demasiado
Explico demasiado


Pocas horas después, consultó el calendario y comprobó que ese mismo día era Miércoles de Ceniza. Era una señal, entendió: demasiada casualidad. Buscó en Google los horarios de actividades en la catedral, que estaba cerca, y acudió al templo. Llevaba casi diez años sin ir a la iglesia, excepto por el funeral de una tatarabuela.


Misa en latín
Era un oficio más solemne que los que recordaba de niño: la mayor parte estaba en latín. Y le asombró que aún había agua en las pilas bautismales: recordaba que en su parroquia se retiraba en Cuaresma.

Y se quedó a la misa y recibió la ceniza. Ir a la iglesia el Miércoles de Ceniza, ponerse en la cola para recibir su imposición, es algo que cualquiera puede hacer, cualquier pecador, cualquier pagano, está abierto a todos.

Transformado para siempre
“Desde ese día, ni por un instante he dudado de la existencia de Dios o de la Encarnación de su Hijo. Fue también, aunque entonces no me di cuenta, el inicio de mi devoción por su Madre”.

Es consciente de que aquel día y su fruto fue un “don tan extraordinario para alguien tan indigno como yo, de una forma tan extraña y asombrosa, uno de esos pequeños chistes de la Providencia”. Aquel día fue el que se inició su proceso de retorno a la Iglesia.

Ahora casi no lee poemas de T.S.Eliot, excepto una vez al año, y entonces, cita, “el corazón perdido se eleva y alegra, en las lilas perdidas y las voces perdidas del mar”.


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Uma Família Fantástica



Com uma simplicidade impressionante, e sem qualquer preocupação publicitária, um casal da Catalunha esteve de visita a Lisboa, Porto e Braga no final de 2016, para orientar conferências relacionadas com o tema “A alegria de construir famílias felizes”.

Não fora o magnífico exemplo de felicidade na família dados por Rosa Pich e Josemaria Postigo, e esta visita passaria despercebida. Parece-me no entanto que o conteúdo da mensagem que trouxeram e as experiências que apresentaram merecem divulgação.

Os Postigos, Rosa e Josemaria, têm 15 filhos vivos de 18 que nasceram. Encontram na família o ambiente propício para a sua realização como pessoas, através da ajuda mútua e da comunhão de objetivos, tarefas e interesses.

Na conferência a que assisti, Rosa, ao bom estilo feminino apurado com a origem catalã, quase monopolizou a conversa; contou histórias, anedotas e incidentes divertidos, com um bom humor e um entusiasmo contagiantes. Descreveu com graça, referindo-se à luta diária de cada um para ultrapassar as dificuldades, que Pepa, a 12ª, tem por meta rir-se pelo menos uma vez de manhã e outra à tarde, que Tomas, o 14 º,  só pode fazer birra uma vez por dia, e que, quando se esgota algum produto de mercearia,  na sequência da compra que é  feita on line e apenas uma vez por mês, “no passa nada” se tiverem que beber o leite sem chocolate durante três ou quatro dias.

Josemaria, mais sereno, explica que não são apenas questões práticas, são formas de fortalecer a vontade, estimular o auto controle, mostrar respeito pelos outros, em suma, de se aperfeiçoarem como pessoas. É educação na sua formulação mais genuína e mais natural.

Se Rosa conta todas estas coisas com um entusiasmo indescritível, Josemaria alerta que também têm problemas, falhas e contratempos que vão resolvendo com espírito desportivo, não desanimando.

Colocando a relação conjugal no topo das suas preocupações humanas, Rosa e Josemaria têm uma disponibilidade total para os filhos. Essa disponibilidade, que tem como objetivo tratar cada filho como se fosse único, não se manifesta apenas no plano afetivo. Com esforço e dedicação de tempo e recursos, a família Postigo organiza-se com simplicidade, procurando que cada um assuma responsabilidades e tarefas concretas desde as mais tenras idades, habituando-os a não terem tudo o que querem, mesmo quando os colegas têm e exibem, articulando entre todos aspetos de melhoria geral do contexto familiar, e com cada um metas de aperfeiçoamento pessoal. 

