quarta-feira, 7 de dezembro de 2016

Un obispo liberó a 230 cristianos retenidos por el Estado Islámico

Cristianos de Irak, blanco de ataques
Mar Afram Athneil recaudó 11 millones de dólares en todo el mundo

Dilema moral: pagar a milicianos que, probablemente, usarán el dinero para más atrocidades
Redacción, 06 de diciembre de 2016 a las 17:45

Un futuro para los cristianos perseguidos
El obispo Mar Afram Athneil tardó tres días en tomar una crucial decisión. Milicianos del grupo terrorista ISIS (conocido también como Estado Islámico) tenían como rehenes a 226 hombres y cuatro mujeres, todos cristianos de su congregación, por los que pedían 50.000 dólares de rescate por cabeza.

Los cristianos asirios - una rama cristiana cuya sede está en Irak- habían sido capturados en el valle del río Khabur, en el norte de Siria, uno de los últimos bastiones de una menguante minoría que se ha visto perseguida en Oriente Medio durante generaciones.

El 23 de febrero de 2015, combatientes de la milicia racial atacaron a la vez 35 pueblos cristianos, llevándose a decenas de personas.

Pero la decisión planteaba un dilema, incluso moral para Athneil: pagar a milicianos radicales para que, probablemente, utilicen el dinero para cometer más atrocidades.

Cuando los pueblos fueron atacados, los vecinos que huyeron llamaron a primos, hijos o amigos, a asirios que habían abandonado la región en migraciones a Occidente. En el caso, nadie estaba seguro de cuántas personas habían sido capturadas, pero todos estaban seguros de que iban a morir.

Mientras transcurría el tiempo, el obispo consultaba con miembros de la Iglesia en todo el mundo sobre qué hacer.

La milicia extremista dijo a 17 hombres capturados de un pueblo, Tal Goran, que podrían ser libres, pero con una condición. Cuatro mujeres permanecerían retenidas y uno de los hombres debía entregar un mensaje a su obispo en la localidad de Hassakeh, a unas 40 millas de distancia, y regresar con una respuesta. Exigían en total 11 millones de dólares por la liberación de todos los rehenes.


Un hombre llamado Abdo Marza aceptó a regañadientes llevarle el mensaje a Athneil. Su hija de seis años era una de las cautivas.

El obispo le entregó a Marza un sobre cerrado sin explicación.

Cuando Marza entregó el sobre, el extremista del ISIS sonrió. "Tu obispo es un hombre muy inteligente", dijo. Y así, su hija y tres mujeres ancianas fueron liberadas.

Athneil inició las negociaciones secretas por los demás cautivos.

"Lo ves desde el punto de vista moral y lo entiendo. Si les damos dinero sólo les estamos alimentando, y van a matar utilizando ese dinero", dijo Aneki Nissan, que ayudó a recaudar fondos en Canadá. Sin embargo, señaló, había más de 200 vidas en juego y "para nosotros, somos una minoría tan pequeña que tenemos que ayudarnos unos a otros".

Las familias de Khabur pueden trazar su historia hasta los primeros días de la cristiandad. Incluso hoy, hablan un dialecto del arameo, que se cree era la lengua nativa de Jesús.

En california, el cineasta asirio Sargon Saadi empacó su equipo, confiando descubrir qué había ocurrido con los pueblos de Khabur. Los encontró casi desiertos.

"No sabíamos por qué se los habían llevado, no sabíamos a dónde se los habían llevado, qué querían hacer con ellos", dijo Saadi.

Las peticiones de donaciones se difundieron en medios sociales. En Alemania, el empresario asirio Charli Kanoun convenció al gobierno para que aceptara a los rehenes de Tal Goran y empezó a recaudar fondos para los demás. A las afueras de Londres, Andy Darmoo también recaudaba dinero mientras dirigía su negocio de lámparas.

El 26 de mayo fueron liberadas dos mujeres. El 16 de junio se liberó a un hombre. El 11 de agosto, 22 personas más quedaron libres. Muchos en la diáspora confiaban en que la odisea estuviera a punto de terminar.

Entonces, en septiembre de 2015 apareció el video que mostraba cómo tres hombres de Khabur, vestidos de naranja, morían baleados.

Pasó más de un año, y los asesinatos grabados en video de tres cautivos, hasta que todos los demás fueron liberados.

"Cuando ocurrió eso, todo el mundo se volvió loco y el dinero empezó a llegar volando de todas partes", dijo Saadi. "Los asirios no tienen un ejército que vaya a rescatarlos. No tienen equipos de policía de asalto, no tienen fuerzas especiales. La única opción que tienen es pagar rescate".

El grupo Estado Islámico ha amasado una fortuna aprovechando la desesperación de los rehenes. Una resolución de Naciones Unidas de diciembre de 2015 pedía a los gobiernos "que impidan el secuestro y la toma de rehenes cometida por grupos terroristas y aseguren la liberación segura de rehenes sin pago de rescates ni concesiones políticas".

(RD/Agencias)

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