quarta-feira, 9 de novembro de 2016

El Papa pide que nadie se sienta abandonado ni acusado

En la catequesis de esta semana, el Santo Padre reflexiona sobre la misericordia que lleva a visitar a los enfermos y a los presos


El Papa en la audiencia general - © Osservatore Romano
El Papa en la audiencia general - © Osservatore Romano
(ZENIT – Ciudad del Vaticano).- El papa Francisco ha asegurado que Jesús nos ha donado la posibilidad de ser libres, a pesar de los límites de la enfermedad y de las restricciones. Jesús “nos ofrece la libertad que procede del encuentro con Él” y “del sentido nuevo que este encuentro lleva a nuestra condición personal”.
Así lo ha indicado en la catequesis de la audiencia general de este miércoles. Como cada semana, el Santo Padre ha sido recibido por los fieles de la plaza de San Pedro con gran entusiasmo. Antes de la catequesis, desde el papamóvil, Francisco ha bendecido y saludado más de cerca a los peregrinos venidos de todo el mundo. 

De este modo, en la catequesis ha reflexionado una semana más sobre la misericordia, centrada esta vez en el tema “visitar a los enfermos y a los presos”. 

En el resumen hecho en español, el Pontífice ha recordado que muchos relatos de los evangelios muestran que la vida de Jesús “se caracterizó por ser un continuo encuentro con las personas”, fue especialmente cercano “a los enfermos, a los que consoló y curó de sus enfermedades y dolencias”. También los encarcelados –ha añadido– fueron objeto de su cercanía. Por eso ha explicado que a los privados de libertad, “Jesús les brindó la nueva y verdadera libertad que nace del encuentro personal con Él y que da un sentido nuevo a la vida”.

Por lo tanto, siguiendo el ejemplo Jesús, ha precisado el Santo Padre, no podía faltar entre las obras de misericordia el “visitar a los enfermos y a los encarcelados”. Como cristianos “estamos llamados a convertirnos en instrumentos de la misericordia de Dios”, estando “cercanos” y “sin juzgar a nadie”, para que “nadie se sienta abandonado a su suerte ni tampoco acusado”, sino que todos sin exclusión, “se sientan amados por Dios mediante gestos que expresen solidaridad y respeto”. Finalmente, el Pontífice ha recordado que “estos gestos” cuando son hechos en nombre de Dios “se convierten en auténticos signos elocuentes y eficaces de su misericordia”.

A continuación ha saludado a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España y Latinoamérica. El Papa les ha animado a que sean “valientes y abran el corazón a Dios y a los hermanos”, de modo que sean “instrumentos de la misericordia y ternura de Dios”, que restituye “la alegría y la dignidad a quienes la han perdido”.

Después de los saludos en las distintas lenguas, el Papa ha dirigido un saludo a los jóvenes, a los enfermos y a los recién casados. Recordando que hoy se celebra la dedicación de la Basílica Lateranense, la catedral de Roma, el Santo Padre ha invitado a los jóvenes a rezar por el sucesor de Pedro, para que “confirme siempre a los hermanos en la fe”. A los enfermos les ha pedido que sientan la cercanía del Papa en la oración “para afrontar la prueba de la enfermedad”. Finalmente ha exhortado a los recién casados a que enseñen con sencillez la fe a los hijos “nutriéndola con el amor por la Iglesia y por sus pastores”. 


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