Jantam habitualmente todos à mesa. A família e os amigos ou parentes que sempre aparecem, esgotam a lotação da grande mesa redonda da sala de jantar, servindo diariamente mais de 20 refeições; um pequeno restaurante no qual se fala, se discute, se opina, e se ganha o hábito de respeitar os outros e de saber escutar.

Os mais velhos ajudam a tratar dos mais pequenos e estes, a partir do momento em que fisicamente lhes é possível, fazem as suas camas todas as manhãs, forma de aprenderem a colaborar e a assumir responsabilidades, mantendo arrumados os quartos mobilados com vários beliches de quatro camas feitos à medida para cada quarto.

Dedicar tempo, mais de qualidade do que em quantidade, um ao outro e ambos aos filhos, exige ordem, organização, desprendimento, virtudes que todos absorvem por osmose.

Como são pontuais nas entrevistas de trabalho com os professores dos filhos, vão 157 vezes por ano aos colégios.

Poderia dizer muito mais coisas sobre o que aprendi com a família Postigo. No entanto a impressão mais profunda foi causada pela extraordinária tranquilidade e serenidade com que abordam os temas da família. Mesmo o facto de já terem morrido três filhas por doença cardíaca congénita e Lolita, a 15ª, viver em risco, esperando a oportunidade de uma cirurgia que não sabem se vai chegar a tempo.

Uma família alegre, feliz, exemplar, mas normal; que enfrenta o dia-a-dia com fé, com coragem, com confiança. Rosa diz que tem um segredo. Josemaria afirma que esse segredo não é nada de especial, é apenas visão sobrenatural, generosidade e esforço por corresponder à responsabilidade de terem uma família numerosa.

Como se fosse pouco!
Raul Bessa Monteiro
Professor da AESE Business School

"Uma Senhora mais brilhante que o sol"

Era assim que os três pastorinhos falavam de N. Senhora. Não sabiam quem era a Senhora e o que queria deles até ao momento em que Lhe perguntaram para satisfazerem a curiosidade própria e a alheia.

Porquê três crianças pequenas e analfabetas? Os desígnios de Deus são muito diferentes dos nossos.

Foram a  simplicidade e candura destas crianças que pastoreavam todo o dia, brincavam, jogavam, cantavam, que eram obedientes aos seus pais levando todos os dias as ovelhas para o monte e rezarem o terço depois da merenda que fizeram "aparecer" a Mensagem de Fátima. 


Saíam de manhã todas contentes e alegres porque eram primos amigos e se entendiam muito bem não faltando pelo meio alguns amuos próprios da idade e da convivência diária.

Crianças nas  quais não existia  duplicidade e, por isso, acreditaram em tudo o que a "A Senhora mais brilhante que o sol " lhes queria comunicar. Foram fiéis  ao compromisso de irem todos os dias 13 de cada mês à  Cova da Iria. Mas no mês da festa de Santo António quando os pais as proibiram de verem a Senhora porque a festa de Santo António era melhor, a Jacinta respondeu muito despachada: "o Santo António é feio e a  Senhora é linda ".

Crianças que conseguem guardar segredo mesmo quando o senhor administrador as queria  fritar numa caldeira de azeite almas inocentes que nos servem de exemplo para a nossa incoerência perante  coisas muito mais  simples.

Foi nos simples e humildes que N. Senhora encontrou  terreno para transmitir um alerta ao mundo dos erros que os homens espalhariam se não se convertessem. Vislumbrava-se uma ligação ao sobrenatural que os Pastorinhos entenderam muito bem. Por isso faziam tudo o que a Senhora lhes dizia e não queriam faltar ao encontro mensal do dia 13.

Todos estes acontecimentos marcados  pela fé preparam-nos agora para a comemoração do Centenário das Aparições de Nossa Senhora.

