sábado, 10 de dezembro de 2016

Francisco le pide al mundo agrícola que defienda sus ritmos de vida

El Santo padre en audiencia al ICRA invita a no limitarse a participar en los entes internacionales sino a trabajar para mejorar proyetos y estrategias


Respetar los ritmos de la vida agrícola, el descanso dominical y familia
Respetar los ritmos de la vida agrícola, el descanso dominical y familia
(ZENIT – Ciudad del Vaticano).- El papa Francisco recibió este sábado en una audiencia en el Vaticano, a los participantes de la Reunión de las Asociaciones Rurales Católicas Internacionales (ICRA), que concluyeron su asamblea en Roma.

El ICRA fue reconocida por la Santa Sede en 1965 y tiene en cuanto ONG un estatus de consultora en la FAO, además de relaciones de colaboración con otros organismos de las Naciones Unidas en tema de alimentación, así como con la Unesco.

El Santo Padre, que fue recibido con entusiasmo por los presentes en la Sala de Consistorio del Palacio Apostólico, manifestó su alegría por este encuentro final del congreso en el cual se debatieron “las realidades de quienes trabajan en la agricultura con empeño cotidiano”.

“Vivimos la paradoja –aseguró el Santo Padre– de una agricultura que no es más considerada el sector primario de la economía” si bien “mantiene una evidente relevancia en las políticas de desarrollo”, como en la seguridad alimentaria y en la vida de las comunidades rurales, y que es “en muchas áreas la principal respuesta a la pobreza y escacéaz de alimento”.

Señaló así diversos problemas como la iniqua adquisición de tierras cuya producción es sustraída a los legítimos beneficiarios, así como a la especulación y la falta de políticas específicas.

Lamentó que “el primado de la dimensión del mercado” acabe sacrificando los ritmos de la vida agrícola, con sus momentos de trabajo y tiempo libre, del reposo semanal y del cuidado de la familia.

Además de constatar que “el desarrollo no es igual para todos, como si la vida de la comunidad agrícola tuviera un valor más bajo”, así como el hecho de que para los pequeños agricultores la participación a las decisiones es lejana, “por la ausencia de las instituciones”.

Les señaló la historia del ICRA, que muestra como sea posible conjugar “el ser cristianos con el mundo agrícola”, donde el significado de la persona humana, la dimensión familiar y social, el sentido de la solidaridad son valores esenciales, incluso en las situaciones de mayor subdesarrollo y pobreza.

Les pidió así tomar decisiones que piden coraje y una constante actualización, para evitar las improvisaciones. Les invitó así a colaborar con las instituciones para dar solución a los problemas y por lo tanto a tener “un rol propositivo” que ayude al mundo rural a no quedarse al margen de las decisiones políticas, normativas, o acciones en los diversos sectores sociales y económicos.

Les invitò además en cuanto membros del ICRA a proponer un estilo de vida sobria y una cultura del trabajo que se basa en la centralidad de la persona, en la disponibilidad del otro y en la gratuidad.

Francisco citando la encíclica Laudato Si’ les invitó además a no ser “testimonios mudos de gravísimas desigualdades” como cuando se obtienen beneficios “haciendo pagar al resto de la humanidad, presente y futura, los altísimos costos del degrado ambiental”.

Y contribuir en las instituciones internacionales en cuanto ONG, construyendo puentes, “no limitándose a participar en los procesos”, sino “trabajando para cambiar proyetos y estrategias”.

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