quarta-feira, 9 de novembro de 2016

Acuerdo de París define su actuación en la cumbre de Marrakech

Hasta el 18 de noviembre se discutirán los detalles del Acuerdo sobre el Cambio Climático. La Santa Sede aporta sobre temas éticos y de justicia social


Afiche de la Cop 22 en Marruecos
Afiche de la Cop 22 en Marruecos
(ZENIT – Roma).- La Conferencia internacional sobre el clima, la Cop 22, organizada por las Naciones Unidas, inició el pasado lunes 7 en la ciudad de Marrakech, con la participación de 196 países entre los cuales 30 jefes de Estado, así como industriales y organizaciones no gubernamentales.

Hasta el 18 de noviembre, los participantes discutirán en Marruecos, los detalles del Acuerdo sobre el Cambio Climático firmado en París en el 2015 y que acaba de entrar en vigor, con la finalidad de detener el aumento de la temperatura global de dos grados respecto al período pre-industrial.

El oficial del Consejo Pontificio Justicia y Paz, Theobald Vinciguerra declaró a Radio Vaticano que “el Acuerdo de París es un texto muy general; muchas cosas están aún por definirse y es precisamente el “cómo”, lo que se discute estos días en Marrakech.

Precisó que un centenar de países aprobó la convención marco de la ONU y el acuerdo en vigor, pero que existen otro centenar de países que aún no lo han hecho. El desafío consiste por lo tanto en “gestionarlo en dos velocidades, sin perder a nadie por el camino”.

El Dr. Vinciguerra señaló que el mecanismo para lograr evitar el aumento de la temperatura es el llamado ‘NDC’. Medidas que se refieren a la evolución tecnológica hacia energía limpia, modificación en los transportes, disminución o desmantelamiento, reforestación. Una serie de inciativas que los países las deben realizar como iniciativas propias ya que no existe una receta ni un formato único.

La pregunta es cómo hacer que las ‘NDC’ sean realizadas con los mismos cánones en todos los países y apuntar a objetivos ambiciosos.

Se destinará para esta meta unos 100.000 millones de dólares en contribuciones voluntarias y deberá ser definido quién y cómo se pagan. Sobre estos puntos hay claramente divergencia sobre el origen de estos recursos.

En Marrakech estarán cientos de ONGs. Su rol será el de incentivar estos trabajos y a los gobiernos en los propios países, y realizarán una serie de actividades paralelas, conferencias y seminarios. Propondrán por ejemplo una reflexión sobre la fertilidad del suelo en la agricultura, indicó el entrevistado.

También se espera un cierto impulso ético y moral: aquí es donde entran en juego las religiones. Así la contribución de la Santa Sede durante el “Cop 21”, en París, se basó mucho en las enseñanzas de Laudato Si’: no tanto en cuestiones técnicas, cuántos grados, etc.,  sino por la dimensión ética y de justicia social. Por ejemplo el puesto de trabajo de los empleados ya que al suprimir los sectores más poluyentes es necesario crear trabajo en otros sectores.

Otro tema fue la preocupación por la solidaridad y la justicia entre las generaciones. En este caso qué mundo le vamos a dejar a las generaciones futuras.

El doctor Vinciguerra concluye recordando que la Laudato Si’ sin duda sigue siendo un factor muy fuerte de inspiración para los gobiernos, la sociedad civil y las empresas. Y que las grandes multinacionales se hayan sentido provocadas por la Laudato Si’ indica que el impacto de la Encíclica todavía permanecerá durante mucho tiempo.


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