Adelaide Figuinha
Professora








“Um gigantesco retrocesso civilizacional”...

Dura realidade, decorrente do acontecimento de 11 de Fevereiro de 2007, nos primórdios do século XXI, verificada em Portugal!
     
A vitória do `Sim` no referendo ao aborto com uma percentagem real de 24,69% gerou uma nova lei que foi discutida e votada na Comissão de Assuntos Constitucionais, na Assembleia da República. Realmente, foi a Abstenção a grande “vencedora”!

A maior parte dos portugueses demitiu-se das suas graves responsabilidades e agora aí temos o resultado! Da sua leitura ressalta que se manifestou uma cultura que não está impregnada de valores éticos fundamentais, que deveriam presidir a todo o comportamento individual, e inspirar o sentido das leis, como é o do carácter inviolável da vida humana consagrado, como todos bem deveríamos saber, na nossa Constituição.

Esta mutação cultural teve e tem variadíssimas causas que importa a cada um aprofundar e assumir... As consequências por demais, previsíveis, resultaram na supressão da vida de muitos milhares de seres humanos inocentes e indefesos que jamais poderá ser considerada um “avanço”… como alguns se atrevem a definir! Antes pelo contrário: “um gigantesco retrocesso civilizacional” uma vez que se trata de uma tese inadmissível, tanto do ponto de vista dos crentes, como do ponto de vista puramente humano! Que riqueza incomensurável representariam todas estas vidas humanas em benefício da humanidade!...
     
Não é o facto de o Estado elaborar uma lei que torna o “intrinsecamente mau” num bem para a sociedade, pois “o que pode ser legal, não é necessariamente moral”. A vida é o dom mais precioso que cada um de nós recebeu e não pode ser suprimida, nem no início, nem no seu fim natural. Como ninguém tem o direito de impedir que, quando a vida surge, se desenvolva. Fazê-lo é cometer um homicídio. Apesar da lei, que está aí, os princípios éticos mantêm-se, como é óbvio; assim como a questão do aborto não ficou encerrada. Antes pelo contrário. Não podemos esquecer que, em democracia, as leis emergem de consensos maioritários, e a nossa grande esperança é a de que as maiorias mudem. Os discordantes têm, entretanto, um papel importante a desempenhar: têm o direito e o dever de, intervindo no espaço público democrático, procurar alterar a opinião dessas maiorias.
     
Se e quando a maior parte dos portugueses se convencer de que é intolerável pôr fim a uma vida humana distinta da vida da mãe, então a lei recuará na liberalização do aborto. Com ou sem referendo!
     
O avanço das técnicas médicas (ecografias, etc., etc.), torna-as excelentes aliadas nesta batalha dos valores relacionados com a vida. Assim como a forte convicção de que a luta pela dignidade da vida humana, é uma das mais nobres tarefas civilizacionais!

Deste modo, é claríssimo que não basta o novo contexto legal. É urgente dar uma resposta determinada ao drama do aborto: criar e / ou reforçar estruturas de apoio eficaz e amigo às mães em apuros com uma maternidade não desejada, e que consideram demasiado pesada para levar a seu termo. Estudos sérios, recentes, mostram que a maior parte das mulheres nessas circunstâncias se fossem ajudadas devidamente, não recorreriam ao aborto, que é anti-natural e desumano: para o filho e para a mãe.
     
É dever de todos nós, de toda a sociedade, criar essas estruturas de apoio. Para longe, toda e qualquer ambiguidade num campo tão delicado como este.
     
O verdadeiro sinal de progresso social e cultural consiste na elaboração e aplicação de uma sã política familiar que ajude a resolver efetivamente, os numerosos problemas concretos que muitas famílias de hoje encontram na sua vida de cada dia.                         
     
Cabe portanto, ao Estado em última e primeira instância, a promoção e desenvolvimento de uma verdadeira e moderna “Cultura da Vida”, em cada uma das suas fases, desde o primeiro momento da conceção, até ao seu termo natural.

