terça-feira, 31 de janeiro de 2017

La efusión del Espíritu transformó al padre Scanlan, y así él renovó la universidad más católica

La experiencia mística carismática que cambiaría la Universidad de Steubenville

El padre Michael Scanlan, ya mayor, con estudiantes de la Universidad Franciscana de Steubenville

Pablo J. Ginés/ReL  31 enero 2017

El 7 de enero, con 85 años, murió Michael Scanlan, sacerdote franciscano de la Tercera Orden Regular, famoso por haber tomado en 1974 la Universidad Franciscana de Steubenville (www.franciscan.edu) al borde del cierre y con misas vacías, y haberla convertido en la que es probablemente la universidad más católica del mundo, un centro vibrante de espiritualidad y fervor apostólico.

Patti Mansfield, una de las iniciadoras de la Renovación Carismática, señala que antes de renovar la universidad, el padre Michael fue renovado él mismo. Fue una experiencia mística, aunque no fue la primera que había vivido.

Scanlan predica en los prados de la Universidad Franciscana, en los años 70, años de efervescencia espiritual
Su padre lo abandonó
El joven Scanlan tuvo una infancia peculiar en lo espiritual. Su padre dejó el hogar cuando él tenía 3 años. Su madre se alejó de la Iglesia Católica y se casó con otro hombre que era abiertamente hostil a la fe. Sin embargo, su madre se encargaba de que fuera a catequesis y escuelas católicas y se conservó la fe del niño.

Ya adolescente, en el instituto, por el contacto con profesores sin fe, Scanlan se encontró dudando de la existencia de Dios. Se fugó al bosque cercano, frustrado, prometiendo no volver hasta que Dios le diese una convicción fuerte. En su biografía de 1986 recoge que esa tarde sintió la presencia de Dios, que redirigiría toda su vida.

La vocación sacerdotal
Estudiando en la escuela de Leyes de Harvard, volviendo de misa una mañana, Scanlan volvió a sentir la presencia de Dios. Entendió que el Señor le llamaba al sacerdocio. Aunque estaba asombrado por la claridad de la llamada, decidió primero acabar sus estudios. Después exploró varias opciones (jesuitas y dominicos) y acabó optando por los Franciscanos de la TOR (Tercera Orden Regular).

El padre Michael Scanlan con San Juan Pablo II
Años antes del momento grande que renovaría la Universidad Franciscana, Scanlan ya tuvo cargos importantes en ella como deán académico, con capacidad de establecer asignaturas y horarios. Pero pese a sus esfuerzos, la universidad estaba en plena decadencia.

Patti Mansfield establece una enseñanza espiritual: “Si el hombre Michael Scanlan hubiera tenido la capacidad de cambiar las cosas en Steubenville, lo habría hecho entonces”. Por lo tanto, cuando finalmente lo consiguió, no fue por sus fuerzas, sino porque algo había pasado: una efusión del Espíritu.

Los primeros carismáticos, en 1967, "contagiando" 
La Renovación Carismática en EEUU se inició como una corriente espiritual en un retiro de estudiantes de la Universidad de Duquesne en 1967 que oraron pidiendo un derramamiento del Espíritu Santo en sus vidas... y lo experimentaron. Los primeros carismáticos, jóvenes adultos, “saltaban” de un campus a otro, hablando con entusiasmo de cómo el Espíritu Santo cambiaba todo en su interior.

Tres de ellos llegaron a la Universidad de Steubenville en octubre de 1969. Dos eran laicos, Joe Breault y Bob Conlin. El otro era el sacerdote Jim Ferry, que entonces tenía 30 años. Moriría veinte años después, tras haber contagiado la Renovación Carismática por Bélgica e Irlanda.
Scanlan en una fiesta de graduación de enfermeras
en la Universidad Franciscana de Steubenville

“El padre Michael Scanlan tenía hambre y sed de Dios. Se arrodilló y declaró: quiero ser bautizado en el Espíritu Santo. Los visitantes impusieron sus manos sobre él y oraron”, explica Patti Mansfield, que conoció personalmente a todos los implicados.

La experiencia de la efusión del Espíritu
La experiencia de esa oración de efusión la describe con detalle Scanlan en su biografía Let the Fire Fall de 1986. En ese momento él tenía 38 años, y llevaba cinco como sacerdote.

“El Espíritu caía. Era sobre todo una experiencia de oración, pero una oración como ninguna otra que hubiera experimentado o estudiado. Yo estaba perdido en Dios, era uno con la plenitud de vida. No quería nada más que conocer a Dios como le conocía en ese momento, unido íntimamente a Él. Me dejé ir en alabanza y oración. Dios era todo lo que tenía. Él era todo lo que yo quería. Era todo lo que necesitaba”.