Maria Helena Marques
Prof.ª Ensino Secundário








Estagiar para a Quaresma ou gozar o Carnaval?

 
Estagiar para a Quaresma ou gozar o Carnaval?

Olá Bom Dia
Hoje é dia de Carnaval… Enquanto a folia reina em muitos lugares de norte a sul, noutros sítios algumas pessoas estão juntas em oração para preparar melhor o tempo litúrgico que se aproxima.
A Sé de Braga acolhe até hoje a devoção das 40 horas, instituída naquela cidade pelo arcebispo D. Rodrigo de Moura Teles em 1710.
A oração é importante, mas se conciliada com a prática é melhor. A Diocese de Leiria-Fátima vai promover o apoio a grávidas em dificuldade, com um novo serviço, e as comunidades católicas vão ajudar ainda no acolhimento aos refugiados, com donativos recolhidos durante a Quaresma.

O bispo de Setúbal escreveu às famílias da diocese para pedir que o tempo da Quaresma, que se inicia esta quarta-feira, promova uma conversão coletiva, transformando os relacionamentos “frios” em afeto.
Sei que o dia tem apenas 24 horas, mas se tiver algum tempo disponível aproveite e leia a Mensagem da Quaresma do Papa Francisco. Tenho a certeza absoluta que não dará por mal empregue estes minutos de leitura.
Propostas para um dia de carnaval diferente
Até amanhã e aproveite bem o seu dia
Luis Filipe Santos


segunda-feira, 27 de fevereiro de 2017

Beato Daniel Alejo Brottier – 28 de febrero

«Este religioso conocido como el comerciante del cielo era un ardiente misionero, pero su mala salud le obligó a abandonar su misión en África. Su arte e ingenio, junto a la gracia, revertió en una fecunda acción apostólica»


Beato Daniel Alejo Brottier, capellán durante la Primera guerra mundial (Foto: Wikipedia)
Beato Daniel Alejo Brottier, capellán durante la Primera guerra mundial (Foto: Wikipedia)
(ZENIT – Madrid).- Nació en la localidad francesa de La Ferté Saint-Cyr el 7 de septiembre de 1876. Sus padres, Jean y Bertha, humildes y creyentes, le educaron en la fe, y en 1893 se dispuso a entregar su vida como sacerdote. El seminario de Blois fue el escenario donde cursó sus estudios eclesiásticos que culminaron con su soñada ordenación en 1899. Una de las primeras misiones que le encomendó el prelado fue la docencia. De modo que, por indicación suya, durante algunos cursos impartió clases en el colegio de Pontlevoy, centro dependiente de la diócesis. Pero en su corazón se abrió paso el espíritu misionero y convencido de que se trataba de un directo llamamiento de Dios, se vinculó a los religiosos de la Congregación del Espíritu Santo en 1902.

La certeza de haber sido elegido por Él no minimizó su sacrificio. Dio el paso contrariándose a sí mismo, como revela el escrito que dirigió el 6 de julio de ese mismo año al padre Genoud, que sería el responsable de su formación: «No pensé que sería tan dificil dejar el mundo atrás. Cuando se compara este sacrificio con lo que otras personas tienen que hacer, parece poca cosa, o casi nada, pero cuando te toca directamente se convierte en algo enteramente diferente. Sin embargo, me consuela que en la profundidad de mi ser, experimento el mismo entusiasmo que me motivó durante el retiro del año pasado». Era honesto y sincero. Su determinación irrevocable ponía de relieve la autenticidad de su vocación. 

El Padre celestial, que todo lo conoce, no dilató el cumplimiento de ese anhelo evangelizador de Daniel. Valeroso, audaz, había sido motivo de descanso para su superior general haciéndole saber de primera mano su plena disposición, a través de la carta que le envió en septiembre de 1903: «No quiero presumir nada, pero si tienes una misión muy peligrosa, en donde mi vida estaría en riesgo, con toda franqueza, estoy listo para ello». Efectuada su profesión, un més más tarde fue trasladado a Senegal y comenzó su labor en Dakar en noviembre.

Con gran ardor apostólico dio a conocer a Cristo entre las gentes de este país, con las que permaneció siete años, transmitiendo la fe en su propia lengua que se había ocupado de aprender, hasta que la dureza del clima afectó a su salud y tuvo que regresar a su país. Esta iba a ser la tónica de su labor misionera. Esa tierra africana, que ya llevaba grabada en sus entrañas, se le resistiría a causa de su endeble organismo. Los continuos ataques de migraña le devolvían a su país remedando el flujo incesante de las olas marinas, hasta que definitivamente tuvo que entregar a Dios su misión. El proceso había sido harto doloroso. Obligado a regresar a Francia por vez primera en 1906, a indicación de sus superiores preocupados por la intensa y persistente afección, los cuidados médicos le permitieron regresar en 1907. Pero prácticamente no hizo más que llegar, y de nuevo surgió el tormentoso dolor de cabeza, con lo cual determinaron que Francia sería su lugar de destino permanente. Entonces se dedicó a educar y asistir a la infancia y juventud abandonada. En junio de 1911, al ver disipada la opción de regresar a Senegal, hizo notar: «He prometido dejar todo en manos de la Providencia y no tomar ningún paso a favor ni en contra. Esa es la única manera para un religioso de cumplir su deber».

Era un hombre de oración, sencillo y humilde, que se dejó llevar en todo momento por su confianza en la divina Providencia. Estaba adornado de muchas cualidades que, unidas a su celo apostólico, le permitieron realizar grandes gestas para Cristo: iniciativa, gran creatividad así como visión y dotes para la administración. África corría por sus venas de apóstol, y pensando en nuevas vías de asistencia que pudiera llevar a cabo desde el lugar en el que se hallaba, creó «Recuerdo Africano», un instrumento que le reportó los recursos suficientes para erigir la catedral de Dakar.

En medio de la labor apostólica educativa que signaba su acontecer le sorprendió la Primera Guerra Mundial. «¿Qué puedo hacer frente a esta barbarie que arrasa con la salud, la vida y la civilización?», se preguntó. Y se convirtió en capellán de los militares, lo cual le permitió atender a los soldados y a los moribundos durante cuatro años en los que recorrió distintos frentes con grave riesgo de su vida. Por su abnegada labor ejercida entre tantas víctimas de la ferocidad humana, que se habían visto arrastradas por la sinrazón de las armas, a las que consoló, animó y confortó, además de dar cristiana sepultura a los caídos en el campo de batalla, le galardonaron con la Legión de Honor y la Cruz de Guerra.

El ejemplo de Teresa de Lisieux alumbró su vida, y bajo su intercesión impulsó la casa de huérfanos de Auteuil, un magnífico proyecto que ya estaba materializado, pero que pusieron bajo su responsabilidad en 1923. Le dio un impulso decisivo. Tanto es así, que una decena de años más tarde dio como resultado la atención de un millar y medio de jóvenes. A su entusiasta labor se debe la construcción de una basílica dedicada a la santa de Lisieux también en Auteuil, bendecida en 1930. Otra de las acciones sociales en las que se implicó fue la Unión Nacional de Excombatientes, de carácter benéfico, que aglutinó nada menos que a dos millones de personas.

Es verdad que tenía arte e ingenio para despertar la solidaridad de la gente que promovía con innegable capacidad inventiva. Por ello se le ha denominado «comerciante del cielo». Pero en realidad su fecundidad apostólica se explica fundamentalmente por su insistente oración y fidelísima entrega. Consumido por el amor y extenuado por el esfuerzo continuo que había realizado, falleció en París el 28 de febrero de 1936. Fue beatificado por Juan Pablo II el 25 de noviembre de 1984.

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