“Estuve de rodillas muchos minutos hasta que me pidieron que me moviera para proseguir. Me senté en la esquina y Dios me sumergió en fuego. Más tarde, cuando me pidieron que me sumara a orar sobre alguien más, me encontré con que no podía orar en inglés. Las palabras me salían en otro lenguaje. Esto, aprendí, era el misterioso don de lenguas, la habilidad de alabar a Dios en un lenguaje de oración que no se ha aprendido. Me vino de forma natural”.

“Más tarde escribí esta frase en la libreta que guardaba cerca de mi cama: “Conozco la presencia del Señor Jesús resucitado como nunca antes... Nunca podré negar la verdad de lo que sucedió”.


Aplicando lo vivido
De 1969 a 1974, el padre Scanlan, avivado por la experiencia de efusión del Espíritu, tuvo responsabilidades en el “Seminario de San Francisco”, que en pleno caos vocacional de los años setenta intentaba atraer vocaciones al noviciado franciscano. Lo cierto es que con el estilo carismático que Scanlan había adquirido e intentaba implantar se creaban grupos de oración pequeños que se llenaban de gente, pero aún no fructificaban en vocaciones franciscanas.

Después, en 1974, los franciscanos de la TOR estaban a punto de cerrar la Universidad de Steubenville cuando Scanlan pidió que le permitieran volver a ella tras cinco años fuera (cinco años de crecimiento en la Renovación) y que le dejaran probar nuevos métodos un par de años.

Quedaban apenas unos mil alumnos, ninguno iba a misa y habían recogido firmas pidiendo muy en serio que los dormitorios de chicas y chicos estuvieran en el mismo edificio sin supervisión. Sexo, drogas y alcohol golpeaban a los chavales.

Desfile con los estandartes de cada "household" o casa estudiantil; los estudiantes se suman a estas casas y encuentran fraternidad y compañerismo. Tienen nombres como Hijas de Sión, Pescadores de Hombres, Sacrificio de Amor, etc...
Contra la soledad, casas estudiantiles fraternas
Scanlan decidió renovar la Universidad desde la fe, llenarla de estudiantes católicos y organizarlos en “casas estudiantiles” para que el estudiante no se sienta solo, sino que crezca en compañerismo y fraternidad. Cada casa o “household” debía tener una declaración de intenciones ligada a la fe, una especie de carisma o espiritualidad propio. Durante esos primeros años renovadores, fue obligatorio que todos los estudiantes tuvieran un “household”. Hoy se mantienen muchos households de varones (una lista aquí) y de mujeres (la lista aquí).

Scanlan colocó a Karin Sefcik, una de las estudiantes del famoso retiro de Duquesne de 1967, en Admisiones. Ella atrajo jóvenes con pasión por la fe. Scanlan trajo también buenos predicadores católicos (él mismo lo era) y animó la liturgia. Potenció los estudios eclesiásticos y teológicos, y luego los artísticos y humanistas. Introdujo una declaración de fidelidad al Magisterio de la Iglesia.

Scanlan reza ante la tumba de los niños no nacidos
que hay en la Universidad Franciscana, con varios
restos reales de bebés abortados
De college a universidad
Con más asignaturas y títulos, Steubenville pasó de ser un college a una universidad en 1980. Su título de enfermería adquirió prestigio. Y recibió más estudiantes de teología que ninguna otra universidad católica del país. Cuando Scanlan dejó la presidencia, 25 años después, la universidad tenía el doble de alumnos y había llenado con sus licenciados parroquias, escuelas y asociaciones por todo Estados Unidos.

Hoy la Franciscan University of Steubenville (FUS) tiene unos 2.400 alumnos. De ellos, 350 son voluntarios estables en liturgia (música, limpieza, etc...) para 3 misas diarias y una cuarta el domingo. Casa semana hay una asamblea de alabanza al estilo carismático, un sábado al mes se celebra un "Festival de Alabanza", que dura dos horas, lo dirigen estudiantes y está pensado también para amigos y parientes. A eso hay que añadir la hora semanal de oración en grupo de cada "casa" estudiantil y el retiro espiritual fuera del campus de cada semestre.

Recordado por todos
Scanlan siguió participando en la vida de la Universidad como canciller de 2001 a 2011. Ese año se retiró a la casa madre de los franciscanos de la TOR en Loretto (EEUU) y, tras una larga enfermedad, murió el 7 enero, recordado por todos como el renovador de la universidad y un enamorado de la juventud. Él, que había sido abandonado por su padre de niño, supo ser padre para decenas de miles de jóvenes que estudiaban lejos de su hogar.

Más datos sobre la Universidad de Steubenville y por qué se considera la más católica del mundo, aquí

Vídeo promocional de la Universidad Franciscana de Steubenville


Misa funeral por el Padre Scanlan en la Universidad, a partir del minuto 12.30

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